El final de una etapa y el inicio de un desafío.
La muerte de "El Mencho" a los 59 años y la posibilidad de terminar con la administración del narcotráfico
La caída de “El Mencho” representa un golpe de
calidad al narcotráfico. Fue su abatimiento y los secuestros. Todos secuestros
con posibilidad de escalar si la intención es proactiva y no de efecto.
El ejército mexicano en alianza con Estados Unidos,
según se informa, abordaron el territorio montañoso para dar con parte de una
organización que cambió la dinámica del narcotráfico no solo en México sino también
en el mundo.
Sucede que “El Mencho” fue, entre otras cosas, un
ideólogo. Un recurso humano de la criminalidad organizada emergente de una
familia humilde que supo capitalizar el error de las policías locales siendo
parte de estas. Conoció la pobreza desde adentro y la violencia siempre fue
parte de su paisaje diario.
Las policías locales le mostraron los nichos de
corrupción. Los acuerdos, las vías de recaudación, los vacíos del estado, más
las dádivas y regalías de un negocio absolutamente rentable. Un proyecto de
poder servido en donde no entran valores, moral ni códigos. Todo eso se
construye en el camino conforme a la dinámica y los progresos en un mundo
criminal competitivo y obscenamente extravagante.
Nemesio se hizo imperio como “Mencho”
Nemesio Oseguera Cervantes la vio. No dudó. Fue de
una generación que supo que la DEA era un organismo girado y de regulación. Que
si la sabía hacer podía convertirse en un líder único y destronar a los legendarios
Zetas. Y competirles a otros hasta alcanzar el poder deseado. Un poder adictivo
que nunca es suficiente. Arrasó en más del 70% del territorio mexicano.
Armarse de un “ejército” era fundamental. “Las
armas primero, el producto después”, era una de las premisas de base. Es
que las armas son la protección de sus vidas, del producto, de la tierra, de
las caletas y más.
El cártel y la región
El Cártel de Jalisco Nueva Generación cambió la dinámica no sólo del
narcotráfico en México sino también de la región. Desplazó a otros cárteles,
acumuló poder e impulsó la reconfiguración 2.0 del narcotráfico.
Las nuevas generaciones narcocriminales se configuran en redes. Con lo
cual la información no está concentrada y la caída de una red no implica la
caída de toda la organización.
En la
actualidad asistimos a un modelo de negocio del 2.0.
Una
red 2.0 en donde se entrecruza inteligencia colectiva, usuarios, generación de
contenidos. Esta modalidad fue captada por la criminalidad organizada.
Al
Qaeda, el Movimiento Yihadista, el PCC, Hezbollah y el Tren de Aragua con
amparo de los Soles entre otras organizaciones hicieron culto de la red 2.0.
Una estructura flexible y fluida es más adaptable a los
parámetros impuestos por la globalización.
Con la modalidad 2.0 hay nombres claves, pero no
centralización de datos en su figura. Al líder se responde, pero no es ese
líder el que marca el pulso cotidiano de las redes desplegadas. Estas son como
dendritas que hacen sinapsis criminal.
- Se diluye la figura del capo único.
- Bajo perfil de redes.
- Utilización de canales informales.
- No tienen un centro de gravedad único. Por lo cual
cuando sufren ataques no hay desarticulación total.
- La eliminación de un nodo no significa ni
representa la caída de la red. Por el contrario, hay capacidad reconstitución.
Jalisco Nueva Generación tiene pie concreto en más de 45 países y en otros desplazamientos golondrina como supo tener en Argentina.
La Guerra contra el Narcotráfico es con derramamiento de sangre.
La presidente de México cambia el tono de su discurso y destaca el accionar y la coordinación. Un dato no menor de acuerdo a su ingeniería intelectual.
Cuando se toca a uno de los cerebros intelectuales y operativos del narcotráfico el planeamiento estratégico es clave para evitar que el derramamiento de sangre se entienda más allá del universo narcocriminal.
Salvaguardar la vida del pueblo mexicano entregado por décadas al narcotráfico es un desafío presidencial.
No es “fascismo”, no es “inconstitucional” como decía hace tiempo atrás la mandataria.
Se trata de comenzar lo que durante décadas se simuló.
La guerra contra el narcotráfico no está perdida, está pendiente.
Las redes del Cártel de Jalisco Nueva Generación entran en alerta y se
impone la prevención, la defensa y la articulación sostenida.
La cultura falopera pro legalización de las drogas continúa sin entender que lo que Estados Unidos vendió como Guerra contra las Drogas solo fue administración del Narcotráfico.
La Guerra está pendiente. La droga es un instrumento que genera dinero, pero la ganancia está dada por la columna vertebral de la criminalidad organizada que es el delito de lavado de activos. Esa columna es la que debe abordarse, ya que opera de forma subterránea para pasar de lo informal a lo formal mediante alianzas empresariales.
Mientras tanto se debe atravesar la etapa de contención para llegar a la compresión y reducir a mínima. Llevará décadas.
No le bajen el precio al abatimiento de “El Mencho”. Claro que hay redes y nuevos posicionamientos se van a gestar. Pero si la guerra es real, algo puede comenzar a transformarse y que venga de México no es un dato menor. Más aún con el discurso anterior de la presidente mexicana, Claudia Sheinbaum Pardo, y sus declaraciones actuales.
Jamás legalizar una estructura de poder que se vale de un potencial proyecto de muerte.
Sheinbaum Pardo puede transformar el curso imaginario-simulacro de la historia. Será con sangre, aunque en favor de la seguridad y la salud pública.



Comentarios