Las Maras en el Imaginario

Persiste la confusión entre Pandillas y Maras. Chiche Gelblung y un informe sobre “Las Maras” atravesado por la utopía.


El tema de Las Maras en Centroamérica atrae, en primera instancia, por la novedad estética y en segundo lugar, por el morbo visual. Es que el impacto de las imágenes tiene efectos en el grueso de la sociedad, en los gobiernos y en los especialistas de éste fenómeno que, desde hace poco más de una década, se expande vertiginosamente por el mundo.

Hablamos de Las Maras. De las organizaciones delictivas que se convirtieron en tal luego de haber recibido el entrenamiento del narcotráfico y de ex ejércitos de elite. Y en algunos casos, a posteriori, de fusionarse con ellos para conformar las Narco Maras.

Estructuradas logísticamente y con un mecanismo de operación global que comienza en la frontera, dichas organizaciones aprovechan la confusión con las pandillas para seguir actuando en un camino que parece no tener retorno en América Latina y que se instaló, vorazmente, en el Triángulo Norte.

La evolución de las Pandillas originales en El Salvador, Honduras y Guatemala (Triángulo Norte) no estuvo acompañada por una evolución a nivel sistema de seguridad de las Naciones. Ni aparatos gubernamentales que vieran más allá del tatuaje que las “consagró” en los medios de comunicación como las temidas MS13 y M18.

Mientras las Pandillas eran divisadas por los Narcos y algunos de sus integrantes se mostraban condescendientes a la coptación de los grupos armados para trascender el espacio que los vio crecer, formó y acunó en el narcomenudeo; la matanza a sangre fría; la lucha por la rivalidad barrial y la pertenencia desenfrenada del barrio; los Estados en América Central desviaban el centro de atención.

TIEMPOS

Había, en materia de gestión, pereza y selectividad. Utilizaban, para evadir la implosión, la criminalización de la pobreza y un déficit vinculado a la desigualdad de oportunidades. Bajo esa opacidad argumental, las Pandillas podían enlazarse al Narco. El tiempo de rescate de los chicos en Banda, había pasado. Ya era tarde. Los códigos del barrio mutaron para ser los códigos de frontera. “El Capo”, en la Pandilla, paso a ser una “mula”. Un soldado. O un asesino compulsivo bajo un sistema de creencias de utópico crecimiento.

Dentro de las Narco Maras, las Maras tiene una jerarquía menor. En cambio, para el afuera, al no conocerse el vínculo, se las considera el todo. El cerebro de la destrucción cuando en realidad, son la parte funcional para que el Narcotráfico prolifere ampliamente.

El Estado Embrionario de Maras en Argentina y los medios de comunicación

Para entender, diferenciar y evitar las falacias, cuando se ingresa a un circuito que atrapa por la perversión, la primera medida es despojarse de los prejuicios y fundamentalmente, de los imaginarios. De lo que uno cree que es o de aquello que cree que debiera ser.

Porque son los imaginarios y los mitos los que llevan al periodismo a dar a conocer lícitas imágenes con un relato que no condice con lo que se ve o bien, que brinda equivocaciones propias de la ausencia epistemológica.

Se trata de los informes que el exquisito periodista Chiche Gelblung y su equipo transmitieron por las pantallas de Canal 13 y Magazine. Informes en los cuales confunden el “atractivo” y peligroso universo de las Pandillas con el mafioso y criminal universo de las Maras.

Un error recurrente de producciones ante la complejidad del fenómeno.

Una observación, la que desde aquí se hace, que busca construir conocimiento y aclarar lo ensombrecido. Porque ingresar con cámaras y policías al Mundo De Las Maras es una quimera.

El Mundo de Las Pandillas no es el Mundo de Las Maras. Y en Argentina, a diferencia de lo que dice el Informe Gelblung, aún permanecen en estado embrionario. Creciente.

La composición de ambas agrupaciones no tiene nada en común, puesto que el pandillero que ahora es marero tiene una caracterización completamente diferente a la del dibujo en la piel, el gorro, los pantalones anchos y las remeras largas. Incluso, el vocabulario cambia porque se necesita de una retórica preparada para poder ser señuelo y espía dentro de los grandes grupos del poder político y económico.

El trazo que las diferencia es delgado pero contundente. Marca el radio de acción. Explica los por qué de la existencia, así como la multiplicación de unas en el mundo y el estancamiento de otras en el mismo círculo vicioso barrial.

Maras y Pandillas: Una confusión que lleva años de estudio por los especialistas en la materia y que encuentra una resistencia mediática -al momento de establecer informes con imágenes- que invita al delirio casi místico de un fenómeno que de ser, solo pandillero, no habría cambiado, en el último año, las medidas de seguridad en El Salvador, ni modificado una construcción subjetiva social, así como un marco de legalidad que actualmente las considera grupos criminales (Inconstitucionales) que van más allá de la Villa o el Barrio de emergencia.

NARCO ORGANIZACIÓN MAFIOSA que llegó a nuestro país no en forma de Maras sino como coptadores de pandilleros para convertirlos en Mareros. Desarrollarse en connivencia con el Narco local e importado.

Veamos. Las Maras que arriban por permeabilidad a la Argentina, lo hacen para formar nuevos grupos con individuos nativos que necesitan de lo mismo que ellas necesitaron para trascender la pandilla. Capacitación, logística, dinero e industria de armas.

En términos superiores e inferiores, dentro de la cúspide narcótica, éstas son las bases que nunca faltan dentro de dicha organización. Herramientas y poderío que las pandillas, por cuestiones de capital cultural y relacional, no tienen ni tendrán si no encuentran un “padrinazgo” vinculado al poder político y económico.

Por eso, el Informe sobre lo que Gelblung ha dado en llamar "Las Maras", no es más que el mundo de las Pandillas condimentado, estratégicamente, con un relato efectista que mezcla sectas, tribus y narcos. Con presencias marcadas por una indumentaria que solo queda en el barrio.


Porque en la frontera, cuando el Narco tiende las redes sociales del poder, Las Maras entran en funcionamiento como si fuesen ejecutivos de siempre. Militantes de marketing que trabajan por la economía que mata a los consumidores al tiempo que lidera el Sub Estado que lograron construir.

El fenómeno Maras no se repite de la misma manera en los continentes, ni hemisferios. Se gesta con su propia idiosincrasia para luego, a través del paralelismo y tráfico de información, adoptar lo que vale y desechar lo que fue, de acuerdo a otras experiencias, contraproducente.

Las Maras de Gelblung son, en realidad, Las Pandillas del comienzo. Las Pandillas de fuerza de choque en la oscuridad.

Las Maras, en su contundencia real, de observación y análisis, son las que operan 24 por 24, sin restricciones. Sin riesgos de fetiches internos. De ahí, que en la obsecuencia por la novedad y el rating, Gelblung, sin quererlo ni necesitarlo, haya caído en la previsibilidad de un informe standard.

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