GOLPES

La violencia de género en el mundo. El rol de los medios. La situación en Irán.



“La obra perfecta de la agresividad es conseguir que la víctima admire al verdugo.” Victoria Sau, psicóloga


La violencia de género es una de las variables más constantes en las diferentes sociedades del mundo. Sin importar culto, clase social y economía, hechos de extrema violencia se suceden en la esfera privada. Hechos, algunos, que toman dominio público frente a las denuncias de los damnificados o bien, de algún ser cercano. Violencia cuyas dimensiones pueden ramificarse en psicológica y física, atacando así los patrones de conducta que guiarán el manejo de una familia y/o pareja.


Actos de machismo; competencia; enfermedades congénitas; ortodoxia brutal de la religión y otras circunstancias, lleva a que miles de mujeres sean sometidas a macabras situaciones que marcan, en ese sentido, un estancamiento social. Hechos retrógrados asentados sobre una estructura trágica que modifica una construcción subjetiva que versa entre el miedo y la “adoración” por el golpeador. Una paradoja. Una ambigüedad que se desprende de la legitimación del golpe por enfermedad.


Ver nota en Blog Informes de Medios: http://informesdemedios.blogspot.com/2010/06/deposito-insano.html

Violencia y Medios
De un tiempo a esta parte -producto de la falta de educación y la precariedad intelectual de muchas de las mujeres que intentan formar parte del mundo del espectáculo- el tema de la violencia de género ocupa un lugar central en la TV de la tarde así como de resumen.


Se asiste, ante la liviandad de los protagonistas, a una banalización del golpe que en reiteradas ocasiones termina en muerte. Así lo marcan los estudios realizados al respecto y más recientemente, las noticias que evidencian un estado de descomposición social que necesitan de urgentes intervenciones socio comunitarias. Es que el proceso socio histórico natural de la modernidad trajo aparejado el desarrollo de la mujer por fuera de lo doméstico cambiando así, considerablemente, las formas de percibir el lugar de la misma en el campo laboral y en sus distintos roles.


La discriminación casi innata de los seres humanos y la tendencia voyeur, propia de los cambios en las demandas de consumo, influyen colectivamente hasta recrear una nueva cosmovisión de un hecho que muchas mujeres aún no entienden que es un delito. GOLPEAR.


Violencia es un delito. Y como tal requiere de la aplicación de una sanción. De una pena conforme a la magnitud y al tipo legal que le quepa.


La televisación de imágenes violentas, sean físicas o verbales, en contextos que no precisamente tienen que ver con un “show” o recreación de una situación determinada, no son más que el reflejo de lo que sucede cotidianamente con personas ignotas.


El problema reside no en las imágenes. Tampoco en las historias de vida. Sí en la naturalización del delito por parte de sus personajes bajo el velo de la dulcificación de las palabras después de la golpiza y en la manipulación de algunos medios que buscan, a través del riego del síndrome, un punto más de rating cuando saben que están tratando con enfermos y no con actores que están haciendo una puesta.


Los casos de Sakineh Ashtiani y Nasrin Sotoudeh


Las políticas de Irán son una de las más controversiales en materia de género, ya que hay una lectura y práctica de la religión absolutamente autárquica. “La situación en Irán es de esquizofrenia cultural (…) En Occidente la religión es privada: en el Islam no se de la separación entre poder el poder espiritual y el temporal (…) Espacio público ocupado por la religión (…)” dice el filósofo Darius Shayegan en declaraciones al Diario El País de España. Situación que explica el caso de Sakineh Ashtiani y por otro lado, el de Nasrin Sotoudeh.


Sakineh Ashtiani, fue condenada en el año 2006 a diez años de cárcel, tras haber sido acusada de participar en el asesinato de su marido y a morir por lapidación por "varios adulterios", según las autoridades iraníes. Imputaciones, todas, que ella desmiente.


Su condena movilizó al mundo y una fuerte reacción en la comunidad internacional para tratar de salvarla. Acusada de haber mantenido relaciones extramatrimoniales con un hombre varios años después de la muerte de su marido, Sakineh fue liberada de la lapidación que le esperaba tras la anulación de la misma por parte de las autoridades iraníes. Igualmente, la aplicación de una pena sustitutiva la llevará a la muerte. Se la condenaría, a morir en la horca.


El filósofo francés Bernard-Nenri Lévy comprometido con la causa, reiteradas veces hizo un llamamiento mundial mediante sus escritos para luchar por la vida de Sakineh así como de las otras 11 personas (ocho mujeres y tres hombres) que, en otros corredores de la muerte, esperan para saber si serán lapidadas o no.


El otro caso que tomo estado público es el de la abogada y defensora de los derechos humanos y de la mujer, Nasrin Sotoudeh. Fue detenida por el régimen de Ahmadinejad el 4 de septiembre y ha estado en huelga de hambre desde el 24 de ese mes. No le permiten comunicarse con su familia y su abogado.


Se violan, sistemáticamente, todos los derechos. Fundamentalmente, el derecho a la vida.


Existe, en Irán, una fuerte acumulación de poder y una necesidad de coptar aún más, “ya que el poder es injusto cuando no nos pertenece.”

Por violencia de género, se degeneran sociedades.






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