Identidad


Plaza del 25, incógnita de ser, la plaza de la espontaneidad o la plaza comprada.
Buscando identidad
Una de las cosas que llama la atención en la Argentina, es la cuestión de la identidad. Una identidad social que al no encontrar su rumbo se aferra a una creencia.
Y esa creencia está vinculada a la construcción de un país en supuestas vías de escape de la pobreza, la desigualdad, la marginalidad y la corrupción.
Entonces, la sociedad argentina asiste a ese estado de necesidad de creencia urgente en el cual, en lugar de reconstruirse, la identidad continúa su proceso de desmoronamiento.
Identidades individuales que deben sumarse para conformar una identidad colectiva que nos permita ser coherentes al momento de legitimar, o no a nuestros representantes.
La legitimidad está dada por el apoyo al otro cuando ese otro es un referente. Pero si ese referente no comprende que de la alteridad surge la libertad y con ella el espacio de la acción para la construcción de un poder, nos encontramos bajo el ala de un gobierno democrático con importantes sesgos autárquicos.
Bajo esta característica y la de acumulación de poder, suele presentarse ante el mundo el gobierno del señor presidente de la Nación Néstor Kirchner.
La acumulación de poder parece ser el motor de su gestión. Y para que esa acumulación no se entorpezca, el recorte de la libertad de expresión es condición sine qua non. Porque en realidad, los periodistas formulan todas las hipótesis e informan sobre lo que desean y deben, sólo que el recorte, llega a posteriori.
Periodismo
El periodismo es esencial para la reproducción y legitimación de la realidad social. Una realidad, que viene dada desde la clase hegemónica; clase que detenta el poder político y económico.
Históricamente, el uso que ha hecho el poder del periodismo es funcional para crear una cultura hegemónica.
La fuerza del periodista depende del lugar que ocupe dentro del campo periodístico pero también, del contexto histórico en el que se plantee.
Porque el lugar que ocupa el periodista dentro del campo está determinado por su capital específico en relación a lo que está establecido como hegemónico, y esto último se define a partir de la coyuntura específica. Y para poder ocupar otro lugar es que se plantean las luchas dentro y fuera de los campos.
Es decir, por la necesidad de redefinir lo que está en juego.
La oposición critica
Si bien la oposición al gobierno de Kirchner reconoce aspectos buenos de la gestión durante estos tres primeros años; no deja de ser critica a la hora de remarcar la falta de un proyecto de país que pueda continuar en el largo plazo.
Entre algunas cuestiones que se le objetan aparecen: los más altos niveles de corrupción de la historia; concentración de poder; introducción del neoliberalismo en la política; falta de proyecto; fuerte deterioro institucional; inequidad social.
La plaza del 25
La convocatoria a la plaza ha traído un sinfín de debates.
Criticas y opiniones de todo tipo se han llevado adelante desde el anuncio presidencial. Tanto es así, que el Doctor Mariano Grondona en su programa “Hora Clave” formuló para el televoto la siguiente pregunta: ¿Quiere el gobierno apropiarse del 25 de mayo o no quiere?
La palabra apropiación es muy fuerte, fundamentalmente cuando de fechas patrias se trata.
Sucede que del 25 de mayo nadie puede apropiarse.
El 25 marca una fecha de suma importancia en la construcción de la Nación Argentina mediante una revolución que quedó a mitad de camino. Es decir, una revolución que no llegó a ser tal pero que fue la antesala de lo por venir.
La plaza de este 25 se vale, lamentablemente, de la fecha patria para seguir adelante con un juego político y de poder absolutamente perverso.
No cabe duda que la convocatoria es un medio para lograr fines y demostrarle, en cierta medida, a los opositores, cuanta gente puede coptar el kirchnerismo.
Y llenar la plaza no es una tarea sencilla. Para ello, las personas de mayor confianza del presidente se encuentran “trabajando.”
Pero por más que la plaza se colme, el 25 de mayo, así como el resto de las fechas patrias, no pueden ser privativas de nadie.
Ni de este gobierno, ni de cualquier otro.
Son fechas de todo un pueblo, que no distinguen entre gobernantes y gobernados. Fechas pasadas que ayudaron a llegar a este presente con impronta de pasado.
Fechas de todos.
Paralelismo 24/25
El 25 es, algo similar a lo que fue el 24.
Dos fechas de suma importancia en la historia argentina que marcaron un antes y un después en la conformación del tejido social y en la construcción de los hilos sociales del poder.
Un 25 de mayo feriado y un 24 de marzo declarado como tal después de 30 años.
La elección de esas fechas no fueron aleatorias. Al contrario.
Estuvieron debidamente calculadas.
Bajo la fachada de tratar de promover el conocimiento de la historia, pretendiendo demostrar lo lejos que quedó aquel mayo de 1810 pero lo presente que se encuentra en la memoria del gobierno, y tal vez, en la memoria de la gente, es que se eligió el 25 de mayo.
Lo mismo sucedió con la lamentable decisión de declarar feriado nacional el 24 de marzo. Con ello se buscó recordar, apoyar o fomentar la conciencia colectiva o quizás la memoria colectiva luego de pasadas tres décadas de la última Dictadura Militar Argentina. Sin embargo, la realidad es otra, dado que se pretendió comprar la sensibilidad de algunos al tiempo que se fomentó el turismo de otros.
Un verdadero acto de ignorancia y un sinsentido sustentado en una demagogia de doble filo que caracteriza al gobierno de Kirchner.
Hoy, las fechas patrias y del dolor son las herramientas utilizadas por el gobierno de turno para convencer a los argentinos de algo que no es. Es decir, estar en vías de construcción de una verdadera identidad nacional que conlleva una identidad colectiva.
Datos a tener en cuenta
El presidente dice que la Plaza de Mayo es la plaza de todos los argentinos. Plaza de la alegría y la esperanza.
La oposición la llama la Plaza del Sí, como se llamó en el año 1990 la plaza del señor presidente Carlos Saúl Menem.
Y mientas muchos la critican, la ya tradicional señora Estela Carlotto asistirá, por primera vez, a un acto que aunque se lo niegue, es partidario. Argumenta que el presidente hizo muchas más cosas que las prometidas antes de ser elegido como tal.
Desde el gobierno se solicitó no llevar pancartas, ni distinciones que hagan referencias a partidos políticos y/o agrupaciones.
Se podrá llegar en trenes y subtes al lugar del encuentro de forma gratuita. Evidentemente, los deseos de llenar la plaza son inmensos.
El señor diputado por PRO, Mauricio Macri, dijo ayer en el programa “La Cornisa” que la Plaza del 25 es un acto que tiene que ver con la vieja política. Una absurda competencia para ver quien lleva más gente a la plaza, si D’ Ellía, o Moyano.
Por último, también se dice que en la plaza, el presidente, lanzará su reelección.
¿Qué plaza se conformará? Cuestiones teóricas.
Es la pregunta que cabe hacerse a días del 25 de mayo.
Una plaza que nuclee la verdadera identidad de los argentinos, o una plaza comprada con transporte gratuito, una bebida y un sandwich.
La identidad colectiva que tanto se busca sólo se conformará a partir de definiciones individuales de las situaciones compartidas por los miembros de un grupo, haciendo clara referencia al sentido de pertenencia (Johnston, Laraña y Gutsfield 1994).
Así, es como la escuela constructivista afirma que la identidad individual como la identidad colectiva son fundamentales para explicar las acciones colectivas.
El problema de la construcción de la identidad colectiva se ha vinculado con aspectos referidos a la vida cotidiana de los actores y a cuestiones específicas de la política procedimental.
Por lo tanto, la capacidad de movilizar a un número significativo de personas está íntimamente relacionada con el campo afectivo de los actores que ejecutan la movilización pero además, a los aportes materiales.
Entonces, puede pensarse en una compra de voluntades o en voluntades comprometidas frente a un gobierno que detrás del velo “populista” esconde importantes demostraciones unilaterales.
Porque cuando algunos argentinos manifestaron su identidad al votar a Patti como diputado, la identidad de ellos fue boicoteada al no dejar asumir al candidato elegido. Pues por eso, es preciso tener en cuenta que la voluntad popular en este gobierno, sólo es tenida en cuenta en la medida que le es funcional.
A saber, cuando se crea una especie de relación dialéctica.
Un gobierno cerrado a la creación de un espacio de debate, aunque con un porcentaje, según encuestas, altamente positivo en imagen.
Gobierno que aprovecha, al igual que muchos otros, el declive de la educación argentina para valerse de la ignorancia de la gente creando veinticuatros y veinticincos.
Por lo tanto, debe llamarse a la reflexión acerca de que plaza tendremos este próximo 25.
Será, ¿una plaza espontánea o una plaza de micros?








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