Impunidad conceptual

21 de julio de 2017


La lucha contra el Narcotráfico es bienvenida y celebrada a pesar de la impunidad conceptual, del enfoque cuantitativo y de secuestros sintomáticos luego de confrontaciones mediáticas.

Sobreactuar la lucha contra el Narcotráfico es tan lamentable como sobreactuar compulsivamente la oposición y las propuestas. Todo fortalece al Narcocrimen.


Mientras la lucha contra el Narcotráfico fracasó y fracasa en el mundo por no haber entendido que el mismo es un proyecto de poder, Argentina -a través de las declaraciones de la señora Ministro de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich- se desprende del mundo y se ubica como el primer país que cambia una tendencia global.

"Le estamos ganando la batalla a la droga". Frase de la Ministro que sorprendió no solo a investigadores, dentro de los que me incluyo, sino también a otros importantes miembros y asesores del Ministerio que de inmediato, off de récord, mensajearon que no era la misma lectura.

Estoica y enarbolada en un auto convencimiento enternecedor, la Ministro, quizás a su pesar, tiene mucho del emblemático ex Secretario de Seguridad  Sergio Berni. Quien supo, con sus acciones simuladas, especialmente en Rosario, honrar al Turismo Aventura y convertirse en el rambo de la gestión K con el atenuante de su impronta militar.

Entre las declaraciones de Bullrich resaltan que "en Argentina no se consigue droga como antes" y "Que nuestro país ya no es negocio para los narcotraficantes". Mientras tanto la Sedronar -siempre tergiversada y enrarecida- así como otras instituciones, Iglesia incluida, destacaron el grave momento que atraviesa la sociedad en materia de consumo de alcohol, estupefacientes y psicofármacos.

Atrevidos que evidentemente se quedaron con la época pasada y no supieron escuchar a la Ministro decir que en el país cuesta conseguir droga.

El mundo necesitaría que la Ministro exporte su plan tan efectivo y precoz. Los investigadores necesitamos que nos desasneNecesitamos saber cómo en menos de un año y sin balaceras la villa 31 ya no tiene más carteles de la droga como expresó que había. Seguro que la Ministro sabe la diferencia entre cartel y banda de narcotraficantes con perfil de cartel. Que un cartel, cuando se constituye tiene un poder tal que trasciende la villa teniendo a su vez una ya consolidada proyección internacional.

Sabrá además que la lucha contra los carteles es con derramamiento de sangre y que si hay carteles de la droga la disputa territorial no permite fuerzas de seguridad sin bajas acabadas. Y que la ocupación en una villa no es equivalente a visitar una tienda comercial.

"Berni vuelva, lo extrañamos" tal vez en tono de broma y sorna comentan algunos asesores absortos que deben recurrir al xanax para poder sostenerse en la tergiversación de un "delirio" sano sostenido en el deseo y no en la realidad.

"Argentina sin narcotráfico" tiene hoy un superávit lógico en secuestro de marihuana con respecto a la cocaína y los precursores químicos. Lógico porque nuestro país limita con el máximo productor que es Paraguay. Mientras tanto el mercado de drogas de síntesis en estado embrionario tiene una proyección en el tiempo a instalarse consagrado.

El trabajo en frontera norte, a pesar de haber dejado a Jujuy, Salta y Formosa más despojadas que antes de fuerzas federales, se olvidó de la frontera oeste. Frontera que sí tuvieron en cuenta para triangular las líneas peruanas y colombianas que buscan imponer las "alas de mariposa" o "alita de mosca" por la olvidada 40 o la llamativa 7.

Ritondo y Ocampo



Acompañan a la Ministro, en la misma línea de impunidad conceptual, el Señor Ministro de la Provincia de Buenos Aires Cristian Ritondo y el Señor Martín Ocampo de CABA.

El primero, más simpático y de enojo menos compulsivo que la Ministro de la Nación incurre, sistemáticamente, en errores. En confusiones producto de la falta de trabajo de campo, tal vez, de su equipo.

Sus apreciaciones son inversamente proporcionales a las de la Señora Gobernadora María Eugenia Vidal. El cuadro articulado de Cambiemos que tiene la honestidad intelectual de los tiempos y un sentido de la realidad que a muchos, les molesta.

Ritondo asumió su cargo ponderando la gestión Granados/Matzkin. Según las fuentes de investigación, por estrategia. Según las fuentes “malpensadas”, por empatía.

El segundo, por su parte, intenta ser el ministro de seguridad de una ciudad maquillada. Su ministerio fue “disputado” por el Señor “Chipi”. Aquel personaje manipulador de los manteros que dirigió, como si fuese una novela de García Márquez, el operativo de seguridad en el fatídico barrio de Once.

Ocampo tiene la particularidad de hacer apariciones breves y olvidables en el marco de una ciudad, la de Buenos Aires, atravesada por los contrastes y ahora por un bochornoso traspaso policial del cual reniegan todos.

La policía de la ciudad, según informantes claves, se siente disfrazada. Desde el interior de la misma trasciende que se les exige una operatividad para la cual no fueron formados y que carecen, por si fuera poco, de los instrumentos de trabajo necesarios para ir, por ejemplo, a un allanamiento. Pero eso sí, tienen lindos autitos. También la mancha de la injusticia de Potocar. A quien le hicieron una cama aquellos que se embanderan en la "orina bendita" poniendo motes obscenos a quién se presente como lo opuesto, en una de esas, a lo que se llama cambio o simulacro.

El único abuso de Potocar fue intentar frenar a los desviadas de siempre. Impedirles "el afano sistemático".

Ahora bien, volviendo al traspaso, si se indaga un poquito, el mismo está colmado de impericias que responden a su precariedad legal así como a vacíos. De ahí los amparos que surgen y la resistencia de federales que son llevados a la policía de la ciudad sin voluntad alguna. 

Lo cierto es que en CABA la herencia recibida queda en casa. La ciudad, más allá del PRO, nunca se preocupó por trabajar en la lucha contra el Narcomenudeo. Una posibilidad que se tiene para sanear los barrios donde la droga hace estragos.

Mariconeaban cuando no tenían la policía y ahora que la tienen no saben cómo hacer porque no hay plan estratégico. El único plan es aparecer, como lo hace el Señor Jefe de Gobierno de la Ciudad, Rodríguez Larreta, en la foto. Como lo hizo tras el caos en la 1-11-14 junto a Bullrich. Quien más allá de cualquier diferencia, se cargó la lucha desde el vamos y más allá de la imagen.

CABA cuenta además con la presencia de Prefectura y Gendarmería. Fuerzas federales que se encuentran, espantosamente, fuera de sus lugares de máxima operatividad, luchando contra la venta al Menudeo. Una falta de respeto para su formación así como también para las despojadas todas, provincias de fronteras.

El Cambio hacia la comunicación compulsiva


No se puede refutar y tampoco caer en la necedad que, más allá de las diferencias, Argentina pasó de un estado de sensación en materia de inseguridad, así como de reduccionismo al tránsito en materia de narcotráfico, a un estado de reconocimiento de ambos problemas con acciones que no se veían desde hacía décadas aunque con una vocación más cuantitativa que cualitativa.

La negación en la era de la seguridad entendida como turismo aventura fue funcional al delito. Ahora, la pasión por comunicar, hasta el anillo de seguridad presidencia, alerta a los delincuentes que buscan terceras vías, vacíos y se mofan ante la jactancia de una lucha que para el narcotráfico ni siquiera comenzó. Porque su matriz dura, como relata una fuente, "está tan intacta como la matriz de la corrupción".

El monopolio mediático como aparato reproductor compulsivo de conceptos, no sólo evidencia ausencia de trabajo en el terreno, sino también un profundo desconocimiento, aunque sea teórico, de cómo fue el proceso del narcotráfico en nuestro país y en el mundo. Entonces se recurre a la construcción de imaginarios. De expresiones de deseo.

Claros ejemplos:

1- "Paco Cero". El Paco es una construcción de PBA primero y de Jujuy después que abrió en lo que va del año 2017 dos nuevos mercados larvales en Mendoza y Tucumán. Es decir que no hay un mercado del paco federal. Nacionalizarlo es un error. 

2- Instalar el imaginario del paco en Santa Fe cuando es una provincia, como la de Córdoba y Entre Ríos, en la que pueden encontrarse apenas dosis. El negocio del paco en la región centro tiene su bastión en PBA y su monopolio sagrado lo maneja, según fuentes, los sectores "legales" en función con las mafias del narco. Igual que confundir en la región del NEA una cocaína de extrema baja pureza con paco.

3- No diferenciar punto de venta de droga, de expendio armado, búnker y fortaleza que son las distintas fases de la cadena de venta de estupefacientes.
Todo es concebido como búnker y decir que se derribó un búnker donde no hay estructura de búnker no le da más volumen a un operativo sino más ignorancia de campo a un Ministerio.

Se suma, además, que si hay búnker, hay niño soldado.

4- Hablar de urbanización en lugar de cambio estético en las villas. Una villa no puede urbanizarse con el narco en su interior porque la desorganización de la villa es la organización de las mafias. Oximoron.

5- Decir que un le dan paco a los niños para convertirlos en soldaditos es no tener idea de la composición de ese tipo de niño y de cómo lo hacen naturalizar la muerte sin tener conciencia de la misma. El niño consumidor de paco apenas si puede vender al Menudeo. No tiene sostén mental ni físico para chocar. Eso no quita que no pueda matar porque la droga le quita el nivel de represión que se debe tener para vivir en sociedad. Es decir, puede matar pero no como sicario.
Al niño soldado se lo entrena para custodiar y matar. De consumir, las mafias le administran, en ese mundo siniestro, la droga. 
Confunden al niño soldado con los teros, mirillas o campanas.

6- Si hay paco, hay cocinas. Y en los procedimientos, desde ya celebrados, en el bastión de la criminalidad de CABA, 1-11-14, no aparecieron las cocinas que no forman parte de una invención sino de una realidad.

7- Llamar cocina al laboratorio y laboratorio a la cocina.

8- El slogan "Argentina sin Narcotráfico".

Una impunidad conceptual de antología en una concentración retórica en la figura de Bullrich. 

A veces, llevan un poco de claridad a los medios, el Secretario de Seguridad Eugenio Burzaco y el Secretario de Frontera Luis Green.

(Uno de ellos prefiere, según nuestras fuentes, no ser mencionado por esta escriba)

Las escasas apariciones de ambos para explicar qué hacen por la seguridad y el narcotráfico desde sus secretarias es contraproducente, ya que ahí el ministerio se convierte en un camarín de egos y vanidades. El monopolio mediático, según trasciende, fue arreglado por la ministro con el mismo presidente de la nación aunque poco se comprenda y mucho se distorsione. Entonces, ambos secretarios, cargan con los recordatorios a todo su árbol genealógico de los ministros de seguridad de muchas provincias a las que otro secretario parece prometerles lo que nunca llega. Espiritualidad y las fuerzas federales que les fueron quitadas para concentrarlas en PBA como una conejera.

En la lectura de su vorágine, el epicentro debe ser ella y no la claridad que solo puede asentarse en la honestidad intelectual de los tiempos. De planes que tienen plazos y etapas. Planes incompatibles con las expresiones de deseo también desarticuladas.

Secretarios confinados a que sus formas de actuar deban ser relatadas con superlativas imprecisiones por la figura central. Por la "diva", que casi por inseguridad, acota al resto. Y que instaló un grueso de ingreso y circulación del narcotráfico por la hidrovía para que la compra de las megalanchas de guerra no aparezca como una compra forzada. Como dice otra fuente calificada, "como un negocio de los que algunos gorrones manotearon algo sin siquiera intervenir".

Desde el interior del Ministerio circulan reproches. Se preguntan, con racionalidad, porqué una inversión de tal magnitud para la hidrovía si la vía terrestre necesita de una inversión igual en tiempo y más urgente. 

Son preguntas que solo flotan. Que no tienen respuesta en la autarquía ministerial.

No obstante, no importa porqué a pesar de que el superávit de muertos está del lado de los buenos "la batalla contra las drogas la estamos ganando". Cuando solo con la Provincia de Buenos Aires, perforada en todas sus áreas, costará al menos una década remover, si el contexto coopera, a las mafias enquistadas.

La lucha contra el Narcomenudeo


El Señor Presidente de la Nación, Mauricio Macri, también padece de la información parcial que le aporta el Ministerio de la purpurina que lo invita a pronunciarse, con desafío y sorna, sobre algunas provincias construidas como enemigo político. Tal es el caso de Formosa. Una provincia a la que le pide el Señor Presidente colaboración cuando la misma entra dentro del combo de provincias que crearon su propia ley provincial para luchar, como corresponde, contra el narcomenudeo. La expresión del mercado del narcotráfico primera en perforar el tejido social al desplazar a la familia del centro de la escena instalando a la droga en el epicentro de un proyecto de muerte.

Al mismo tiempo, Formosa creó una Subsecretaría de lucha contra el Narcocrimen a cargo de Bernabé Escobar. Quien tiene, de acuerdo a informantes, un legajo impecable y que desde que puso en actividad a la subsecretaría aumentaron los operativos con secuestros sustanciales en los distintos puntos provinciales colaborando en la lucha contra el delito federal.

Pero en la construcción amigo/enemigo, por decisión ministerial y contra la palabra de algún secretario responsable, la ciudad de Clorinda quedó afuera de los puestos de vigilancia. Un error, una irresponsabilidad que no solo afecta a Formosa sino también a todo el país. Una vez más, la frontera vuelve a tener un control selectivo en lugar de una defensa en bloque.

Por otra parte, Córdoba, Salta, Jujuy, Chaco y Entre Ríos, también cooperan con Nación en la lucha contra el Narcomenudeo con acciones concretas. Desde una fuerza policial antinarcotráfico hasta una agencia contra delitos complejos pasando por fiscalías especiales y demás actividades que revelan una mirada sociológica que busca recomponer, desde los barrios, el tejido social desintegrado a partir de una lucha integral que intenta, al mismo tiempo, evitar más y nuevas mutaciones delictivas.

Río Negro, La Pampa y Santa Fe, en otro rango, no adheridas a luchar contra el Narcomenudeo, también llevan adelante acciones concretas que se visualizan en los datos y en las mejoras dentro de la medición de los PBI regionales como en la medición del PBI nacional.

Ocurre que la seguridad, en Argentina tiene más sostén provincial que nacional. Son las provincias las que piensan de forma cualitativa las soluciones entendiendo que lo cuantitativo es y será una consecuencia natural. Son las provincias, a las que tanto se les pide y que padecen el federalismo retórico, las que trabajan bajo la estructura orgánica de haber comprendido que prevención, es seguridad.




 
FREE BLOGGER TEMPLATE BY DESIGNER BLOGS