Entrevista INFOBAE: Laura Etcharren: "Hay que trabajar para que Argentina no se convierta en un narcoestado"

"Sea quien sea, el próximo presidente tiene el desafío de pactar con el narcotráfico o trabajar en una política para contener el avance y luego erradicarlo", dijo de manera categórica Etcharren. Y agregó: "en cuatro años no se lo va a poder erradicar, pero sí pueden tomarse las medidas para evitar que crezca". "Con decisión política y una fuerza especial, sin medidas parches, se podrán hacer importantes avances", sostuvo.
— Una de las características distintivas de esta campaña es que habla mucho sobre el narcotráfico. Por empezar, ¿es bueno o es malo que se hable tanto?
— No es ni bueno, ni malo. El problema está entre los que maximizan el flagelo y los que lo minimizan, que son dos actitudes que terminan siendo funcional al mercado. Si se habla desde la teoría del escritorio o del celular, es una cosa. Si se hace desde el campo de investigación, desde la empiria, de ver realmente qué es lo que está pasando, tanto en el narcotráfico como en el micromercado, en el menudeo, es otra.
— Ahora, por ejemplo, yo veo que en México no se habla en los medios del narcotráfico, por lo tanto, me parece que es bueno hablar, porque lo que se habla, no se actúa, como dicen los psicoanalistas.
— Bueno, lo que pasa es que en México la situación es mucho más grave, porque hay un narcoestado. En Argentina aún no se dio un narcoestado, a pesar de que existe una gran patología, un enorme problema. Pero no es lo mismo. Veo que se quiere construir un Chapo Guzmán propio o un Pablo Escobar propio. Nosotros hemos pasado por todo el proceso de narcotráfico, tenemos el punto de consagración del narcotráfico en el año 2014, somos un país atravesado por el narcotráfico, pero para ser un narcoestado, tendríamos que tener un Chapo Guzmán que no tenemos, un cartel de droga, que tampoco tenemos, sino bandas de narcotraficantes, y que todas las estructuras de poder estén contaminadas por el narcotráfico, que aún no es así. En los próximos cuatro años el gran desafío es prevenir el narcoestado, prevenirlo o forjarlo a través de la impericia o la desidia.
— Es muy importante lo que estás diciendo, porque facilita la comprensión y también la caracterización del problema. Veamos los temas que aparecer en el debate, como la propuesta de combatir el narcotráfico con el Ejército, ¿es posible?
— Es una propuesta que está pensada por Sergio Massa, con la idea de dar una posibilidad ampliada o integral para incorporar a las Fuerzas Armadas. En los primeros cuatro años lo que hay que hacer es avanzar contra el narcotráfico, para contenerlo, para que no se siga forjando, y para que no nos sigan penetrando. Es una vía interesante, sobre todo, llevar las Fuerzas Armadas a la frontera, un complemento de la gendarmería, adonde tienen que volver los gendarmes, y sacarlos de los lugares del interior del país. Ahora, Fuerzas Armadas en la lucha interna lo plantearía en un plan de más tiempo, dos años tal vez, dentro de una mirada más amplia. Serían como un escudo proteccionista en la defensa, ya en seguridad. En realidad, yo lo que haría es plantear la nacionalización de la fuerza policial contra el narcotráfico, que la inaugura la provincia de Córdoba, un cuerpo de élite armado y entrenado en lo que tiene que ver con la logística y la estrategia, que depende exclusivamente del Poder Judicial, con lo cual se aceleran muchísimo más los tiempos. Es para luchar contra el narcomenudeo.
— Vos sos muy crítica con los gobiernos que no combaten el narcomenudeo, ¿por qué?
— Porque sin menudeo no hay narcotráfico, y sin narcotráfico no hay menudo, vas de lo micro a la macro. Es verdad que se trata de un delito federal, pero la ley te permite hacer ese trabajo micro. Solo lo están haciendo hasta ahora Córdoba y Buenos Aires, pero en este último caso lo están haciendo con policías locales que no están preparadas para trabajar contra el menudeo, tienen capacitaciones de apenas seis meses.
— ¿A qué llamamos menudeo?
— Lo que está en villas, en un local comercial, al que hay que combatir con una fuerza especial. A veces pasa que a más policía, más narcotráfico.
— Por ejemplo, Ciudad de Buenos Aires y Santa Fe se adhierieron a la lucha contra el menudeo.
— No, y en CABA hay 650/675 o más puntos de ventas de droga, en Rosario, solamente hay 400/415 bunkers, que es una dinámica diferente al punto de venta de droga, que puede ser una verdulería, una casa. El bunker es una casita de material con una ventanita, con un niño soldado que vende la droga, que tiene un soldado enfrente y otro soldado en el contrafrente de custodia, y arriba otro niño soldado que está verificando si viene alguna otra banda o fuerzas de seguridad.
— ¿Qué diferencias hay entre una banda de narcotraficantes y un cartel?
— La primera es que los carteles son un fenómeno socio cultural, que ven al capo del cartel de la droga como un gran benefactor, alguien que les provee de algo que el Estado no les da, y el narcotraficante se los resuelve a través de ciertas regalías que en el largo plazo termina con costos altísimos, incluida la entrega de los propios hijos.
— Hablemos del caso de Aníbal Fernández, que tuvo muchas responsabilidades en áreas vinculadas con la lucha del narcotráfico, en tiempos en que creció notablemente el problema. ¿Cuál es su responsabilidad?
— En los últimos doce años el narcotráfico creció notablemente, sobre todo desde 2010 hasta la fecha, pero reducir el tema del narcotráfico a Aníbal Fernández es caer en un lugar común. Creo que tiene que ver con la necesidad de querer construir un Pablo Escobar propio. Yo creo que hay otras cabezas vinculadas, que trascienden a Aníbal Fernández. Creo que hay una demonización, no digo que no tenga nada que ver, pero creo que reducirlo en él, "vota por tus hijos, o votá droga", me parece que termina siendo funcional al narcotráfico. No hay que maximizar, no hay que minimizar, no hay que agarrarse de los grandes mitos urbanos que existen, y muchos. No vamos a decir que es una persona impecable o intachable, porque forma parte de un gobierno donde el narcotráfico creció vertiginosamente, pero me parece que podemos caer en grandes reduccionismos.
— Justamente, lo que se dice es que cuando entra el narcotráfico a un país, después ya no lo podés sacar, ¿esto es así?
— No lo podés sacar cuando te convertís en un narcoestado. Es el gran desafío del próximo presidente. Pactar con el narcotráfico es forjar ese narcoestado. No pactar va a generar una política de avance contra el narcotráfico, con cualquier modalidad que decida el que salga electo, con las Fuerzas Armadas, con una fuerza especial, para prevenir. Es muy importante la honestidad intelectual. En los próximos cuatro años al flagelo no lo vas a erradicar, pero sí lo vas a contener, y después continuar la lucha hasta sacarlo de tus fronteras.
— ¿Y por qué creés que estos años no se hizo nada?
— Porque no había interés, porque es un mercado que trajo mucho dinero, porque a partir de 2008 con el tema de la efedrina se abrió un mercado interno sumamente interesante vinculado a las drogas sintéticas, algunas vinculadas a los residuos de la cocaína, pero otras no tienen nada que ver con la cocaína. Pero lo central es que no hubo una bajada nacinal, ni tampoco una reacción provincial de avanzar con el menudeo, acorde a la gravedad del problema. Claro que si trabajás con el menudeo y en la provincia de al lado no, las cosas se te van a hacer más difíciles, pero es un comienzo que contiene el crecimiento y facilita la prevención.
— Ojalá que el próximo presidente lo tome como asunto central en su agenda, para evitar la instalación del narcoestado.
— Sólo se necesita la decisión política y la idoneidad de crear una fuerza policial antinarcotráfico específica y no medidas parche.
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