Seducidos con el dos por uno

Hacia el triángulo que encabeza Suárez. Villa Corea III.

No hay día para el mundo del paco. La voracidad de la vida loca envuelve a sus consumidores en una decadencia insoslayable para quienes han forjado la descomposición social durante los últimos años. Con estoicismo y jactancia.

Entregados en las villas. Zombies entre la multitud. Inquietos cuando los efectos comienzan a bajar y se vuelve imperiosa la necesidad de volver a experimentar. Ansiedad que los devora sin tiempo.

El flagelo se agudiza. La degradación hace carne.

El partido de San Martín, en la inquietante Provincia de Buenos Aires, no da respiro. Irrita. Subleva. Incomoda. 

El territorio está claramente dividido. Cada banda sabe cuál es su radio de acción y a quien debe responder para permanecer y pertenecer. No hay lugar para los cuestionamientos.

No hay conflicto mientras no se quiera pasar al Gigante.

El triángulo de San Martín


De vuelta en la Provincia de Buenos Aires se constata que, La Matanza, San Martín y Lanús, encabezan el PBI delictivo del Conurbano entregado.

El recorrido por Villa Corea y Villa la Rana dejaron los sinsabores de una minoridad, por un lado en riesgo, y por el otro lado, destruida. (Ver notas: http://www.soclauraetcharren.blogspot.com.ar/2014/08/villa-corea-la-fortaleza.html y http://www.soclauraetcharren.blogspot.com.ar/2014/09/paco-camorra.html )

El doloroso silencio del caso Candela y la vulnerabilidad de las familias que deben ser tenedoras involuntarias de droga para “proteger” a sus hijos. Para poder vivir en el seno de un lugar que comenzó siendo, ante el despojo, un refugio. Y que luego se convirtió, tras la toma narco, en una cotidiana pesadilla.

Combinaciones tóxicas de una realidad que hasta que no se pisa, se presenta como ajena.

La estación de turno es la de José León Suárez. Esa mezcla de feria y tránsito obsecuente, es la puerta de ingreso triángulo más complicado del Partido de San Martín.

Se trata del triángulo de la droga y la transa en todas sus vertientes. Lo componen José León Suárez, Billinghurst y Las Flores.

Seducidos, entregados y abandonados

El tráfico de información y las alertas entre bandas que se conjugan estratégicamente son una constante en todo el Conurbano Bonaerense. Conjugaciones que se llevan adelante con el debido cuidado para no enfurecer al Gigante que siempre puede entrar en recelo.

El riesgo es permanente para los niños marginales sin continentes. A los cuales se los busca, rigurosamente, para reclutar. Y para la acción, cualquier medio está permitido en este universo que, durante la última década, se supo regar sin límites. El universo Narco Mara. Con el color local del delito que construye cada país, así como también, con la impronta que le aporta la extranjerización que nos supo penetrar. 

Se acude, en San Martín particularmente, a cualquier método. Siempre, bajo la metodología delictiva. Así es como circula, por el triángulo, la seducción del dos por uno en dosis de paco y cocaína.

"La operación se realiza no más de dos veces. Con eso les basta", relata una mujer de ojos húmedos y mirada añeja en la contradicción de su juventud. 

Herramientas humanas, también descartables de las bandas narcos y de exonerados, le ofrecen a los marginales, dos dosis de alguna sustancia al precio de una. Como si les hiciesen un favor. Es el anzuelo utilizado para que caigan hasta que llega el momento en el que les dicen: “Si la queres gratis, te la vamos a dar. Vení con nosotros nada más”.

Así lo relata la misma mujer que lucha para sacar a su hijo de la barbarie. Que vive, día a día, la potencialidad de la muerte. Como viven tantas madres y familiares de niños de entre 12 y 18 años que se han unido a las bandas que operan en San Martín bajo el perverso método de la seducción del dos por uno.

Dejaron de pagar las dosis. Ni una, ni dos. Ahora, para consumir, solo deben salir a robar. Tal vez, si la “rosca” da, también a matar. Ocurre, que ya se alinearon finamente en la escala narco criminal que necesita, para mantener el mercado del narco menudeo activo que les da a las bandas "la diaria", chicos en banda.

Chicos entregadas al desborde. Sin conciencia de que si no los mata la droga, los matarán los mismos reclutadores cuando devengan en un problema. O tal vez, serán entregados al abandono. Tal como se los ver por los sigilosos pasillos de La Corea. En donde la droga sigue siendo, a pesar de la negación y el silencio cautivante, la génesis del caso Candela.

Sin prevención

Cuando el paco, la coca o las nuevas drogas sintéticas -Bomba y Oxi- que están ingresando al país desde Chile y Brasil, por las rutas 7/12/14, agudicen los estragos en las capas más bajas vulneradas también con planes y no con trabajo, quizás aparezca algún movimiento preventivo. 

Quizás, cuando se termine por diluir al tejido social que hoy atraviesa su peor estado de perforación, alguien decida iniciar la prevención. Y será, solo tal vez, en ese momento, cuando Argentina pueda comenzar a experimentar un verdadero e iniciado clima de seguridad. 


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