Entrevista completa. Maras y narcotráfico. Infobae TV. El estallido Narco.

Seducidos con el dos por uno

29 de octubre de 2014

Hacia el triángulo que encabeza Suárez. Villa Corea III.

No hay día para el mundo del paco. La voracidad de la vida loca envuelve a sus consumidores en una decadencia insoslayable para quienes han forjado la descomposición social durante los últimos años. Con estoicismo y jactancia.

Entregados en las villas. Zombies entre la multitud. Inquietos cuando los efectos comienzan a bajar y se vuelve imperiosa la necesidad de volver a experimentar. Ansiedad que los devora sin tiempo.

El flagelo se agudiza. La degradación hace carne.

El partido de San Martín, en la inquietante Provincia de Buenos Aires, no da respiro. Irrita. Subleva. Incomoda. 

El territorio está claramente dividido. Cada banda sabe cuál es su radio de acción y a quien debe responder para permanecer y pertenecer. No hay lugar para los cuestionamientos.

No hay conflicto mientras no se quiera pasar al Gigante.

El triángulo de San Martín


De vuelta en la Provincia de Buenos Aires se constata que, La Matanza, San Martín y Lanús, encabezan el PBI delictivo del Conurbano entregado.

El recorrido por Villa Corea y Villa la Rana dejaron los sinsabores de una minoridad, por un lado en riesgo, y por el otro lado, destruida. (Ver notas: http://www.soclauraetcharren.blogspot.com.ar/2014/08/villa-corea-la-fortaleza.html y http://www.soclauraetcharren.blogspot.com.ar/2014/09/paco-camorra.html )

El doloroso silencio del caso Candela y la vulnerabilidad de las familias que deben ser tenedoras involuntarias de droga para “proteger” a sus hijos. Para poder vivir en el seno de un lugar que comenzó siendo, ante el despojo, un refugio. Y que luego se convirtió, tras la toma narco, en una cotidiana pesadilla.

Combinaciones tóxicas de una realidad que hasta que no se pisa, se presenta como ajena.

La estación de turno es la de José León Suárez. Esa mezcla de feria y tránsito obsecuente, es la puerta de ingreso triángulo más complicado del Partido de San Martín.

Se trata del triángulo de la droga y la transa en todas sus vertientes. Lo componen José León Suárez, Billinghurst y Las Flores.

Seducidos, entregados y abandonados

El tráfico de información y las alertas entre bandas que se conjugan estratégicamente son una constante en todo el Conurbano Bonaerense. Conjugaciones que se llevan adelante con el debido cuidado para no enfurecer al Gigante que siempre puede entrar en recelo.

El riesgo es permanente para los niños marginales sin continentes. A los cuales se los busca, rigurosamente, para reclutar. Y para la acción, cualquier medio está permitido en este universo que, durante la última década, se supo regar sin límites. El universo Narco Mara. Con el color local del delito que construye cada país, así como también, con la impronta que le aporta la extranjerización que nos supo penetrar. 

Se acude, en San Martín particularmente, a cualquier método. Siempre, bajo la metodología delictiva. Así es como circula, por el triángulo, la seducción del dos por uno en dosis de paco y cocaína.

"La operación se realiza no más de dos veces. Con eso les basta", relata una mujer de ojos húmedos y mirada añeja en la contradicción de su juventud. 

Herramientas humanas, también descartables de las bandas narcos y de exonerados, le ofrecen a los marginales, dos dosis de alguna sustancia al precio de una. Como si les hiciesen un favor. Es el anzuelo utilizado para que caigan hasta que llega el momento en el que les dicen: “Si la queres gratis, te la vamos a dar. Vení con nosotros nada más”.

Así lo relata la misma mujer que lucha para sacar a su hijo de la barbarie. Que vive, día a día, la potencialidad de la muerte. Como viven tantas madres y familiares de niños de entre 12 y 18 años que se han unido a las bandas que operan en San Martín bajo el perverso método de la seducción del dos por uno.

Dejaron de pagar las dosis. Ni una, ni dos. Ahora, para consumir, solo deben salir a robar. Tal vez, si la “rosca” da, también a matar. Ocurre, que ya se alinearon finamente en la escala narco criminal que necesita, para mantener el mercado del narco menudeo activo que les da a las bandas "la diaria", chicos en banda.

Chicos entregadas al desborde. Sin conciencia de que si no los mata la droga, los matarán los mismos reclutadores cuando devengan en un problema. O tal vez, serán entregados al abandono. Tal como se los ver por los sigilosos pasillos de La Corea. En donde la droga sigue siendo, a pesar de la negación y el silencio cautivante, la génesis del caso Candela.

Sin prevención

Cuando el paco, la coca o las nuevas drogas sintéticas -Bomba y Oxi- que están ingresando al país desde Chile y Brasil, por las rutas 7/12/14, agudicen los estragos en las capas más bajas vulneradas también con planes y no con trabajo, quizás aparezca algún movimiento preventivo. 

Quizás, cuando se termine por diluir al tejido social que hoy atraviesa su peor estado de perforación, alguien decida iniciar la prevención. Y será, solo tal vez, en ese momento, cuando Argentina pueda comenzar a experimentar un verdadero e iniciado clima de seguridad. 


Entrevista en los estudios de INFOBAE TV. "El narcotráfico estalló en los últimos cuatro años de este gobierno"

27 de octubre de 2014


Por: Adrián Bono abono@infobae.com

La socióloga –cuyo libro Esperando las maras predijo que Argentina se estaba convirtiendo en un espacio propicio para el florecimiento de las bandas narco locales– asegura que fue la inacción la que permitió que Argentina importara el fenómeno de las maras, peligrosas organizaciones criminales que operan en Centroamérica y México y que tienen un vínculo directo con el narcotráfico.
Y mientras por estos días las disputas territoriales entre las bandas narco suman presencia en los titulares –como sucedió esta semana en la provincia de Santa Fe– la situación está lejos de terminar. Por el contrario, Etcharren no augura una resolución a la problemática, al menos en el corto plazo.
La experta, quien hace tiempo advirtió sobre cómo Argentina era un "estado embrionario" para grupos como las maras, no solo cree que ya han desembarcado en el territorio argentino, sino que también asegura que en los últimos cuatro años "se creó un espacio propicio para las bandas narco locales y para la penetración de células de Colombia y México".
"El narcotráfico no es un fenómeno de la última década. Viene desde los años 80, pero estalló en los últimos cuatro años de este gobierno", asegura, mientras explica que la inacción del Estado dio lugar a la expansión del fenómeno importado desde América Central.
"Las maras son organizaciones criminales que comienzan siendo pandillas. Luego son divisadas en el barrio por las malas fuerzas de seguridad y se recluta a aquellas que quieran trascender en el crimen organizado. Los jóvenes son indoctrinados, se les da estructura económica y adiestramiento paramilitar, y ahí es que queda conformada la mara y sus vínculos directos con el narcotráfico".


"EL NARCOTRÁFICO EN ARGENTINA ESTÁ EN SU ETAPA SUPERIOR, QUE ES EL LAVADO DE DINERO"
A tres días del asesinato del padre del líder narco "Pollo" Bassi en Villa Gobernador Gálvez en un presunto ajuste de cuentas y otro episodio de la batalla entre bandas que parece haber tomado la provincia de Santa Fe debido a una pobre política de seguridad que el socialismo heredó del justicialismo, y que empeoró bajo las administraciones de Hermes Binner y Antonio Bonfatti.
"El socialismo podría haber mejorado la situación pero la empeoró. Hoy 'Los Monos´ podría convertirse en el primer cartel de la Argentina si logra trascender el país," asegura.
Con relación al reciente anuncio de la Presidente en relación a la reforma del Código Procesal Penal y la polémica que generó en torno a la expulsión de extranjeros involucrados en delitos graves, Etcharren asegura que es una buena decisión pero que la lucha contra estos crímenes "no puede hacer foco sólo en lo internacional".
"El delito también está a nivel local. Los que vienen a delinquir a Argentina lo hacen porque son delincuentes en sus países de origen y encuentran en este país una base local, ya sea una mara o una banda de narcos o una célula importada," explica.
Una eventual despenalización de la droga –argumento que muchos utilizan como si se tratara de una estocada mortal para el mundo del narcotráfico- tampoco lograría contrarrestar la influencia que logran ejercer estos grupos. "El narcotráfico en Argentina está en su etapa superior, que es el lavado de dinero. Ya ha dejado atrás las etapas de formación y venta de sustancias. Ahora estamos en la verdadera génesis del narcotráfico, que es el lavado de dinero, la reinversión de ganancias obtenidas de la venta de sustancias".
Y asegura que hablar de una despenalización en esta instancia es de "una gran irresponsabilidad". "Estamos en un proceso de descomposición social sumamente grave, con un tejido social perforado. No se puede plantear un debate o abrir nuevos paradigmas" a través de la despenalización cuando se tiene una "gran base marginal", indicó.
A medida que se acrecienta este fenómeno, el año que viene no augura, por lo menos desde su visión, que la situación pueda revertirse ya que no logra identificar un candidato a la presidencia que cuente con "una estrategia clara" para atacar el fenómeno del narcotráfico.


"EN SANTA FE EL SOCIALISMO PODRÍA HABER MEJORADO LA SITUACIÓN, PERO LA EMPEORÓ"
"No veo una decisión política lo suficientemente contundente para avanzar sobre este tema. Quien asuma la próxima administración va a tener una herencia muy compleja en materia narcocriminal, con mucha marginalidad, ignorancia, una policía atravesada por la corrupción y nuevas policías que no están lo suficientemente preparadas para combatir el crimen organizado". Etcharren también agrega que la estrategia contra este flagelo se complica aún más "ya que a todo lo que tiene que ver con la aplicación de la ley de forma enérgica se le da una connotación oscura, como si fuera un regreso a los 70, y esto no es así".
Etcharren aclara que "la mano dura tampoco es la solución", y sugiere una "refundación" de la policía, una que funcione de forma similar al FBI en EEUU "con inteligencia y mecanismos de operación". Y asegura que una lucha directa contra los narcos, similar a la que se llevó a cabo en algunas regiones de México, "va a matar a mucha gente que nada tiene que ver con las bandas. Los narcos penetraron en las villas y en los countries. Están entre gente de trabajo y hemos quedado rehenes de eso. Los gobiernos nos entregaron como sociedad, nos rifaron a las diferentes vertientes del crimen organizado".
Y concluye: "Para licuar la penetración narcocriminal no basta con buenas intenciones, ni rezos, ni educación ni trabajo. Tiene que haber un imperio riguroso de la ley en Argentina, que hoy no hay".
La entrevista con audio siguiendo el link a Infobae: http://www.infobae.com/2014/10/26/1604295-el-narcotrafico-estallo-los-ultimos-cuatro-anos-este-gobierno 

Entrevista para REVISTA DEF. Las vertientes del Crimen Organizado que operan en Argentina

10 de octubre de 2014

“Los Monos se perfilan como el primer Cartel argentino”



En un diálogo con DEF, la socióloga Laura Etcharren, especialista en la materia, se refiere a la problemática del narcocrimen y el definitivo desembarco de las maras en nuestro país. Un análisis en profundidad de las características de este “combo” violento que amenaza a la sociedad argentina.
-¿Cómo podemos diferenciar a las pandillas juveniles del fenómeno mucho más profundo y preocupante de las “maras”?
-Las pandillas son agrupaciones de jóvenes que encuentran, dentro de este colectivo, un espacio de pertenencia donde poder interactuar. Experimentan un poder que individualmente no tienen y en el grupo empiezan a sentir una mayor fortaleza y un mayor espacio de contención. Las pandillas tienen una inclinación al delito menor y al narcomenudeo. El proceso de transición hacia las “maras” comienza en el momento en que esas pandillas empiezan a ser divisadas por sectores de las fuerzas de seguridad que están vinculados al delito. Estos sectores se encargan de detectar cuáles de los integrantes de esas pandillas tienen aptitudes tanto físicas como mentales y ganas de trascender el primer eslabón del crimen organizado. En el caso de Centroamérica, este proceso se dio de la mano de grupos conformados por exintegrantes de ejércitos de élite, como ocurrió en México con Los Zetas y en Guatemala con los Kaibiles. En el caso de la Argentina, el proceso de transición se da a partir de la cooptación de estos jóvenes por efectivos exonerados de la policía y también por   algunas bandas narcos que se encuentran en formación, con una mayoría de integrantes provenientes de Colombia, México, Perú y Paraguay.
-¿Por qué El Salvador, Guatemala y Honduras aparecen como los escenarios de mayor afincamiento de las “maras”?
-Honduras, Guatemala y El Salvador conforman el denominado “Triángulo Norte”. En realidad, el proceso propiamente dicho de conformación de las “maras” se inició en la frontera entre México y EE. UU., cuando los tres países centroamericanos mencionados vivían inmersos en guerras civiles. Estos jóvenes comenzaron a reunirse con otros inmigrantes de su misma nacionalidad. Cuando terminaron las guerras civiles, empezaron a ser deportados tanto desde EE. UU. como desde México, y volvieron a sus países de origen, teniendo ya una impronta delictiva de organizaciones criminales que estaban actuando en la frontera mexicano-estadounidense, que es bastante conflictiva en materia armada y de adoctrinamiento paramilitar.
-¿Cómo están organizadas las “maras” y cuál es su distribución geográfica?
-Tienen distintas células o clicas. Hoy, además de en el Triángulo Norte, existen “maras” operando en México, en EE. UU., en Canadá, en Australia y en España, siempre a partir de un desplazamiento de violencia como consecuencia del rebote por las medidas de seguridad que se fueron implementando en Honduras, Guatemala y El Salvador. La región nunca operó conjuntamente contra las “maras”, razón por la cual cuando alguno de los países lanzaba un plan, estas emigraban a otras zonas. El problema es que hay una gran confusión entre pandillas y “maras”. Cuando se empieza a atacar a las pandillas, las “maras” siguen proliferando porque cuentan con el aval de las grandes estructuras del poder económico vinculadas al narcotráfico. También se empieza a ver una connivencia con la política. En su momento hubo un pacto tácito entre los gobiernos para frenar la violencia, pero en realidad se trató de un freno visual; lo que hicieron fue descentralizar la violencia, que fue llevada desde los centros urbanos hacia los suburbios.
-¿Cuál es el rol de la mujer en las “maras”?
-La vida de la mujer dentro de las “maras” es muy efímera. La mujer es muy bastardeada y se la usa para la “tercerización” de trabajos; en esta fusión con el narcotráfico, pueden trabajar como “mulas” o ser utilizadas como señuelos. Además son violadas, maltratadas. El tema de las “maras” y el narcotráfico está muy vinculado al feminicidio. Es una vida muy efímera y muy penosa, pero en el momento de actividad las mujeres son muy funcionales a todo este proceso.
-¿Cómo entra en juego el narcotráfico?
-Todos los países en los que se desarrolla el fenómeno de las “maras” son países donde, en mayor o menor medida, existe un mercado narco. Cuando la pandilla trasciende, de la mano de los narcotraficantes, las “maras” se comienzan a formar, empiezan a recibir apoyo económico y entrenamiento para la utilización de armas. Después se genera toda una cadena de traiciones y, una vez que se forman, esas maras rompen con los narcotraficantes, o se quedan y se genera una fusión que yo denomino “narco-maras”. En esa fusión se vuelven más sofisticadas, y se convierten en subordinadas de los narcotraficantes. En esa interacción hay una “tercerización” de las actividades delictivas de las bandas narcos, o lo que ya sería el estadio superior que es el cartel, el último eslabón del crimen organizado.

ARGENTINA: ¿PRIMEROS GÉRMENES DEL FENÓMENO “NARCO-MARA”?

-En tu libro Esperando las maras, hablabas de un “estado embrionario” del fenómeno en nuestro país. ¿Cuál es la situación actual?

-Argentina fue, hasta la década del 90, un territorio netamente de consumo de droga, donde había un testeo del mercado para ver cómo funcionaba la construcción económica, social y política del país. El tema del narcotráfico propiamente dicho comenzó a observarse en el año 2000, cuando empezaron a conformarse las pandillas. La crisis de 2001 trajo aparejado un cambio de paradigma y allí surgió el estado embrionario de “maras”. Hoy ya somos un país “narco-mara”. Aquí tienen cabida todas las vertientes del crimen organizado y, en cuanto al eslabón que le falta, que es el cartel, ya tenemos una banda como la de Los Monos (en Rosario), que se perfila como el primer cartel de la Argentina. Es la banda que mejor supo importar la metodología de los carteles mexicanos y colombianos, con los “narcotúneles”, las “narcopalomas” y una gran alianza con los exonerados de la Policía y con la mala Policía. En Rosario se ha dado un enfrentamiento entre dos bandas: Los Monos y Los Garompa. El territorio lo supieron ganar Los Monos.
-¿Qué ocurre en la provincia de Buenos Aires con este fenómeno “narco-mara”?
-En la provincia de Buenos Aires no hay una disputa territorial. El dominio del territorio lo tienen los exonerados y una fracción de la Policía Bonaerense inclinada al delito. En el partido de La Matanza, tenemos la primera célula de la mara Salvatrucha, fundada entre 2005 y 2006 por un salvadoreño que llegó a la Argentina y recibió una marginalidad compuesta por jóvenes que fueron adoctrinados y reunidos por exonerados de la Bonaerense. Hoy funciona en Rafael Castillo y se desplaza entre la San Petersburgo y Puerta de Hierro, que son barrios que tienen una arquitectura parecida al barrio obrero pero el funcionamiento de una villa. Esta célula de la mara Salvatrucha ya se desplazó al partido de Morón. Y tenemos en el partido de San Martín, en Villa Corea, la primera “mara” local formada solo por argentinos.
-¿Cuál es la situación en la ciudad de Buenos Aires?
-En la ciudad de Buenos Aires, hay una fuerte penetración de bandas de narcos peruanos y paraguayos, que actúan siempre con una base local. En el caso de las bandas peruanas, dominan en la villa 1-11-14; mientras los paraguayos son dominantes en la 20; hay un “combo” en la villa 21-24; y una fuerte presencia en la Fraga, la villa que no tiene ningún tipo de control y es una de las que más creció, junto con la Villa 31 y la Zabaleta. En la Fraga hay un contingente de “narcos” peruanos que pactaron una alianza con quienes dominan en la 1-11-14.
-¿Cómo es la distribución geográfica del fenómeno “narco” en Argentina?
-Tenemos un centro del país, que es el campo de acción del crimen organizado; hay un norte que adoctrina; y un Sur –la Patagonia– donde se lava el dinero. El adoctrinamiento de menores en riesgo en el norte tiene que ver con una célula del cartel de Los Zetas, que cuenta con un territorio suficientemente amplio e impenetrable entre Jujuy y Salta, donde está adoctrinando menores para atender los kiosquitos o búnkers de venta de droga y, si están muy bien adoctrinados en el manejo de armas y físicamente, se los puede utilizar para custodiar esos búnkers, sobre todo en Rosario.
-¿Qué ocurre con las rutas por donde transita la droga?
-La ruta “narco” por excelencia es la 34, pero no hay que olvidarse de la ruta 9, que hace un enlace con la 34. En ese contexto, Santiago del Estero es muy importante porque ahí también hay adoctrinamiento de chicos y funcionan bandas “narcos”. Toda la droga que viene del norte hace una parada en Santiago del Estero y es trasladada sin escalas a la provincia de Buenos Aires.
-¿Cómo ves el caso de Nordelta?
-Nordelta ha quedado estigmatizado: se convirtió en un country ideal para hacer show on televisivo o “terrorismo mediático”. Es cierto que hay una fuerte presencia de familiares de personas vinculadas al narcotráfico. Por lo general, así como las villas se transformaron en “narco-villas”, los countries se transformaron en “narco-countries”. Ahí no se maneja el “narcomenudeo”, sino que se trata de lugares de reposo y asentamiento de las cabezas de los carteles o de las células que están funcionando en la Argentina. Hay que prestar atención también a las maras que están funcionando en la zona sur, viniendo de Mar del Plata por la ruta 2. Ahí también hay un importante espacio vinculado a personas que manejan las bandas “narcos”.
-¿Cuál es tu análisis de los ajustes de cuentas entre “narcos” colombianos que se han venido repitiendo en nuestro país?
-Los narcos colombianos, que por alguna razón no pueden seguir operando en Colombia, encontraron en Argentina un espacio propicio para poder ampliar el mercado. Acá se disputan el territorio. Lo más estratégico para ellos es hacer una fusión con la base local, pero no todos lo logran. Hay una movida vinculada a los ajustes de cuenta y también se han “importado” las extorsiones, algo que sucedía hace 20 años en Guatemala y que trasciende los secuestros extorsivos. Ya hay gente en la provincia de Buenos Aires que tiene que pagar un peaje para ingresar a su barrio, o los kioscos y minimercados que tienen que entregar parte de sus ganancias a una “mara” o a una célula locales para que no les destroce el comercio.

¿ES POSIBLE HACER FRENTE AL FLAGELO DE LA NARCOCRIMINALIDAD?

-¿Creés que es posible enfrentar este flagelo o tendremos que acostumbrarnos a convivir con él?

-Para enfrentar al narcotráfico, la lucha hay que hacerla a nivel mundial, con cada región articulando su propio plan y actuando coordinadamente con otros países. Nosotros tendríamos que actuar coordinadamente con Uruguay y Chile, países que supieron controlar este fenómeno. En el corto y en el mediano plazo, lo que tenemos que hacer es contener el fenómeno del narcotráfico y de las “maras”. Así como les dimos la oportunidad de crecer al amparo de la marginalidad, la connivencia y la omisión, que también es connivente, tenemos que darles algo mucho más importante para que se retiren. ¿Cómo actuar? Con medidas preventivas, a partir de la educación, podemos evitar la conformación de pandillas y así les recortaríamos a las bandas “narcos” o a los malos policías parte del mercado. Hay que actuar desde la contención: evitar que se sigan formando pandillas para trascender a “maras”, y evitar la penetración que viene de otros países. Hoy por hoy, tal como está planteada, la lucha contra el narcotráfico es una ficción.
-¿Cuáles son tus críticas a las propuestas de despenalización del consumo de drogas, que se han venido barajando en nuestro país?
-Es una irresponsabilidad muy grande y una gran vulgaridad intelectual. Plantear la despenalización, en el contexto actual, es no conocer cuáles son los brazos armados del crimen organizado que están funcionando en Argentina. Es posible hablar de despenalización en sociedades en las que no existe esta gran máquina de marginalidad que hay en la Argentina. Nosotros tenemos una gran masa poblacional que no trabaja; son parias que no tienen ningún tipo de cultura del trabajo ni educativa. Por esa razón, la tendencia a inclinarse al delito es grande porque encuentran allí una remuneración mucho más suculenta que lo que podría ser un trabajo normal. El problema es que el costo, a mediano plazo, es muy alto porque se convierten en una herramienta humana totalmente residual. Les sirve a los “narcos” para “tercerizar” ciertos trabajos y para el “narcomenudeo”. Si pensamos el tema del narcotráfico en términos de sustancias, no estamos entendiendo el fenómeno. La verdadera génesis del narcotráfico tiene que ver con el lavado de dinero.
-¿Cuál es tu opinión sobre la baja de imputabilidad de los menores?
-El tema de la baja de la imputabilidad tiene que ir acompañado de un montón de medidas y realizarse en el marco de un debate interdisciplinario. Eso solo no soluciona el tema. Hay que cuidar a los chicos que nacen de padres marginales que están vinculados a la droga. No podemos criminalizar un chico que nació en el seno de la marginalidad. Pero también es cierto que no podemos tener esta permanente entrada y salida de menores delincuentes de las comisarías, quienes han perdido totalmente la escala de valores y han naturalizado el crimen y la muerte. Hay incluso una jactancia del crimen; hay una foto que publiqué en mi blog (soclauraetcharren.blogspot.com.ar), donde se ve el arma de un menor detenido con un texto estampado en ella que dice: “Dios te da la vida y yo te la quito”.

ENLACE A DEF: http://www.defonline.com.ar/?p=32554 
 
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