Entrevista para el Diario La Mañana de Neuquén sobre Narcotráfico

14-04-201401:30| Policiales |ENTREVISTA A LAURA ETCHARREN   
"En Neuquén ya implosionó el narcotráfico, sólo resta que explote" 
La especialista en la problemática de las bandas y maras analiza el fenómeno narco que afecta a todo el país y su anclaje en la Patagonia.

Por Guillermo Elia
Neuquén > “En la Patagonia ya implosionó el narcotráfico porque todo el país está atravesado por esta problemática, lo que pasa es que hay regiones que todavía lo tienen contenido. En Neuquén lo que tenés es un estado que no es embrionario, que está contenido, y si bien ya implosionó resta que explote para que emerja la lucha entre bandas narco”, advirtió la socióloga Laura Etcharren, investigadora de la problemática de las maras y su penetración en Argentina.
Especializada en el fenómeno del narcotráfico, Etcharren hace una intensa vigilancia sobre cómo evoluciona la problemática en los distintos rincones del país.
 
¿Cómo observar la problemática narco en la Patagonia?
La Patagonia vive en una tensa calma. En Neuquén ya implosionó el narcotráfico porque las bandas existen en todo el país. Todavía en la zona de la Patagonia los gobiernos pueden convivir con el narcotráfico que les ha llegado y que también lo han cultivado, porque es un narcotráfico importado y local que se fusionó.
 
Es decir que hay que convivir con los narco.
Sí. Con el narcotráfico tenés que convivir y pactar para que lo que tenés no siga avanzando y perforando el tejido social aún más. El límite que se pone está pactado y no le vayas a decir a los narcos acá no podés operar más', porque ahí te aparece un cigarro en la cabeza o te balean la casa. Una cosa es pactar el territorio y otro querer sacarlos. Si los dejaste entrar y te dan renta, no los quieras sacar porque será peor.
 
En este escenario, ¿qué se puede hacer desde los organismos involucrados?
Lo que se tendrían que plantear los gobernantes y las fuerzas de  seguridad es un marco de protección de los chicos en la temprana edad.
Cuando se toma a los chicos de temprana edad, terminás evitando la conformación de una banda. Por otro lado, las bandas que están conformadas hay que evitar que crezcan a la categoría de mara, por eso es necesario mirar a la mala Policía.
El tema de la pobreza es muy funcional, porque estas organizaciones van sacando a chicos y los van exponiendo para hacer los trabajos de menos monta. Seamos claros, la vida de estos chicos está rifada, no les importa, es sólo un valor de uso: te mataron, te cambio por otro.
 
¿Cómo afectan las vinculaciones con el Estado?
En Neuquén tienen empleados públicos metidos en bandas narcos, así empieza la cadena de fusiones y presiones dentro del mismo poder político. Y así es como saben, sobre todo en Desarrollo Social, donde se puede robar de una forma increíble, donde se puede ir a reclutar niños marginados para que les atiendan los kiosquitos de droga.

14-04-201401:30| Policiales |   
De la pandilla a la mara hay un paso 

Neuquén > Para la especialista Laura Etcharren, todavía en Neuquén los jóvenes vinculados con el delito se manejan en las denominadas "pandillas", pero están siendo reclutados por bandas que están seriamente relacionadas con la mala Policía.
“La pandilla es una organización de chicos que encuentran en su interior contención y un sentimiento de pertenencia para con el grupo. Estos pibes sienten un poder dentro de la pandilla que individualmente no sienten. Se dedican al narco-menudeo y todo lo que tiene que ver con el control del barrio, en su mayoría los más carenciados y marginados”, explica la socióloga, quien observa el fenómeno que se replica en todo el país.
“Llega un momento que la pandilla al pibe le queda chica, porque se le genera una demanda interna y externa de crecer y trascender. Es en ese momento cuando aparecen los narcotraficantes, la mala Policía que está observando a la pandilla y ve qué chicos tienen actitud y características para trascenderla. Es una especie de búsqueda de líderes para pasar a integrar el crimen organizado. A partir de ahí comienzan a reclutarlos y los sacan de las pandillas para que no terminen quemados”, detalla la investigadora.
“En el caso de las maras, tienen un respaldo y una estructura económica diferente. La mara no va por el barrio. Hay que tener en cuenta que jóvenes emergentes de la pobreza y la marginalidad no pueden por sí mismos construir una mafia, que ha cambiado la estructura de las sociedades centroamericanas, esto requiere un apoyo más fuerte, que se lo dan las malas fuerzas de seguridad y los narcotraficantes”, concluye la mujer, y advierte que el fenómeno de las maras ha superado el estado embrionario en el país.


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