Solidaridad y Apoyo a los Inundados. Argentina. Abril 2013.

Hay un Dios. Un tiempo sabio. La sociedad solidaria conmueve. Y eso, gratifica. Porque en medio de los políticos que se matan sobre los muertos, están los necesitados sobrevivientes. Los que deben seguir adelante y a los que tenemos que ayudar. 


El cambio también está en los lazos que se tienden. Sanos y nobles. Y de eso, no hay que arrepentirse. 


El castigo, si es que así se le puede llamar, lo daremos en las Urnas. Cuando nos desprendamos de la basura en la que nos han querido convertir. Cuando las personas que ya, desgraciada e evitablemente no están, nos iluminen.


Pero no olvidemos, que mientras existan estos actos de espontánea y genuina solidaridad, hay esperanza. Hay futuro.

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