Violencia e Inseguridad en Argentina (Diario El País. Montevideo)

18 de diciembre de 2013

Reproduzco la nota del periodista Renzo Rossello para el Diario El País de Montenvideo, en la cual participo. 






El Cóctel que generó 


la ola de violencia



El narcotráfico, la corrupción policial y la pobreza extrema se combinaron en un cóctel explosivo, según el análisis de una socióloga que viene estudiando el tema desde hace varios años. El saqueo se instaló definitivamente en el paisaje social.
Renzo Rossello

"En Argentina lo que hay es un tejido social directamente perforado, donde ya no hay continentes legales, no hay continentes emocionales porque lo que reina en la Argentina es un estado de anomia, esto quiere decir que estamos atravesados directamente por la barbarie, por el caos", explica la socióloga argentina Laura Etcharren.
Etcharren es autora del libro "Esperando las maras. Estado embrionario en Argentina", fruto de una investigación en Centroamérica y algunas villas miseria en su propio país. 
En el fenómeno de los saqueos o robos colectivos, la investigadora ve el papel que juega en ellos la pobreza, aunque hace algunas distinciones. "Tenemos el pobre que es trabajador y el pobre por elección, que elije ser vago porque cobra un plan social", apunta, "el cobrar por no hacer nada -que eso es lo que pasa en Argentina, bajo este simulacro nacional y popular-, lo que profundiza básicamente es la ignorancia y un país ignorante es un país peligroso, es un país permeable a la penetración del crimen organizado", diagnostica.
"Así es como tenemos una penetración de narcotraficantes, distintas vertientes del crimen organizado. Tenemos una policía que no está preparada y entonces se divide en una buena policía y una mala policía", señala Etcharren.
A juicio de la socióloga, el fenómeno de la corrupción y los actos delictivos cometidos por policías atraviesa a toda la institución, tanto a nivel provincial, municipal como federal. Sin embargo, apunta Etcharren, dentro de estas fuerzas hay "buenos policías" que a menudo terminan enfrentándose con sus malos colegas.
Tal vez una de las radiografías más documentadas del tema sea el libro "La secta del gatillo", del periodista e investigador argentino Ricardo Ragendorfer. "El vínculo de La Bonaerense con un hermético tejido de negocios, arreglos, pactos y extorsiones se había convertido en su modo de supervivencia", describe en un pasaje el libro sobre la fuerza policial de la provincia de Buenos Aires.
PIB DE CORRUPCIÓN. Etcharren acuñó el término "Producto Interno Bruto de Corrupción" para referirse al problema que considera tan extendido en su país.
"La policía de Tucumán es un caso emblemático de lo que es el norte de la Argentina en general. Es una provincia donde reina la corrupción, en Tucumán se concentra lo que es el PIB de la corrupción un porcentaje importante", sostiene.
En esta provincia los incidentes cobraron niveles de violencia particularmente relevantes, que superaron incluso a los de Córdoba donde habían sido también muy marcados.
"Es una policía que está muy viciada y muy librada al azar en cuanto a que no hay un control por esa misma anomia que se ha creado y por esa minimización de los conflictos por parte del gobierno nacional -explicó-. Cuando estalla en Córdoba el acuartelamiento de la policía y el jefe de gabinete, Capitanich habla de un problema exclusivo de la provincia de Córdoba, después se fue a la Pampa, se fue a Tucumán, a Santa Fe, se fue a Entre Ríos, entonces no es exclusivo de una provincia sino que se genera a nivel nacional".

Fenómeno instalado.



"Lo que tenemos que tener en claro es que, hoy por hoy, los saqueos forman parte de una modalidad delictiva más de las tantas que hay en Argentina", sostiene.
Etcharren observa que el fenómeno ha venido dándose en estos últimos años, en forma sistemática, entre los meses de noviembre y diciembre, con más intensidad en el último mes. Ello también coincide con la temporada de mayor consumo en términos generales.
"Recrudece en el último mes del año, pero sobre todo cuando se viene con un desgaste muy fuerte al interior de la sociedad frente a un gobierno claramente negador como es el gobierno nacional en Argentina, que construyó alrededor de lo que es realmente la inseguridad un estado de sensación", apunta la investigadora.

Curas ponen freno a narcotraficantes



Luego del llamado de atención que hizo la Iglesia Católica sobre el auge del narcotráfico en Argentina, la presidenta Cristina Fernández designó al sacerdote Juan Carlos Molina al frente de la Secretaría de Prevención de la Drogadicción y Lucha Contra el Narcotráfico (Sedronar). "Me parece acertado, una buena jugada del gobierno nacional", opinó la socióloga Laura Etcharren. "Creo que es buena la presencia de un sacerdote en las villas, es sumamente importante porque marca al narcotraficante un límite para no captar y prostituir a los niños que quedaron atrapados en las villas miseria", indicó. Según su experiencia "en las villas donde no hay sacerdotes hay mayor penetración del narcotráfico".


http://www.elpais.com.uy/mundo/coctel-que-genero-ola-violencia.html 

Narcotráfico, Villas y Sacerdotes

10 de diciembre de 2013

Para negociar, de acuerdo a la lógica infame, alguien debe morir. "Argentina, un país con buena gente".



Como si fuese una novedad o un hallazgo periodístico, los medios de comunicación, divulgan información sobre el Narcotráfico, cayendo en obviedades y temibles clichés. Como si el tema, en materia de análisis, los excediera. Como si predominara, ante el flagelo, la insolvencia intelectual para dar a conocer un tema que lleva décadas de cultivo y años de paulatina instalación.

Entre lugares comunes y un tráfico de material copiado y pegado, ciertos integrantes de la oposición, tratan el tema para denostar al oficialismo que permitió, bajo la construcción del Estado de Sensación, la Consagración del Narcotráfico. (Leer nota http://www.soclauraetcharren.blogspot.com.ar/2011/09/argentina-consagracion-del-narcotrafico.htmlY por su parte, bajo ese mismo Estado, el Gobierno Nacional se enarbola en la brutal negación.

Por un lado, asistimos a la anemia de ideas y por otro lado, somos testigos de una patología que en su simulacro de Inclusión, lo que más incluyó, fue Inseguridad en las diferentes esferas a través de distintas organizaciones criminales. De ahí, que la lucha contra el Narcotráfico o los supuestos planes de Seguridad operen como un ácido colectivo para marear a la Sociedad con alucinaciones de compromiso y cambio.

Un fetichismo. Un placebo retórico que produce un efecto paradojal. Que es la sociedad agobiada de este infernal y atroz manoseo que pulula por los medios de comunicación o en conferencias en las cuales, lo que prima, es el divismo y las pujas entre los que están y los que quieren estar. Mientras tanto, el Narcotráfico, avanzó y aún sigue avanzando. 


Un país codiciado en el que todo vale frente al otro Estado al que asistimos. EL ESTADO DE ANOMIA. El cual favoreció, a que Las Maras, dejen de ser embrionarias. Que ya no se las espere.

Hoy, Argentina, es un país NARCO MARA.

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Cultura de zafe. Cultura de saqueos

Bajo ambos estados, (De Sensación y de Anomia) la barbarie se apodera de los centros urbanos sin piedad. Y los pobres, nuevamente, vuelven a hacer el blanco fácil para culpabilizar.


Ocurre, que en la Argentina de Hamlet, en donde algo también huele a podrido, aún no se distingue entre el pobre trabajador que no saquea porque se mantiene en sus valores y códigos naturales, del pobre vago amparado en el cobro de planes que saquea por paria mental. Sin valores, ni reparos. Asentado en la cultura de zafar el día. Sin proyecto.

Se trata de los pobres, en un punto, por elección. Que le escapan a la cultura del trabajo y que encuentran, en los saqueos, el jolgorio de la Impunidad que los abastecerá de electrodomésticos, birra y fasos. Y que a fin de mes, tienen el premio del plancito Nacional y Popular.

De Villas Miseria a Narco Villas

Aquello que comenzó siendo la construcción de un espacio para continuar la vida, a partir del despojo y la expulsión del sistema, hoy es un espacio atravesado por el Narcotráfico y la conformación de Bandas funcionales a éste.

Se paso de la Villa Miseria, a la Narco Villa. Sin escalas. Generando una atmósfera de desconfianza en el conjunto de la población. Y también, dentro de la Villa misma dividida, actualmente, entre quienes la "fundaron"; y los que fueron llegando. Los Carteles que penetraron y las organizaciones pandilleras que, influenciadas por la ignorancia y "la vida loca", convirtieron los estrechos pasillos de las Villas, en un radio de persecuciones, transa, trata y muerte.


Un contexto favorable para el Narcotráfico. Un problema de alta relevancia que no es nuevo y que se formó con la connivencia de los grandes grupos de poder que también incluyen a determinados medios de comunicación que durante años, mientras eran furtivos amantes del poder de turno, silenciaron el tema. 

Hoy y a partir del comunicado de La Iglesia Católica, el conflicto, se instala en las charlas de la vida cotidiana. Se masifica entre especulaciones, conjeturas, temores e interrogantes.

Ya nadie puede ser ajeno. 

Aquel lugar de pertenencia

En la paradoja del tiempo y el espacio, los habitantes originales de la villa, se niegan a irse. No quieren dejar Su Lugar. Su Villa. Lo cual, genera un cuestionamiento. Un debate. 

Lo cierto es, que la explicación de no querer irse de allí tiene que ver con una construcción subjetiva. Con ese universo de significados y ese sentimiento de pertenencia que experimentaron en el espacio que les dio, luego del despojo, un amparo auto creado.

También se suma, el temor frente al invasión de las Mafias. Existe, en la Narco Villa, un oficio de "Policía" al que apelan los Narcos que controlan las entradas y salidas. Es que la Villa, no debe urbanizarse y mucho menos, despoblarse. Si esas cosas suceden, la renta, se diluye. El negocio pierde sustancia y los cerebros Narcos, acomodados en las zonas más adineradas del país, pierden sus células miserables dedicadas al Narco Menudeo y a la atención de los Kiosquitos Nacionales y Populares. (Leer nota http://www.soclauraetcharren.blogspot.com.ar/2013/04/el-kiosquito-nacional-y-popular_5376.html)

El rol de los Sacerdotes: La Villa Fraga

Cuando uno habla con funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la respuesta casi aprendida y matemática, sobre el vertiginoso crecimiento de la Villa Fraga es: "Se nos fue de las manos".


Un espacio que comenzó siendo un pequeño asentamiento ubicado en Chacarita. Al 900 de la Calle Fraga. Tras el ferrocarril. Y que se transformó, vorazmente, en una Villa importante de crecimiento horizontal y vertical en la que operan importantes inmobiliarias que edifican y venden. Y donde una empresa constructora cercana, ubicada en la Avenida Forest, provee de materiales de construcción en pagos a los nuevos habitantes y a quienes ya están viviendo pero que desean expandir su propiedad.

Así es como la Villa Fraga se perfila como un centro que busca ramificarse, dentro del espacio y el contexto, como la Villa 31. A lo alto, no hay fronteras.


Es una Villa que goza de la irresponsabilidad edilicia. Y de la fácil penetración de Narcotraficantes como consecuencia de la falta de controles por parte de la Policía. Una Federal, casi intencionalmente ausente. Y una Metropolitana sostenida en el lamento de no poder hacerse cargo por la falta de efectivos.

A todo esto, se le suma, la ausencia de un Sacerdote.

El Sacerdote es, dentro de la Villa, y por su sola presencia, la Ley que calma. Que sosiega. Que apacigua el descontrol. Es un límite a los Narcos para la captación de menores en riesgo. Un freno para la formación de Bandas en puja que buscan, al mismo tiempo, demostrarle a los Narcos que quieren ascender en la escala delictiva.

La Villa Fraga no tiene ese límite que camina por sus pasillos en silencio y cuando es necesario, apela a la palabra. A la contención.


La Fraga está envuelta por el Narco local y un contingente de Narcotraficantes provenientes de Perú que dejó pequeñas células que operan en connivencia con las casas tomadas de las inmediaciones de la Iglesia San Roque. En el Barrio de Villa Ortúzar. (Leer nota http://www.soclauraetcharren.blogspot.com.ar/2012/11/nexos-narco-delictivos-chacarita-y.html)

Una Narco Villa que se jacta de no tener controles y que forja, con algunos exonerados de la Policía, un radio demencial Narco Delictivo. 

30 Años


Hoy, los 30 años de Democracia en Argentina, se celebran con Saqueos, Narcotráfico, Maras. Aumento de violencia de género. Valor selectivo de la vida a través del monopolio de los Derechos Humanos. 

Se agrega, colosal, el bestial levantamiento de Las Fuerzas de Seguridad que lícitamente piden un aumento y al mismo tiempo, sin importar, exponen a la población, a las masacres evitables. Beneficios y costos. 

Es decir, que las Fuerzas de Seguridad estén mal pagas, es un error grave y atroz de los Gobiernos de turno. Pero también es cierto, que en algunos casos, la Mala Policía que contamina a la Buena Policía, debería dejar de transar con los Narcos y formar Maras con menores delincuentes. 

Parece que negociar y proteger al unísono, es un concepto límite.

Así es, como La Democracia, en sus 30 años, nos encuentra con una Policía desdoblada. Entre Buena Policía. Mala Policía. Exonerados. Estos dos últimos grupos, inclinados a la renta del Narcotráfico, bastardean del trabajo de una Policía que sí merece la contención y el apoyo para que cumpla con sus funciones. Y que debe lidiar, con la otra lacra, porque de parte de los Gobiernos, la letanía y la distracción, "garpan".

Lo cierto es, que en la Década que llaman Ganada, se impone la Ignorancia. Se anteponen los conflictos de políticos en sintonía de bataclanas, y se arregla, con la Policía, cuando comienza la cosecha de muertos.








LAS MARAS EN ARGENTINA

23 de noviembre de 2013



Un diálogo, en el cual participo, sobre Narco Crimen en "Títulos de Primera". Canal Metro. El programa del Periodista Alberto Amorosino. Junto a Daniel Romero. 


Sentencia social

28 de octubre de 2013



El cambio lo forja la sociedad. La Inseguridad y la necesidad del fin.



En la impenetrable cabeza ideológica del Estado de Sensación, la muerte, es una consecuencia casi buscada. Es el desenlace más brutal y doloroso de la cadena de desinteligencias y connivencias que llevaron al país, a la construcción de nuestra propia Ciudad Juárez. Allí, donde la cosecha de cadáveres, en las fosas del Feminicidio, es una constante que se vive con jactancia dentro de las organizaciones Narco Maras que se han instalado, en México, en la cúspide del poder.

El proceso en México comenzó, más allá de las Guerras Civiles, con los Pachucos y los Cholos. Esas bandas que hoy, son apenas un recuerdo del infantilismo delictivo de aquel entonces. Sin embargo, bajo el riego abúlico, se transformaron despiadadamente y con alianzas Mafiosas, en Carteles de la Droga. Y Maras.

Un efecto, el Mexicano, que se propagó a lo largo de todo el continente e hizo, brutalmente, su máxima reproducción en países como Venezuela y Argentina. Además, claro está, de las fuertes conexiones con Honduras, Guatemala y El Salvador. (Triángulo Mara Norte)


Efectos importados. Efectos creados

Argentina, en la soberbia del poder actual, lejos de sanar, profundizó, sin duda, las heridas. Y al factor casi compulsivo de los Derechos Humanos y los desaparecidos en Dictadura, se le sumó -en la Democracia Nacional y Popular- el factor de los desaparecidos y muertos de la Sensación. 

Derechos Humanos que son, en realidad, selectivos. Que marcan, de acuerdo a la ideología y a la época, la importancia o no de la muerte. La arbitrariedad de una selección a dedo. Acomodaticia e infame. Se trata, de los Derechos para algunos. Y de castigos, cuando no se hacen valer, para otros.

Todo ello, para compensar, matizar, hundir o simplemente profundizar, el quiebre del tejido social que no logra recomponerse bajo la atmósfera del todos contra todos. De esta realidad Hobbesiana y Shakespeariana que nos confronta y que apuesta, en el simulacro de la inclusión, a la ignorancia. Que vive atenta a la espera de lo peor.

Sumergida entre los efectos trágicos de las mafias que se importaron y de las mafias que se crearon en una especie de pacto macabro con la Policía Paralela y los Exonerados. Todos ellos, pudriendo a las Fuerzas de Seguridad que deben lidiar, además de con malos salarios, con la lacra puesta. Plantada para hacer, aún tras los muros, un negocio. Una renta que se extiende. 

Una puerta que se abre para salir a matar. Robar y luego repartir. 

Una Inseguridad instalada convertida en lucro. Necesaria para la Oposición como herramienta de combate. Necesaria por el Poder como instrumento de cultivo de pobres. Estos últimos, eternos móviles de la culpa. Escudos, para que en la memoria colectiva, rebote el Narcotráfico. 

Un Narcotráfico que ha dejado de ser un fantasma para convertirse en una Estructura de Poder que tiene sus propios usos y costumbres. Su propia ley. Sus propios códigos. Y que no duda, en enfrentar también, al Poder Político que le permitió crecer.

Atenta y Despierta

La sociedad manoseada y fatigada, despierta.

Necesitó del caos. También de manifestaciones para expresarse. Y luego, con la convicción y el malestar de la negación de la realidad que exaspera por improvisación y negligencia, comenzó a dar, ya de manera acabada, forma al cambio. Primero en las PASO y ayer, 27 de octubre, nuevamente. 

Las Urnas fueron testigo de la materialización de lo que se quiere. Y también, de lo que ya no se quiere y en muchos casos, de aquello que nunca se quiso. 

Proyectar sin fetichismos. Encarar un futuro sin simulacros. Ni manipulación de dolor. 

La Sociedad está atenta. Incluso, hasta con quienes obtuvieron la mayor confianza. Esa confianza abrumada de la Murga Nacional y Popular. Esa Murga, que ni siquiera, guarda el encanto de la locura. Del desenfado de ir por todo cuando ese todo, al mismo tiempo, se le revela.

Por lo tanto, ayer, la simulación, no pudo tapar el colosal estallido electoral.

Ayer, la sentencia, se vio en los votos. La sentencia, fue social.



La Murga Nacional y Popular

9 de septiembre de 2013


Entre Parias, "Bastardos" y Delincuentes.
Argentina, un país con "buena gente".


En la Argentina de Hamlet, cruel y jactanciosamente definida, en materia de Inseguridad, como Estado de Sensación, la integración, es algo que aún queda pendiente.

Un proceso denegado compulsivamente y sometido a la patología del simulacro. Así es, como la constitución de parias por un lado y delincuentes por el otro, componen el escenario más oscuro de la Sociedad Argentina de hoy. Una sociedad, que sin embargo, apuesta al cambio. En primera instancia, a través de manifestaciones callejeras, símbolo de la protesta social de la última década. Y en segundo lugar, ya de manera más contundente y efectiva, mediante el sufragio.

Los Parias

En la cadena de desinteligencias sostenidas, Argentina, creó un espacio propicio, a través de los planes de la vagancia, para la conformación de Parias. Sujetos sujetados, en términos de Althusser, al ocio irremediable. 

Se los puede llamar, como explica Ivan Jablonka en su libro "L'integration des jeunes", "Bastardos".  Como los que predominan en la Banlieue de París. (Ver nota Nuestra Banlieue http://www.soclauraetcharren.blogspot.com.ar/2011/03/nuestra-banlieue.html)

Se trata de los "Bastardos" etiquetados por una sociedad que estigmatiza, ante la ausencia voluntaria de actividades en el campo laboral, a aquellos individuos que componen la Murga de la Victoria. La Murga Nacional y Popular asentada y formada en la constitución de la Ignorancia. La cual permite, con más facilidad, la maniobra de la subjetividad sin límite de edad.


Los Parias o "Bastardos", que arengan, en la "Terapia Nacional", o en los actos televisados, la tergiversación de un país "con buena gente".

Son los "Bastardos", que mientras en los suburbios de París, despliegan su odio quemando coches y estimulando la violencia de razas en Mantes la Jolie; en el Conurbano Bonaerense, por ejemplo, en La Matanza, se jactan del No Hacer bajo el rótulo de una militancia que ni siquiera ellos, en la nube inflamada, logran entender acabadamente mientras despliegan bombos y cánticos sobre la "Revolución".

Entienden, que el negocio del "progreso", consiste en recibir a cambio de legitimar. 

Estratos sociales relegados y auto relegados. Envueltos en la periferia del relato. Desencajados y estimulados en el estancamiento redituable, para el campo político que hoy, maneja los hilos sociales del poder.

Los Delincuentes

En su otra vertiente, liberada y acunada en copiar lo peor del mundo, nuestro país, bajo el Simulacro Nacional y Popular, no sólo importo la lacra delictiva proveniente de Centroamérica, México y Colombia, sino que también, formó embriones locales hasta convertirlos, con abulia y connivencia, en verdaderas organizaciones delictivas que estallan como tales, ferozmente, en el año 2011. Componiendo así, La Argentina Narco Mara.


Enarbolada en la descomposición social que dio triunfo a la Injusticia por sobre la Justicia. 

En donde la Impunidad permitió la consagración del Narcotráfico a punto tal de importar, además de Pandillas convertidas en Maras, la Guerra de Carteles Mexicanos y Colombianos.

Delincuentes que se fueron constituyendo, lentamente, en una nueva clase. En un nuevo sector de la sociedad con sus propios usos y costumbres. Que operan por fuera del Sistema pero que en la paradoja del Poder, es ese mismo poder -perverso- el que los sostiene en nuestra tierra fértil de criminales.

La Murga

Actualmente, nuestro país, baila Murga. Vive el Carnaval más bochornoso de los últimos años. Arma un cotillón de Inseguridad, Inflación y Aislamiento feroz que solo por un mecanismo acomodaticio, apenas comienza, tímidamente, a reconocer.

La Murga Nacional y Popular ni siquiera, con Estrellita Mía en el punto más álgido de la catarsis, reconoce la derrota del pasado agosto. Insiste, en seguir amontonando. En colgarse de los jóvenes que ellos dicen representar. En los pobres que dicen incluir.


Insisten en forjar, un carnaval sin retorno. 

Con esta Murga de insolvencias evidentes. En este manicomio a cielo abierto que hoy es la Argentina castigada. En suspenso. Testigo de la patología de las absurdas comparaciones. De la descompensación que no mide en rating sino en barbarie. Que profundiza, únicamente, la opacidad del futuro. 

Un futuro, que en la locura de la negación, está abandonado. Relegado en medio de egos y divismos. A la espera de lo peor en el seno de la Sensación.








"ESPAÑA Y SU ESTADO EMBRIONARIO DE MARAS"

14 de agosto de 2013

Comparto la nota del periodista J. V. Echagüe, escrita en sección Sociedad del Diario La Razón de España y en la cual participo con parte de mi análisis sobre el fenómeno de Las Maras. Dejo además, el link que los conduce al diario. Y agradezco la generosidad intelectual de Jaime.


El Gobierno alerta de un aumento de las maras en España

  • El paro y el abandono escolar provocaría un repunte de este tipo de delincuencia
  • Barcelona, Madrid y Levante, áreas donde se afincan estas bandas latinas
Madrid- Las maras están en España. Las últimas actuaciones policiales así lo evidencian. Y el fenómeno puede ir a más. Así lo pone de manifiesto un informe del Gobierno al que ha tenido acceso LA RAZÓN. Por un lado, en el texto se considera que las operaciones de las autoridades están siendo suficientes para que las bandas no «tomen auge»; ahora bien, debido a la «situación económica actual» y a «la alta tasa de paro juvenil», unidas al fracaso escolar, «cabría esperar en el futuro un repunte» tanto de las «clicas» –las células derivadas de estas bandas centroamericanas– como del número de miembros.
El informe califica a estas pandillas afincadas en España como «pseudomaras». ¿El motivo? Los flujos migratorios de sus países de origen –El Salvador, Guatemala y Honduras– hacia nuestro país, derivados de la política conocida como «Plan Mano Dura» de los Gobiernos locales, supusieron una alternativa no sólo para huir de la Justicia; también fueron una posibilidad de expansión y de un aumento del territorio controlado. Sin embargo, según afirman desde el Gobierno, no se han dado en España las «condiciones propicias para su proliferación, reduciéndose su actividad a hechos aislados». Principalmente en Madrid, Barcelona y Levante, donde han surgido las «maras por imitación», formadas por jóvenes que «en unos casos buscan la diversión y el riesgo» y en otros «influyen los problemas» en el seno familiar», así como las complicaciones «económicas y socioculturales».
Ahora bien, las investigaciones policiales en curso han determinado la conexión internacional entre las «clicas» españolas y las centroamericanas: reciben órdenes y directrices con vistas a operar en nuestro país. De esta forma, están asentadas desde 2005. Fue entonces cuando se registraron los primeros incidentes en el Metro de Barcelona. Posteriormente, han estado involucrados en delitos de «baja intensidad»: contra el patrimonio o en lesiones con arma blanca, así como un «sinfín de reyertas con bandas rivales por asuntos de rivalidad territorial».
Enfrentamiento histórico
Los problemas han venido por dos grupos históricamente enfrentados: la MS13 –conocida como «Salvatrucha»– y la Pandilla 18 – también Calle 18 o M18–. De momento, esta «guerra» ha arrojado un saldo de al menos tres muertos: en 2008, un joven dominicano murió en las inmediaciones de una discoteca de Gerona por disparos efectuados con un arma de fabricación casera; en 2009, otra persona murió a manos de un integrante de MS13 en Hospitalet de Llobregat (Barcelona), y un año después, un parque público de Barcelona fue el escenario de la muerte de un Latin King a manos de un «salvatrucha».
A pesar de que se desconoce el número de maras que operan en España y sus integrantes, se sabe que «cada vez son más y más violentas», apunta Ricardo Magaz, presidente de la Sociedad Científica Española de Criminología. Así, señala que hay barrios del sur del Madrid donde están constituyendo un verdadero problema, pues a la alarma social generalizada que causan se suman en los últimos tiempos problemas de financiación: ya no funcionan con «cuatro euros», sino que siguen el modelo de las bandas de mayor nivel y se nutren del dinero obtenido del narcotráfico a pequeña escala («menudeo»).
Como señala la socióloga Laura Etcharren, autora del libro «Esperando a las maras», ya «no son esas pandillas que pujan por el dominio del barrio. Hablamos del mundo del narcotráfico. España es un país de tránsito, pero tiene algunos puntos neurálgicos en los que se produce droga. Es una puerta de entrada. Y so hace que las maras tengan cierta unión con narcotraficantes, dando pie a las ''narcomaras''». No en vano, si han llegado a nuestro país se debe gracias al «impulso de los cárteles de la droga de Centroamérica». Sin olvidar, dice, los lazos de estas bandas con grupos terroristas como ETA y Al Qaeda, que, afirma, suponen un «sostén económico». Es cierto que los Salvatrucha y la Pandilla 18 han firmado treguas recientemente en El Salvador y Honduras. Sin embargo, de ser cierto, sostiene la experta, «se les acabaría el negocio».
La socióloga cree que, a día de hoy, las maras en España –sobre todo las de Cataluña– viven «un estado embionario» y las compara con otras «pandillas» latinoamericanas como los Ñetas o los Latin Kings, más asentadas. «Lo que ocurre en España y Cataluña es una conformación de ''pandillas'' locales que reciben una importación de influencia de sus países de origen. Es una fusión entre la delincuencia local y la ''importada''. Pero predomina el color local del país. Por eso son "pseudomaras". Son las maras de la posmodernidad, más "limpias" incluso en los tatuajes», que, junto a los graffitis –las «firmas» que utilizan para avisar a las bandas rivales–, suponen una de sus señas de identidad.
Antes de llegar a ese punto, con el que muestran que el vínculo que han contraído es de por vida, los integrantes, muchos de ellos adolescentes, tienen que pasar por un «rito iniciático»: desde soportar una brutal agresión física hasta asesinar a un familiar cercano. Finalmente se crean «mini ejércitos», como dice Magaz. Todos los integrantes quieren subir en el escalafón, por lo que acaban surgiendo las deslealtades.
Magaz coincide con las predi-cciones del Gobierno: el fracaso escolar y la existencia de hogares desestructurados son factores que sirven de caldo de cultivo: los adolescentes suelen demostrar una rebeldía derivada de esas situaciones. Con todo, cree que el conflicto entre maras no tiene por qué incidir directamente en la población española, sino en los propios integrantes de las bandas rivales. Aun así, ser centroamericano no llega a convertirse en una condición sine qua non para formar parte de una mara, ya que se han registrado «casos excepcionales» de «mareros» españoles. No es muy común, pues «su fin último es defender una nacionalidad». De hecho, entre los pocos españoles que forman parte, la mayoría son chicas que mantienen relaciones sentimentales con «mareros» centroamericanos.
Al final, el conflicto estalla por una obsesión: marcar el territorio. Comenzando por una cancha o un parque y terminando por la totalidad del barrio. Hasta el punto, afirma el experto, «de llegar a poner peajes (parecidos a los "impuestos revolucionarios") con el objetivo de que los habitantes de las zonas en las que operan tengan que someterse a sus reglas para así controlar el territorio».
asesinado tras rodar un documental
Christian Poveda, periodista francoespañol, pretendía ayudar a estos jóvenes con el rodaje de «La vida loca», un documental que denunciaba su situación en El Salvador. Sin embargo, en 2009 murió tiroteado tras recibir cinco disparos cuando se encontraba en el país. Varios «mareros» fueron detenidos.
Bandas en lucha
SALVATRUCHA
- Generalmente abreviada MS-13, se creó en los 80 en las calles de Los Ángeles para proteger a los inmigrantes salvadoreños. Sostiene células o «clicas» con más de 80.000 integrantes y tiene lazos con el cártel de Sinaloa.
BARRIO 18
- Rival acérrima de Salvatrucha fundada en la calle 18 de Los Ángeles. Sus integrantes se caracterizan por llevar tatuados el número 18 o la palabra «Diesiocho».
OTRAS
- Además de las maras, en España operan otras bandas latinas, todas ellas enfrentadas entre sí. Las más numerosas son Latin Kings, Asociación Ñeta, Dominicans don't play (Madrid), Bola 8 (Guardamar de Segura), Danger Boys (Valencia), K-18 (Madrid), Latin Brothers (Las Rozas de Madrid y Alicante), Latinos de Fuego (Madrid), Los Santos (Azuqueca de Henares) y Lyon Black (Torrevieja).

Crímenes sin castigo

29 de julio de 2013


La Impunidad vuelve a matar. El país que se olvidó de Crimen y Castigo. Y convirtió, los Derechos Humanos, en selectivos. 
Candela y Ángeles.

A partir de los últimos acontecimientos, siempre lamentables en materia de Seguridad, el estado de descomposición se profundiza, al mismo tiempo que se eleva, con absoluta Impunidad, el sistema Narco Criminal definido como Sensación.


No hay, ni en las alucinaciones, un horizonte por salvaguardar el bienestar social. Por proteger, a la sociedad, de la tragedia a la que asistimos bajo la siembra de desgracia evitable que cosecha cadáveres en el ostracismo de la mendicidad. Sin acción. O lo que es peor, con funcionalidad a que el Crimen Organizado, siga su camino de envoltura sobre un país -Argentina- que está siendo entregado a las Mafias.


Y no se trata de generar más caos, ni pánico. La descripción de la realidad no es un capricho. No es una intención, ni una conducta capciosa para arruinar perdidos imaginarios. Es, simplemente, detallar lo siniestro y macabro de un modelo simulacro que solo alcanza, a las clases más bajas, para convertirlas en culpables de la Inseguridad. Ocurre, que en la cápsula del razonamiento "Nacional y Popular", las mismas han sido excluidas en décadas anteriores y por ende, impulsadas a la comisión de delitos para poder vivir.


Un "razonamiento" forzado y falaz porque la pobreza, en ningún universo de significados, es sinónimo de criminalidad. Sin embargo, sufren el hecho de Ser. Es decir, los pobres siempre han sido herramientas de batalla. Se los ha construido como eje para culpabilizar la destrucción social a través de la violencia. Aunque por otra parte, desde el campo de poder, se sirven de la marginalidad cuando llega el momento de sumar votos bajo el fetichismo de la inclusión.


Espanta, pero con los años, se agudizó la necesidad de la clase dirigente de consumir pauperismo. De cultivar pobreza para justificar, ascender, crecer, maniobrar o demonizar. De ahí, que la construcción de un mercado de trabajo vinculado con la educación sea una utopía. 

LA IGNORANCIA, SUMA VOTOS.


Sistema Voraz


El Estado de Sensación ha puesto en vigencia un sistema corrupto que mata y cuya génesis, en la mayoría de los casos, se vincula con un entramado patológico que predomina dentro de la policía paralela o de la exonerada que se cubre con los menores en riesgo. Con esa periferia expuesta sin continentes emocionales. Tampoco instructivos.


Entonces, la patología del Estado de Sensación, agrava la enfermedad social. Y el PBI delictivo, hasta unos años acotado, aumenta vertiginosamente y encuentra, en el norte de Argentina, su punto más álgido. Por un lado, por la permeabilidad de fronteras que propicia la importación y exportación de Narco Maras, y por otro lado, por el mal que crece. El Feminicidio.


Ese drama que vive México, en especial, Ciudad Juárez, y que arraiga en nuestro país, casi con jactancia. Como a la espera, de las voraces construcciones de fosas comunes en las que cientos de mujeres son tiradas, luego de su brutal violación y posterior mutilación.


La Argentina voraz, como máquina que aniquila esperanzas, se apoya en la abulia y en la negación. Dos formas de fomentar lo que hay y lo que está por venir. Porque los Carteles de la Droga, aún no han tocado techo. Tienen resto para seguir importando lo que en sus países de origen ya no pueden movilizar. 

Y nuestro territorio entregado, es propicio. 

Arriban para entablar, fuertes alianzas, con el Narco local liberado. Dispuesto para arrasar. Concentrado en las tácticas y estrategias para maniobrar en ámbitos que le han sido "donados" para entrenar a los nuevos cerebros, así como a las nuevas máquinas, mentalmente quemadas, que pueden salir a matar.

Narco que anida en diferentes puntos del extenso y fatigado territorio Nacional. Que estalla en el Conurbano Bonaerense. Que crece en la "Villa Narco Fraga" de forma vertiginosa. Que se arraiga en Villa Corea a pesar de Candela. Que se glorifica en la Villa 31 y más fuerte aún, en la 31 bis y Barrio Chino. 


Que asesina en pleno día en la 1-11-14. Que devasta con Paco en Lugano 1 y 2 a menores tirados en los pasillos de los Monoblocks. Quemados de tanto consumir. Promiscuos.  


Refugiados en la CAVA desde diferentes puntos. Villa que concentra, en San Isidro, un importante número de Narcos aislados en guerra permanente.  

Y si nos vamos a Rosario, somos testigos del crecimiento de la Villa, que hasta el Socialismo, permitió que crezca. Al costado de la circunvalación. En donde la Guerra Narco local es atroz y funcionan, sin tapujos, "Los Kiosquitos".  (
http://www.soclauraetcharren.blogspot.com.ar/2013/04/el-kiosquito-nacional-y-popular_5376.html)

Candela y Ángeles


Se trata de los dos casos, en materia de crimen de niñas, que más han conmocionado a la Sociedad en los últimos tiempos. El primero goza de absoluta impunidad, de un entramado familiar vinculado con Mafias y de la Bonaerense bajo el panóptico. 

El segundo crimen, aún no termina de encausarse hacia su esclarecimiento y si bien el movimiento en la investigación aparece fuerte y contundente, cada vez, parece estar más lejos la verdad. 


Hay un velo. Ese velo de trabajo intenso y de nuevos líneas de investigación que luego van decayendo hasta tocar el fondo que vuelve a matar a los asesinados/as.

En ambos casos, el entramado familia es dudoso y las menores presentan, al parecer, una infancia a destiempo. Un escenario desafortunado que las convirtió en testigos de hechos abominables. Excesivos para sus edades. 
Asistir, sin quererlo ni merecerlo, a un círculo vicioso en donde los límites no existen. Y en donde el riesgo, es permanente. En donde el encubrimiento está al acecho. Y el enrarecimiento se escuda en lo perverso.

Por eso mismo, es que a Candela y a Ángeles se las vuelve a matar con cada día de Impunidad. Todo, bajo un sistema altamente indigno que escuda criminales y lo que es peor, pretende integrarlos bajo la brutalidad, de un Progresismo de Vatayón.



Narco Maras, ficción y papelón

5 de junio de 2013



Las Narco Maras y la ficción de la tregua y el perdón. Honduras sigue los pasos de El Salvador. Y Argentina se esmera dentro de la "Década rifada".

La nueva jugada de Las Maras da la vuelta al mundo. Y estalla, como si fuese colosal, en los imaginarios arengados por la complicidad de los grandes grupos de poder que le han dado y aún dan, a estas agrupaciones, un poder. Una razón para seguir matando.

Perpetuando el miedo devenido en terror. Y estableciendo planes de inclusión que tienen que ver, entre otras cosas, con su naturalización, la conformación de un partido político y cuando no, con solapados acuerdos que apuntan a que Las Pandillas, ya mutadas a Maras y con alianzas con los Carteles, operen sin perjudicar a los Gobiernos. Proveyendo, aunque lo nieguen, una renta y la garantía de votos.

Así es, como el comunicado de arrepentimiento desde la cárcel y el llamado a terminar con la violencia en Honduras, tiene su antesala en El Salvador. Cuando hace varios meses atrás, Las Maras, también hablaron de un dudoso llamamiento de cese de la violencia que hoy se convierte en un importante crecimiento de Pandillas en dicho país, tal como informa el periódico mexicano La Vanguardia. Un perdón. Una tregua. Una burla a la sociedad.
(http://www.vanguardia.com.mx/aumentanumerodemarasenelsalvador-1750269.html)

Un papelón que los Gobiernos reproducen compulsivamente ante la sociedad. Con la cual prefieren quedar mal. Exponerla y someterla. Subestimarla. Acoplándose, en connivencia, a la estrategia de estas Mafias. NARCO MARAS.

Un simulacro. Una tergiversación

Existe un simulacro de Paz. Un velo para las sociedades de la fatiga. Hartas del castigo de la Inseguridad en las calles. Agotadas de no poder caminar, sin miedo, por las grandes ciudades. Por sus pueblos.

Ocurre, a pesar de muchos, que el fenómeno de Las Maras desbordó al mundo por omisión, dejadez, equivocación y connivencia. Cuatro factores desencadenantes para que estas organizaciones delictivas pudieran crecer sin fronteras y tejer lazos de unión con otras Maras, así como con Sicarios y Carteles de la Droga.

No existieron los frenos. Fracasaron las políticas. Se hizo foco en la pobreza y la marginalidad. Creando, de esta manera, una atmósfera de profunda tergiversación de una situación que jamás, bajo el manto del pauperismo, podría haber tomado semejante magnitud.

Las miradas tardías se posaron sobre las Pandillas barriales que no podían trascender al Narco Crimen. Excepto, con alguna punta de superioridad. Mientras tanto, Las Maras ya conformadas, crecían. Acuarteladas y finamente instruidas para pasar de rango. Para operar en un campo de sicarios. Forjarse un futuro y ganar espacios de poder dentro del mismo Crimen Organizado que a su vez, ya había librado su propia guerra interna. Esa guerra que hoy, también la vemos en Argentina. Con la presencia de Zetas y de contingentes de Narcos Peruanos refugiados.

El negocio de la Inseguridad

La corrida de la violencia y la competencia dentro del campo de acción es grande. Y en este proceso de cambio social, Las Maras, necesitaban correrse del panóptico. Para ello, el llamamiento de Paz, era una de las vías más apetecibles pero al mismo tiempo, más controvertidas. Porque si se termina la violencia, se termina el negocio.

La renta suculenta que la Inseguridad mueve. 

Un importante caudal de dinero que financia campañas políticas, lava, mueve grupos financieros escudados en Sociedades Anónimas. Y gesta un circuito de transporte aéreo, marítimo y terrestre de carga y descarga bien estudiado. Bajo conciencia, descontrolado.

De ahí, que si se analizan las formas, el contexto, los códigos tumberos y la digitalización de las movidas mareras dentro las prisiones y desde adentro hacia afuera, se arriba a la conclusión de que la Paz, tiene que ver con un desplazamiento de las operaciones Narco Maras. Es decir, descentralizar el poder de las mismas. Ramificarlo hacia zonas de fronteras y crear una calma de ficción en las ciudades. 

Un sosiego, por ejemplo, a la capital de Honduras. 

Trasladar la barbarie como se hizo en El Salvador para luego encontrar, en descampados, fronteras y zonas alejadas, fosas. Las fosas con los cadáveres del fetichismo de la Paz. 

Argentina desplaza delito

En Argentina el funcionamiento es similar. 

Argentina es un país consagrado, dentro de lo que era el triángulo embrionario sur, junto con Chile y Uruguay, como Narco Mara. Mientras estos países contuvieron la importación de Maras, el nuestro, se estanco en la permeabilidad.

Ahora, sin políticas y en estado de desborde definido como sensación, se recurre a los típicos paliativos. A profundizar el caos sin que se vea. Metiendo la mugre bajo la alfombra. Entonces, se desplaza población conflictiva y delictiva hacia el interior a través de planes de construcción de viviendas para ser habitadas por un flujo de migrantes internos, por lo general, provenientes de las Villas más problemáticas . Hablamos de la 31. 1-11-14. Fraga. Ciudad Oculta. Cava. Y más.

Una masa vinculada con el delito que aún, no alcanza los niveles más extremos pero que ya no puede estar en sus lugares de orígenes por ser divisada, por la buena policía, como factor de riesgo para terceros. Y que gozan, en la paradoja, por una cuestión de estrategia de poder, del extraño "derecho" a la libertad. A no ser encerrados. Con excusas de minoridad y escape. Se los traslada. Se traslada su violencia y los pueblos pasan del bálsamo de la tranquilidad, al caos social que instala usos y costumbres mafiosos. (En las próximas semanas, más datos)

Las Villas, vaciadas de pandilleros, se nutren de Narcos. Así como del material humano local más apto para mutar a Maras. Preparar la fusión.

"Acuerdos", claro está, negados. Intendentes "desentendidos". Mendicidad de calma. Consagración de la Violencia en la "Década Rifada".



El Alud Narco Mara

14 de mayo de 2013


Despertar a pesar del Simulacro Nacional y Popular. 

Ciertamente, lejos de la conciliación, los acuerdos, la disminución de la violencia y la utopía de la erradicación, Las Maras, siguen violando todos los derechos que hacen, de un país, una Nación segura en donde la sociedad pueda funcionar sin espectros. Sin caer en el ostracismo de los miedos. Del terror. 

Las Pandillas han crecido. Han mutado. La Subestimación hacia su formación y la ausencia de medidas preventivas favorecieron el crecimiento de las mismas. Las hicieron permeables a la mirada de los Narcos. De los Carteles de la Droga. A los ex integrantes de ejércitos de élite  A todas esas agrupaciones que verían, en los miembros de cada pandilla, un eslabón constitutivo del paso superior: La Mara. 

Y así es como los Pandilleros se fueron auto devorando con absoluta rapidez y nitidez con el fin de demostrarles, a los grupos de poder, que estaban dispuestos a cualquier cosa para trascender la Banda que los acunó. Para salir de ella bajo protección. Sin sufrir los daños de la huida. El perjuicio del escape. 

Salir de la Pandilla con las garantías que, solamente, las organizaciones Narco Criminales, podían darles a los pandilleros audaces. Osados. Organizaciones con las cuales, las Pandillas, jamás se  enfrentaron ni enfrentarán. Por lo menos, hasta que no se nutran de toda la información y adiestramiento que necesitan para ser artífices del Mal. 

El Desprendimiento 

La huida tiene garantías Narcos. Sin embargo, el precio, será igualmente alto. No tendrá que ver con la muerte. Sí en cambio, con el sometimiento que deben tolerar  mientras se los adiestra y luego, cuando se les ordena. Es que cuando el pandillero se convierte en Mara cambia de estructura. Sigue siendo un paria aunque dentro de un grupo armado. En dónde los líderes, excepcionalmente, cederán lugares. 

Cambia de carcasa pero su condición de lumpen sigue siendo la misma. Maquillada de herramientas dañinas.

Dentro de la pandilla se habla, por lo general, de iguales. Dentro de Las Narco Maras, de jerarquías. Y Las Maras, lo que hacen, es complementar a los Narcotraficantes. 

Jamás, por si sola, una pandilla puede constituir una Mara. No sólo carece de capacidad, también, carece de oportunidad. Apenas se intenta producir el despegue sin respaldo, llega la muerte. 

El final de la Inocencia 

Las Maras no tienen códigos. Y los pocos que tenían en las Pandillas se diluyen sin pesares. Y así, es como devienen en brutales  asesinos de infantes. 

De acuerdo a la teoría de Frederic Faux y con la cual acuerdo, son asesinos dedicados a corromper niños que ni siquiera pasan por la Pandilla sino que van, directamente, a ser Soldados. A “custodiar” con su cuerpo y con las armas, los “Kiosquitos” que se levantan en las Villas. O emprender, en sectores alejados de la ciudad, contra cualquier pasajero que consideren peligroso o lo vean, de apetecible billetera. Cuando no son lanzados como escudos humanos en la guerra liberada en las fronteras.

Inocencia perdida. Autómatas del delito. De la masacre. De la exposición limítrofe. Del pasaje de droga. Son como un alud que arrasa con todo. Que no deja un rincón del niño coptado limpio de los deshechos de la Mafia instalada. De la cual se depende y por la cual, se mata. 

País Narco Mara 

La Inseguridad acobardó a la sociedad sujetada. Como diría Althuser, el sujeto está sujetado y casi, sin posibilidades de cambio mientras los Gobiernos sigan naturalizando el delito. Instalando ideas de formación de partidos políticos a cargo de Las Maras. Fomentando Vatayones de convictos sin controles. 

América está atravesada, en materia de Narco Maras, por la indolencia, la connivencia y el dislate de darles un marco de legalidad como absurdo mecanismo de Stop. 

Argentina, consagrada como un país Narco Mara, desplazó lo que Chile y Uruguay, hasta el momento, han podido contener, el desbande delictivo local y el freno a las importaciones de Maras en expansión. 

La Sociedad despierta 

El agiornamiento y el paso de la modernidad a la ultra modernidad, ha permitido que a pesar de las ataduras al sistema voraz, el sujeto, en tanto colectivo, pueda movilizarse. Acomodarse en el pensamiento y salir a repudiar. A no embarcarse en el alud criminal de la naturalización. 

Sublevarse, no en el sentido de la violencia, sino en el sentido crítico y la acción de masas. Entendida, esta última, como antagonismos, y no como luchas. 

Así es, como en esos antagonismos, la sociedad conformada por individuos fatigados de abulia y tergiversación, asimila que la conversión de la violencia y la inseguridad a estado de sensación es una burla funcional a los grupos de poder y a los servicios criminales arraigados en la Argentina. 

Una Argentina empeñada en reconstruir las miserias de lo peor del continente. A diagramar el pauperismo local desplazando, bajo la ficción Nacional y Popular, el Mapa Delictivo hacia el interior de la Provincia de Buenos Aires. 

Frente a esta realidad, hay una sociedad que despierta más allá del fetichismo K.
 
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