Nexos Narco Delictivos: Chacarita y Villa Ortúzar

Interior de la Villa Fraga.

Unidos por el delito bajo la fachada de la pobreza.

CABA. Ciudad de Buenos Aires.

Investigación.

Lejos de ser una Revolución. Lejos de ser un Modelo Nacional y Popular.
Lejos de ser un  Proyecto de Inclusión.
Lejos de ser el éxito. Lejos de ser la Verdad.
Lejos de ser Igualitarios. Lejos de ser sensatos.
Lejos de querer educar.
Lejos de todo eso, está la Argentina sumergida en un océano de míseras realidades convertidas en sensaciones. 
Todo es una sensación que se profundiza en el relato y que en la trágica realidad, mata. Riega el delito que se entrecruza logísticamente. Como sucede, entre Villa Ortúzar y Chacarita. Allí dónde la Villa Fraga hecho raíces y renovó sus acuerdos con la empresa constructora de Forest al 500 para seguir adelante con una edificación con proyecciones de gigante. A lo largo y a lo alto. Hasta lo que más de. 
Exterior de la Villa Fraga.

Porque es allí, donde los Narcos y las Bandas -Narcomenudeo- que se están preparando para escalar a Maras, se desplazan hacia la zona del Colegio Católico San Roque. Más precisamente, hacia su Polideportivo ubicado en Tronador al 1100  frente a varias casas usurpadas.

De Chacarita a Villa Ortúzar


Desde Chacarita a Villa Ortúzar. Desde Fraga al 900 hacia Tronador, entre Girobone y Charlone. Rodeando la zona. En sus paralelas. Plaza y Holmberg. Calles en las cuales, persiste la Anomia. El estado de confrontación permanente entre los Vecinos que pagan sus Impuestos y los llamados Okupas. Aquellos que desde décadas  tomaron las casas y nunca más se fueron. Solo que ahora, desde aproximadamente cinco años, de acuerdo a lo que relatan informantes claves, la situación de violencia se incrementó. Estalló en las calles.

Antes eran en el adentro. Ahora, se expandió. Porque el barrio de Villa Ortúzar, en las coordenadas antes mencionadas, recibe el flujo delictivo de la Villa Fraga. Cuyos habitantes, ahora, oscilan entre trabajadores y delincuentes. Y son, estos últimos, los que se acercan al Polideportivo para intimidar a los estudiantes. Para hurtar. Y cuando el 'Capo' lo requiere, para robar. Aplicando cualquier método. 

Tronador al 1100. Frente al Polideportivo
San Roque.
No faltan armas blancas ni de fuego. No faltan, tampoco, instrumental delictivo casero.

No falta osadía ni prepotencia. El alrededor los cubre. Los completa. Y desafía a los propios vecinos que viven inmersos en la constante de las denuncias no escuchadas.
Cuenta, otro informante barrial de Ortúzar, que las cámaras de televisión, no se hacen presentes a pesar de los variados llamados efectuados.

Aún, los medios, no se han acercado. Ocurre, que todavía, no ocurrió ninguna fatalidad. Todavía, el morbo, no es suficiente. El derramamiento de sangre, no se hizo presente.


Ignorados por la Policía. Acosados por el Delito

Desde cortale el lóbulo de la oreja a una mujer para robarle sus pendientes de oro, hasta arrebatar, arrastrando a los chicos, mochilas.

Pretender seducirlos con el aroma del “faso”. Con los efectos del Paco. Con el viaje del ácido. Amenazarlos con matarlos si no entregan sus teléfonos celulares, zapatillas o cualquier pertenencia que les resulte apetecible.

Tronador entre Giribone y Charlone es una calle negra. Las paralelas a Tronador, también. Negra de Impunidad. Rodeada de casas tomadas. Las cuales, en su mayoría, son aguantaderos. Cocinas. Entrada y salida de instrumentos humanos delictivos.
Inmediaciones Villa Ortúzar.
De pequeños grupos, rodeados de botellas de cerveza, apostados en la entrada del campo de deporte. 

Los vecinos rehenes. Atemorizados. Olvidados. Cansados de ser ignorados por la policía y atendidos por los delincuentes, están en el medio de un caos. Dos barrios conectados por el Delito. Chacarita y Ortúzar. Dos Barrios sostenidos en el flagelo de los delincuentes que se escudan tras algunos expulsados del sistema, que si bien trabajan, aún no pueden alcanzar un techo. Ellos, como ocurrió con las primeras familias que habitaron la Fraga, son amenazados, desde la bajeza del vago que delinque, con matar a los niños del lugar.
Con incendiar, como cuenta un informante, el lugar en el que viven.

Interior Villa Fraga.
Los de la Fraga quieren tener entrada libre a las casas, también tomadas, para ocultarse. Para desequilibrar a los vecinos. Y en esas casas encontraron, con el arribo de nuevos habitantes, espacios de armado. Espacios para tender hojas de ruta. Para organizar otros “golpes” barriales. Para desaparecer, cuando es necesario y por un tiempo, de la Villa Fraga. Hoy dominada, casi en su mayoría, por un contingente de Narcos Peruanos que desembarcó en Argentina hace, aproximadamente, dos años. Fusionados, con el tiempo, con los Narcos locales que ya operaban en la zona de Chacarita y que les tendieron el juego dentro de la Villa.

El nido, la Villa Fraga. Los nexos, las casas  tomadas de Villa Ortúzar.

Casa de riesgo

Las motos en la puerta simulan trabajo.
Parece una casa tranquila. Los niños, entre la ropa tendida, casi a la entrada, juegan con énfasis bajo la ignorancia de los riesgos del agua estancada con moscas que sobrevuelan.

No importa, que al lado, tengan a un dealer. O a otro que arma “porros”.

Charlone al 1600.
En esa casa tomada con pasillos y a lo alto, las motos, no son de exclusiva mensajería. Sirven para distribuir droga. También como delivery mediante teléfonos celulares robados con chips de descarte. 

Otras moticletas son, las portadores de los famosos “motochorros”.

Sobre la calle Charlone. Al 1600. A mitad de cuadra. Donde lo transeúntes ocasionales, rara vez tengan algún problema. El problema, lo tienen los vecinos. Los que saben, que allí, hay transa que circula por las manzanas. Que se cocina localmente y también, desde La Fraga. Y que desde una ventana, al 1600, en ese mismo lugar de laberínticos pasillos, arriba, vigilan. Soplan, las presencias no deseadas.

Charlone al 1600.

Las de los vecinos que representan el principal obstáculo de movilidad. Siempre, hay uno, que mira. Que está alerta. Un estado de alerta vecinal que hace, que día a día, sean más tomados de punto. Sobre todo, en las horas calma. Cuando no hay testigos de la violencia sobre las fachadas de las casas. O cuerpo a cuerpo.

Sin Cepo

Los delincuentes no quieren Cepo. Porque sí el Cepo no lo colocan los Gobiernos, por que tendrían que practicarlos los vecinos hastiados.

Algunos habitantes de las Casas Tomadas se refugian en ser rehenes de la delincuencia que ancló. Y son, sin reparos, igualmente etiquetados. Los mismos Narco Delincuentes, utilizan la pobreza como excusa.

Desde el Interior de la Villa Fraga. Los puntos rojos en la pared.
"Muerte a la Policía".
Lo mismo ocurre en la Villa Fraga. Sin embargo, la pobreza no es vagancia. La pobreza no pone, en las entradas de sus "casas", el símbolo de muerte a la Policía.
Los Barrios están tomados. Conectados por Bandas en crecimiento. Que se perfilan como Pandillas Organizadas. Sin rasgos de Maras. Que fluctúan. Porque las Grandes Mafias (Estas sí NarcoMaras) de La Fraga, salen poco. Y cuando lo hacen. Van para la zona de Constitución. 

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