Azul Profundo


Inseguridad, no solo es delito. También es falta de salud, educación y trabajo. El Camino negro del Estado de Sensación.

Y cuando llega la noche, las calles, están plagadas de los residuos del día. De los desechos de las historias. De los alimentos sobrantes. De los borradores. De las cartas que no se dieron. De las derrotas.

El cansancio del día en un montículo de basura luego despedaza, con voracidad, por el hambre de los sin techo. Por los cartoneros ansiosos por una caja que les garantizará el pan.

Nadie repara en las normas de convivencia cuando el caos reina y la anomia "custodia". 

Nadie piensa, que esos deshechos, forman parte del paisaje. Del mundo que nos mira.

Ese paisaje mísero llamado: 'Nacional y Popular'. Completado con las 'casas' artesanalmente fabricadas. Con las 'camas' improvisadas entre cartones, colchones destrozados y mantas encontradas.

Despojados de la dignidad de una vivienda. Despojados de lo genuino de un discurso. Alejados de la ponderada inclusión.

La noche profunda llama a los vicios. Los menores del Paco. Los adultos hundidos en el alcohol. La conjunción de ambos. El tiempo sin tiempo. La prostitución sin techo. Los caminantes que buscan. Y el amanecer que recoge los restos de la promiscuidad despatarrada entre botellas vacías de vino y poxis consumidos.

Cuerpos tendidos. Algunos cubiertos. Otros, con los rayos de un sol que se posa sobre los rostros desmayados. Esos, que de tanto consumir, deliran en un sueño tortuoso. Más poderoso, que la intensidad de la luz.

Argentina oscurece en azul profundo y amanece gris.

El Estado de Sensación: La Cruz Argentina

Bajo el Estado de Sensación construido desde el 2003 a esta parte, los embriones de Maras, se convirtieron, finalmente, en Narco Maras.

Las Pandillas que llevan mas de 20 años de formación mutaron. Fueron coptadas y enriquecidas delictivamente. Sus coptadores (Narcos, Mala Policía o Policía Paralela) les proporcionaron todos los Tips físicos y estratégicos para desarrollarse en el mundo criminal a gran escala.

Paralelamente, se insiste en la sensación. Y buscan consolidar la idea, de que la Inseguridad, es sólo un mecanismo desestabilizador que forma parte del imaginario de los "Golpistas".

Sin embargo, el panorama contaminado es contundente. 

Igual, la negación de arriba persiste. Cargamos con la cruz de Incluir, chorros, violadores y asesinos que necesitan recrearse. Tomar aire. Para darle forma, al Progresismo de Vatayón.

Cifras del Mal. Los números de la sensación

En la nota las Nuevas Maras conté, que en la Provincia de Buenos Aires, se estima que hay un millón de menores hundidos en el flagelo del Paco. Sin perspectivas. Sin proyección de futuro. A la deriva. (http://www.soclauraetcharren.blogspot.com.ar/2012/09/las-nuevas-maras_24.html)

Informantes claves aseguran que en la misma Provincia -Arrasada por el delito y en la cual,  Las Bandas migran a CABA por ya no tener un territorio de acción acabado, debido a que el mismo ha sido acaparado por el Crimen Organizado- el 74.3% de los vecinos plantean que de todos los problemas, el mayor, es el de la Inseguridad.

Al mismo tiempo, el 48.7% de los vecinos de la Provincia, consideran que el principal problema a nivel Nacional, también es la Inseguridad.

Así, es la Inseguridad y la Droga, los dos principales conflictos que encabezan la lista de gravedad de una serie de problemáticas que azotan a la Provincia de Buenos Aires. Y a todo el país.

Finalmente, con respecto al 2011, el 71. 5% de los consultados, manifiestan que hay más Inseguridad. La cual crece, conjuntamente, con la Sensación del Gobierno hacia el Camino Negro.

Cuando ya no importe

No se trata de la obra de Onetti. Tampoco se trata de la poesía que nos falta.

Se trata tal vez, que cuando el miedo ya no importe, hundidos en el lodo de la ignorancia y en la mediocridad del egoísmo, esos alguien que somos, asistiremos al brutal grito del silencio. Silenciados por el miedo. Por ese Cepo a la Seguridad.

La bocanada de aire de los subestimados entre sensaciones, inclusiones y progresismo nos dará el empuje. La fuerza. La razón de dejar, a las generaciones venideras, un terreno sin simulacros. Con vidas que valgan por igual. Que no se negocien en necesidades de Vatayón.

Quizás, cuando ya no importe, cuando el azul profundo devenga en temible negro y el hastío encarne, ellos, los enarbolados en la mitomanía de la tergiversación de los principios de libertad e igualdad, se darán cuenta, que los paradigmas, no son eternos. Sobre todo, cuando están asentados en las bajezas de la funcionalidad. De lo acomodaticio. En el deterioro de la familia, como célula de la sociedad.

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