Las Nuevas Maras

24 de septiembre de 2012


La formación de Narco Maras ha dado paso a Las Nuevas Maras. Se suma el flagelo del Paco, la Mala Policía y las Cámaras de Seguridad.

Atrás quedaron los distintivos visibles que llamaban la atención de los ciudadanos y que eran motivo de alerta para las Fuerzas de Seguridad comprometidas en salvaguardar a la sociedad.

Ya lejos quedaron los tatuajes y la vestimenta del estilo Hip Hop.

Ahora, Las Maras, no se tatúan. Visten como empresarios u oficinistas. Cuidan sus formas. Pretenden no llamar la atención sino ser parte del resto. No destacarse, por su indumentaria, del común denominador. Aunque si sobresalir por el capital de poder.

Solo les ha quedado, a Las Maras, su pasado Pandillero. Por eso, y por las nuevas modalidades de las organizaciones criminales que buscan manejar los hilos del delito, Las Maras, procurarán tapar sus tatuajes. Sus lágrimas de los cadáveres que tienen en su haber. Su Pandilla de pertenencia. Con la cual, en los inicios, se identificaron y en nombre de la cual, mataron.

Es que Las Nuevas Maras, ahora fusionadas con los Carteles de la Droga, en su versión de Narco Maras, o bien unidas y luego desprendidas de dichos Carteles, se pronuncian dentro de los países con una estructura de negocios vinculada a los grandes grupos de poder.

Con influencias dentro de la Policía y la Justicia.  Con conexiones para dividir. Es decir, motivar a las Fuerzas de Seguridad, de "frágil moral", a desprenderse de la Institución. O cuando las condiciones lo demanden, operar dentro de la misma, boicotéandola.

Sabotear operativos. Liberar zonas. Divisar, a La Mara que se viene.

Fuerzas paralelas al interior de la fuerza o desprendidos de ella.

Todos, alineando menores. Aprovechando el quiebre del tejido social y la ausencia de continentes legales y familiares que eviten la Anomia globalizada.

Jóvenes que se jactan de delinquir porque están amparados en la confusión. En el caso de Centroamérica, de ser llamadas Maras a las Bandas. Favoreciendo así la acción de unas y otras sostenidas entre el Narco Menudeo y el Narcotráfico. Y en el caso de Argentina, Narco Maras resguardadas en el brutal, pero hasta ahora sostenido, Estado de Sensación.

El Paco y la Mala Policía

De acuerdo a la consulta a informantes claves, el número de los  menores sumergidos en el Paco asciende vertiginosamente. Se estima, que en nuestra desgastada Provincia de Buenos Aires, la cifra llega al millón. Sin contar, los casos perdidos por ausencia, que aún no han ingresado en la muestra tomada. Los pertenecientes a nuestra Banlieu más profunda. La totalidad de la Zona Oeste. 

Acceso al Paco: Los mismos informantes claves consolidan la investigación del BLOG. Constatan que los menores acceden al Paco, en primer lugar, mediante el suministro de la Policía. Con ese veneno los motivan a delinquir. También, a que acerquen más menores al círculo vicioso. Y en segundo lugar, por la comisión de delitos mínimos aislados sin ningún "jefe" de Banda pero redituables para pagar la sustancia.

El Paco entonces, es utilizado por Exonerados o por la Mala Policía como el dulce para atraer a menores sin continentes familiares, educativos y emocionales. Aquellos que son proclives a caer en las organizaciones que formarán Las Pandillas y luego, Las Maras.

De los menores reclutados, se discrimina entre los deshechables y los duraderos. Con estos últimos, luego de un trabajo de desintoxicación e inteligencia, casi artesanal, se crea La Mara.  La cual, una vez constituida (siempre bajo el mando de un profesional del Crimen Organizado que se sirve de débiles para manipular y posteriormente, entrenar) su desarticulación, es un concepto límite. Una utopía. 

Están sembrados y regados todos los embriones. 

El desenfreno se instala. La voracidad crece. Y los Gobiernos, carecen de herramientas y/o argumentos, para explicar un mal que podía haber sido evitado.

Mutación

El delito atraviesa todo el territorio argentino

Desde la guerra liberada en las fronteras, bajo 'distracción' de parte de la Gendarmería, hasta las luchas que se libran en los diferentes puntos del país, la sociedad vive bajo el mecanismo de la Barbarie que ha copiado, en materia de recorte de libertades, lo peor de Venezuela y en materia de Inseguridad, lo peor de Centroamérica.

Es decir, tenemos una estructura delictiva diversificada que tiene puntos de concentración de máxima exposición social.

Rosario, Salta, Provincia de Buenos Aires y CABA son centros neurálgicos de cosecha de cadáveres. Santiago del Estero desborda de tránsito de estupefacientes que se distribuyen; Chaco se sostiene en la extrema pobreza que es funcional a delincuentes que se infiltran, sin que ellos lo sepan, - Qom y Wichis- en zonas más alejadas a las comunidades y obviamente, olvidadas estratégicamente. Porque la pobreza, es la excusa que justifica el caos. La razón de los grupos de poder para justificar la violencia. Son, los culpables por designación.

Mientras Jujuy, en la enmascarada la lucha social, genera fuerzas antagónicas con rasgos de milicia. Rasgos que alteran el análisis porque la retórica de las Agrupaciones no condicen con el hacer cotidiano. Frentes violentos se anteponen al velo de pacificar.


Mutación: El delito, lejos de disminuir como dice la Ministro Garré, en contraposición al Estado de Sensación, ha mutado. Su mutación tiene que ver con la formación de un Narcotráfico local que opera en la 1-11-14; en la Villa 31 bis; y en la creciente Villa Fraga. La Villa que se perfila, de acuerdo al tiempo, como una de las más complejas de la Ciudad de Buenos Aires pero con un extraño misterio de difusión delictivo que, según otros informantes especializados, tiene que ver con algunas transas que buscan contentar al paralilismo de fuerzas y fomentar los negociados con los peruanos que operan entre los Barrios de Chacarita y Constitución.

A ese Narcotráfico local, se le suma, el Importado. Aquel que ingresó al país por permeabilidad de fronteras. El que trasladó la Guerra de los Carteles Mexicanos y Colombianos, principalmente, al Conurbano y a la Ciudad.

Cámaras de Seguridad

Las cámaras de seguridad, que son una de las medidas más utilizadas actualmente para la prevención y combate del delito, tienen un resultado favorable, cuando los Intendentes procuran tener un espacio amigable custodiado por una policía limpia. Desafectada de la policía paralela. Ubicada en el trabajo conjunto. Multidisciplinario.

El Municipio de Tigre (Provincia de Bs. As) goza de un efectivo manejo de dichas cámaras de seguridad. Las mismas, en el monitoreo, actúan como complemento de una política de seguridad -instalada con la llegada de Sergio Massa a la alcaldía- que crece. Sin embargo, debido a la constante negación del Modelo Nacional y Popular, dicha política de seguridad no es acompañada por el resto de los Municipios. Lo cual, tiene el efecto del Delito Golondrina.

Por ejemplo, en la zona oeste, el uso de las cámaras parece ser un "descanso cómplice" de las Fuerzas de Seguridad. La cámara capta y la policía no llega por abulia o bien por conocimiento, en general, de las Bandas que se enfrentan. Bandas que son alentadas al choque para luego de la puja divisada, extraer, de las mismas, los factores humanos más aptos para comenzar a confeccionar Las Nuevas Maras. 

Las Maras entrenadas, capacitadas e instruidas para no ser etiquetadas como marginales sino como verdaderos cuadros criminales.
 
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