Indulto a la inseguridad


El fetichismo de la paz en El Salvador y la certeza de que en Argentina, la inseguridad, no tiene trabas de importación.

Dentro de los parámetros enfermos, de esta sociedad en suspenso, la violencia se ha convertido en una constante que atraviesa todas las esferas de la vida. Es que hay una mundialización de la violencia que excede las normas de urbanidad y condiciona, inexorablemente, una construcción subjetiva que ya no puede atender a gusto las formas de actuar, pensar y sentir porque los individuos, como sujetos colectivos, han dejado de ser protagonistas de sus propias historias para pasar a ser espectadores pasivos, cuando no activos, de la tragedia instalada por el Crimen Organizado.

Un Crimen Organizado que se valió de los vacíos de conocimiento y se sirvió, de la brutal connivencia con los grandes grupos del poder político y económico, para crecer y desarrollarse en un campo de acción liberado. Destinado a convertirse en una fosa que no discrimina sexo, edad ni culto. 

Una fosa en la que todos estamos hundidos bajo la decisión de copiar lo peor del continente americano sin poner, a la inseguridad, trabas de importación.

Así es como Argentina ya no es semillero de embriones de Maras.


Argentina es un país Mara.

Un país en donde se ha dado la fusión local de Narcotraficantes con Mareros y que ha recibido, por permeabilidad fronteriza, un intenso flujo de integrantes la MS 13 y la M 18, así como de Carteles de la Droga que hoy dominan la Villa 31 bis. La Villa Fraga. La Villa 1, 11, 14 y determinados barrios del Conurbano Bonaerense como Villa Corea (Ver notas del Caso Candela).

Narco Maras que no solo están circulando por las calles en búsqueda de víctimas sino que también, están dentro de las Fuerzas de Seguridad que han demostrado tener, en los últimos casos -fundamentalmente en el Caso Candela- un intenso protagonismo dentro de lo que son los hilos sociales del delito.

Ocurre que existen, dentro de las Fuerzas de Seguridad, agrupaciones paralelas que trabajan para y/o con los delincuentes en lugar de atender a la Comunidad.

El proceso consiste en liberar zonas y en otros casos -los más complejos- en dejar salir de la cárcel, durante la noche, a los reos.

Una estructura siniestra de enriquecimiento que explica por qué muchos de los sospechados e imputados en causas recientes, gozan de una amplia carpeta con antecedentes y por qué, a muchos de ellos, se les han encontrado armas, oportunamente secuestradas.

La Mafia dentro de las Fuerzas de Seguridad

Dentro de la Policía como Institución, existe el Bien y el Mal. El Bien está conformado por aquellos que trabajan para la Comunidad sin buscar, paralelamente, una remuneración adicional que tenga que ver con hostigar, más aún, a la sociedad en suspenso. Por su parte, el Mal, se compone de aquellos que están dentro de la Institución sembrando más delito y contribuyendo a su mutación mediante un vínculo estrecho con los exonerados de la fuerza. Con quienes crearon a las Narco Maras (Iniciadas como Pandillas hasta su posterior pasaje a Maras, bajo coptación de Narcos y Policía Corrupta).

Narco Información funcional a las clicas ubicadas en Canadá, El Líbano, España (Cataluña) y la certeza de que aún, después de 20 años, persiste la confusión entre Pandillas y Maras. Lo que hace que, a mayor confusión, mayor sea la auto regulación de estas organizaciones ya vinculadas, en su nivel más alto de operación, con ETA y Al Qaeda.

Es entonces, en este contexto de corrupción y complicidad, que las Bandas que se iniciaron en búsqueda de un sentimiento de pertenencia grupal y osadas en el Narco Menudeo, se transformaron, al ser divisadas por las Mafias Organizadas, en lo que hoy es la tragedia de Centroamérica (Triángulo Mara Norte: El Salvador, Honduras, Guatemala) y que se propaga, voraz y efectivamente, a nivel Continental.

Las Maras se han instalado en América Latina. Se han constituido como estructuras de choque que hoy simulan en Centroamérica acuerdos para terminar con la violencia instaurada. Juegan, bajo el fetichismo de la paz, con la población. Es decir, mientras la Prensa se ocupa de indagar y comprender esta postura y el Gobierno de El Salvador se esmera en negar pactos,  las organizaciones criminales externas, están arrasando en las Fronteras con México y Estados Unidos.

Una GUERRA desatada en los pasos de frontera y en las ciudades. Y una mirada, en el Caso Argentino, que debe hacer su panóptico en la Ciudad de Buenos Aires. En el Conurbano Bonaerense. En Córdoba. En Santa Fe. En Santiago del Estero y ahora, fundamentalmente, en Misiones y sus cruces.

Revisar la Argentina que experimenta, frente a la decisión de "indultar" a la inseguridad, la consagración del Narcotráfico y el paso de embriones a Maras en rebelión.





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