Argentina: Emblema de la inseguridad

Pantallazo regional sobre el problema del Narco y Las Maras.

Nos encontramos en el punto más álgido de la violencia por el Narcotráfico que se expande y crece a pesar del accionar de países que buscan combatirlo. Es que el crecimiento se debe a la falta de unidad regional en América y a la legitimidad internacional de los grandes grupos del poder político y económico.

No existe un consenso de acción y la dinámica de la barbarie va tomando diversas formas que confluyen en la coptación de nuevos cerebros para operar en las fronteras; en los grandes centros urbanos; y a modo de “mulas” para traficar la droga.

Río de Janeiro fue un Mito que no combatió acabadamente al Narco. El Salvador, en cambio, fue el punta pié inicial para erradicar a Las Maras, declarándolas inconstitucionales.

Pero así como la lucha de Río de Janeiro no encontró eco en otras ciudades del país carioca y vecinos; tampoco El Salvador recibió con contundencia el llamado a la integración de un plan común de lucha Anti- Narco Maras por parte del Triángulo Norte (Honduras-Guatemala-El Salvador).

Así es como las pandillas salvadoreñas migraron hacia otros lugares de Centroamérica y Latinoamérica. Lugares caracterizados por la permeabilidad fronteriza y la vulnerabilidad gubernamental.

ARGENTINA EMBRIONARIA: Emblema de la inseguridad.

Cuesta internalizar que un país democrático considere que los continentes legales necesarios para funcionar como sociedad sean sinónimo de represión o recorte de libertades. Sin embargo, en la Argentina de Hamlet, en la que cada día la podredumbre se huele más, estamos sumidos al escandaloso retroceso y a la instalación de organizaciones criminales que, mediante el tráfico globalizado de información, encontraron un espacio propicio para asentarse y crear una estructura local con una cabeza importada.

Un cabecilla extranjero acompañado por grupos armados y adiestrados por exonerados de las Fuerzas de Seguridad que gozan del encajonamiento de los sumarios.

Cadenas que se gestan para luego experimentar la constante de la traición y volver a empezar, construyendo nuevas pandillas. Más sofisticadas y provistas de armas de guerra se despliegan, en Argentina, por el Norte abandonado de seguridad y la incendiada Provincia de Buenos Aires. Siempre a la deriva y en intentos que devienen en burlas.

GUATEMALA AL LÍMITE.

Las fronteras en Guerra: El norteño departamento de Alta Verapaz, en Guatemala, cumplió sus primeras 24 horas en un estado de sitio que el gobierno Álvaro Colom decretó debido a la violencia del narcotráfico. (BBC MUNDO)

Esta situación se debe al arribo de los carteles de la droga mexicanos. Células de Narcotraficantes Zetas (Ex integrantes de ejército de elite) tomaron la zona de la frontera en un asentamiento claramente delimitado y protegido por el uso de armas.

Hoy América Central internaliza que Pandillas no son Maras. Que el Narco se combate al mismo tiempo que se combate a las Maras fusionadas con los primeros.

Hoy, Argentina reconoce que hay inseguridad pero niega la existencia de Maras en estado embrionario; desconoce intencionalmente el arribo de carteles de la droga colombianos y “absuelve”, en la jactancia de la superioridad, la práctica de ex integrantes de ejércitos de elite por negar su brutal aparición.

Ante las patéticas negaciones que se hacen públicas, El Ministerio conducido por Nilda Garré se presenta como una ficción. Como un Ministerio de Seguridad de acción fantasma para calmar a una sociedad desencantada y harta de las usurpaciones. De la parcialidad de los Derechos Humanos; de una visión de igualdad que utiliza a la pobreza para tapar el déficit de gestión y de personajes que manchan con el delito el uniforme de policía.

PRIMERA MEDIDA: Garré determinó que la Policía Federal no podrá asistir al control de manifestaciones con armas de fuego o escopetas de uso dual. Si la policía no puede portar armas, entonces, no es policía. Sin no están capacitados para ello, entonces, es porque no existe preparación e idoneidad.

En cuanto a la pobreza, pobreza no siempre es delincuencia. Pobreza no es la mugre que se dejó en el Indoamericano. Pobreza no es portación de armas. Pobreza es un estado vulnerable que tiene sus variables más complejas en la estructura y el pauperismo de las condiciones de vida que no cubren las necesidades básicas.

Delincuencia es: Usurpar, tomar por asalto un espacio público, golpear, organizarse para incendiar puertas de edificios y disparar a mansalva.

Se reproduce el caos porque a causa de los planes sociales y la no creación de empleos se fomenta la VAGANCIA. Local e importada.
NO SE OPERA DIALÉCTICAMENTE.


Vagos que se convierten pues, en individuos apetecibles y funcionales para trabajar en la criminalidad que logra desestabilizar a la población dentro de un paradigma narcotizado e industrializado en materia de crimen organizado.

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