Entrevista: Los Carteles de la droga en Argentina

El fenómeno de las tan temidas “Maras” –pandillas- centroamericanas que en Argentina se conocen a través del cine o de las series de televisión norteamericana que se retransmiten aquí, son vistas quizá como algo ajeno aún; un fenómeno que horroriza a las sociedades donde ya actúan, pero en la realidad cotidiana de esa inseguridad existente, pero redimensionada por la televisión nacional, las “Maras” como fenómeno nacional argentino se encuentran en estado embrionario, siguen creciendo y buscando la identidad que los caracterice mientras que muy pocos advierten acerca de este peligro social.



La llamada “Mara Salvatrucha” es una pandilla nacida en los barrios latinos de Los Ángeles y proviene de la contracción de “marabunta” –las hormigas que atacan rápidamente y en grupo- mientras que “Salvatrucha” se toma como una mezcla de salvadoreño y “trucha”, el pez difícil de alcanzar por su rapidez de movimiento. La Salvatrucha es precisamente la génesis de las “maras”, fenómeno que existe desde Canadá hasta Panamá, y que hoy busca formas de expandirse hacia territorio sudamericano.


Acerca de este tema y abordado con la mayor profundidad dentro de los límites posibles, en el programa Radioterapia emitido la tarde del pasado viernes 1º de octubre por Arinfo Radio (www.arinfo.com.ar), la socióloga Laura Etcharren dialogó con nosotros acerca de este fenómeno. Su incidencia, los factores que hacen posible el desembarco de esta subcultura urbana y sobre todo, sus efectos que ya están a la vista, sólo que las policías se rehúsan a detectarlos, fueron temas en los que Laura se explayó ampliamente en la charla.


¿Qué es, cómo podemos explicar el fenómeno “mara”? ¿Qué son la banda, la pandilla y la mara?
Son tres instancias diferentes, ya que hay un proceso de transición hasta llegar a conformar una mara propiamente dicha. Lo que tenemos que aclarar es que hoy por hoy la palabra “mara” se estandarizó, entonces llamamos mara a una banda, a una pandilla o a una tribu urbana y no es así. Obviamente que hay diferentes análisis y diferentes miradas que no tienen que ver con la mirada que yo tengo. El tema aquí es que se empieza siendo una pandilla, un grupo de chicos que buscan un sentimiento de pertenencia para con algo o con alguien, todos sabemos que en Sociología la conformación de grupos tiene mucho qué ver para crear lazos de solidaridad, para encontrar todo ese poder que individualmente no se tiene y entonces se busca en el grupo. Así se comienza. El tema no es la pandilla, sino lo que está afuera, los grupos de poder político, los de poder económico, los carteles de la droga, el crimen organizado ¿qué es lo que están viendo en la pandilla? ¿Qué es lo que están viendo en los chicos que la integran? ¿Qué características tienen esos chicos? … Chicos que tienen algunos, características propias de la emergencia económica y de la pobreza y la marginalidad y chicos que no, chicos que tienen una estructura de pensamiento más sofisticada, con un bagaje cultural importante, más interesados en avanzar y progresar, pero en la escala del delito. Estos chicos son los que son cooptados por las diferentes organizaciones del poder político o económico, de que les manejan los hilos de un poder que lamentablemente se están manejando hoy por hoy en las fronteras con la anuencia de los gobiernos y de importantes empresarios y grupos económicos relevantes.


Esto ¿se le puede atribuir a la globalización? Porque el fenómeno “mara” tiene su origen en El Salvador y luego tiene sus ramas o su crecimiento en Estados Unidos, ¿no?
Cuando se producen todas las guerras civiles en Centroamérica, muchos de estos chicos emigran hacia México y Estados Unidos, confluyen en las fronteras y se crea toda una estética copiada de los “cholos” y los “pachuchos”, que son pandillas que tienen su origen en las fronteras de México- Estados Unidos.


Pero Laura, aquí cada vez que hay un hecho fuerte de inseguridad se ve y se escucha el típico “hay que irse a otro país” y se habla de Estados Unidos como referente importante pero yo siento que todos estos fenómenos y hechos de violencia provienen justamente de los Estados Unidos y que ningún otro país está a salvo ¿compartes esta visión?
Absolutamente. Hay un mito en torno a Estados Unidos, de que todo es mejor, que la vida es mejor, tal vez la calidad de vida en algunas cosas sea buena, en otras no –como en todos los países- pero lo cierto es que el gran consumo de droga está en Estados Unidos y que las grandes ‘cocinas’ también están ahí, y que el tráfico de drogas también está en Estados Unidos, tanto en lo interno como en lo externo, por eso todo este fenómeno que hablábamos, cuando los chicos son deportados a sus países de origen, algunos se quedan en México y luego vuelven a migrar a sus países de origen, El Salvador, Honduras y Guatemala se vuelven el triángulo norte de las pandillas que luego son cooptados por el crimen organizado y ahí conforman la mara propiamente dicha. Pero también es importante aclarar que una vez que los pandilleros son cooptados para conformar una mara, también es cierto que después se sorprenden, como sucede con los carteles de la droga por ejemplo Los Zetas, que cooptaron pandilleros y formaron una ‘narcomara’ pero después esta se desprendió. O sea que hay tres instancias: los mareros que tienen ganas de seguir ascendiendo en lo que es la escala del crimen organizado y quieren estar en la cúspide de esta pirámide cada vez más poderosa y que se va extendiendo hacia América del Sur.

Esto que ambas están hablando me remite a la imagen de aquella película Scarface de Al Pacino, el tipo que viene de lo peor y llega a una escala económica muy alta, producto de todo esto de las pandillas y la droga ¿se puede asociar con este fenómeno? Porque no creo que todos los maras lleguen a un poder de esas características…
No, porque en realidad los pandilleros nunca van a llegar a ese gran poderío, ese gran imperio de Al Pacino porque para eso están los empresarios y están los políticos, ellos son herramientas, son instrumentos que lógicamente van avanzando en la escala del crimen organizado pero no a ese nivel, porque en ese nivel están los que cooptan.

Yo creo que quien sí va a alcanzar el máximo de poder dentro de la mara, es precisamente aquel que tiene el contacto con las policías o los ejércitos para filtrar a sus chicos en estas fuerzas y viceversa, porque es justamente como crece el poder de las organizaciones
Exactamente. Es el marero o el pandillero en relación directa con las fuerzas de seguridad o ex fuerzas de seguridad el que va a tener un poder mayor al que va a tener el resto. El tema es que Centroamérica se está reorganizando. Funes en El Salvador con esta ley que prohíbe las pandillas, yo estoy de acuerdo más que nada por como se ha sostenido por como, con una cuestión de jactancia, de estoicismo, Funes lleva adelante la aplicación de esta penalización de la conformación de pandillas. Si bien es cierto que las medidas que se tomaron contra las maras en El Salvador, Honduras y Guatemala fallaron hasta el momento, creo que con Funes se marca la diferencia, creo que hay una toma de conciencia de que pandilla no es mara, y que no son chicos emergentes de la pobreza y la marginación; al empezar a ver esta diferencia, con esta penalización; con declararlas ilegales, se está cambiando el escenario. La región empieza a sentir que tiene que tomar medidas, Honduras, Guatemala, Nicaragua no tanto, pero empiezan a sentir que tienen que sostenerla para detenerlo.


A ver Laura, en México hay un término que se utiliza en el combate a la delincuencia que es el “efecto cucaracha”, es decir, fumigas una casa y necesariamente hay que fumigar el vecindario para que no regresen, creo que traído a la realidad creo que esto es lo que está pasando…
Por eso mismo. Evidentemente entre sociólogas coincidimos… de hecho es lo que estoy planteando en la última nota que tan generosamente me han publicado en www.razonesdeser.com que tiene que ver con esta reorganización de la región, un condicionamiento implícito ante las medidas de El Salvador, Honduras, Guatemala y el resto de los países centroamericanos y las maras comienzan a verse cercadas, entonces el tema es a dónde van a migrar… hacia Chile, Uruguay y sobre todo hacia la cúspide de la triangulación latinoamericana que es Argentina.

¿Por qué no Colombia, por qué no Ecuador, Perú o Venezuela que es un país con un grado de violencia superlativo?
Cae justa la pregunta. Porque estos países tienen sus propios fenómenos, sus propias organizaciones; Colombia con la guerrilla, Venezuela también, Brasil con las favelas mientras que Argentina todavía no tiene un fenómeno tan marcado, tan delineado como el de las maras.


¿Todavía no hay algo que le dé identidad, no?
No, existen las tribus urbanas, pero estas tribus urbanas existen con otras características y objetivos desde antes como los ‘emos’ con todo este cliché de desencantamiento del mundo… lo que tiene Argentina es un espacio propicio, es un espacio liberado para la conformación de pandillas, para que esos embriones que fundamentalmente están localizados en la Provincia de Buenos Aires, en lo que es el conurbano, empiecen a crecer con sus características locales y con las características que van a traer estos mareros y que ya de hecho algunos trajeron a la Argentina, con la anuencia de los exonerados de la Policía Bonaerense que ya están generando un “ejército” paralelo de chicos ya armados, de chicos que tienen armas de guerra. Acá el tráfico de armas, el tráfico de personas –más allá de que tengamos al señor Aníbal Fernández que siempre va a decir que no, pero bueno, está bien, está defendiendo su gobierno y su postura y me parece bien, hay cosas que mejoraron- pero bueno, la Provincia de Buenos Aires es totalmente liberada y los exonerados de la Policía Bonaerense hacen lo suyo.

¿Vos dirías que más que en la época de José Luis Cabezas?
Sí, porque creo que Argentina tiene una tendencia a ir empeorando, en lugar de ir mejorando; es distinto, lo que tenemos que tener muy claro es que el delito mutó, cuando lo que yo llamo el Indec de la inseguridad, que sacan todas las estadísticas y dicen que el delito bajó, probablemente pueda haber bajado pero no es esa… hay una tergiversación de número, lo que pasa es que el delito mutó, entonces ya no estamos hablando de hurtos, de robos no, no… estamos hablando de narcotráfico, de falta de radarización, de fronteras permeables y estamos hablando de que los carteles de la droga ya están en Argentina. Lo que pasa es que si nosotros no reconocemos, sino tomamos la alternativa y decimos no hay radarización, tenemos fronteras permeables ya están los carteles… en cualquier momento vamos a tener a las maras con nuestras características.


Yo sigo convencido que a veces los medios y fundamentalmente la televisión, a veces ayudamos a generar un fenómeno incluso que no existe. Yo cuestiono que se le dediquen cinco horas a casos como la muerte, dolorosa, es cierto, de Romina Yan pero que no da como para parar el mundo y hacer stand by, creo que lo primero que tenemos que hacer es reconocer que somos un país necrófilo y nos encanta llorar; hay un lavado de cerebro respecto de muchos temas.
Yo creo que lo que potencia a la televisión es la imagen, por eso la diferencia con la radio, porque ahí no pasa esta cosa tan sistemática. El tema es que Argentina tiene una manera diferente de informar de la europea o de otros países. El periodismo en Argentina no es solamente el que informa, sino el que opina, se pierde un poco la veta del conductor de noticias que tiene que transmitir lo que pasó y no, no lo hace sino que opina; bueno, vemos C5N y lo vemos a (Eduardo) Feinmann que opina todo el tiempo. Lo que sí creo –y no lo veo como algo negativo- es que Argentina tiene una necesidad de construir ídolos que a veces no son de los mejores- el caso de Maradona es el más emblemático o bueno, decís no me gustó Mercedes Sosa o, me parece que Maradona por su pasado, no puede estar dirigiendo una selección…


Yo te aporto mi visión Laura, estoy de acuerdo contigo en que hay sociedades, unas más que otras, que tienen esa necesidad de construir ídolos a partir de caudillos o personajes para seguir modelos; sin embargo veo que a veces solamente se ensalza el lado bueno y no se les ve como humanos con virtudes y defectos, de ahí viene el estar a favor o en contra y, por consiguiente siempre existe un enfrentamiento…
Esto tiene que ver con la pasión argentina. Hay como mucha desmesura, como un exceso, como todo lo que tendría que ser simbólico deja de serlo y a veces trasciende al periodismo mismo; creo que a veces la manifestación de las personas, las manifestaciones de amor, de cariño, de idolatría, exceden al periodismo que lo tiene que mostrar, estamos hablando del caso de la muerte de Romina Yan y lo que le pasó…


A ver, así como los políticos son emergentes de una sociedad, los periodistas también.
Absolutamente, pero el tema de Romina Yan excedió a la prensa misma. Personalmente jamás pensé que se podía crear todo lo que se creó. Voy a confesarlo, a mí no me da vergüenza, se me partió el corazón cuando me enteré lo de esta chica y, vos decías que somos necrófilos y que lloramos y sí, yo lloré…

Pero no se paró tu vida…
Más o menos, pero a ver, también depende de cómo esté uno ese día, y donde de tome la noticia, donde estés posicionado… Cuando falleció Mercedes Sosa, por tomar los ejemplos de los que vos hablabas que son fantásticos, ocurrió eso, cuando falleció Sandro ocurrió igual. Entiendo que van tomando partes de diferentes generaciones y de distintos momentos históricos, tiene que ver mucho con todo eso. Me parece que en el tema de la inseguridad lo que afecta es que se da la misma noticia en cinco canales, cada canal tiene diferente público y están abordados por periodistas que van opinando y metiendo lo propio y después la información termina toda trastrocada pero bueno, vos mismo decías, existe un diagnóstico que indica que hay un estado embrionario de maras en la Argentina que, en El Salvador, están tratando de darle Jaque y que, las maras nos van a venir a dar Jaque Mate a nosotros sino tomamos este diagnóstico que se está dando con distintas miradas. Porque también hay otros especialistas que tienen una mirada distinta a la mía, pero estamos hablando del fenómeno de las maras, las pandillas que no nos son ajenas, si nosotros tomamos conciencia podemos empezar a limpiar, porque también hay que hacer algo con los exonerados de la Policía Bonaerense, porque no es cuestión de apartarlos de las fuerzas y dejarlos ahí, si fueron apartados, es por algo…


¿Qué tanta relación existe entonces entre las fuerzas policiales y los individuos que por ejemplo participan de una salidera, o el que asalta y asesina a su víctima? ¿Qué tiene que ocurrir para que la sociedad empiece a ver que no son fenómenos aislados o individuales, sino que forman parte de algo más grande que tú y yo vemos que ya existe, pero a lo mejor la sociedad no?
Lo que pasa es que tú y yo lo vemos desde adentro… estamos metidas en ver el fenómeno, creo que cuando vamos por la calle estamos mirando con otro ojo nuestra realidad porque nos interesa el tema y porque lo buscamos. Pero a nivel social, se tiene que tomar en consideración que el delito cada vez es más crudo, hay más ensañamiento, hay toda una logística, una estructura de pensamiento de quien delinque, que no es como la de hace diez años.


Se perdieron los códigos…
Exactamente, ese es un proceso que va creciendo de a poco, por eso esta es una Argentina atravesada por la anomia. El gobierno, los diferentes gobiernos –porque esto no llega con los Kirchner- esto viene y viene y viene de hace muchos años pero está creciendo, no sé si subterráneamente pero es que tenemos una gran negación actual, ese es el problema, puesto que la negación hace que los que estudiamos el tema nos pongamos tanto o más enfáticos como los negadores del gobierno y la balanza está como equilibrada y nos hacen el discurso de la sensación de inflación o de sensación de inseguridad, cuando lo que hay es una mutación del delito hacia el narcocrimen.


Daniel y yo hemos tenido debates y hasta discusiones cuando decimos que en comparación con países similares dentro del Continente como Colombia, Venezuela o México, los índices de inseguridad en Argentina son ínfimos. Como mexicana que vivió los últimos años el ascenso de la violencia, yo sí veo detonantes de alarma, actitudes, delitos y señales que preocupan y me pregunto ¿por qué se enojan cuando decimos que volteen hacia otros países, pero no hacia Europa, sino a los que comparten un idioma y realidades parecidas? ¿Crees que se pueda revertir a nivel gobierno?
(Risas) Si seguimos así, no. Creo que hoy podemos ver el tema de México, el tema del triángulo norte pero, en Argentina para el gobierno todo eso parece ser como un espejismo, pero dentro de poco, si seguimos así, América Latina completa, será un espejo, vamos a ser todos lo mismo. Aunque mientras América Central se está tratando de depurar, América del Sur lo que tiene que hacer es que esa depuración llegue… no me tires tu basura y reciclá para que eso no me llegue y si quiere llegar, que las fronteras no sean permeables, que haya radarización y que haya conciencia de que realmente estamos viviendo en un estado de anomia que se agrava cada vez más.


Vos mencionaste Uruguay, y la verdad es que me sorprende que lo hagas porque siempre tuve la impresión de que es un país donde las cosas están mucho más claras, donde la droga te diría que casi no existe y la corrupción policial mucho menos…
A ver, forma parte del triángulo embrionario de América del Sur, Argentina y Chile son los más comprometidos pero, con algunos especialistas que están en Uruguay, hay pequeños brotecitos, muy pequeños y muy aislados en distintos lugares por eso es el que menos comprometido está, pero no olvidemos que es el triángulo y no olvidemos que lo que no se gesta en lo local le puede llegar a los argentinos.


Las penas en Uruguay son duras
Exactamente, pero además me parece que ahora con Mujica las cosas van mejor… hay cosas que no están mal me parece que no busca tanto lo que es políticamente correcto o lo que es tanto funcional

Más progre ¿no?
Mmm… Pero ojo porque el progresismo acá es un verso. Ver que el orden es uno solo y creer que el orden es sinónimo de recorte de la libertad de expresión o el recorte de las libertades individuales o de no dejar hacer es un problema- Una sociedad tiene que tener un orden, una Ley y un límite. Si no tenemos un continente legal, estamos acabados.


Las Policías ¿qué hay que hacer con ellas para lograr que actúen efectivamente en esta situación embrionaria de las maras y que parecería que no lo están tomando tan en serio?
El tema con las policías es complicado, porque tenemos corrupción al interior de la fuerza y repito: el tema de los exonerados.
Depuremos lo que tiene que ver con la policía, pero tratemos de formar y de no crear monstruos pero, lo que pasa es que si tenemos una connivencia del gobierno y de los grandes grupos del poder político y económico y no solamente de este gobierno, sino de otros, ahí nosotros tenemos un problema porque es todo lo mismo: es una cadena.


http://www.razonesdeser.com/vernota.asp?d=7&m=10&a=2010¬aid=75346
Daniel E. Raddi y Nancy Azpilcueta

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