Gigantes de América

La transición Pandilla/Mara.


Lejos de prosperar en la lucha contra el crimen organizado, los estados atraviesan uno de los peores momentos en la construcción de políticas contra la inseguridad, debido a la persistente confusión entre las diferentes agrupaciones delictivas que nos invaden mundialmente.

Pareciera, que no se barajan las alianzas entre ellas así como tampoco, la proliferación de cada una, en sus respectivos territorios. Con lo cual, la profundización del conflicto que nos pone en jaque colectivamente, alcanza niveles insospechados. De ahí, el pedido de ayuda a los EE.UU por parte del Triángulo Mara Norte.

“Honduras, Guatemala y El Salvador pidieron asistencia a Estados Unidos para crear un organismo regional con el fin de combatir el crimen organizado”. (BBC Mundo. http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2010/05/100504_centroamerica_estados_unidos_crimen_amab.shtml)


Observamos la lucha gubernamental contra las pandillas pero no contra las Maras propiamente dichas. Esto significa el avance brutal de éstas últimas por todo el continente americano. Y que tengan, además, bases en países europeos y asiáticos.

Porque la clave analítica se encuentra en el pasaje. En la instancia de revelación con la condición de mero pandillero. Es decir, las Maras se conforman luego de haber transitado por la pandilla. Después de haber atravesado por los rituales de iniciación, las golpizas, el narcomenudeo, los hurtos, los robos calificados y los asesinatos cuando de rivalidades barriales se trataba.


Se gesta un período de transición Pandilla/ Mara. En esa transición, quienes se desprendan de la pandilla, para poder seguir con vida, deberán hacerlo bajo la protección del narcoterrorismo e iniciarse en lo que es, el delito globalizado que apunta al dominio de las fronteras para avanzar en los controles masivos del narcotráfico.

Forjarse, con los carteles de la droga o cuando no, luchar contra ellos


Serán entonces, los narcos, los encargados de divisar a aquellos pandilleros con características físicas y mentales contundentes capaces de pasar a conformar una nueva mafia que se disputa el control de los hilos sociales del poder.


En ese pasaje, los pandilleros dejan la nostalgia del barrio al tiempo que el sentimiento de pertenencia para con el grupo se diluye. El líder de la organización ya no será el más “guapo” o el más “pulenta”. Ahora, la construcción, es absolutamente jerárquica y no se homologa con los iniciados. Con los recién llegados que deben forjarse en un nuevo campo de acción bajo las directivas de fuerzas especializadas como, en el caso de América Central, ex integrantes de ejércitos de élite y narcoterroristas que dan paso a la estructura de Narco Maras.


Mientras tanto, la gravedad también se instala en Latinoamérica con embriones cada vez más fuertes y arraigados en tierras de nadie. Liberadas a la importación del crimen así como a la edificación criminal de bandas locales que también pasan por la transición Banda/ Mara al ser coptados por ex integrantes de las fuerzas de seguridad de la policía bonaerense, federal o bien, por los narcotraficantes y carteles de la droga que ya penetraron en nuestro países frente a la permeabilidad fronteriza, creando vínculos con el narco nacional.


Aquel que utiliza, entre otros instrumentos funcionales, la relegación de algunas poblaciones aborígenes para infiltrarse y perderse de la mirada de aquellos miembros de las fuerzas que sí buscan erradicar el estado larval de Maras en Argentina para que los Gigantes Centroamericanos no estimulen y rieguen, desde su arribo al país y la relación tecnológica, el síndrome bárbaro del Triángulo Embrionario Latinoamericano que se encamina para crecer, desarrollarse e instalarse en el extenso territorio que ha encontrado, su semillero más agitado, en la Provincia de Buenos Aires.


(Imagen copiada del sitio agenciabk.net/BK660.htm)

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