Maras En La Matanza


Una nota de Pablo Pozurama publicada en el periódico La Matanza Digital en la cual, el estado embrionario de Maras se encuentra presente, tras la consulta del periodista sobre el caso de Eugenia Ledesma y la aparición de ESPERANDO LAS MARAS.

Pobreza, desigualdad, exclusión, marginalidad, violencia, delito y las drogas conviven diariamente en la realidad de los argentinos.
Estos mismos factores provocaron el surgimiento de las maras en Centroamérica como respuesta de las zonas excluidas de la sociedad.
Estos grupos de extrema violencia, se dedican al crimen organizado y disfrutan de asesinar. En La Matanza se registró el primer homicidio perpetrado por un marero en el país.
¿Qué son las maras?
Son pandillas juveniles que tienen como base principal la reproducción de la violencia social en las calles. Se encuentran dispersas por El Salvador, Honduras, Guatemala, México y EE.UU, aunque también es sabido que ya tienen centros en Canadá, Australia y el Líbano. Quienes deseen ser miembros de las maras deben someterse a ritos de iniciación, tales como feroces golpizas, además de una devoción religiosa al grupo.
Se dedican, principalmente, al tráfico de drogras, de armas y de personas. Trabajan de manera organizada con aliados en las fronteras. Sus cuerpos están cubiertos por tatuajes que los identifican dentro de la mara a la que pertenecen y, además funcionan como señalización del status que tienen dentro de ella.
Primer caso en La MatanzaEl 13 de Mayo de 2006 encontraron a Nilda Eugenia Ledesma violada y estrangulada en un campo ubicado en el Km. 24.700 de la Ruta Nacional Nº 3, en la localidad matancera de Rafael Castillo. El acusado del homicidio es un individuo cuyo nombre real se desconoce ya que en cada causa que se le sigue utilizó distintas identificaciones, entre ellas: Héctor Javier López, Félix Alberto Toscano, Luís Adolfo Toscano y Daniel Costa.
Más allá de sus múltiples identidades hay un detalle que lo destaca: tiene dos lágrimas tatuadas en su mejilla izquierda, por ello recibe el apodo de “El Lágrima”. Dentro de la valoración marera estos tatuajes dan cuenta de la cantidad de homicidios que tiene en su haber.
Gabriel González Craham, abogado de la víctima, asegura no tener dudas de que se trató de un caso de maras ya que “la muerte de esta chica no tiene una explicación racional. El principal sospechoso no tenía razón para violarla porque era su amante. Además, el grado de violencia aplicado fue terrible y no existió un móvil objetivo para el homicidio”.
Asimismo, Craham afirmó creer que la muerte de Eugenia Ledesma formó parte de un rito de iniciación marero y sentenció que “este fue el caso más raro de mi vida”.
Pese a que “El Lágrima”, es un delincuente con pedido de captura a nivel internacional, el Juzgado de Garantías Nº 2 del Departamento Judicial de La Matanza determinó que no había pruebas contundentes para mantenerlo detenido. Asimismo, mediante un Habeas Corpus se le otorgó la libertad. Hoy tiene cinco causas abiertas, dos de ellas por homicidio, pero se desconoce su paradero.
¿Se instalarán las maras en la región?
Si bien hay diferencias entre los mareros y los delincuentes que conviven diariamente en nuestra sociedad, hay similitudes alarmantes que se han consolidado el los últimos años. La delincuencia juvenil, el consumo de drogas, el homicidio como forma de respeto y status dentro del grupo y las marcas en su piel que perpetúan su pasado para intimidar a las víctimas, son algunos de los rasgos que ligan a las maras con los jóvenes criminales que caminan por las calles de nuestro Partido.
La socióloga Laura Etecharren, especialista en maras, aseguró que “las pandillas argentinas son maras en estado embrionario y tienen características locales pero también importadas que llegan a los chicos a través del tráfico de información”.
A su vez, Etecharren subrayó que “el conurbano bonaerense es un territorio propicio para la expansión de estos grupos, debido a la negligencia que hay desde el Ministerio del Interior y de la Policía”.
Dando cuenta de la explicación del crecimiento de este fenómeno, la socióloga denunció que “muchos de los apartados de la policía Bonaerense, como así también de la Federal, tienen un prontuario espantoso, son personas que conocen la fuerza desde adentro, saben mover los hilos desde afuera y son los que cooptan a los chicos que se inician en la pandilla de manera desorganizada, los alinean y conforman las pandillas mas pesadas, tal como sucedió en México y Guatemala”.
Por último, la especialista alertó que “hay potenciales mareros dentro de la policía” y que si no se toman medidas rápidamente “a fin de año estarán instaladas en Buenos Aires”.
Desde la Comisión de Seguridad de La Matanza (Co.Se.Ma) están en alerta por el peligro inminente de la instalación de estos grupos en la zona. “La exclusión en La Matanza es total. La mitad de la gente de los asentamientos no tiene documentación, los datos que estamos recopilando son escalofriantes. La mitad de la gente es pobre y el 50 por ciento son chicos”, señaló Marta Rodríguez, coordinadora de Co.Se.Ma. Por otro lado, opinó que “todos estos factores favorecen para que crezca el fenómeno de las maras”.
Si bien no aparecen típicos mareros caminando los barrios matanceros se debe alertar que estos grupos evolucionaron, han dejado de lado los cuerpos tatuados y camuflan su identidad tras cualquier apariencia de acuerdo a la región que deseen conquistar.
En conclusión, hay un alerta que atender de inmediato, con la metodología más eficiente y no se debe seguir pasando por alto esta realidad porque, en poco tiempo, puede ser demasiado tarde.

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