"La Argentina Pimpinela"

Oficialismo y Oposición a los “gritos” como el dúo Pimpinela en sus shows.

Se quejan ellos cuando somos los ciudadanos los que naufragamos en la desolación, producto de la desprotección y el desamparo.

Inseguros por la delincuencia y la precariedad institucional.

Podes estar internado o en la morgue -sin documentación- que a ningún personal a cargo se le ocurre difundir que hay un NN con determinadas características en tal lugar. Así fue como el hijo de Antonio Grimau y Leonor Manso estuvo como una bolsa de acá para allá.

Pero a quién le importa.

Y después dicen que la televisión es una basura cuando gracias a que los padres hicieron pública la desaparición en los programas de la tarde y noticieros, se supo qué fue de él.

Atrapados en nuestro propio país. Espectadores de la disputa por ver quién llega a la cúpula del poder que se debate entre el tsunami de ira de un oficialismo perverso y machacador, y una oposición que ni siquiera, reuniéndose de común acuerdo, es lo suficientemente concreta y fuerte para dar “batalla”.

Y Carrió “no tiene los patitos en fila” y Aníbal Fernández tiene “negocios sucios”. Y en el 2012 se termina todo. Solo quedará Elisa. La testigo. La gran anunciadora que sobrevivirá el “apocalipsis”.

Y si sos opositor tenes que ser compulsivo porque si discernís sos traidor.

¿Y cuál es el PLAN?

Ganar, en la Argentina de hoy, no significa que el electorado saturado los apoye con convicción, ya que la mayoría de los políticos devinieron en opciones descartables.

El voto es en contra del otro, no a favor. Implica, en realidad, el hartazgo hacia los que están sin entender razones. Automatizados por seguir juntándola, si es necesario, hasta con pala.

Y Macri anda en bicicleta en un patético simulacro de vecino que conoce las necesidades del otro. Haciendo el ridículo cree, que se acerca a la gente. Por eso insiste en ensanchar las veredas de Palermo. Para que la gente pueda tomar mate en la misma aunque pase un “chorro” y te vuele de un tiro la bombilla.

El tránsito es un caos como su cabeza pero seguimos ensanchando.

Nada es seguro. Excepto, la tentación por la mentira.

Se presentan, Gobierno Nacional y Oposición, como el dúo Pimpinela. Se sienten defraudados, desganados y traicionados. Todos se victimizan mientras la sociedad se inunda.

Se quejan para ocultar sus vacíos de conocimiento. La falta de capacidad para desarrollarse en los puestos que están.

Mariconean como niños de jardín de infantes que lloran porque se les reventó un globo o bien, porque el compañerito les sacó el chupetín.

“Me engañaste, me mentiste”.

Como en el mundo del espectáculo, ellos también están juntos y revueltos.

Mientras tanto el dengue sigue haciendo de las suyas y en la triple frontera (Paraguay, Argentina, Brasil) decretan emergencia sanitaria. Y no es que el problema no se pueda resolver.

Sucede, que la inacción de años y la abulia actual, recrudecen los conflictos que siempre, terminan siendo negocio.

Como la Gripe A. Porque seguramente, a partir del 21 de marzo, otra vez la catástrofe A será la moda otoño invierno aunque con nuevos accesorios.

Comienza la “farra” de los laboratorios.

Y en una de esas, la Presidente, que juega a ser ama de casa y compra merluza; durante la nueva temporada que marca como tendencia la inutilidad de los políticos, nos pueda dar una receta sobre qué hacer con la merluza, el cerdo que estimula el deseo sexual y la llamada gripe porcina.

Cosa de cerdos en un país convertido, tristemente, en chiquero.

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