Inseguridad "farandulizada"

Al caos de la inseguridad se le suman los egos desbordados que han alzado la voz en nuestra sagrada televisión.

Cuesta, frente al desafío de la negación, recuperar la institucionalidad de la seguridad. Cuesta rearmar a las fuerzas de seguridad cuando el significado de orden no es el que figura en el diccionario sino el impuesto desde la gobernabilidad. Represión.

Y la oligarquía y los negros. Y los que se ganaron lo que tienen con honra y los que lo ganan por ser funcionales a los gobiernos de turno.

Y que el campo es el enemigo y que los pobres son todos ladrones.

Se puede tolerar la pobreza pero no la organización de la misma.

Que en Miami hay seguridad. Que el que mata tiene que morir.

Que la solidaridad es ahora el eje de un programa de entretenimientos.

Que bajo línea política porque estoy cansado/a y todos los días repito lo mismo para reafirmarme en el pensamiento.

Los odio, me odian. Los blancos son el problema.

Me aferro a un sentimiento de pertenencia con la Presidente porque hoy me cuadra (D’Elía) y por el otro lado, les hago un piquete porque son selectivos al momento de medir la distribución del ingreso (Castells).

Las organizaciones se fragmentan al interior de las mismas.

Desde el mundo del espectáculo se convoca una marcha en protesta contra la inseguridad pero cuando se politiza se la anula sin comprender que la política, inexorablemente, se encuentra en todas las esferas de la vida.

Todos los programas, cualquiera sea su temática, se suman al lícito y justo reclamo frente a la barbarie pero aprovechan para “matarse” retóricamente unos a otros.

Se reaviva la hoguera de las vanidades. Canosa lo destroza a Rial. Sofovich se suma aunque se separa, con acierto, diciendo que el problema de la inseguridad lo tiene que resolver el gobierno. No obstante, aprovecha para darle palos al intruso.

A Mirtha Legrand no le gusta que se la contradiga y cada vez que Susana Giménez habla de la problemática se la cataloga como a una mujer que legitima dictaduras.

Tinelli se embarca en un cruce con el gobierno y comienza a mostrar los sueños por los cuales participan, además de por un sabroso sueldo, los famosos. Los muestra, cuando la debacle del rating no lo dejaba dormir. Y así, saco el AS que siempre tiene bajo la manga para revertir la tendencia negativa.

Se lo critica por ello. Sin embargo, y más allá de que en principio haya sido por una cuestión de ego, luego tuvo su efecto en la conciencia colectiva y la movilización de bienes materiales y no materiales no tardó en llegar.

Costo/ Beneficio. Oferta/ Demanda.

Simulacros de interés, adiestramiento de algunos de los sectores menos preparados en materia de educación y el despertar de la violencia entre los famosos que reclaman frente a un mismo pedido. Frente a la misma necesidad. Ante la misma urgencia.

Así es como sin quererlo, los diferentes actores sociales son protagonistas de la Argentina de Hamlet atravesada por la tragedia de la moral y los valores. Nos replegamos pues, en un estado de naturaleza hobbesiano agiornado, recreando una “guerra” de todos contra todos.

Mientras tanto, la delincuencia sigue su curso normal porque la oposición se encarga de criticar al gobierno al tiempo que el gobierno se suma al rally mediático en una auto defensa que subleva al televidente que vive en un mismo país pero, aparentemente, con otros ojos. Que mira distinto.

De ahí, el enarbolarse en los planes sociales lanzados que marcan, desde la ética y estética de la utopía progresista que se intenta vender, el comienzo de la erradicación de la violencia en las calles.

Se reduce el problema a la pobreza sin atender a la realidad de que el delito crece porque es manejado por grandes grupos de narco terroristas vinculados a potentes organizaciones económicas y políticas.

Y la actriz China Zorrilla dice que la gente está cansada que la rica se queje. Como si el reclamo por salvaguardar a los ciudadanos pueda ser efectuado de acuerdo a la condición económica. Por su parte Roberto Piazza vuelve a sentirse discriminado o marginado. Ahora, porque aparentemente ninguna de las “estrellas” quiere ser madrina de su noble fundación.

Una frase traerá una réplica. Lo mío vale más porque trabajo once horas por día y lo tuyo es prostibulario. Ah, pero si me invitás y me das protagonismo en tu programa me olvido que sos un "blanco inmundo" que representa el boicot al gobierno. Una cara más de los militares.

Lo cierto es que el problema de la inseguridad se farandulizó y por cuestiones yoicas y de alter ego en lugar de servir, por la llegada que muchas figuras tienen en los hogares, terminó siendo una brutal discusión que solo beneficia la inacción oficial producto del naufragio que acarrea el desorden.

Entradas populares