El club de los parciales

Scioli, Stornelli, Arslanian y la onda verde de Macri.

Avances de investigación

Con el paso del tiempo, en Centroamérica, la distinción de los especialistas entre Maras y Pandillas se hace presente. Se consensuan criterios y atendemos, en la evolución, a desechar la teoría que ubica a las Maras como simples pandillas juveniles.

Se observa que las pandillas mutan a Maras hasta convertirse en brazos de narcotraficantes para conformar las aquí mencionadas: Narco Maras. Aquellas que avanzan al ritmo de la globalización y la economía de mercado que impone las pautas de vida dentro del cuestionado sistema capitalista.

Así el crimen organizado aparece en sus distintas expresiones con el sello armamentista. El cual, impone normas atravesadas por la violencia y equivalentes a la militarización del Continente Americano. Un sector triangular centroamericano con Maras declaradas; un sector latinoamericano triangular en estado embrionario de Maras y luego, puntos específicos que contribuyen a estimular el caos central y la gestación sur.

Puntos como Venezuela y Colombia, fundamentales en el tráfico de drogas y en la preparación militar de la sociedad.

Justamente, Venezuela, como brazo político privilegiado de Argentina con clima de negocios, nos convierte en un territorio vulnerable para la penetración de todo aquello que tiene que ver con la malformación social que generan los grupos armados en pequeñas células y en los distintos sectores del país.

Ni siquiera, el aquel Palermo exclusivo que comenzó a ponerse de moda en los últimos años, es impermeable a las bandas de desafiantes que oscilan entre los 15 a 21 años. Cuando no se inician a los 12.

Se trata de los chicos delincuentes victimarios convertidos en víctimas por los benévolos incoherentes oficiales que despenalizan, brutalmente, el consumo personal de droga sin saber que la misma no ejerce los mismos efectos en todas las personas. Así, en nuestra Argentina adicta inimputable, se contraponen ideas. La despenalización Nacional y ahora, los intentos de Scioli por bajar la edad de imputabilidad.

El club de los parciales
Hasta ahora la idea más sensata de alguien que proviene del gobierno provincial es tomada como una demencia. Porque una vez que Scioli sale, parcialmente, de su exasperante prédica evangélica y pide más rigor en las penas a los menores en lugar de mandarlos a hacer un picadito con su lema pro deporte, salen a confrontar los que ya tuvieron su desaprovechada oportunidad. Como si la inseguridad tuviese inmediata conformación.

Escuchamos a Arslanian, a los abolicionistas y a otros, decir que esa medida no soluciona el problema. Lo cual, es una obviedad. Para que la baja sea fructífera se necesita de una reforma en materia de seguridad. Demoler el mito de la pena y el orden como sinónimos represivos.

Se requiere un complemento que depure a cierto sector de la lacra oficial que se vale de su función como “custodios” de la sociedad para alinear pandilleros o brotes de Maras. Se trata, de algunos integrantes de las fuerzas de seguridad bonaerense que operan como enemigos al interior de los cuerpos formados. Que bastardean a la verdadera policía y que son funcionales a la proliferación de los delincuentes que no encuentran freno. Porque no es que la policía tiene miedo de actuar. Sucede, que no tienen el entrenamiento adecuado o bien están en complicidad con los criminales.

Y cuando actúan, son tomados como represores.

Y seguimos con Arslanian enarbolado en su “gloriosa e imaginaria gestión” que sale a responderle a Stornelli. Stornelli, el ministro cuya característica más sobresaliente es la de no saber en qué lugar está parado, demoliendo lo que pasó. Con lo cual no sabemos quién, de éste club, debe ser el Presidente.

Pero mientras todo gira en la onda K y el tiempo pasado es mala palabra, Arslanian se pone la capa de “Súper León” y lícitamente sale a defender, indignado como “Chiquita” Legrand cuando le preguntan la edad, su desempeño.

Así pregona como máxima de su gestión la reducción en un 89% del secuestro extorsivo y no escatima en torturar, compulsivamente, al televidente, con la retórica auto referencial. Con la “facha” desalineada que resulta funcional para la composición del personaje comprensivo que defiende a los menores delincuentes y que voluntariamente ensordece cuando se habla de acompañar la baja mencionada con otras medidas.

La onda verde
Tenemos un siniestro instalado con pandillas y funcionarios parciales que componen un paisaje de ausencias y por otro lado, tenemos un estado de gestación de Maras que permite la entrada e inmediata salida de los menores asesinos que matan, roban y violan en el gran semillero de la Provincia de Buenos Aires. A nivel Nacional.

S.O.S. La ciudad no está salvo.

En la nostalgia por la placita, el espacio verde, el ritual matero en la vereda y la lucha por la policía, el gobierno de Macri se olvidó de gobernar. Claro, no es sencillo teniendo las trabas Nacionales. Pero si a las trabas oficiales le sumamos las individuales, las propias, las de no me peguen Soy Mauricio. Así, así no va a estar bueno Buenos Aires.

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