Argentina collage


El paisaje de la convocatoria por mayor seguridad. Más, Suar y Ruckauf.

En ella convergen distintas formas de pensar, actuar y sentir. Una construcción de la subjetividad que cotidianamente invita a repensar las construcciones de sentido que los individuos, en tanto ciudadanos, tenemos acerca de la realidad social.
Ayer la consigna era: CONTRA LA INSEGURIDAD.
Las voces, en los diferentes puntos del país, se alzaban reclamando mayor seguridad.
Se invitaba a los políticos a poner en práctica esa brutal retórica de conciencia social que dicen tener. Se solicitaba un programa de seguridad acorde al estado de barbarie en el que se vive.
El encuentro en Plaza de Mayo duró poco menos de una hora. La convocatoria fue buena pero no llegó, al igual que otras veces, a llenar la plaza como en aquella primera marcha encabezada por el ya diluido Juan Carlos Blumberg.
Fue más, el compulsivo tráfico que circulaba por Internet, que la conjunción de personas en el epicentro que era la Plaza. Eran miles de personas pero no se reflejaba, en el paisaje, todo lo que se había dicho.
Aquello que se había opinado. Lo que se creía. Lo que se pedía.
Quienes marcaron la agenda de la marcha –Susana Giménez, Moria Casan y Marcelo Tinelli, entre otros- no estuvieron presentes. Con lo cual, la volatilidad volvió a hacerse presente. Y en los barrios, los vecinos que reclamaban debían enfrentarse con una policía (Comisaría 33) que al tiempo que le libera el paso a los piqueteros, lo restringe cuando se trata de una protesta pacífica que también los involucra, ya que de un tiempo a esta parte, los policías, están en el panóptico de los delincuentes.
También, en el barrio de Belgrano, los manifestantes debían escuchar como los automovilistas los mandaban a trabajar, plasmando un collage que era completado por señoras paquetas que no encontraron nada mejor que hacer que ir al punto de encuentro (Cabildo y Juramento) y hablar entre ellas, reírse y esperar la presencia de los medios para satisfacer la adicción de una cámara que nunca llegó.

Rescates

Durante estas semanas los famosos dijeron de todo. Lo mismo que los políticos enquistados.
El blog rescata a un famoso y a un político.

1) Adrián Suar es uno de los famosos con mayor coherencia. Aquel que no compra los simulacros de compromiso de la cápsula anti age, ni el aparato auto referencial de tendencia sostenida.
Suar, en líneas generales, expresó que hablar con tanta liviandad sobre el tema de la inseguridad no es aconsejable. Que la complejidad va más allá de lo que se refleja en las noticias. Y agregó que creer que la inseguridad comienza porque algunos famosos fueron víctimas, es desacertado. La inseguridad es colectiva y no privativa de la colonia artística.
Reconoce su alerta desde hace mucho tiempo y no a partir de la vorágine suscitada a causa de la muerte del decorador de la diva ausente.

2) El político es Carlos Ruckauf. Quien ayer en el programa A Fuego Lento, conducido por la Señora Clara Mariño en Canal 26 fue no funcional el típico cliché comprensivo de los marginales y el delito. “El criminal que ingresa a la cárcel no tiene que salir”. “El violador sale y vuelve a violar”.
Cuando fue Gobernador de la Provincia de Buenos Aires varios de sus proyectos que buscaban no alcanzar el estado embrionario de Maras en su relación con el narcoterrorismo que hoy se padece fueron declarados inconstitucionales. También se lo cuestionó, en ese momento, por sus políticas de “mano dura” contra la delincuencia. Aquellas que hoy son clamadas a gritos por los mismos que las reprochaban.
Sentó las bases del poder del narcotráfico a lo largo del extenso territorio Nacional y en especial, en el Conurbano Bonaerense. No vaciló en decir que la penetración del narco es un hecho y que si no se internaliza eso el problema avanzará vertiginosamente.
Sucede, que hasta el momento, especialistas y opinólogos realizan el análisis a nivel local. Es decir, se piensa en delincuentes argentinos que salen a robar porque no tienen qué comer. No tienen trabajo. Y viven por debajo de la línea de pobreza.
No se asimila que el delito, en estas instancias, debe pensarse en términos de poder piramidal debido a la conformación de un crimen organizado en el cual se entremezclan nacionalidades que encontraron en nuestro país un espacio de asentamiento propicio para desarrollarse y expandirse, dado que la mirada está puesta en los de abajo.
Entonces, los perseguidos en Centroamérica o en los países de importantes semilleros de narcotráfico (Colombia, Venezuela, Bolivia, Perú) arriban aquí. Con lo cual, se erige una combinación de modos delictivos importados y otros, propios de la idiosincrasia del delito que los criminales supieron construir. Así, el tendido del narcocrimen simula una enredadera que crece mientras es regada por la inoperancia, la abulia y las mafias dentro de algunos sectores del poder de policía así como de otros sectores del poder gubernamental voluntariamente distraído.

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