"Comportamientos violentos"

30 de marzo de 2009

El Blog agradece al periódico La Gaceta de Tucumán y reproduce un valioso informe publicado en el día de la fecha (30 de marzo de 2009) sobre el ejercicio de la violencia en las mujeres y entre las mujeres mismas.
Informe elaborado a partir de datos objetivos que responde a las preguntas de la periodista Natalia Viola bajo las miradas de Lucía Briones, Fernanda Gil Lozano y de quien les escribe, Laura Etcharren.
En el mismo se visualiza el avance de la mujer en la sociedad pero también, el retroceso que experimenta al buscar, innecesariamente, equiparse al hombre.

COMPORTAMIENTOS VIOLENTOS
Afirman que las autoras de los ataques son cada vez más jóvenes y más violentas.

Una experta dice que la agresión sobre el cuerpo femenino suele tener connotaciones sexuales. (Etcharren)

Las actitudes violentas entre chicas cada vez se registran a menor edad.
“Desde hace un par de años hay un incremento de los casos de violencia entre mujeres, especialmente en la adolescencia y juventud”, afirmó Lucía Briones, jefa del Departamento Violencia, Mujer y Derechos Humanos municipal. La especialista comentó que antes, quienes protagonizaban estos incidentes eran chicas de 16 años en adelante; ahora ya se ven niñas de 11 y 12 años que también solucionan sus problemas a las piñas.
“Los enfrentamientos traspasan la barrera de lo verbal para llegar a agresiones físicas. También se ha notado una mayor intensidad en las agresiones; ya no se trata de un mero empujón o un tirón de cabellos”, añadió. Las causas por las que se desatan estas grescas pueden ser innumerables, según Briones.
“Es una cuestión de celos; no soportar que la otra sea más linda o más exitosa. Se es incapaz de aceptar las diferencias; el umbral de la tolerancia es muy bajo”, dijo. Los casos que llegan al Departamento municipal demuestran que el problema es complejo: noviazgos en los que la violencia es cruzada (esto significa que la mujer también agrede al varón), problemas entre grupos adolescentes y muchas consultas de autoridades de escuelas y colegios que no pueden contener a sus alumnos. “Antes, las piñas eran a la salida, después se dieron en el recreo, pero hoy también aparecen dentro del aula”, contó.

Difícil de erradicar
Intentar cambiar esta situación no es misión imposible. “¿Cómo se puede trabajar para revertir esto? Así como se ha aprendido a naturalizar la violencia, del mismo modo hay que hacer el camino inverso. Se puede hacer notar cómo bajó el umbral de la tolerancia, cómo es mejor solucionar los problemas a través de la palabra”, analizó Briones.
Para Briones, el aumento de casos de violencia entre mujeres era una cuestión de tiempo. Al igual que los varones, muchas chicas han encontrado que la vía de las piñas parece más efectiva. La especialista en estudios de Género, Fernanda Gil Lozano coincide con esa postura. “Es algo que no llama la atención porque la sociedad es la que ha valorado y magnificado los ideales masculinos como algo positivo”, opinó. Según Gil Lozano, las mujeres van avanzando en todos los ámbitos, hasta en la violencia.
“Lamentablemente tenemos que ver como los varones ganan terreno con comportamientos como esos. El sexo femenino busca igualarse en todo con ellos, hasta en la violencia. ¿Por qué las chicas no iban a entrar en eso también?”, cuestiona.

Satisfacción visual
El estallido del exhibicionismo en los medios de comunicación hace que la idea de registrar una pelea y luego compartirla sea, para los jóvenes, motivo de risas y lo sientan como una hazaña. “Ultrajar a una mujer es un hecho que invita a ser visto. El morbo y la perversidad se suman a lo voyeur y eso se ve reflejado en una forma de retener la imagen a través de videos o fotografías, que se comparten con el resto.
Esto es lo que permite que se genere un efecto dominó -por aprendizaje- de aquello que se está observando”, explicó Laura Etcharren, socióloga especialista en violencia y en el estudio de las Maras de Latinoamérica.
Según Etcharren, la violencia ejercida a un cuerpo femenino vende más que la que se aplica a un cuerpo masculino.
“Las prácticas violentas contra las mujeres, por lo general, tienen connotaciones sexuales. Se las denigra en un rango que va desde lo estético a lo intelectual”, opinó la experta.
Lo que genera, añadió, es, por un lado satisfacción visual como consecuencia de los delirios exhibicionistas y la psicosis y por otro lado, la ira de un público que tiene verdadera conciencia social de la gravedad y del protagonismo que la violencia tiene en la construcción de la subjetividad.

http://www.lagaceta.com.ar/nota/320068/Informacion_General/Afirman_autoras_ataques_son_cada_vez_mas_jovenes_mas_violentas.html

Miradas al vacío

23 de marzo de 2009

El desborde intelectual Abraham Gak frente a la inseguridad y Las Maras.

Déficit teórico
El cuestionamiento a cerca de las políticas de “mano dura” para combatir la inseguridad, son algunas de las cuestiones que se asientan en una mesa de debate heterogénea que aún no tiene en claro como combatir el problema. La falta de brújula en las mentalidades se debe a la eterna confusión -tantas veces analizada en este espacio- entre Pandillas, Maras y Tribus Urbanas.
Confusión que no hace más que profundizar el conflicto, ya que estos grupos, divergentes en su interior pero con el común denominador del sentimiento de pertenencia, emergen por distintos motivos.

El vacío de Gak
En uno de los últimos periódicos que surge en la Argentina de estos tiempos –Miradas al Sur- y bajo el velo progresista, la tendencia sostenida es denostar todo aquello que tiene que ver con las normas y las reglas. Palabras que, en el imaginario de Miradas, son sinónimos de fascismo y represión. De autoritarismo.
Ayer domingo 22 de marzo, el periódico publica una nota titulada ¿Maras en Argentina? La firma un Profesor Honorario de la UBA, Abraham Gak.
El disparador de la nota, de acuerdo a su comienzo, se produce a partir de las declaraciones de Susana Giménez luego del asesinato de su decorador, Gustavo Damián. Declaraciones polémicas, controvertidas y en algunos casos, poco felices si se considera, como se ha escrito en este blog y en Informes de Medios, que la diva ausente no está en condiciones de sostener intelectualmente sus dichos.
El autor de la nota no la menciona explícitamente. Lo hace, de manera implícita y cayendo en la típica obviedad del ninguneo. Como si no nombrarla, fuese sinónimo de quitarle identidad. Sin embargo, SU aunque sea lamentable, tiene más relevancia e ingerencia que aquellos eruditos que arman círculos de discusión en cafés para discutir la agotadísima teoría de la cosificación del sujeto en el capitalismo; el problema de la lucha de clases, las añoranzas de una revolución frustrada y los criterios sobre el ascenso social.
El Profesor emana indignación cuando Giménez manifestó que quien mata debe morir. Más que indignarse, el académico, debería explicar que en una Argentina de justicia maleable o volátil, la pena de muerte se presenta como un concepto límite (Ver nota Fama e inseguridad en http://www.informesdemedios.blogspot.com/)
Gak cuestiona, con criterio, que la diva haya dicho que los DD. HH sean una estupidez. Desde ya, que no lo son. Lo atrasado aquí, es que los Derechos Humanos sean selectivos. Que les correspondan –conforme a lo transmitido en la retórica y en la práctica- a los desaparecidos, a las abuelas y a las madres de Plaza de Mayo. O bien, a los piqueteros que se encuentran en el aparato gubernamental.
La última crítica se asienta en la reducción de la edad de imputabilidad de los jóvenes. En ese punto, el honorario, elegido como Defensor del Pueblo de Morón, se pone enérgico y distorsiona un poco lo que se plantea. Es decir, el tema de la baja de imputabilidad existe antes de que “la estrella televisiva”, como él la llama, salga a los medios a opinar sobre éste y otros puntos.
Crimen y castigo es una premisa que tiene que ponerse en práctica. Sucede, que si el delincuente joven no recibe un castigo proporcional a su delito, con el tiempo, se convertirá en un asesino que conformará, como ya muchos lo hacen, el estado embrionario de Maras en Argentina. O bien, el triángulo Maras centroamericano.
Gak es el director del proyecto estratégico Plan Fénix integrado por un grupo de economistas e intelectuales de la Universidad de Buenos Aires.
De espíritu crítico, como se lo catalogó en Página 12, el economista tiene, entre sus aptitudes, saber manipular los hechos sociales y la conciencia colectiva. Ingresa, estratégicamente, en el juego de la pobreza al registrar lo alarmante que es pretender instalar en el imaginario social la estigmatización de los jóvenes delincuentes.
Veámos. La estigmatización, en las teorías sociológicas, no es el término rigurosamente correcto para este tratamiento. Se utiliza pero requiere de su complemento mediato.
El concepto que debe utilizarse para definir al delincuente y/o criminal es la etiqueta, puesto que es la sociedad la encargada de etiquetar a un individuo como delincuente. Es por ello que se le recomienda al Defensor, leer a Howard Becker para que su próximo material contenga la especificidad que se necesita para abordar estos temas sin caer en reduccionismos y parcialidades por desconocer la Sociología de la Desviación y las Teorías del Etiquetamiento.
“Preocuparse por entender su accionar violento”. Frase aceptable una vez que el delincuente tiene una pena concreta y funcional. Sin importar si es, o no pobre.
El pobre victimario no puede convertirse en víctima. Tampoco el pobre puede, por un lado, ser la víctima de un gobierno que los toma como instrumento funcional de campaña para tapar la penetración del Narco y por otro lado, de algunos pensadores que los utilizan para satisfacer sus deseos de estadistas poco iluminados.
En cuanto a la existencia de Las Maras en Argentina, la mirada de Gak es, sin duda alguna, una mirada al vacío que se esfuerza en explicar algo que no tiene claro.
La ingenuidad en él pasa por pensar que existen Maras en Argentina con características propias como consecuencia “de la pobreza estructural, la desaparición del Estado Benefactor, el fracaso de la escuela, la disolución de la familia, etc” Esta explicación, se ajusta, relativamente, a las Pandillas.
A las Maras, no.
Entonces, para mitigar la mirada al vacío del Sr. Abraham sobre un tema (Las Maras) que toca de oído, el blog realiza en el próximo apartado, un aporte más a la ignorancia revestida de seriedad y conocimiento empírico.

Aporte a la ignorancia
1) Una pandilla es una agrupación de jóvenes que se inician, desde la temprana edad, en la vida en las calles aunque teniendo, muchos de ellos, un hogar. En la pandilla se conjugan individuos provenientes de la marginalidad con otros que tienen educación escolar y un pasar económico de medio a bajo. Aunque también, actualmente, existen las pandillas de elite conformadas por chicos de clase alta que encuentran poder dentro del grupo pero, fundamentalmente, en las abultadas billeteras de sus padres.
Bandas de chicos que se dedican al narcomenudeo, hurtos, robos y cuando ya se encuentran en la instancia de querer trascender a la agrupación, se inician en el crimen vinculándose con los altos grupos del Narcotráfico que encuentran en ellos aptitudes para ser formados.
2) La Mara es lo sofisticado. Es la estructura de poder conformada por hombres de edad más avanzada que copta menores para entrenarlos y hacer que, paulatinamente, penetren en el narcoterrorismo.
Vinculadas a los ejércitos por haber participado en ellos o bien, por ser espías dentro de los mismos, los Mareros manejan grandes sumas de dinero que les deja el tráfico de drogas. Especialmente, la cocaína y la heroína.
Utilizan armas de guerra y se movilizan por el dominio de las fronteras así como por el copamiento de los espacios aún vírgenes en materia de inseguridad o propicios, como Argentina, Uruguay y Chile.
3) Las Tribus Urbanas, por su parte, se presentan ante el mundo bajo el cliché del mundo cruel. Nuevos encendidos juveniles desencantados de la realidad cuyo mayor mérito es haber aprendido a subir una foto a Internet o sentarse a llorar en una plaza.

Argentina collage

19 de marzo de 2009


El paisaje de la convocatoria por mayor seguridad. Más, Suar y Ruckauf.

En ella convergen distintas formas de pensar, actuar y sentir. Una construcción de la subjetividad que cotidianamente invita a repensar las construcciones de sentido que los individuos, en tanto ciudadanos, tenemos acerca de la realidad social.
Ayer la consigna era: CONTRA LA INSEGURIDAD.
Las voces, en los diferentes puntos del país, se alzaban reclamando mayor seguridad.
Se invitaba a los políticos a poner en práctica esa brutal retórica de conciencia social que dicen tener. Se solicitaba un programa de seguridad acorde al estado de barbarie en el que se vive.
El encuentro en Plaza de Mayo duró poco menos de una hora. La convocatoria fue buena pero no llegó, al igual que otras veces, a llenar la plaza como en aquella primera marcha encabezada por el ya diluido Juan Carlos Blumberg.
Fue más, el compulsivo tráfico que circulaba por Internet, que la conjunción de personas en el epicentro que era la Plaza. Eran miles de personas pero no se reflejaba, en el paisaje, todo lo que se había dicho.
Aquello que se había opinado. Lo que se creía. Lo que se pedía.
Quienes marcaron la agenda de la marcha –Susana Giménez, Moria Casan y Marcelo Tinelli, entre otros- no estuvieron presentes. Con lo cual, la volatilidad volvió a hacerse presente. Y en los barrios, los vecinos que reclamaban debían enfrentarse con una policía (Comisaría 33) que al tiempo que le libera el paso a los piqueteros, lo restringe cuando se trata de una protesta pacífica que también los involucra, ya que de un tiempo a esta parte, los policías, están en el panóptico de los delincuentes.
También, en el barrio de Belgrano, los manifestantes debían escuchar como los automovilistas los mandaban a trabajar, plasmando un collage que era completado por señoras paquetas que no encontraron nada mejor que hacer que ir al punto de encuentro (Cabildo y Juramento) y hablar entre ellas, reírse y esperar la presencia de los medios para satisfacer la adicción de una cámara que nunca llegó.

Rescates

Durante estas semanas los famosos dijeron de todo. Lo mismo que los políticos enquistados.
El blog rescata a un famoso y a un político.

1) Adrián Suar es uno de los famosos con mayor coherencia. Aquel que no compra los simulacros de compromiso de la cápsula anti age, ni el aparato auto referencial de tendencia sostenida.
Suar, en líneas generales, expresó que hablar con tanta liviandad sobre el tema de la inseguridad no es aconsejable. Que la complejidad va más allá de lo que se refleja en las noticias. Y agregó que creer que la inseguridad comienza porque algunos famosos fueron víctimas, es desacertado. La inseguridad es colectiva y no privativa de la colonia artística.
Reconoce su alerta desde hace mucho tiempo y no a partir de la vorágine suscitada a causa de la muerte del decorador de la diva ausente.

2) El político es Carlos Ruckauf. Quien ayer en el programa A Fuego Lento, conducido por la Señora Clara Mariño en Canal 26 fue no funcional el típico cliché comprensivo de los marginales y el delito. “El criminal que ingresa a la cárcel no tiene que salir”. “El violador sale y vuelve a violar”.
Cuando fue Gobernador de la Provincia de Buenos Aires varios de sus proyectos que buscaban no alcanzar el estado embrionario de Maras en su relación con el narcoterrorismo que hoy se padece fueron declarados inconstitucionales. También se lo cuestionó, en ese momento, por sus políticas de “mano dura” contra la delincuencia. Aquellas que hoy son clamadas a gritos por los mismos que las reprochaban.
Sentó las bases del poder del narcotráfico a lo largo del extenso territorio Nacional y en especial, en el Conurbano Bonaerense. No vaciló en decir que la penetración del narco es un hecho y que si no se internaliza eso el problema avanzará vertiginosamente.
Sucede, que hasta el momento, especialistas y opinólogos realizan el análisis a nivel local. Es decir, se piensa en delincuentes argentinos que salen a robar porque no tienen qué comer. No tienen trabajo. Y viven por debajo de la línea de pobreza.
No se asimila que el delito, en estas instancias, debe pensarse en términos de poder piramidal debido a la conformación de un crimen organizado en el cual se entremezclan nacionalidades que encontraron en nuestro país un espacio de asentamiento propicio para desarrollarse y expandirse, dado que la mirada está puesta en los de abajo.
Entonces, los perseguidos en Centroamérica o en los países de importantes semilleros de narcotráfico (Colombia, Venezuela, Bolivia, Perú) arriban aquí. Con lo cual, se erige una combinación de modos delictivos importados y otros, propios de la idiosincrasia del delito que los criminales supieron construir. Así, el tendido del narcocrimen simula una enredadera que crece mientras es regada por la inoperancia, la abulia y las mafias dentro de algunos sectores del poder de policía así como de otros sectores del poder gubernamental voluntariamente distraído.
 
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