ESPERANDO LAS MARAS, Estado embrionario...

Argentina al revés

9 de diciembre de 2009


La incapacidad evolutiva.
Como si fuera un estado de compulsión social, el delito en la Argentina se incrementa con jactancia y desparpajo atendiendo a un proceso de indefensión que se multiplica con cada crimen, con cada violación, con cada robo.

Nos elevamos en la impunidad al mismo tiempo que nos reducimos en la evolución. Y el desquicio que podemos ver en algunos rostros así como en ciertas acciones son el emblema del hartazgo que se acarrea en las diferentes visiones que, paradójicamente, se tienen ante los mismos hechos que nos delinean como sociedad presente pero también, como futura.

De ahí, la importancia de sentar las bases en materia de seguridad para educar a las nuevas generaciones. Desde el fortalecimiento de la educación en su relación dialéctica con la familia; el valor de los usos y costumbres de la tradición; la importancia de la formación y la instrucción; el desarrollo de los actos desde la temprana edad; la higiene física; hasta la sanidad mental.

Premisas básicas que hoy aparecen diluidas o relegadas por expresarse como sinónimos de rigor que no permiten el “libre” crecimiento del menor. Fijar pautas y normas es recortar libertades. Entonces, se impone la cultura del “zafe” y de la impunidad.

Porque ante la falta de continentes legales y emocionales a nivel general, el derroche de la violencia acapara las diferentes esferas de la vida hasta pronunciarse como la regla primera de los individuos que no encuentran un espacio de diálogo en el cual no tenga cabida la violencia física y/o verbal.

Entonces se cortan las calles. El menor victimario pase a ser víctima. El cliché de la prolongación de la adolescencia se instala como excusa.

No podemos ver como enemigos a los menores. Con pelo lacio de prometo que te vas a casar y con rulos vacilo en mis decisiones porque parte de la sociedad no aprueba el “casamiento” entre personas del mismo sexo.

El factor emocional se incorpora a las otras dimensiones de la variable violencia.

Seguimos las pistas del caso de Los Pomar, no las seguimos y de golpe aparece toda la familia muerta a tan solo 20 metros de la ruta.
Asesinatos, desapariciones. Inacción. Discontinuidad.
Bandas que se conforman y embriones que paulatinamente se van materializando en agrupaciones de alta peligrosidad que componen los inicios de la centroamericanización del país con características locales e importadas.
Frente a este panorama de alta complejidad inoperante, asistimos pues, al revés de los procedimientos y a la creencia de que el agiormaniento social es equivalente a la devaluación de la familia como célula de la sociedad.

Pulentas

25 de noviembre de 2009

“Qué lindo que la gente se quiera”.
En la austeridad del pensamiento autocrítico gubernamental se observa, desde los diferentes cordones de la sociedad, el naufragio de la Argentina sitiada. Sitiada por un simulacro de inoperancia que es, en realidad, la funcionalidad del crimen organizado que ha penetrado desde distintos lugares para instalarse y hacer raíces.

Desde algunos apartados de la policía federal y bonaerense que se dedican a impartir su conocimiento para fomentar los pequeños brotes de células juveniles del mal, hasta la permeabilidad poco inocente de las fronteras y la premeditada falta de radarización en las pistas, la situación de inseguridad se eleva.

Y mientras el pueblo se auto convoca espontáneamente o asiste a la organización del encuentro, los delincuentes siguen con su actividad y los gobernantes, también. Porque mientras la sociedad está “distraída” reclamando el derecho a la vida y cohabitar en un marco de contención legal, los aprovechadores de siempre ingresan a las casas para saquearlas y los cómicos de arriba, los que supieron inspirar al “Gran Cuñado” de Tinelli, siguen la meta que se han propuesto.

Entonces, vos seguís siendo un golpista que representa lo peor del país y yo soy un laburante que represento a la clase trabajadora. A nosotros nos interesan los Derechos Humanos y a ustedes, oligarcas, llenarse los bolsillos.

Por otro lado me presento como candidata y después no quiero asumir porque encuentro que puedo ser más útil a la política sin ocupar una banca. Y Moria Casan es muy derecha. Y a Moria el repentino reclamo de las figuras del espectáculo le hace ruido.

Ruido, palabra que se convierte en acción cuando los piqueteros toman las calles y todos nos tenemos que acomodar. Voy para acá, voy para allá y si puede no salgo.

Me quedo en casa y enciendo el televisor o la radio. Ambas quizás. Y escucho a Carrió con su apocalíptico discurso y la soberbia de la verdad absoluta. Siempre lo peor está llegando. Ya llega, falta poco. Estamos ahí, todavía no tacamos fondo. Es solo, cuestión de segundos.

Ella es de las que también utiliza a los pobres. Declara que los pobres que el oficialismo manipula para llenar las calles son nuestros pobres. Error. Los pobres son gente trabajadora y no rentada por los gobiernos de turno que cobran planes por no hacer nada.

El pobre tiene dignidad. Y la dignidad se las da el trabajo.

Macri desde el caos ciudadano espera que la justicia se expida como si en Argentina la justicia fuese garantía de algo. Michetti sale a decir que ellos tienen derecho a equivocarse. Lástima que en la equivocación nos arrastran a todos. Y bueno, total, somos una gran familia. Todos sabemos de todos. Y nos espiamos porque somos pícaros, entonces me dijo, le dije, le digo.

¿La hago o no la hago? ¿Lo digo o no lo digo?

Lo digo. Si total acá con buena onda te dicen de todo. Somos todos hermanos, cuñados, tíos, maridos.

Es por eso que a la Presidente le importa como viaja la gente en tren. ¿Le importa? Ah, no. Ella vuela alto. Piensa en otros trenes. Como la fantasía del tren bala o los acuerdos ferroviarios con nuestros hermanos chilenos. Ven, todo queda en familia.

Cristina Fernández podría haber sido la protagonista del film “Un paseo por las nubes”. En realidad, para ser justos, todos podrían haber trabajado ahí porque todos viven en una nube.

Atención. No importa. Seamos tolerantes. Si no, somos fascistas. Golpistas. Dictadores. Subversivos. Desestabilizadores.

Salgamos pues. Demos un bálsamo. Pensemos en Anabela Ascar. Seamos frívolos. Vayamos a comprar revistas para verla en las tapas.

O por qué no, pensemos en su creación. Zulma Lobato y las antiestéticas fotos en topless con sus depiladores. O en un zapping encontremos a Ricardo Fort provocando vergüenza ajena cuando baila. O lo que es peor, escuchar a las mujeres urgentes que dicen que ese sí es un macho.

Es tan lindo que la gente se quiera. Como se quieren Aníbal y Mauricio.

El primero lo trata deliberadamente de vago al segundo y el segundo hace lo que puede.

¿Puede?

Y Scioli pide firmeza para combatir el delito al tiempo que no sabe cómo ser firme con prédica
evangélica. Que vayan a hacer deporte y listo. Como dicen en la cancha o el barrio, somos pulentas.

Pero bueno, volvamos al dicho, qué lindo que la gente se quiera. Y se ve que a Macri le gusta que todos se quieran con todos. Por eso, viva el amor como dice la canción. Tengamos al conjunto “Las Primas” como las canta autoras de otra parte de la realidad argentina.

Celebremos, junto a PRO y la justicia, que los nenes, como querían “Las primas”, estarán con los nenes y las nenas con las nenas.

"Un infierno en la tierra"

24 de noviembre de 2009



Es el título de un informe realizado por la periodista María de los Ángeles Grau en el cual describe el fenómeno de Las Maras en Centroamérica.

Cita fragmentos del BLOG así como la teoría del estado embrionario de las Maras en Argentina.

Inseguridad "farandulizada"

13 de noviembre de 2009

Al caos de la inseguridad se le suman los egos desbordados que han alzado la voz en nuestra sagrada televisión.

Cuesta, frente al desafío de la negación, recuperar la institucionalidad de la seguridad. Cuesta rearmar a las fuerzas de seguridad cuando el significado de orden no es el que figura en el diccionario sino el impuesto desde la gobernabilidad. Represión.

Y la oligarquía y los negros. Y los que se ganaron lo que tienen con honra y los que lo ganan por ser funcionales a los gobiernos de turno.

Y que el campo es el enemigo y que los pobres son todos ladrones.

Se puede tolerar la pobreza pero no la organización de la misma.

Que en Miami hay seguridad. Que el que mata tiene que morir.

Que la solidaridad es ahora el eje de un programa de entretenimientos.

Que bajo línea política porque estoy cansado/a y todos los días repito lo mismo para reafirmarme en el pensamiento.

Los odio, me odian. Los blancos son el problema.

Me aferro a un sentimiento de pertenencia con la Presidente porque hoy me cuadra (D’Elía) y por el otro lado, les hago un piquete porque son selectivos al momento de medir la distribución del ingreso (Castells).

Las organizaciones se fragmentan al interior de las mismas.

Desde el mundo del espectáculo se convoca una marcha en protesta contra la inseguridad pero cuando se politiza se la anula sin comprender que la política, inexorablemente, se encuentra en todas las esferas de la vida.

Todos los programas, cualquiera sea su temática, se suman al lícito y justo reclamo frente a la barbarie pero aprovechan para “matarse” retóricamente unos a otros.

Se reaviva la hoguera de las vanidades. Canosa lo destroza a Rial. Sofovich se suma aunque se separa, con acierto, diciendo que el problema de la inseguridad lo tiene que resolver el gobierno. No obstante, aprovecha para darle palos al intruso.

A Mirtha Legrand no le gusta que se la contradiga y cada vez que Susana Giménez habla de la problemática se la cataloga como a una mujer que legitima dictaduras.

Tinelli se embarca en un cruce con el gobierno y comienza a mostrar los sueños por los cuales participan, además de por un sabroso sueldo, los famosos. Los muestra, cuando la debacle del rating no lo dejaba dormir. Y así, saco el AS que siempre tiene bajo la manga para revertir la tendencia negativa.

Se lo critica por ello. Sin embargo, y más allá de que en principio haya sido por una cuestión de ego, luego tuvo su efecto en la conciencia colectiva y la movilización de bienes materiales y no materiales no tardó en llegar.

Costo/ Beneficio. Oferta/ Demanda.

Simulacros de interés, adiestramiento de algunos de los sectores menos preparados en materia de educación y el despertar de la violencia entre los famosos que reclaman frente a un mismo pedido. Frente a la misma necesidad. Ante la misma urgencia.

Así es como sin quererlo, los diferentes actores sociales son protagonistas de la Argentina de Hamlet atravesada por la tragedia de la moral y los valores. Nos replegamos pues, en un estado de naturaleza hobbesiano agiornado, recreando una “guerra” de todos contra todos.

Mientras tanto, la delincuencia sigue su curso normal porque la oposición se encarga de criticar al gobierno al tiempo que el gobierno se suma al rally mediático en una auto defensa que subleva al televidente que vive en un mismo país pero, aparentemente, con otros ojos. Que mira distinto.

De ahí, el enarbolarse en los planes sociales lanzados que marcan, desde la ética y estética de la utopía progresista que se intenta vender, el comienzo de la erradicación de la violencia en las calles.

Se reduce el problema a la pobreza sin atender a la realidad de que el delito crece porque es manejado por grandes grupos de narco terroristas vinculados a potentes organizaciones económicas y políticas.

Y la actriz China Zorrilla dice que la gente está cansada que la rica se queje. Como si el reclamo por salvaguardar a los ciudadanos pueda ser efectuado de acuerdo a la condición económica. Por su parte Roberto Piazza vuelve a sentirse discriminado o marginado. Ahora, porque aparentemente ninguna de las “estrellas” quiere ser madrina de su noble fundación.

Una frase traerá una réplica. Lo mío vale más porque trabajo once horas por día y lo tuyo es prostibulario. Ah, pero si me invitás y me das protagonismo en tu programa me olvido que sos un "blanco inmundo" que representa el boicot al gobierno. Una cara más de los militares.

Lo cierto es que el problema de la inseguridad se farandulizó y por cuestiones yoicas y de alter ego en lugar de servir, por la llegada que muchas figuras tienen en los hogares, terminó siendo una brutal discusión que solo beneficia la inacción oficial producto del naufragio que acarrea el desorden.

El club de los parciales

7 de noviembre de 2009

Scioli, Stornelli, Arslanian y la onda verde de Macri.

Avances de investigación

Con el paso del tiempo, en Centroamérica, la distinción de los especialistas entre Maras y Pandillas se hace presente. Se consensuan criterios y atendemos, en la evolución, a desechar la teoría que ubica a las Maras como simples pandillas juveniles.

Se observa que las pandillas mutan a Maras hasta convertirse en brazos de narcotraficantes para conformar las aquí mencionadas: Narco Maras. Aquellas que avanzan al ritmo de la globalización y la economía de mercado que impone las pautas de vida dentro del cuestionado sistema capitalista.

Así el crimen organizado aparece en sus distintas expresiones con el sello armamentista. El cual, impone normas atravesadas por la violencia y equivalentes a la militarización del Continente Americano. Un sector triangular centroamericano con Maras declaradas; un sector latinoamericano triangular en estado embrionario de Maras y luego, puntos específicos que contribuyen a estimular el caos central y la gestación sur.

Puntos como Venezuela y Colombia, fundamentales en el tráfico de drogas y en la preparación militar de la sociedad.

Justamente, Venezuela, como brazo político privilegiado de Argentina con clima de negocios, nos convierte en un territorio vulnerable para la penetración de todo aquello que tiene que ver con la malformación social que generan los grupos armados en pequeñas células y en los distintos sectores del país.

Ni siquiera, el aquel Palermo exclusivo que comenzó a ponerse de moda en los últimos años, es impermeable a las bandas de desafiantes que oscilan entre los 15 a 21 años. Cuando no se inician a los 12.

Se trata de los chicos delincuentes victimarios convertidos en víctimas por los benévolos incoherentes oficiales que despenalizan, brutalmente, el consumo personal de droga sin saber que la misma no ejerce los mismos efectos en todas las personas. Así, en nuestra Argentina adicta inimputable, se contraponen ideas. La despenalización Nacional y ahora, los intentos de Scioli por bajar la edad de imputabilidad.

El club de los parciales
Hasta ahora la idea más sensata de alguien que proviene del gobierno provincial es tomada como una demencia. Porque una vez que Scioli sale, parcialmente, de su exasperante prédica evangélica y pide más rigor en las penas a los menores en lugar de mandarlos a hacer un picadito con su lema pro deporte, salen a confrontar los que ya tuvieron su desaprovechada oportunidad. Como si la inseguridad tuviese inmediata conformación.

Escuchamos a Arslanian, a los abolicionistas y a otros, decir que esa medida no soluciona el problema. Lo cual, es una obviedad. Para que la baja sea fructífera se necesita de una reforma en materia de seguridad. Demoler el mito de la pena y el orden como sinónimos represivos.

Se requiere un complemento que depure a cierto sector de la lacra oficial que se vale de su función como “custodios” de la sociedad para alinear pandilleros o brotes de Maras. Se trata, de algunos integrantes de las fuerzas de seguridad bonaerense que operan como enemigos al interior de los cuerpos formados. Que bastardean a la verdadera policía y que son funcionales a la proliferación de los delincuentes que no encuentran freno. Porque no es que la policía tiene miedo de actuar. Sucede, que no tienen el entrenamiento adecuado o bien están en complicidad con los criminales.

Y cuando actúan, son tomados como represores.

Y seguimos con Arslanian enarbolado en su “gloriosa e imaginaria gestión” que sale a responderle a Stornelli. Stornelli, el ministro cuya característica más sobresaliente es la de no saber en qué lugar está parado, demoliendo lo que pasó. Con lo cual no sabemos quién, de éste club, debe ser el Presidente.

Pero mientras todo gira en la onda K y el tiempo pasado es mala palabra, Arslanian se pone la capa de “Súper León” y lícitamente sale a defender, indignado como “Chiquita” Legrand cuando le preguntan la edad, su desempeño.

Así pregona como máxima de su gestión la reducción en un 89% del secuestro extorsivo y no escatima en torturar, compulsivamente, al televidente, con la retórica auto referencial. Con la “facha” desalineada que resulta funcional para la composición del personaje comprensivo que defiende a los menores delincuentes y que voluntariamente ensordece cuando se habla de acompañar la baja mencionada con otras medidas.

La onda verde
Tenemos un siniestro instalado con pandillas y funcionarios parciales que componen un paisaje de ausencias y por otro lado, tenemos un estado de gestación de Maras que permite la entrada e inmediata salida de los menores asesinos que matan, roban y violan en el gran semillero de la Provincia de Buenos Aires. A nivel Nacional.

S.O.S. La ciudad no está salvo.

En la nostalgia por la placita, el espacio verde, el ritual matero en la vereda y la lucha por la policía, el gobierno de Macri se olvidó de gobernar. Claro, no es sencillo teniendo las trabas Nacionales. Pero si a las trabas oficiales le sumamos las individuales, las propias, las de no me peguen Soy Mauricio. Así, así no va a estar bueno Buenos Aires.

Esta noche en DEFRENTE, de 21 a 21:30

5 de noviembre de 2009


Los invito a compartir el programa de la Sra. Malú Kikuchi y el Sr. Horacio García Belsunce. Una entrevista sobre el fenómeno de Las Maras en Centroamérica, su estado larval en Argentina. Y la indagación sobre mi libro ESPERANDO LAS MARAS; Estado embrionario en Argentina.


Canal TeleMax por TELECENTRO.

Favelas "militarizadas"

19 de octubre de 2009


La guerra de narcos entre Amigos Dos Amigos y Vermelho como reflejo del propio fenómeno carioca.

Cerca del triángulo embrionario de Maras, Brasil se perfila como un país que avanza en materia política así como en el entramado de relaciones internacionales. Sin embargo, los matices de la guerra de narcos al interior de las favelas lo encierra, globalmente, en la opacidad latinoamericana referente a la inseguridad. Y aunque resulte ingrato saber que cada vez cuesta más hablar de seguridad en la escala mundial, debemos atender a la realidad que indica que la violencia nos ha atravesado y que con ella se han gestado las máximas expresiones de la debilidad de quienes nos gobiernan pero también de los que se oponen.

Ni unos ni otros saben qué hacer frente a un deterioro aparentemente circunscripto en la marginalidad y cuya génesis está, en realidad, en la lucha por el poder del narcotráfico dentro de las coordenadas marcadas por los países productores y los países consumidores, atendiendo a las demandas europeas.

Bajo estas características destructivas del tejido social se desata, en el país carioca, la sangrienta y consecuente guerra de narcotraficantes que tiene su epicentro en la ciudad de Río de Janeiro en donde el día sábado se desató el caos entre dos bandas de narcos que se disputaban los puntos de venta de droga. La intervención de la policía y militares agudizó el conflicto, ya que con ellos se sumaban otras fuerzas necesarias de combatir para cada una de las bandas en cuestión.

Se trató de los Narcos pertenecientes al Comando Vermelho y a los Narcos que conforman Amigos Dos Amigos. Cuando los primeros intentaron invadir el lugar en el cual reinan los segundos, Morro dos Macacos, la batalla tuvo su comienzo inmediato hasta conseguir, según informan los periódicos de Brasil y el mundo, un total de 12 muertos, ocho heridos, un helicóptero policial derribado y un camión. Más diez autobuses incendiados.

Hechos que dan cuenta que a diferencia de lo que sucede en la Centroamérica triangulada o bien, en la situación larval de Chile, Uruguay y Argentina en materia de Maras, Brasil tiene su propio fenómeno que es el de las favelas “militarizadas” por los narcotraficantes.

Sucede, que en Brasil, las favelas son esplendorosos semilleros de Narcos que se entremezclan con el paisaje de la pobreza que les es funcional para poder arraigar en el espacio elegido y luego expandirse hacia otras favelas que son territorios a conquistar en los que se maneja el narcomenudeo pero también, la rentabilidad internacional del negocio de la droga que se mueve al interior de dichos asentamientos. De ahí, que el Comando Vermelho que maneja Morro de Sao Joao haya intentado penetrar en Morro dos Macacos.

Al dominio Narco dentro de las favelas debe sumársele el de aquellos individuos que ya no forman parte de las fuerzas de seguridad oficiales pero que ofrecen sus servicios para “proteger” a los habitantes. Ex policías, agentes fuera de servicio y bomberos son algunos de los interesados en erradicar a los narcos y pandillas que circulan por los amplios corredores de la condenada miseria.

Se las llama “Milicia” y no son mencionadas abiertamente. En poco tiempo han crecido considerablemente y en el repaso de los hechos se observa cierto componente relacionado con lo que ellos dicen querer combatir y por otro lado, un aprovechamiento inusitado del drama que se vive.

Se debaten los controles y en la aceptación de las “Milicias” se percibe la fragmentación de los pobres. De hecho, del PORTAL BBC Mundo, el Blog extrae el siguiente testimonio anónimo que habla de la alta peligrosidad de estos grupos conformados que, en materia de violencia, poco los diferencia de los Narco.

“Ellos lo controlan todo, exigen, asesinan. Si no haces lo que ellos quieren, tu destino es la tumba".

Nuevamente asistimos a la regla como abuso. A la condecoración del delito creciente frente a la incapacidad y a la falta de control de los registros de los policías apartados de la fuerza que se dedican, en algunos casos, a coptar jóvenes para adiestrarlos eficazmente en el narco crimen. Porque si bien la policía de Brasil es una de los cuerpos con mejor entrenamiento, no alcanza para controlar a las organizaciones criminales que carecen de disciplina interna. Ello se debe a que existe una relación directamente proporcional entre el aumento de la criminalidad y el aumento de narcos. Narcos que re reúnen en distintos puntos de la ruta de la droga con otros narcos de distintas nacionalidades con los que han estrechado lazos de “solidaridad”. Peruanos, bolivianos, colombianos y venezolanos.

Un estado de situación que excede a los 4500 efectivos de la policía que por estos momentos se movilizan en Río de Janeiro para frenar la jactanciosa y desafiante guerra narcótica iniciada el fin de semana. Una ciudad turística por excelencia en la que se conjuga la característica alegría con la toma de las armas en el contexto urbano.

Narco Maras

13 de octubre de 2009


La fusión de dos organizaciones criminales que se sirven hasta de los pueblos originarios para ascender a la cúspide delictiva.

Después de Poveda

A partir del asesinato del documentalista franco español Christian Poveda, los rasgos mafiosos en los diferentes crimines trascienden a las simples pandillas centroamericanas con las comunes características estéticas de los tatuajes.

Se observa, por un lado, un universo de pandillas estancado en la marginalidad de la cual emergen y que se plasma en la lucha constante con la pandilla rival. Por otro lado, los avances en materia de investigación revelan que la fusión Narco Maras se ha instalada en el Triángulo Maras Centroamericano alineándose con la mafia del crimen organizado para marcar la diferencia con las bandas antes mencionados y los que ascienden al rango de Maras e incursionan así, en el manejo de la industria de armas así como de la droga.

Existe, por deducción y circunstancias empíricas, una ligazón entre pandillas-indígenas-narco-terrorismo- Estados terroristas que se irá ampliando en próximas notas.

Se trata de indígenas de los cuales se valen las Maras propiamente dichas para desviar la atención. Es decir, la existencia de los pueblos originarios deviene en material de utilidad para la expansión de las organizaciones terroristas en sus distintas vertientes, generándose un rompecabezas, según fuentes especializadas y consultadas, que traerá muchos cambios en la seguridad mundial.

De hecho, hay que considerar que la preponderancia de la Mara Salvatrucha en la región no es casual sino causal. Entre otras cosas, sus miembros son mucho menos visibles y accesibles que los de la Mara 18. El motivo más destacado es la relación que mantiene la MS13 con la mafia mexicana. Eso le permite que la lucha por el control del narcotráfico en la frontera de México le sea siempre mucho más favorable a esta Mara que a la M18. Además de beneficiar la incursión de miembros de la organización a diferentes lugares de Estados Unidos como Virginia recreando los típicos escenarios violentos de El Salvador, Guatemala, Honduras y en menor medida, Nicaragua.

Culturas originarias

La falta de integración de las culturas originarias es, entre otros factores, el desencadenante del masivo crecimiento cuantitativo y cualitativo de las Maras en Centroamérica así como de la paulatina conformación larval en América Latina.

El caso de guatemalteco cuenta con indicadores representativos para explicar la no intencional funcionalidad de los indígenas a las Maras y Pandillas. Porque al no ser integrados de manera acabada a la sociedad guatemalteca, se encuentran relegados en todas las esferas de la vida y sus asentamientos no son visitados. Con lo cual, son semilleros ideales para el ocultamiento de pandilleros y para la infiltración de las Narco Maras que pueden ofrecerles cierta manutención a cambio de espacio físico para su desarrollo.

Veamos. En Guatemala, más de la mitad de la población es considerada como indígena, es decir que más del 50% habla una lengua indígena y se siente como indígena. Pero los mismos adolecen de una real representación en la sociedad.

Desde el pasado colonial y la actitud de los políticos, hasta la vulnerabilidad de las estructuras políticas pueden explicar el confinamiento de los pueblos de los cuales hoy, conforme a las últimas observaciones directas y a la reorganización del mapa de ramificación del crimen organizado, se sirven los desprendidos de las Pandillas que se encuentran aún, en un punto medio, y las Maras ya fusionadas con los narcoterroristas.

Se inaugura así, una línea de tiempo globalizada que invita a la desviación y a la centralización del poder en las manos de la fusión que se sirve de todo aquello que pueda favorecer sus condiciones de vida y superviviencia en el mercado de la guerra.

Pandilleros se expanden (Prensa Libre)

30 de septiembre de 2009

Una nota publicada en Prensa Libre de Guatemala plasma las distintas teorías sobre la evolución de Las Maras en el continente Americano y el mundo.
Entre los libros citados se encuentra "La Mara al Desnudo" de Pedro Gallego y "ESPERANDO LAS MARAS, Estado embrionario en Argentina" de mi autoría.
Les adjunto el link para que puedan nutrirse de mayor conocimiento.

http://www.prensalibre.com.gt/pl/2009/junio/28/323047.html

ESPERANDO LAS MARAS: Estado embrionario en Argentina

25 de septiembre de 2009

ESPERANDO LAS MARAS: Estado embrionario en Argentina.
Autora: Laura Etcharren
Editorial: Catálogos
Próximamente en todas las librerías.

Desde la profanación de la identidad de los argentinos subyugados a las incoherencias gubernamentales y a las acciones del crimen organizado en sus distintas expresiones, el crisol de razas se amplía en nuestra Nación dándole lugar a una llamativa forma de violencia que se expresa en el fenómeno de Las Maras centroamericanas que han iniciado, desde la década del ’60, un movimiento expansivo de desarrollo y evolución que invita a las potenciales Maras locales a alinearse en un campo de acción abierto al delito.
Porque la inseguridad mundial no es una situación nueva. Es, en todo caso, un proceso sostenido en el tiempo marcado por los ritmos de la globalización que se complementa con intereses económicos y políticos en el marco de las modalidades delictivas que anidan en las fronteras cada vez más extendidas, así como en los grandes centros urbanos.
Se encuentra, en el narcoterrorismo, una rentabilidad deseada que desata una guerra entre los distintos carteles de la droga que se disputan el dominio de los hilos sociales del poder a lo largo del continente Americano, afectado, en su centro, por el Triángulo Maras (El Salvador, Honduras, Guatemala) y alerta, en su sur, por el Triángulo Embrionario de Maras (Argentina, Chile, Uruguay)

"El oficialismo marero"

17 de septiembre de 2009

El desgaste social como consecuencia del desquicio gubernamental.
Breve panorama continental.

Arengados al interior de la barbarie grupal que los estimula para pasar de potenciales delincuentes a delincuentes feroces, los narcotraficantes van mutando en su composición, al tiempo que contribuyen en profundizar la descomposición social que se extiende a lo largo del continente.

Una centroamericanización latinoamericana en materia de inseguridad se entremezcla, en el caso específico de Argentina, con una chavización en materia política. Se eleva el descontento de los diferentes estratos de la sociedad pero la osadía gubernamental no decae. Al contrario.

Se asiste, en la vorágine de los sentidos sociales opuestos, al desequilibrio sustancial de un país atado a las vinculaciones con más desprestigio que se puedan entablar y se esgrime, en los proyectos, democratización.

El escenario desborda de incapaces y perfectos tergiversadores. Profesionales de la mentira enarbolados en el mal uso de lo popular y nivelador.

Mientras tanto, el estado de situación en materia de seguridad estalló y con ello, el colapso en las distintas esferas de la vida es un hecho.

El triángulo embrionario de Maras avanza como gigante.

La mafia del narco es parte integrante de los hilos del poder y desde el gobierno las operaciones de lucha son caducas porque a ciencia cierta, no hay movilización.

No hay un plan para combatir el narcotráfico porque no se sabe o no se quieren saber, voluntariamente, cuáles son las relaciones más mediatas de los narcotraficantes que se mueven, en la permeabilidad de la frontera, con desparpajo, jactancia y sigilosa coptación de menores pandilleros con ansias de trascender la banda.

En Centroamérica, la MS13 llamó a la guerra. Se impone la guerra de las Narco Maras.

Una guerra que ya no solo es entre miembros de distintas Maras sino entre las Maras, los gobiernos, los pandilleros y los desprendidos de las pandillas que fluctúan sin saber aún, cuál es la organización en la que encontrarán mayor satisfacción criminal y mejores relaciones con los grupos del poder político y económico que es, empíricamente, aquello que les asegura la ganancia económica deseada.

En Argentina vamos por la misma vía. Pandilleros escurridizos arriban al país para imponer su estilo, modos de operación y alinearse junto a los pandilleros locales. Ambos, en la búsqueda de ser Maras.

Devoran América Central en el triángulo Mara y van por la triangulación embrionaria de América Latina que incluye a nuestro país y a la que se le debe sumar, la evidencia accionaría de las dos últimas administraciones (Kirchner/ Fernández) que devoran, bajo el velo democrático y de los DD.HH, al pueblo argentino.

Contamos entonces, con el estado embrionario de Maras que empieza a devorarnos y con el “oficialismo marero” que busca arrasar con todo lo que encuentra, bajo el perverso y desequilibrado cliché del debate en el Congreso.

Buscan, como la hormiga marabunta, imponer lo peor de la política hasta que el tic tac del reloj deje de sonar.

El costo del retrato

10 de septiembre de 2009

El asesinato del prestigioso documentalista Christian Poveda.

El inicio de un tema de investigación puede ser muy grato para quien lo emprende pero muy molesto para quienes, en algunos casos, son objeto de estudio. Eso sucede con Las Maras y su mundo. Un mundo que ya no es impenetrable aunque sí, ciertamente peligroso cuando uno ingresa.

Las imágenes se convierten en la declaración de una guerra en la grave extensión del terrorismo. El retrato es imperdonable y la exhibición de una construcción de la subjetividad basada en sus alianzas con los narcotraficantes para constituir las narco maras tiene su costo.

Fue así, com la M18 no le perdonó al talentoso cineasta y fotógrafo franco español, Christian Poveda, haberlos filmado para realizar el prestigioso documental “La vida loca”.

Desde la barbarie de la cárcel, un jefe Mara, Nelson Lazo Rivera, ordenó su asesinato. El cual se cometió en San Salvador.

“Lazo Rivera ordenó a otros pandilleros investigar a Poveda y les dio instrucciones de que lo asesinaran si confirmaban que era un informante. Los pandilleros solicitaron a Poveda, a quien identificaban como 'El Amigo', que se reuniera con ellos el 30 de agosto, pero el fotógrafo no acudió a cita, lo que les hizo pensar que la versión de que era informante era cierta, dijo Cotto. Los miembros de la 'Mara 18' citaron nuevamente a Poveda el 2 de septiembre a reunirse cerca del barrio La Campanera, a unos 10 km al noreste de San Salvador, donde lo asesinaron, agregó el oficial”. (http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5g8uj3yDXQ2_cyCHDu2z4bXJ4Vvsw)

Fueron 16 meses consagrados a un trabajo de campo basado en la observación directa, la toma de fotografías y la filmación de capturas y juicios. Poveda contaba con el permiso de la policía, el sistema judicial y de algunos pandilleros que habían ingresado en un camino de reinserción social.

El documental muestra, entre otros actos, los usos y costumbres de una de las pandillas más peligrosas de Centroamérica que tiene células dentro del triángulo Mara Central, así como en España, Canadá, El Líbano y su potencial presencia embrionaria, junto a la MS13, en América Latina.

Con lo cual, lo que se confirma y que atiende al razonamiento que hace este Blog desde hace tiempo, es que no han sido los integrantes de la banda los autores del crimen, sino Las Maras. Aquellas que han logrado desprenderse de las pandillas para vincularse con los grandes grupos del poder político y económico. Así como con los ex integrantes de ejércitos de elite, narcos y el crimen organizado.

Es decir, quienes verdaderamente asesinaron a Poveda son los desprendidos de la 18 que buscaban escalar para dominar los hilos sociales del narcotráfico. Fueron las narco maras que necesitan esconderse, que se mueven en la impermeabilidad fronteriza y que no desean ser equiparadas con una banda, ya que ésta última, en la carrera de ascenso, es una instancia menor de novatos.

Los pandilleros captados por especialistas para iniciar la complicada vía de readaptación, dentro de una sociedad que ya los ha estigmatizado como delincuentes y desviados, no han sido los autores del crimen.

En este contexto de violencia y sofisticación de la organización criminal, la diferencia entre Pandillas y Maras no es caprichosa ni voluntarista. Es, simplemente, el reflejo de una realidad que requiere de dinero, tácticas y estrategias, movilidad y cierto velo gubernamental.

Argentina: Adicta e inimputable

1 de septiembre de 2009

El amparo del mal en la Argentina de Hamlet.

Con la despenalización de la tenencia de marihuana para consumo personal se ponen en evidencia cuestiones que nos identifican como un país enmascarado de progreso y desarrollo.

Existe una idea contradictoria de modernidad. De simulación.

Reinan, en el país de la selectividad, principios de retroceso que no se ajustan a la realidad social por la que atravesamos. Porque cuando más tendríamos que estrecharnos en los Valores Perennes y en el control de los usos y costumbres de la tradición en relación dialéctica con la escuela y la familia, el gobierno se avoca en la construcción de un camino de falsa libertad del Ser.

Algo que nos arrastra como sociedad que se ajusta, desde abajo, a las incoherencias del arriba que se sumerge en la indiferencia, relegándonos y nutriéndose de la inseguridad preponderante en una irreverente acumulación de poder.

Entonces, colectivamente arraigamos en la espera de los efectos que la droga puede causar individualmente. Nos enfrentamos al descalabro de un falso progresismo que penetra en las mentalidades de todos aquellos consumidores jovenes que encuentran, en este gobierno, la legitimidad de sus acciones.

Y asistimos, en la aceptación de ciertos integrantes de las generaciones más adultas, a la gloria de la no represión en ninguna de sus facetas.

Como si saliesen de la opacidad. Como si el libre olor de la marihuana representase el triunfo de una lucha que en la Argentina de Hamlet no tiene epílogo y cuando parece tenerlo, emerge, como protagonista, la tragedia. Acompañada de los DD. HH como actores destacados aunque parciales.

Con lo cual se traza una matriz Nacional adicta e inimputable.

Se legaliza, con esta nueva normativa, el desquicio de aquellos consumidores que lejos de tener efectos pasivos, experimentan sensaciones incontrolables que ya han causado diferentes tipos de delitos. En su mayoría, homicidios y robos.

Se legaliza la fatalidad. Se le abren, aún más, las fronteras a los narcos y se desnaturaliza el sentido de la familia como célula que motoriza a toda sociedad que desea trascender la vulnerabilidad que produce la criminalidad.

Vulnerabilidad irrefrenable acompasada con menores delincuentes que no encuentran un continente legal. Que perciben, a través de los códigos de la calle, las mafias que los coptan y las nuevas gestiones, que la droga tampoco tiene un freno jurídico.

La decisión primaria, es la antesala del todo.

Porque para poder acceder a un porro (cigarrillo de marihuana) si no se tiene una pequeña plantación casera, se necesita de un dealer. Y si se entiende que la marihuana no es perjudicial en su consumo “moderado”, cómo sancionar al dealer. De esta absurda lógica, que se desprende de las decisiones oficiales, sobresale la cadena de equivocaciones.

Se ampara al consumidor en la creencia de víctima cuando muchas veces el consumidor utiliza los efectos de los estupefacientes para salir a delinquir. Para hacer aquello que en condiciones de normalidad, no haría.

“Dróguense y procuren que el abastecimiento de cuenta que es para consumo personal. Y que los menores salgan a robar y matar”. Es la premisa que se transmite, tal vez, “inocentemente” desde la cápsula oficial.

La ley, en Argentina, los ampara. La ley, en su progresismo kirchnerista, no es más que el amparo del mal.

Maras: Misiones Cuatro

Entrevista: Maras; un peligroso fenómeno.

10 de agosto de 2009

Los invito a compartir la entrevista que el Periodista Juan Carrá me realizó para el Diario El Atlántico de Mar del Plata sobre el estado embrionario de Maras en Argentina y la situación en Centroamérica.
http://www.diarioelatlantico.com/diario/2009/07/31/76-el-estado-embrionario-de-un-peligroso-fenomeno.html

La posibilidad de que las llamadas “Maras” se instalen en el país es una realidad. La socióloga Laura Etcharren, especialista en el tema, dialogó con El Atlántico sobre las implicancias del fenómeno.-

Oriundo de Centroamérica, el fenómeno de las Maras amenaza con irrumpir en la Argentina. La socióloga Laura Etcharren, especialista en el tema, en diálogo exclusivo con El Atlántico aseguró que de no existir una política seria en términos de seguridad este flagelo se instalará en el país con fuertes vínculos con el narcotráfico. Además, Etcharren sugirió que Argentina, Uruguay y Chile conforman un triángulo donde el estado embrionario de las Maras es un hecho.

-¿En qué se basa para decir que hay Maras en estado embrionario en el país?
-A partir de la penetración de los carteles de la droga en el país, se comienza a establecer un proceso de reorganización de los chicos en bandas que son captados y luego alineados por los narcotraficantes y/o el crimen organizado. Preparados mental y tácticamente para trascender la lucha entre pandillas que defienden el barrio, pasan a realizar trabajos que tiene que ver con los sicarios.
Por eso es importante aclarar que en Argentina no hay Maras. No obstante, lo que sí hay, es un estado embrionario de este fenómeno. Un estado larval de Maras significa pequeños brotes regados, minuciosa y lentamente, por la penetración del narcotráfico en el país frente a la permeabilidad de las fronteras, a la falta de un continente educativo que pueda sostener a los chicos en banda que buscan escalar y a la negación del problema que convierte a nuestra Nación en un espacio propicio para el desarrollo y arribo de las Maras vinculadas al narcoterrorismo.
Argentina integra junto a Uruguay y Chile lo que he dado en llamar Triángulo embrionario Latinoamericano de Maras.
Las diferencias con los países que padecen el fenómeno de manera concreta y materializada tienen que ver con las características sociales, históricas y económicas. Con nuevas formas de construcción de la subjetividad que fueron condicionando las formas de actuar y sentir.

-¿Qué elementos diferencian a las Maras de otro tipo de bandas delictivas?
-Básicamente, Bandas y Maras son agrupaciones de formación ecléctica. El eclecticismo más evidente se observa en la composición de las Maras. Resulta que, en ellas, se mezclan menores procedentes de la marginalidad con “cerebros” militares de alta complejidad que supieron captarlos; en cambio, las bandas se componen de individuos provenientes de distintos estratos sociales, en su mayoría, de bajos recursos. Vinculados a la exclusión social, son apetecibles para ser tentados e iniciarlos dentro de un nuevo campo, forjándolos para salir de ese embrión.
Algunos poseen capital cultural y otros carecen del mismo, conforme a la condición social de cada quien y a los intereses de superación que alberguen. Se creen poderosos por estar reunidos y se sienten vulnerables, puesto que además de pandilleros son parte de una generación contestaría y rebelde frente a todo.
Por su parte, las Tribus Urbanas tienen características más livianas pero no por ello menos preocupantes. Es decir que, bajo el lema que remite a que las condiciones que plantea el sistema capitalista no son igualitarias, se crea una construcción subjetiva que maneja un universo de significados distante de los parámetros que rigen la dinámica urbana relacional y laboral.
Se encienden, en el medio de las grandes ciudades, nuevas formas de presentación de las culturas juveniles. Las cuales, no son privativas de tal o cual clase social. Porque, de un tiempo a esta parte, los códigos de referencia, así como la elección de una estética que diferencie a un grupo de otro y al mismo tiempo de ese resto que siente que no los comprende, entiéndase sociedad de consumo, se ha convertido en un desafío al interior de algunos sectores de las nuevas generaciones y de las ya existentes.
Con lo cual, la contención de la familia como célula de la sociedad y la educación en el marco institucional se ven desbordadas ante los nuevos planteos contestatarios frente al orden social establecido.
De hecho, un país como Argentina, colapsado en todas sus esferas y embebido de la importación voluntaria de problemas, aparece como un espacio propicio para la creación de otras formas de agrupación. Sean nativas o bien, emergentes del arribo extranjero.
Tanto es así, que la proliferación de la violencia en cualquiera de sus formas representa ese colapso. Aunque también el hastío forma parte de esta profunda crisis de identidad que muchas sujetos creen sobrellevar mediante la edificación de nuevos modelos “culturales”. Modelos por los cuales, ingresan en una lucha demencial de conversión a prototipos o paradigmas imperantes.
En síntesis, las llamadas “Tribus Urbanas” están vinculadas a los estereotipos estéticos y al cliché del desencantamiento del mundo. Son nuevos conjuntos juveniles que utilizan la tecnología como una manera de relacionarse pero que conviven, en realidad, bajo el velo de una tensa tolerancia entre ellas mismas.

-¿Cuándo se podría hablar de Maras en Argentina? ¿Qué elementos serían los que tienen que aparecer?
-Si no se reconoce la ingerencia del narcotráfico al interior de los grandes grupos del poder político y económico; si se continúa reduciendo el problema de la inseguridad a la pobreza y a la marginalidad y no se toma conciencia del estado de situación atravesado por la anomia, el estado embrionario pasará a tener definitiva estructura de Maras en un tiempo casi inmediato.
Pensemos lo siguiente: Si bien no existe un relevamiento de datos específico, el número de pandillas en Argentina es cada vez más grande. Esta realidad se profundiza con la ignorancia y el desconocimiento voluntario. Entonces, la base existe. Son las pandillas, la violencia y la benevolencia de la ley.
En Argentina, una de las pandillas más sobresaliente es la de “Las Pirañas”, la cual encuentra semejantes en México. Allí, existe un grupo llamado de la misma manera que se enfrenta, como comúnmente sucede, con otro grupo. En este caso, “Los Dragones”.
Estos chicos, reunidos en pandillas, se metamorfosearon del mismo modo que las bandas en Argentina. Pasaron de los encuentros en las esquinas y las peleas a golpes de puños, al delito a gran escala y al uso de armas blancas y hasta, en algunos casos, de fuego.
Otras son “La Banda del Guacho”, el semillero Narco en el Barrio Chino dentro de la Villa 31 en Capital Federal. En Rosario explotaron “Las Fabelas” y “Los niños Populares”, y otras agrupaciones ubicadas en la zona del Abasto sin un nombre distintivo pero conformado en su mayoría por ciudadanos peruanos y bolivianos.

-¿Hay elementos socio culturales en nuestro país para que aparezca este fenómeno?
-La globalización, la pobreza, la mercantilización de las relaciones humanas, los avances tecnológicos y el crecimiento del narco-crimen como factor que mueve los hilos sociales del poder son algunos de los elementos disparadores para que surjan las pandillas y luego, las Maras.
Educación precaria y segmentada. Legitimidad de la ley al delito y ausencia de normas, son también instrumentos que nos convierten en una sociedad que no tiene capacidad para evitar los avances del delito a nivel local. Y somos además, un país que importa las características delictivas de países que conforman el Triángulo Maras Centroamericano (El Salvador, Honduras y Guatemala). De ahí los delitos con rasgos mafiosos y la presencia de droga en los ilícitos más destacados de los últimos tiempos.
Culturalmente, la sociedad argentina, tiene una tendencia sostenida a la adopción de normas de urbanidad, estilos de vida, usos y costumbres. Eso se observa desde típicas festividades norteamericanas hasta el vínculo que se establece con la droga desde las distintas clases sociales. Porque la droga o mejor dicho, su tráfico y consumo mantiene estrecha relación con una ideología narcótica que supera los estratos sociales en cuanto a las sustancias.
Cambian los niveles socio económicos pero no lo que se consume. De hecho, el paco, trascendió los barrios marginales y las villas.

-¿Cómo podría prevenirse? ¿Cómo evalúa la política de seguridad en general y este tema en particular?
-Primeramente, valiéndonos de esta distinción sobre la cual vinimos haciendo hincapié a lo largo de esta entrevista. Luego, aplicando programas de rigor tanto de formación como de educación en los cuales familia y escuela actúen dialécticamente no dejando todo en manos de una institución.
Además, debemos hablar de algo que tal vez pueda sonar trillado que tiene que ver con prevenir y tomar conciencia. Dos instancias que son los pilares para evitar, por un lado, el surgimiento de nuevas bandas y/o Maras y por otro lado, la expansión de las mismas en el mundo.
Con una política de seguridad débil como la que tenemos y con la existencia de grupos delictivos dentro de la policía, el problema no se supera. Lo mismo, si tenemos en cuenta que muchos apartados por causas de las fuerzas de seguridad son hoy los líderes de importantes grupos delictivos
.

Frontera tomada

30 de julio de 2009

Con el show de Zelaya el mapa centroamericano adquiere nuevos matices. El caso de Nicaragua.

Desde el descaro de Zelaya y la banalización de los Golpes de Estado televisados como si fuesen una caricatura de la realidad social con ansias desmedidas de luces y cámaras, el mapa político y las agendas presidenciales han experimentado cambios que tienen que ver con el desequilibrio que caracteriza a la región.

Se enfrentan, con el show de Zelaya, quienes abogan por una vía de desarrollo y evolución contra aquellos que viven enfrascados en la década del ’70 nutriéndose, de manera patológica, del caos en ascenso que les permite profundizar discursos funcionales en los años de pantalones de campana.

Una revelación, la de Honduras, que vuelve a traer a la mesa analítica la problemática de Las Maras en Centroamérica y su estrecha relación con el poder político. Un poder que necesita de grupos organizados capaces de operar con rigor. Que sean potentes sostenedores de actuaciones gubernamentales enmascaradas en una lucha contra la pobreza y la marginalidad.

Con lo cual, las confusiones se vuelven protagonistas de un escenario que goza de barbarie ante la utilización de éstas dos variables (pobreza/marginalidad) como mecanismos de coptación de personas, así como de disparadores de atención del verdadero estado de situación que se traslada, en la simulación de un campamento estudiantil, a la frontera.

Fronteras que testifican el tránsito ilegal de personas, drogas y armas.

Fronteras militarizadas, cuyo dominio se lo disputan narcotraficantes, narcomaras, terroristas, ex integrantes de ejércitos de élite y pequeñas células de pandilleros osados que buscan obtener un lugar en el universo Maras.

Universo que se extiende hasta penetrar en países aparentemente vírgenes de la problemática o con índices de violencia menos alarmantes que los experimentados al interior del Triángulo Maras (Honduras, El Salvador, Guatemala)

Nos encontramos pues, con el caso de Nicaragua. País que se encuadra en un radio de peligro ante, según el tráfico de información, el ingreso de pandilleros que apoyan a Zelaya.

Desde Managua, “el ex militar sandinista y abogado Víctor Boitano Coleman, advirtió hoy sobre el peligro de que a Nicaragua podrían estar entrando “maras” y narcotraficantes infiltrados como seguidores del depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya”. (http://www.latribuna.hn/web2.0/?p=24434)

La estadía fronteriza no hace más que poner en riesgo a los nicaragüenses, ya que la circulación de visitantes que violan las leyes migratorias y los límites terrestres se acentúa con el correr de los días.

Es decir, entre los adeptos, se infiltran individuos con fines propios que contribuyen a agudizar la alteración social en su formato de Maras o Pandillas. Agrupaciones indispensables para el despliegue que se proyecta y que tiene que ver, conforme a los últimos datos, con la demencia de formar un ejército popular para el añorado retorno.

Un ejército que, para ser efectivo, en el caso de reiterarse una contraofensiva en Tegucigalpa, necesita de cerebros y personas adiestradas militarmente.

Entonces, desde un “improvisado” centro de operaciones en Ocatal (Municipio fronterizo), Zelaya diseña su regreso manteniendo las características artísticas que identificaron su periplo, su disparate aéreo y la utilización, con el velo de un despertar de 300 campesinos, de las organizaciones más temidas de la región. Las Maras.

La celebración del mal

24 de julio de 2009

Un recorrido por Ciudad Barrios y un continente que sucumbe con la presencia de las Maras.

Panorama regional
El conflicto en Honduras (Ver nota El Show de Zelaya) es uno de los tantos complementos que hacen de la región un espacio de barbarie característico y en crecimiento que marca la distancia con el desarrollo y la evolución que pretende penetrar colectivamente.

Se asiste, frente a la profundización del caos, a la debacle de los sistemas de partido y al apogeo de las Narco Maras.

Agrupaciones cada vez más sólidas a nivel estructural como en la formación de cerebros delictivos finamente adiestrados para incursionar en las mafias que hacen de Centroamérica uno de los territorios más temidos de todo el continente que exporta tácticas y estrategias; individuos mafiosos relacionados con el poder político y económico; pandilleros y niños en formación criminal.

Hechos que revelan incapacidades, brutalidades y la lucha por manejar los hilos sociales del poder vinculados al narcotráfico en la permeabilidad maliciosa de las fronteras que se abren para el tráfico de personas y drogas. Con lo cual, la instalación del sentido común ante el panorama presentado no puede dejar de considerarse un concepto límite o bien, un sentido que no puede actuar en un contexto que versa, en materia política, en una cubanización de América y en materia de inseguridad, en una centroamericanización latinoamericana.

Cárcel de la MS13
Las dos Maras rivales pertenecientes al Triángulo Mara Centroamericano son la M18 y la Mara Salvatrucha (MS13). Esta última, a pesar de algunas versiones encontradas entre los especialistas en el tema, es más peligrosa que la M18 por su estrecha relación con los Narcos así como con los grupos terroristas del tipo Al Qaeda.

Incontinentes en su forma de proceder y carentes de un sistema penitenciario de contención y rehabilitación, éstas Maras digitan los crímenes desde las prisiones gozando de la indiferencia voluntaria de los custodios a cargo.

Custodios con quienes entablan, en algunos casos, una relación de complicidad que vuelve más difícil la tarea de erradicación de estas agrupaciones delictivas.

Las cárceles son experimentadas por los Mareros como espacios de reencuentro y planificación de lo que está por venir. De aquellos golpes que se preparan con metodología y método al igual que una investigación científica.

Se tejen coordenadas y se abre el diálogo para erradicar lo que molesta o entorpece el trabajo dentro de la misma prisión. De este modo, la cárcel que compartían estas dos pandillas ahora solo la albergan los miembros de la MS13 tras haber arrasado el pabellón que alojaba a individuos de la mara contraria.

Ciudad Barrios (El Salvador) es entonces la cárcel siniestra habitada por los miembros de la Mara más numerosa y sofisticada de América Central. “(…) tiene una capacidad oficial de 900 internos, pero la institución actualmente cuenta con 1.873, cumpliendo penas de hasta 223 años por crímenes como homicidio, secuestro y violación”. (http://www.elespectador.com/impreso/internacional/articuloimpreso150753-dentro-de-carceles-de-los-maras)

De alta peligrosidad, sus internos omiten todo tipo de restricciones y consideran al lugar como su casa. Reina la anomia y la brutalidad como la forma de expresión emblemática dentro de ese submundo prácticamente impenetrable pero de compulsiva expansión tras unirse, la criminalidad potencial interna con la criminalidad externa que materializa la intelectualización del delito. De ahí, que Ciudad Barrios sea la prisión en la cual, la celebración del mal, es full time.

El show de Zelaya

6 de julio de 2009

La situación en Honduras y las relaciones que reflejan la fragmentación de la región.

A partir de la emergencia en materia de inseguridad que existe en el continente americano y frente a los desaciertos sostenidos para frenar la violencia que se ramifica en las diferentes esferas de la vida, el epicentro de contenidos ambiguos que vuelve a mostrar la tragedia de la política se ubica en Honduras.

Uno de los países en riesgo por la penetración del narcotráfico internacional que se suma a los narcos locales hasta conformar un estado de situación caracterizado por una guerra que hoy se descubre y televisa, revelando el entramado de relaciones internacionales que existe en la región.

Desde una apuesta a la cubanización y/o chavización de América en materia política que alcanza a una centroamericanización latinoamericana en el manejo de la seguridad, los gobiernos buscan acomodarse, en la mayoría de los casos, en la perpetuidad mediante la reformulación de las constituciones. Con lo cual, la falta de pluralidad y la agenda diagramada desde lo unipersonal son características que contribuyen al incremento de la violencia que hoy atraviesa, en el caso particular hondureño, su punto más álgido.

Como país integrante del Triángulo Mara Centroamericano, junto a Guatemala y El Salvador, Honduras se debate entre una democracia que revela la crisis por la que atraviesan los sistemas de partidos y un “Golpe de Estado” que tiene distintas lecturas a nivel internacional.

Lo cierto es, que la existencia de las Maras y el pedido de militarizar las calles de algunos sectores de la sociedad han sido, entre otros factores, algunas de las causas que mostraron las debilidades y la corrupción al interior del gobierno de Manuel Zelaya. Un gobierno que ha fracasado, al igual que el resto de los países afectados por las narco maras, en todas las políticas de erradicación e inserción social de los miembros de pandillas que mutaron a maras.

Fracaso que se debe a la relación de estas bandas criminales con los grandes grupos del poder político y económico; a la complicidad existente entre ellos; y al problema que también se observa en Argentina que tiene que ver con una policía o fuerzas de seguridad digitadas por la manipulación de la delincuencia que se encuentra al interior de tales organizaciones.

Con lo cual, el conflicto en Honduras afecta, necesariamente, a todos los países continentales. Porque frente a la negativa del retorno de Zelaya al país, el asilo en El Salvador no es un dato menor. Por el contrario, marca el vínculo con el Presidente Funes que conduce un país con características socio históricas similares a las de Honduras y que incluso atraviesa por uno de los momentos más críticos en su vínculo con la inserción de los carteles de la droga mexicanos extendidos en el triángulo y el descontrol que ello conlleva para la exaltación de los mareros.

Además, la presencia de figuras como la Presidente de nuestro país y la actuación del Presidente de Venezuela terminan de enmarcar la fragmentación de la región, así como la obsecuencia por demostrar un compromiso democrático y de derechos humanos que parece solo tener cabida bajo el velo progresista.

Por otra parte, la situación que se vive en Honduras ha servido para hacer un show televisivo que podía verse por la CNN y otros tantos canales. Un reportero de TELESUR entrevistaba a Zelaya desde el avión que se había convertido en el escenario de una obra tragicómica que ponía de manifiesto la importancia que los medios de comunicación tienen en todos los hechos políticos y sociales.

Se observa, como a través del relato, y de las preguntas y respuestas sostenidas en la imagen aérea, se puede hacer de un “Golpe de Estado” para muchos dudoso, un show mediático en el cual, los presidentes más controvertidos no han dudado en participar, incitando, aunque se lo niegue, a aumentar la violencia en las calles que se debaten entre los activistas de Zelaya, los opositores y los militares.

Entonces, esa duda que gira alrededor del Golpe adquiere mayor consistencia al presentarse, el presidente “boicoteado”, en un diálogo nada improvisado que buscaba la trascendencia a través del armado de un libreto que le quita seriedad a los verdaderos Golpes de Estado. De ahí, el rigor analítico del auto golpe.

Por su parte, el Presidente de Brasil en una postura más moderada y pensante, se ubica en un punto medio de la situación. Y analiza, en una entrevista a la BBC, los hechos expuestos. Interpreta que si bien es un derecho de Zelaya volver a Honduras por haber sido un presidente electo democráticamente, también es cierto que el intento del regreso fue precipitado. Más aún, cuando tras el golpe, Honduras fue suspendida de la OEA. Aclaró que Brasil no se ofrece para mediar en el conflicto y agregó que: “para que el mediador "tenga legitimidad", debe ser convocado por las partes involucradas y en su opinión, el mejor mediador para esta crisis es la OEA”. (http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2009/07/090706_1330_entrevista_lula_honduras_med.shtml)

Finalmente, mientras se mediatiza Honduras y Zelaya adquiere mayor notoriedad como actor que sobrevuela su país que como presidente, el caos persiste entre los hondureños y la posibilidad de extenderse la violencia es inminente.

Cubanización de América

29 de junio de 2009

Un panorama infantil violento lo largo del continente americano que se debate entre la crisis política y la inseguridad.

Generalidades

A partir del irrefrenable proceso de violencia mundial, las condiciones de vida que trascienden la economía son cada vez más paupérrimas. Con lo cual, el reacondicionamiento de los parámetros de normalidad se complica hasta presentarse como un concepto límite funcional a la extensión de estado de excepcional.

Un escenario caótico atravesado por la anomia y la indiferencia.

Encontramos a niños pandilleros, mareros, soldados, narcos en ascenso y miembros de los ya instalados carteles de la droga. Pero también, están los menores que no forman parte de ninguna de estas agrupaciones y que son sometidos al maltrato que los lleva al despojo de la familia como célula de la sociedad.

Bogotá es uno de los principales centros urbanos que no oculta la barbarie infantil. Que informa, a través de los medios de comunicación, el horror que padecen cotidianamente niños y niñas víctimas del abandono, del abuso sexual y el maltrato al interior del seno familiar.

Niños alineados
15, 14, 13 y 12 años. De mayor a menor y desde la más temprana edad experimentan el abuso como regla, la lógica del despojo de la inocencia y la ignorancia de los Valores Perennes que no les son enseñados y transmitidos. Es por ello, que bajo estas características se forman en el resentimiento y desarrollan una mentalidad que desencadena en un sentimiento de venganza.

Buscan, a través del vínculo con el poder mafioso, ocupar un lugar. Establecer un sentimiento de pertenencia que los haga formar parte de algo que los coloque en un espacio protagónico, aunque más no sea, el narco criminal. Así se convierten en asesinos que son tomados por algunos gobiernos como víctimas del sistema y no como victimarios, colocando una vez más en la mesa de debate la institucionalización de leyes que tengan que ver con la relación entre crimen y castigo en el rango de la minoridad.

Centroamérica, fundamentalmente en su triángulo de maras (El Salvador, Guatemala y Honduras) y Latinoamérica en su triángulo embrionario marero (Argentina, Uruguay y Chile) encarna una realidad que tiene que ver, entre otras cosas, con niños que son víctimas de otros niños. Porque encontramos que en la marginalidad y en la crisis al interior de las familias se desarrollan situaciones de desamparo que son percibidas por los chicos insertos en el terrorismo y más aún, por los individuos que manejan los hilos del poder del narcotráfico, como funcionales al crecimiento y a la ramificación del tráfico de personas, droga y órganos.

Se usufructúa del riesgo social por abulia para crear nuevas células delictivas conformadas por menores impunes en sus distintos formatos bajo el común denominador de la violencia. Un escenario en el que la tragedia de la moral y los valores se profundiza a medida que las fronteras se vuelven más permeables permitiendo que las naciones se rieguen del caos que genera la penetración de los carteles de la droga.

El caso de Honduras
Honduras, como país integrante del triángulo mara encuentra jaqueada su seguridad doblemente. Por un lado, las constantes operaciones conjuntas de las maras y los narcotraficantes y por otro lado, la crisis del Gobierno de Zelaya que termina con un Golpe de Estado. No obstante, algunos especialistas internacionales residentes en dicho país hacen referencia a un auto golpe para intentar evadir la ineficacia del gobierno y el aumento de la violencia.

Sucede, que al igual que muchos países del continente, la reforma de las constituciones es una tendencia que se viene dando desde hace algunos años con el fin de renovar mandatos hasta lograr perpetuarse en el poder. Algo que Manuel Zelaya, siguiendo el modelo de Chávez en Venezuela, parece haber barajado en su círculo político más mediato.

Se busca, a través de la victimización de los oficialistas escudados bajo el velo progresista o popular, llevar el caos de arriba hacia abajo. Movilizar a los estratos sociales más bajos para enfrentarse con las fuerzas de seguridad profundizando el deterioro social y no el cambio como se pretende instalar.

Entonces, alterando ficticiamente las democracias a nivel político y consolidando la barbarie para nutrir a los grandes grupos del poder económico y político, la región se divide en materia de inseguridad en la centroamericanización latinoamericana y en materia política se la conduce a la cubanización americana.

Entrevista Maras para Revista Rosario Express

8 de junio de 2009

Por: Danisa Primo para Rosario Express
http://www.rosarioexpress.com/

“En Argentina no hay maras organizadas, pero existe un estado embrionario o larval de formación” sostiene la socióloga Laura Etcharren, autora del libro “Esperando a las Maras” próximo a publicarse.
Estas bandas, muy conocidas en Centroamérica, son grupos violentos integrados en su mayoría por jóvenes vinculados a las drogas, a los asesinatos por encargo, a la lucha entre bandas, al delito y al tráfico de personas.

“El término mara proviene de la hormiga marabunta, una especie que arrasa con todo lo que
encuentra a su paso”
, explicó a Rosario Express esta estudiosa del fenómeno.
“La teoría que sostengo –agregó– es que en Argentina no hay maras pero si hay un estado
embrionario o larval para que se formen. Son pequeños brotes que, frente a la negación que hay acerca de la inseguridad, se van a ir regando y se van a convertir en lo que sería la estructura definitiva de las maras en Argentina”.

– ¿Por qué podría pasar esto?

Hay chicos que están en la calle y que son un blanco perfecto para los narcos. En Argentina
hay una intensa penetración d narcos y de carteles de la droga gracias a la permeabilidad
de nuestras fronteras. Sin ir más lejos, en muchos campos, incluso en Santa Fe, llegan aviones
con droga. Los narcos buscan captar a estos chicos que pertenecen a bandas, como por
ejemplo La Favella o Ninios Populares de Rosario para alinearlos y adiestrarlos.

– ¿Es un tema excluyente de clases sociales?

Algunos de los chicos que conforman estas bandas son emergentes de la pobreza y la marginalidad, pero otros no. Reducir el problema de la conformación de las bandas y las pandillas a los pobres es un error que impide mejorar el problema de la inseguridad en Argentina.
Los pobres se han convertido en una herramienta funcional de campaña que a la oposición
le viene fantástico y el oficialismo lo toma como que delinquen porque tienen hambre. Muchos
de estos chicos tienen la cabeza limpia como para poder asimilar las tácticas y estrategias que les enseñan los narcos, o enmuchos casos policías o ex policías corruptos, porque los embriones de las maras también están dentro de la policía, sobre todo, de la bonaerense.

– ¿Cree que hay conciencia acerca de esto?

– Hay una tendencia a negar el problema pero Argentina, lamentablemente, conforma el Triángulo Embrionario Latinoamericano de maras junto a Uruguay y Chile.

– ¿Uruguay y Chile están en una situación similar a la nuestra?

– Están en un estado embrionario. Después está el triángulo centroamericano de maras conformado por Honduras, el Salvador y Guatemala, donde sí están las verdaderamente vinculadas al crimen organizado y al narcotráfico.

– ¿Cómo se conformaron?

Cuando se producen las guerras civiles en Centroamérica. Muchos jóvenes se fueron a Estados Unidos o a México pero luego fueron deportados a sus lugares de origen donde se encontraron en una situación demayor marginalidad social. A ellos se sumaron jóvenes de sectores marginales que conformaron una amenaza de un alto grado de violencia. Se agruparon básicamente en La Mara Salvatrucha 13 (MS 13) y la Mara 18, por el nombre de las calles donde se asentaron.
En Latinoamérica, las condiciones socioeconómicas e históricas son distintas.
Nosotros tenemos pandillas con características locales pero también con características importadas. Pero además, Argentina, se vuelve un espacio propicio para que aquellos mareros que ya no pueden estar en sus países de origen como El Salvador, Honduras, Guatemala o Nicaragua, vengan a la Argentina a crear sus propias células.
Los controles migratorios en Argentina son nulos.

– ¿Cuál es la diferencia entre mara y pandilla?

La diferencia básica es que las pandillas luchan por la defensa del barrio. Se relacionan con lo que tiene que ver con el narco menudeo o con los delitos “menores”. Las maras son mucho más sofisticadas, tienen una infraestructura superior porque están vinculadas
a los grandes grupos del poder político y económico de cada país. Están vinculadas a los narcos que han trascendido el barrio para empezar a luchar por la frontera y dominar el narcotráfico.

El "éxtasis" del poder

22 de mayo de 2009

Fronteras permeables en el triángulo embrionario de Maras.

Desde la opacidad que genera la inseguridad, las sociedades latinoamericanas se han convertido en espectadoras de un panorama desolador manejado por los hilos del narcotráfico. El cual, se ha insertado en el continente frente a la permeabilidad de las fronteras y al implícito consentimiento que se vislumbra en la abulia gubernamental que genera, además, un fortalecimiento de los carteles internacionales que encuentran en el sur un espacio propicio de narcótica evolución.
Por eso encontramos, en el “éxtasis” del poder, el deterioro social.

Porque lejos de evolucionar, América Latina, fundamentalmente el triángulo embrionario de Maras (Argentina, Uruguay, Chile), retrocede. Se evidencia, que lo que se profundiza, no es un cambio positivo sino la degeneración del sistema. De ahí, que el cultivo del crimen organizado sea una práctica cotidiana que forma parte del universo de significados que Latinoamérica construye en sus más insólitas relaciones.

En sus arribos más temidos y en una propia formación de bandas mafiosas que se entremezclan con lo que se importa, así como con una localidad delictiva típica de las actuales condiciones socioeconómicas y culturales.
Bajo un discurso complaciente frente a los rencores arrastrados del pasado y una selectividad atroz al momento de definir norma y orden, los argentinos somos rehenes de los brotes pandilleros en estado larval con visión a la futura consolidación de Maras.

Se exhibe, con desparpajo, la opulencia de los Narcos que han trascendido las villas o los barrios marginales para insertarse en los grandes centros urbanos y realizar así, tal como se dice en la jerga, “las transas”.

Desde la distribución a gran escala que comienza en el Norte hasta el tráfico vinculado al narcomenudeo, se atraviesan distintos puntos estratégicos que hacen de la Argentina, el país del triángulo más expuesto en materia narcoterrorista.
En ese sentido, la línea que divide a la Capital Federal de la Provincia de Buenos Aires es cada vez más delgada y puede conjugarse con un paisaje estético y físico que determina un nuevo modo de percibir las formas de actuar, pensar y sentir de las emergentes generaciones de chicos buscados por los narcos para ser alineados en estratos inferiores de la pirámide criminal. Individuos que les sean funcionales para construir un cuerpo armado y organizado con nuevos cerebros que aún, no estén devorados por el consumo, por ejemplo, del paco.

Uruguay, otro de los vértices en jaque, atraviesa uno de los períodos más comprometidos en materia de inseguridad que lleva a los especialistas del país a ver cada vez más cerca la materialización de las Maras.
El deterioro de la ética de la moral y los valores, debidamente tratada por Nicolás Maquiavelo, y el controvertido estado de naturaleza pos moderno, revelan la centroamericanización latinoamericana atravesada por la barbarie que la anomia produce en cualquier país del globo.

Sin criminalizar a los pobres y comprendiendo que el estado excepcional no distingue estratos sociales, los menores criminales avanzan porque no encuentran un freno a su acción. Un límite, que está dado por la ley.
Entonces, desde los imaginarios, el acto está legitimado y la prórroga para el progreso se extiende al igual que la necesaria, aunque prácticamente inexistencia, dialéctica familia/escuela.

Entrevista: Violencia bajo la piel

28 de abril de 2009

El fenómeno centroamericano de las pandillas conocidas como Maras aumenta día a día y su notoriedad ya creó un conflicto sobre su existencia en estado larval en países como Argentina, Uruguay y Chile. Una realidad que va unida al empobrecimiento de la sociedad y al avance del narcocrimen organizado. Observador Global entrevistó a la socióloga Laura Etcharren, autora de Esperando las Maras, estado embrionario en Argentina.
http://observadorglobal.com/violencia-bajo-la-piel-n554.html

El miembro de una Mara es detenido en El Salvador - AP
Hablar de Mara es hablar de un grupo organizado. Es hablar de un conjunto de jóvenes que no tienen oportunidades laborales, educación y, muchas veces, ni familia. Es la Mara la que va a recibir al nuevo como un miembro del clan. La pertenencia a este grupo es de por vida y la única forma de salir es la muerte.
Las Maras son un caldo de cultivo para el crimen organizado que los usa para realizar acciones delictivas que van desde robos menores a acciones de tipo comando. Pero con el tiempo las Maras pasaron de estar en los márgenes de la delincuencia a ser el centro mismo de todo lo relacionando con el narcocrimen organizado.
Hablar de Mara es hablar de exclusión social y pobreza. Todos sus miembros provienen de familias sin recursos, hijos de matrimonios desintegrados con profundos episodios de violencia intrafamiliar. Pocos van a la escuela y los que fueron la abandonaron en algún momento para formar parte de una pandilla.
Hablar de Mara es hablar de violencia. En forma rápida los chicos que se suman a la estructura aprenden que la violencia es una herramienta válida de la que siempre se valen sus mayores para conseguir lo que necesitan para sobrevivir.
Las Maras son un subproducto de la transculturación centroamericana que tuvo como punto de partida la migración masiva de personas iniciada en la década de 1970.
El modelo económico y la guerra de El Salvador hizo que cientos de jóvenes intentaran emigrar a los Estados Unidos, pero la deportación o la falta de oportunidades hicieron que el regreso los encontrara en una situación de mayor marginación social. A ellos se sumaron jóvenes de sectores sociales marginales de El Salvador, conformando una amenaza de alto grado de violencia. Básicamente se agrupan en dos grandes pandillas: La Mara Salvatrucha 13 (MS 13) y la Mara 18, por el nombre de la calle donde se asentaron.
En junio de 2003 el presidente salvadoreño, Francisco Flores, puso en marcha el Plan Mano Dura por el que se detuvo a más de tres mil integrantes de diferentes Maras. Por su parte el envío de presos, que no habían terminado de cumplir con su condena en los Estados Unidos, redujo costos y liberó espacios en sus cárceles pero convirtió en un problema mayor al llamado Triángulo Mara Centroamericano. Jóvenes sin futuro que son captados cada vez desde más chicos, tatuajes que representan la pertenencia, criminalidad, falta de oportunidades y violencia. Las Maras bajan hacia el sur del continente y ningún gobierno está haciendo nada.

¿De dónde viene el término Mara?
El término Mara proviene originariamente de la hormiga marabunta, una hormiga que arrasa con todo lo que encuentra a su paso. Bajo esa forma de acción, las Maras han ido devorando generaciones de chicos desde la más temprana edad. No sólo matándolos sino también sometiéndolos al pauperismo de un submundo que se encuentra relacionado con el narcotráfico y el narcocrimen.

¿Dónde y cómo aparecieron?
Aparecieron en los Estados Unidos conformando un entramado de diversas nacionalidades. Cuando se producen las guerras civiles en Centroamérica se inicia un proceso migratorio atravesado por la violencia. Así, salvadoreños, hondureños, guatemaltecos y otros, comienzan a reunirse en grupos con características distintivas que van desde lo estético hasta lo que puede llamarse un reglamento propio de convivencia interno y externo. Luego de propagarse por varios estados de los Estados Unidos, estos pandilleros son deportados a sus países de orígenes en los cuales se inician contiendas entre pandilleros de la misma nacionalidad pero pertenecientes a diversos barrios.

¿En qué países se puede decir que hay Maras?
En Centroamérica existe lo que he dado en llamar el Triángulo Mara Centroamericano compuesto por El Salvador, Honduras y Guatemala. En esos países, la presencia de las Maras en su relación con el narcotráfico es cada vez mayor. México es uno de los países más sometidos a la violencia marera. Allí, los carteles de la droga han captado a menores pandilleros para convertirlos en verdaderos mareros, y también en niños soldado. Existe una presencia más reducida de pandillas en Nicaragua así como en Venezuela y Colombia. Estos dos últimos países ya más relacionados con la guerra narco han recibido a pequeños grupos de mareros. Lo mismo que Perú y Bolivia.

¿Cuántas Maras hay?
No existe un relevamiento de datos específico. Por lo tanto, es difícil precisar un número. Las más conocidas son la MS13 (Mara Salvatrucha), la M18, la Latin King, y Ñetas, pero existen y aparecen más. En Argentina –si bien no existen Maras en estado puro- una de las pandillas más sobresaliente es la de Las Pirañas. En México existe un grupo llamado Los Pirañas quienes se enfrentan, como comúnmente sucede, con otro grupo (en este caso, Los Dragones). Estos chicos reunidos en pandillas se metamorfosearon del mismo modo que las bandas en Argentina. Pasaron de los encuentros en las esquinas y las peleas a puños, al delito a gran escala y al uso de armas blancas y de fuego. Otras son La Banda del Guacho, el semillero Narco en el barrio Chino dentro de la Villa 31. También hay agrupaciones ubicadas en la zona del barrio porteño del Abasto, en la ciudad de Buenos Aires sin nombres distintivos pero conformados en su mayoría por peruanos y bolivianos.

¿Cuál es el rito de iniciación?
Aquí también debemos ser rigurosos para no caer en la tendencia sostenida a la desinformación sobre un tema cada vez más complejo. El mundo de las Maras es diferente al mundo de las pandillas. El primero es un mundo más sofisticado en cuanto a la infraestructura y estructura piramidal que poseen. También en relación a la logística que emplean al momento de dar un golpe. La iniciación de un pandillero para escalar a la Mara es asesinar, vincularse desde otro lugar con el narcotráfico. Tiene que ver con demostrar a los líderes de la mafia que la defensa del barrio ha sido superada por la defensa de la frontera. De hecho, aquellos individuos que se encuentran en la cúspide siempre buscan captar a menores que se perfilen como cerebros criminales. Que tengan sus mentes relativamente limpias para poder asimilar la información delictiva correspondiente.
En cambio, para ingresar a una pandilla, cuyos integrantes generalmente son emergentes de la pobreza y la marginalidad, los ritos de iniciación tienen que ver con matar a sangre fría a un integrante de una pandilla rival; a un ciudadano común; violar a alguien. En el caso de las mujeres, cuya vida en la pandilla es casi efímera y son utilizadas como mulas, deben mantener relaciones sexuales con el líder de la pandilla, que en realidad son todos. Porque en el mundo pandillero, se suele decir que no hay un líder determinado.

¿Hay evidencias concretas de que Al Qaeda, la organización terrorista de Osama Bin Laden, haya mantenido reuniones con representantes de las Maras Salvadoreñas?
Las Maras están relacionadas con el terrorismo por ejercerlo desde su seno mismo. Textualmente, INTERPOL teme que las células de Al Qaeda tejan vínculos con las Maras de los países centroamericanos para reforzar las redes de tráfico de drogas. Ese temor cobra fuerza por las evidentes debilidades para combatir el narcotráfico y porque los países centroamericanos son un semillero de Maras.
En Canadá, Líbano y Australia existen pandillas con características propias que se van abasteciendo de las experiencias del crimen organizado que se nutre de estos brotes. Lo mismo sucede en España, el primer país europeo que ya experimenta un estado larval de Maras.

¿Se puede hablar de Maras en la Argentina?
En Argentina no hay Maras. No obstante, lo que sí hay es un estado embrionario de Maras. Un estado larval de Maras que significa pequeños brotes regados minuciosa y lentamente por la penetración del narcotráfico en el país frente a la permeabilidad de las fronteras, a la falta de un continente educativo y a la negación del problema. Eso convierte a la Argentina en un espacio propicio para el desarrollo y arribo de las Maras vinculadas al narcoterrorismo. Argentina integra junto a Uruguay y Chile lo que he dado en llamar Triángulo Embrionario Latinoamericano de Maras.

¿Cuál es el futuro de las Maras?
En el caso del Triángulo Embrionario depende básicamente de dejar de lado la negación compulsiva de la violencia imperante. De no seguir siendo funcionales a los narcos diciendo que vivimos una inseguridad en estado de sensación. Es importante que tanto el oficialismo como la oposición, en el mundo, dejen de tomar a la pobreza como una herramienta funcional para justificar la inseguridad.

Las dudas de Pasquini Durán

21 de abril de 2009

El problema de la inseguridad y un archipiélago para llenar un espacio en Página 12.

La discusión en Argentina sobre la baja de imputabilidad de los menores, así como la inseguridad en estado de sensación son dos puertas abiertas a la precarización de la realidad social que ha cobrado distintas formas en los últimos años.
Desde una inflamación mediática, hasta una negación compulsiva de los gobernantes y jueces, la seguridad se presenta, en estos tiempos, con matices casi utópicos. Sucede, que los medios no exacerban la problemática como desde el otro lado se plantea o acusa.
Los medios de comunicación transmiten los sucesos en sus distintas ediciones televisivas por los diversos canales de TV, en los programas de radio AM/FM y en los periódicos. Es una cuestión que responde a una dinámica informativa y que atiende a las demandas de una sociedad de consumo fragmentada en horarios de disponibilidad.
En este contexto, el fenómeno de Las Maras también fue adquiriendo notoriedad y preponderancia. En Centroamérica por ser un hecho y en Latinoamérica por estar en vías de desarrollo.
El debate se ha dado en algunos círculos intelectuales y académicos; dentro del periodismo mismo y entre los ciudadanos que encuentran en jaque, cotidianamente, su derecho de vida.
A través de documentales, escritos y algunas investigaciones livianas sobre el modus operandi de Las Maras, se han establecido proposiciones desde arriba que niegan la existencia de las mismas en nuestro país y salen al ruedo crítico de aquellos que sostenemos una teoría media.
En una nota publicada en Página 12, el domingo 19 de abril de 2009, titulada “Archipiélagos” y firmada por Pasquini Durán, se hace una pequeña retrospectiva del surgimiento de Las Maras, se promulga el film “La vida loca”, recientemente estrenado en México, y se niega la presencia de Maras en Buenos Aires.
Más precisamente, el autor dice: “No hay “maras” en Buenos Aires, pero la violencia comienza a presentarse tan salvaje y descontrolada que, al margen de sus dimensiones reales, espanta a porciones importantes de las sociedades de grandes y medianos centros urbanos”.
Esta afirmación lleva, inexorablemente, a volver sobre las divisiones que hacen de nuestro país un entramado violento que tiende a confundir al momento de negar o afirmar presencias.
Primero: En Argentina como en el resto del mundo existen pandillas con características locales e importadas, cuya principal característica es la defensa del territorio barrial mediante el empleo de la violencia.
Segundo: En Argentina existen Tribus Urbanas vinculadas a los estereotipos estéticos y al cliché del desencantamiento, también, como en otros países.
Tercero: En Argentina, como dice Pasquini Durán, no hay maras. Lo que si hay es un ESTADO EMBRIONARIO DE MARAS. UN ESTADO LARVAL DE MARAS que significa pequeños brotes regados minuciosa y lentamente por la penetración del narcotráfico en el país frente a la permeabilidad de las fronteras, a la falta de un continente educativo que pueda sostener a los chicos en banda que buscan escalar y a la negatividad antes mencionada que convierte a nuestra Nación en un espacio propicio para el desarrollo y arribo de las Maras vinculadas al narcoterrorismo.
¿Una nueva ley penal que baje la edad de inimputabilidad desarticularía la violencia o apresuraría la formación de “maras” a la criolla? Es la pregunta del autor de la nota que debería atender a la posibilidad, si conoce sobre lo que escribe, de no transmitir interrogantes sino certezas e información a sus lectores.
No obstante, ayudemos a Pasquini a despejar sus dudas.
Penalizar a un menor es una posibilidad que no debe descartarse por razones que no necesitan ser intelectualizadas.
Un menor que asesina requiere de una pena. De una sanción que le de cuenta que el hecho cometido es un delito que atenta contra la seguridad individual y colectiva. Estos chicos necesitan un continente legal porque de lo contrario, se les está legitimando la acción. Con lo cual, ya sea por falta de educación y trabajo o bien, por ser congénitamente delincuentes, reincidirán y cuando lleguen a la edad, hoy por hoy estipulada por la ley, se habrán cobrado la vida de muchos ciudadanos.
Bajar entonces la edad, implica un freno. Un límite. Una medida que acompañada por un equipo de especialistas en minoridad sería el inicio de sacar la anomia por la cual estamos atravesados.
En cuanto a si ello apresuraría la formación de Maras, debemos hacer nuevamente hincapié en que ya existe un estado embrionario local de Maras. Reducir, en este sentido, significaría alejar a los menores delincuentes ya etiquetados como tales de los narcos que buscan alinearlos para armar lo que ya sería, la definitiva estructura de Maras en Argentina.

Al Qaedización de Maras

14 de abril de 2009


Las Maras centroamericanas, el estado embrionario latinoamericano y la presencia de Al Qaeda en las redes del narcocrimen.

Generalidades

A pesar de la negatividad gubernamental y de algunos jueces garantistas enquistados en decir que la inseguridad no es más que un estado exacerbado por los medios de comunicación, el problema existe. Es complejo y se debate entre la ignorancia, la banalización y la funcionalidad de su existencia para una oposición sin ideas.
No obstante, también representa un problema para los especialistas que abordan el tema trascendiendo la obviedad del delito de cabotaje que existe en todas las Naciones. Porque aunque la tendencia sostenida sea negar la proliferación de Las Maras a nivel mundial, ellas aparecen en el escenario para entremezclarse con la criminalidad local que ante la presencia de las mismas, toma herramientas para crecer y desarrollarse a nivel estructural y de organización.
Por tales motivos, la relación de Las Maras con otros espacios de poder es fundamental para trabajar en la extensión del narcotráfico así como en la generación de miedo y terror en las poblaciones que las padecen así como en aquellas que experimentan el proceso, aún, desde la potencialidad.

Los triángulos
Como se sostiene desde éste Blog, las políticas aplicadas para erradicar a Las Maras han fallado y en algunos casos, hasta han incrementado su vigencia en distintos puntos. Sucede, que el hecho de no discernir entre una Pandilla y una Mara invita a la confusión al momento de aplicar medidas tanto preventivas como combativas. Entonces, los hechos cotidianos demuestran no solo el fracaso sino también la ramificación de las células de la M-18 y la MS13. Y lo más grave, la relación que mantienen con el narcoterrorismo y con los grupos terroristas del tipo Al Qaeda.
Tanto es así, que los representantes de los países integrantes del Triángulo Maras Centroamericano (Guatemala, Honduras, El Salvador) alertan sobre la operatividad del crimen organizado en la región.
"El terrorismo internacional es un crimen muy bien financiado, sumamente agresivo, no reconocen fronteras, no reconocen grupos, no reconocen nacionalidades” (Ricardo Maduro, presidente de Honduras).
Por otro lado, el llamado de atención y de toma de conciencia que realiza INTERPOL (La Organización Internacional de Policía) revela que el estado de situación es complejo y que paulatinamente baja al Triángulo Embrionario Latinoamericano de Maras (Argentina, Uruguay, Chile).
INTERPOL teme que las células de Al Qaeda tejan vínculos con las Maras de los países centroamericanos para reforzar las redes de tráfico de drogas.
Un temor que cobra fuerza por las evidentes debilidades para combatir el narcotráfico y por ser, los países centroamericanos un semillero de Maras y los países latinoamericanos espacios propicios para su arribo y formulación de grupos que escalan en dicha materia, gozando de ser confundidos con meras Pandillas, Tribus Urbanas e individuos legitimados por la pobreza.
Todas ellas, razones suficientes para pensar en una futura Al Qaedización de Las Maras.

Pandillas cubanas

3 de abril de 2009

El estado de situación en Cuba como combinación de la nostalgia y los embriones de Maras.

A partir de las desinteligencias gubernamentales y de las confusiones que aún persisten alrededor del tema de Las Maras, el problema se agudiza en la región abriendo nuevas formas de operar dentro del narcocrimen.
Perduran los teóricos que afirman que Las Maras son pandillas y que las pandillas, a su vez, son Tribus Urbanas. Un círculo vicioso de interpretaciones que penetra en la sociedad enrarecida de delincuentes que lejos están de operar con la mentalidad de un marginal en materia de educación o bien, de alguien que carece de recursos económicos para llevar adelante estrategias delictivas sofisticadas.
Lo cierto es, que Las Maras se van propagando.
Al respecto, el triángulo Mara Centroamericano (Honduras, Guatemala, El Salvador) está cada vez más complicado. Las movidas políticas y los trabajos comunitarios no son suficientes para erradicar a estas agrupaciones con contactos europeos y organizaciones terroristas que han cambiado el eje mundial.
Por su parte, el triángulo embrionario Latinoamericano de Maras (Argentina, Uruguay, Chile) se asemeja consistentemente al anterior porque no hay toma de conciencia del peligro que representan las pandillas en ascenso y además, porque no se acepta que el narco ha ingresado en tales Naciones. Fundamentalmente, en la Argentina.
País propicio para la instalación de mareros en fuga o de mareros que buscan sentar sus bases en otros lugares valiéndose de la delincuencia local ávida de poder.

Situación cubana

La infiltración de las maras en combinación con el crimen organizado es tal, que ahora Cuba debe enfrentarse a la potencialidad de las mismas.
Siempre con características propias y algunas aprendidas, las maras hacen raíces y gozan del privilegio de no ser analizadas, por un número importante de analistas, como lo que verdaderamente son: Criminales vinculados con el poder político y económico emergentes algunos de la pobreza y otros, insertados en los ejércitos o en el narcotráfico desde la temprana edad. Siendo pues, los primeros, alineados por los segundos.
En el sitio web www.cubanet.org, Leafar Pérez describe el estado de las Maras en la Isla de la siguiente manera; “Son hijos decepcionados de la revolución cubana. Consecuencia directa de casi dos décadas de Período Especial. Son el resultado del grave deterioro de las condiciones económicas y sociales de la nación, y del agotamiento de un discurso político que ya no cautiva ni alienta. Se refugian en la violencia, las drogas y el robo como modos de subsistencia. Son las maras cubanas.”
Una visión benévola que nos ubica en una fase del pensamiento que se asemeja más a los nostálgicos revolucionarios que se agrupan para debatir los por qué de los aciertos y desaciertos así como para pensar en el tiempo pasado y darse cuenta que la revolución no era ni la tercera ni la cuarta vía.

Expresan su fastidio y desencanto de forma violenta. Estos individuos nada tienen que ver con el estado embrionario de Maras.
Los que sí tienen que ver con ese estado que marca el panorama callejero y fronterizo del continente americano, son los grupos de personas que se dedican a delinquir con métodos de narcomenudeo y hurtos.
Son los que comienzan como pandillas que realizan rituales de iniciación pero que luego, con el paso del tiempo y al ingresar en el panóptico de los narco, se convertirán en verdaderos embriones que pueden transformarse, de acuerdo a cómo se aborde el tema, en Maras propiamente dichas.
Tanto es así, que el sociólogo Luis Arroyo en ese mismo sitio de Internet dentro de la nota llamada Las Maras cubanas observa esa situación. Y su descripción es, sin duda alguna, una alerta a Cuba.
Una Cuba que si no toma en consideración el trabajo de campo ingresará al circuito de Las Maras. Aquellas que buscan crear, triángulos nacionales.
 
FREE BLOGGER TEMPLATE BY DESIGNER BLOGS