Barcos negros

Por pedidos de los lectores y como consecuencia de las noticias que por estos días circulan en los medios de comunicación alrededor del conductor Oscar González Oro, Blog Laura Etcharren pone en portada la nota Barcos negros publicada por este mismo espacio en septiembre de 2007.
Barcos negros
27 de septiembre de 2007
El “negrito”, el hermanito canoso y la tentación de la plata fácil.
Como en todos los barrios, las sorpresas y los escándalos son naturales. Pero cuando los involucrados son famosos, empresarios y pesos pesados, la situación toma otro color.
Tiene, sin duda alguna, otros alcances.
Todo sucedió en la paqueta zona de Recoleta y el conocimiento sobre los hechos lo aporta una persona cercana al blog, cuyo padre es uno de los damnificados de un negocio que tenía como premisa, duplicar dinero.
Para ello, una de las mejores coartadas era valerse de la impronta de fama de uno de los sujetos en cuestión.
El primer acercamiento al estado de situación se produce luego de varios meses, cuando esta persona decide relatar lo ocurrido frente a la ausencia de una solución. A partir de entonces, desde este espacio se inicia una tarea de investigación que conduce, directamente, al Bar Posadas. Espacio que convoca por su buena atención y ubicación a diversos clientes cotidianamente.
Cuna de encuentro de muchos de los opacados por una trampa que recién ahora, comienza a trascender por fuera del círculo.
Las coordenadas
Los protagonistas de los hechos a relatar vivían justamente en las inmediaciones de ese bar. Posadas y Rodríguez Peña.
Bar al cual concurrían con frecuencia. Sobre todo, el hermano del famoso.
Allí se arman mesas de diálogo como ocurre en la mayoría de los cafés.
Pocos eran los que podían desconocer el parentesco entre el hombre canoso y la figura mediática. Tal vez, los asistentes esporádicos u ocasionales.
Por ende, el gran hermano, era el puente más directo para llegar a él.
En un principio, el “negrito” habitada un departamento que alquilaba en un edificio que se encuentra sobre la calle Posadas entre Montevideo y Rodríguez Peña, al tiempo que remodelaba otro departamento en Rodríguez Peña entre Libertador y Posadas. Esto es al 2000 de Peña en la planta baja a la calle.
Cuentan los vecinos que el picaron de las mañanas se fue del departamento debiéndole el alquiler a la dueña. Quien de buena fe y por ser quien era, se lo alquiló.Con esa deuda a cuestas y sin problema alguno, pegó la vuelta y se instaló en su ya remodelado hogar.
Mientras tanto, el canoso permanecía en su tradicional departamento de la calle Posadas. Casi enfrente del que alquilaba el “negrito.”
Barcos negros
Hace aproximadamente siete meses atrás, el hermanito del “negrito” comenzó a dar a conocer en el ponderado Bar Posadas las virtudes de un negocio, en apariencia, redondo. Que tampoco parecía implicar riesgo alguno y del cual, emergía plata fácil.
Aprovechando el interés que muchos expresaron de querer acercarse a su hermano, compartir algún momento con él, y sobrestimando la consideración acerca de la credibilidad obtenida por formar parte de los medios de comunicación, inició un delicado trabajo de convencimiento y astucia de su razón.
Entonces, comenzó con un cuento de business que entusiasmó a más de uno, a lo que debía sumársele, que el boca en boca, había entrado en función.
El asunto consistiría, en traer carbón en barcos provenientes, directamente, de una de las minas más importantes del mundo. Las minas de El Mutum en Bolivia.
País minero por excelencia, posee minas tanto en la parte oriental como occidental. La compra de carbón a esa mina, supuestamente, duplicaba el capital invertido.
Decía que invertir en ese negocio era absolutamente redituable. Tan redituable, que lo hacia asiduamente. Sin embargo, buscaba que otros, también pusieran dinero para continuar con el negocio.
Generoso, intentaba que todos los posibles habitué del bar, ganasen.
Que multiplicasen gloriosamente el patrimonio que supieron conseguir.La hoja de ruta que planteaba hacia un recorrido que iba de Bolivia a Paraguay para luego bajar a nuestro país.Siempre por vía marítima y a través de sus bien reservados contactos.
Bajo ese speech, el hermano que se valía del reconocimiento del “negrito”, utilizándolo como garante por su presencia y fama, embaucó a más de veinte personas que pusieron entre 400.000 y 500.000 dólares para obtener la gloria prometida con los contenedores de carbón.
No obstante, parece ser que los barcos de carbón no eran más que una cortina de humo para hacerse de varios millones de dólares. Razón por la cual, jamás arribaron al puerto.
Más allá de los deseos que tuviesen algunos de los ponedores defraudados que no se resignan a la gran estafa.
"El escape y la mudanza"
El negocio de los barcos de carbón generó un interesante revuelo con damnificados que buscan recuperar la plata perdida. Que desean que se haga justicia pero que al mismo tiempo, al ser el “negrito” un consagrado radial, no saben cómo captar la atención. Fundamentalmente, porque el empresario que lo tiene contratado, es uno de los más importantes del país. Dueño de importantes medios de comunicación, es quien controla, según fuentes, varios de los hilos informativos. Por tales motivos, algunos se volvieron muy desconfiados. Y otros, en una inexacta generalización, divulgan con rencor, que todos los mendocinos tienen una tendencia sostenida a realizar las cosas por izquierda.
Ahora bien, “negrito” y hermanito ya no están en el barrio.
Por supuesto, que la concurrencia al bar finalizó.
Y aunque iba más el segundo que el primero. Este último también dejó de ir.
Versiones encontradas alrededor de un hecho complejo del que casi nadie es ajeno en los alrededores.
Algunas fuentes dicen que el hermanito canoso abandonó su departamento y ahora está prófugo; otros, estiman que se fue a Pinamar porque salir camuflado y sigiloso por la noche no le representaba una buena alternativa de vida.
En lo que al conductor de oro respecta, parece haberse ido también del barrio para que el escándalo se diluya con el paso del tiempo.
Vecinas cholulas expresaron que reunió a unos pocos vecinos y al consorcio del edificio para transmitirles que por vergüenza se iba. Según él, por una vergüenza ajena que lo atrapa por portación de fama.
Las persianas de esa planta baja del 2053 remodelada, o están bajas, o bien, por la mitad.
Mientras algunos encargados de la zona dicen que su llegada al barrio fue tan abrupta como su ida, el portero de su edificio nos aseguró que aún vive en el lugar.Un tanto nervioso e intentando ocultar lo ya evidente dijo: “Acá se dicen muchas cosas pero ninguna de ellas son ciertas.”
“Él va y viene porque tiene muchas casas.”
Mostraba cierta cercanía y complicidad con el implicado. Aseveraba irritado: “Nunca se mudó.”
Y así lo repitió, por lo menos, tres veces. Con la cabeza, en ocasiones gacha y otras, mirando hacia enfrente.
En cambio, los pocos comerciantes de esa cuadra, lo mismo que demás vecinos, comentan que no se lo ve más por el barrio. Es más, el tráfico de información indicaría que ahora, la zona que lo cobija es la de Belgrano. Que se fue de Recoleta por estar directamente involucrado en el negocio de los barcos de carbón.
Finalmente, ni uno ni otro continúan guardando sus respectivos autos en el garaje de Rodríguez Peña. Tampoco el “negrito” que cambió el auto primero de lugar, lo guarda en una de las cocheras de un edificio de esa misma calle. Al 2029.
Ambos, del barrio, se esfumaron.
Epístolas legales
Por estos días, al conductor se lo escucha aplacado. Sin las ínfulas que tanto lo caracterizan. Incluso, mermó con sus cantos y sus niveles de agresión para con los entrevistados con los que no acuerda puntos de vista.
Hasta en la televisión se lo puede ver cabizbajo.
Sucede, que a la radio más potente, no dejan de llegar cartas documento y el teléfono de un abogado, Dr. Luca, no para de sonar.
Continuará
Publicado por Laura Etcharren. en 07:28

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