Relaciones enmascaradas

Colombia, las FARC, Chávez y un entramado de peligrosas relaciones.
Más, el papel de los medios de comunicación.
En estas instancias en las cuales la vida parece no tener valor, el quiebre del tejido social a nivel mundial se profundiza y la cosmovisión que los sujetos, en tanto colectivos podamos crear, es compleja. Con lo cual, la construcción de la subjetividad pasa a ocupar un lugar importante en la edificación de sentidos así como en la necesidad de elaborar sentimientos de pertenencia para con algo o alguien.
Sucede, que la pérdida de credibilidad ante las constantes promesas incumplidas o bien, frente a las promesas de la nada, revelan estados de situación que lejos de aproximarnos a un arribo de solución, nos llevan al naufragio.
Los sucesos que en las últimas semanas han movilizado la conciencia social de los colombianos y también de todas las sociedades americanas y del mundo, ponen de manifiesto las potenciales relaciones de poder entre las FARC y Chávez bajo el velo de una hipócrita pero redituable solidaridad.
Una forma de proceder viciada por el enmascaramiento de una realidad en una retórica basada en la constitución de la libertad de los pueblos y los individuos. Enarbolados en la figura de Simón Bolívar y sujetos, demencialmente, a reproducir un sistema que tiene más desaciertos que aciertos. El sistema de perpetuidad de Fidel Castro.
Porque estar en el poder significa manejar los hilos del mismo.
Dominar espacios para imponer una identidad a la que los sujetos deben acomodarse para no quedar por fuera de los cambios. Independientemente de que esos cambios no sean los deseados.
El poder bajo la figura de una persona se ubica en el centro de la escena y desde allí se ramifica hacia el resto. Es decir, todo sale de ese centro legitimado por unos y repudiado por otros según cuestiones ideológicas y perspectivas de vida.
En ese sentido la función de los medios es primordial, dado que sin ellos, los shows que montan algunos presidentes no darían la vuelta al mundo.
La política se vale de los medios así como los medios se valen de la política, creando un régimen de creencias que concluye en la conformación de una relación dialéctica en la que ambas esferas de la vida se retroalimentan y conviven en el marco del desgaste social.
Ocurre, que la conjunción de medios y política mueve importantes sumas de dinero. Insospechadas cantidades por esa necesidad de complicidad que existe.
Ni a los políticos les conviene que los medios sean contra hegemónicos al orden vigente impuesto, ni a los medios les conviene que desde la cúspide se los ignore bajo el ninguneo del mutismo y la subestimación.
Entonces, se crean relaciones de interés decoradas con formalidades y cordialidad.
Al suceder esto y como consecuencia del desgaste, la violencia social se exacerba y los medios de comunicación se ven obligados a reflejar tales episodios. Lo cual, es positivo, en tanto y en cuanto les sea redituable.
Y lamentablemente, los hechos de violencia, perversidad y de color, son los más consumidos debido al morbo y al voyeurismo que se ha instalado en los tiempos modernos.
Si retomamos el tema de las FARCS, el mismo está rodeado de extrema perversidad. La organización guerrillera conoce de eso y sabe cómo jugar con la ansiedad y las expectativas de los familiares y de todos los seguidores del caso.
La “buena predisposición” al momento de negociar, las condiciones impuestas y el saber que Emmanuel -el niño nacido en cautiverio- no estaba con ellos pero que igualmente formaba parte del botín de entrega, demuestra, entre otras cosas, que lo macabro también se encuentra dentro de esta farsa de aires revolucionarios.
Y lo que menos importa, es el bien común.
Interesa sí el fracaso de la operación no por el fracaso en si mismo, puesto que dadas las características de despliegue ya es "anecdótico". Importa, por el ridículo al que han asistido todos los allí presentes. Un ridículo del cual no se vuelve pero al cual se exponen, en el caso de Néstor Kirchner, para no perder vigencia.
Para estar dentro del campo de acción aunque sea, sin aportar nada y sabiendo que el final, estaba anunciado.
Los rehenes no se entregarían. Las FARC, dudosamente se desprenderán de ellos, puesto que entre los sentidos de lucha que ellos poseen se encuentran los secuestrados.
Son el arma para presionar y mantener en alerta no solo a Uribe sino también, a toda la población de Colombia que debe enfrentarse a múltiples conflictos armados.
El problema del narcotráfico, el tráfico de armas y de personas son algunas de las situaciones que colocan a éste país en uno de los más peligrosos del mundo.
Un territorio en el que la presencia de las maras no es una utopía.
En el que existen los escuadrones de la muerte y en el que la selva es la cuna de las grande operaciones que determinan la extensión de las redes de poder de la guerrilla con otros países del continente. El principal, Venezuela.

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