La subestimación de los ciudadanos

Un recorrido por una Argentina colapsada y subestimada que encuentra un profundo conflicto en la Provincia de Buenos Aires.
Arslanian, De Narváez: entre el uso y abuso del panorama callejero provincial.
El encuentro sin vida del productor agropecuario Francisco White pone de manifiesto la incompetencia de las autoridades a cargo de salvaguardar el bienestar de los ciudadanos y revela, entre otras cosas, la expansión del crimen organizado en nuestro país.
Porque mientras el oficialismo ahora comienza a intentar abrirse al mundo en lugar de hacer campaña por el país, los problemas más urgentes de nuestras Nación empeoran en lo cotidiano.
Se asiste a un estado de situación signado por la barbarie y el descontrol.
Un paisaje de violencia e inseguridad que envuelve a los argentinos que nos hemos convertido en rehenes de la inoperancia y las incoherencias de los que supuestamente, están a cargo.
Soportar la retórica demencial y burlona de un ministro de seguridad que pretende hacerle creer a la población que los dos últimos secuestros producidos y trascendidos –Andreola y White- no son más que una coincidencia, es una falta de respeto y consideración.
Un ministro caracterizado por expresar, cada vez que puede, frases desafortunadas. Como si la gente, no comprendiese.
Los argentinos nos hemos convertido en un pueblo de subestimados. Además de atrapados y olvidados. Y es por eso, que pretenden manipular la construcción de nuestra subjetividad. De las formas de actuar, pensar y sentir.
Es decir, del mismo modo que manipulan las cifras y acomodan todos los hechos sociales conforme a su conveniencia, sobreestiman su perversa capacidad para manejar el criterio y el pensamiento de los habitantes de un país colapsado en todas sus esferas.
Arslanian aprovecha también la ignorancia de la mayoría de los candidatos a gobernadores por la Provincia de Buenos Aires. Se vanagloria, en su fuero interior, de que muchos de ellos, tampoco conozcan la verdadera génesis del conflicto.
Tanto el Ministro como los otros, no quieren escuchar.
Parecen temer que el conocimiento de los especialistas los acerque en rigor a la realidad. Aquella que es fácil de enfrentar con la palabra pero complicada de sobrellevar con la acción.
Hablan de la suma de voluntades y al momento de ponerlas de manifiesto y en práctica, todo se diluye. Tal como sucedió con Constanza Guglielmi.
Quien colaboró durante mucho tiempo con el candidato Francisco De Narváez para luego dejarla afuera.
Cuando la señora Guglielmi realiza un trabajo concreto sobre la inseguridad.
No solo por haber experimentado el problema de cerca, tras el asesinato de su hermana Maria Pía, sino por estar concientemente involucrada en una problemática social como esta.
http://www.mejorseguridad.org/ es el espacio que con esfuerzo y sacrificio construyó la obviada, intencionalmente, por el candidato. Y luego de aprovechar y enriquecerse de sus ideas y aptitud.
Entonces, frente a estas formas de proceder, es poco lo que puede esperarse.
Algunas personas consideran que si los candidatos tienen una situación económica personal estable y buena gobernarán mejor, ya que no habrá intereses creados. Lo cual, es una falacia.
Es un error propio del desgaste que padecemos. De la necesidad imperiosa de confianza que los argentinos, como sociedad, tenemos.
Mientras tanto, Arslanian, increíblemente, considera que los grupos delictivos no se han rearmado. Ocurre, que no se rearmaron porque nunca se desarmaron. Por el contrario, se sofistican frente a su abulia.
Ante su característica posición retardataria de la cual se jacta.
Los policías que apartó de la fuerza ya estaban sumariados. El mérito no fue de él. Solo tomo los expedientes. El trabajo estaba hecho. No tuvo que realizar investigación alguna. Y encima, no cubrió en su totalidad los vacíos que quedaron.
Razón por la cual, la falta de policías y la mala asignación de los recursos humanos restantes profundizan el caos, dado que si no pueden contener los delitos menores, mucho menos pueden operar con los delitos complejos.
Incluso, en algunas de sus tantas declaraciones ilógicas, Arslanian, quien decía que tenía importantes novedades sobre el caso del desaparecido Jorge Julio López y creando expectativas al hablar de manera enigmática y con rastros de esperanza, salió a decir hace pocos días atrás, que el caso López no se resuelve porque estuvo muy bien organizado.
Sus contradicciones son cada vez peores.
Y el no reconocimiento de una verdad, que seguramente conocen, tiene que ver con un método de estirar el tiempo para finalizar el mandato sin otro fracaso a cuestas y luego culpar a las nuevas autoridades. Las cuales, según encuestas, serán la continuación de la ineficacia y por ende, de la reproducción de la inseguridad.
Scioli, el alumno que rinde examen ante la senadora y candidata Cristina Fernández. Un lumpen de la política con amplias condiciones acomodaticias.
Para los encuestadores este será nuestro futuro.
Pues resta esperar, a la memoria colectiva y a la puesta en funcionamiento del sentido común de los bonaerenses para que esto no suceda.

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