Cristina y Alberto

El oficialismo y los "triunfadores a priori" esgrimen la legítima estructura peronista.
Elecciones ¿Para qué?
Si fuese por los Kirchner no tendría que haber elecciones, ya que tanto el oficialismo como la gran mayoría de las encuestas han dado por ganadora a Cristina Fernández. Pero si fuese por Alberto Rodríguez Saá, tampoco tendría que haber elecciones. Y no precisamente porque adhiera al triunfo de la senadora sino porque está sumergido en un tsunami de gloria demencial.
Ya se proclamó como próximo presidente de los argentinos en su tour mediático.
En el que incluso utiliza a su querida Esther para que hable maravillas sobre su persona y San Luis.
“VOY A SER EL PRÓXIMO PRESIDENTE DE LOS ARGENTINOS.” Es más que la expresión de deseo poco seria de un gobernador elegido en su provincia que ahora se postula para las presidenciales.
Todos se subestiman.
El oficialismo lo hace con la oposición y Rodríguez Saá que es opositor, ningunea a todo el resto de la oposición.
Cristina y Alberto con exceso de optimismo y brutal omnipotencia.
¿A quién le importa (…)?
Los autotitulados peronistas -Frente para la Victoria y FREJULI- no son más que las dos caras de la misma incoherencia del poder en Argentina.
Todos quieren ser peronistas. Nostálgicos de una estructura de sentimiento que se disputan en fuertes cruces de palabras que los convierten en sujetos sujetados a retóricas banales y auto referenciales.
No se resignan, a que en estas instancias, el peronismo no le importe a nadie. Por lo menos, no como ellos lo desean. Razón por la cual, en lugar de crear un espacio de diálogo y debate, en el cual las vedettes sean las ideas, se preocupan por definir quién es el más peronista o el verdadero.
Lo cierto es, que todos eligen esa retórica porque tiene cliché. No obstante, una vez en el poder, el viraje discursivo es notorio y las acciones, mucho más.
Se revelan como políticos que nada tienen que ver con el peronismo y mucho menos, con el progresismo.
La funcionalidad de la debacle
Mientras ella expresó que en el continente no existen los problemas étnicos y culturales, él, no para de hacer mención a la barbarie de los aborígenes en el país. Fundamentalmente, en el Chaco. Una de las provincias más comprometidas en una problemática que lleva años de olvido y que recién ahora recibe la atención de los medios de comunicación y por ende, de algún opositor que busca que esa situación le sea funcional.
Wichis y Tobas en urgencia y emergencia.
La desnutrición y el hambre, son dos situaciones que en el inconciente de alguien como Saá, deben persistir. Por lo menos, hasta después de las elecciones.
Otra cosa más con la que puede sostener su precario y reiterativo discurso.
En cambio, los que ahora están a cargo, deberían procurar que todo lo que poco a poco se evidencia, desaparezca. Menos los pobres.
Porque son ellos los que cumplen la función de culpables.
La culpa de la inseguridad, la tienen los pobres. Pero que exista pobreza no los beneficia. Entonces, a tomar el lápiz y dibujar los números.
Los índices de pobreza, según ellos, bajaron notoriamente. Paradójicamente, la inseguridad se ha incrementado.
Fundamentalmente, para Arslanian la inseguridad es producto de la exclusión social.
Ahora bien ¿cómo se entiende que si hay menos pobres exista mayor inseguridad? Por supuesto que es ilógico. Y lo es, dado que los razonamientos y las explicaciones que se venden son simulacros. Utopías que lejos están de reflejar la verdadera realidad.
Una realidad, que es única y consistentemente patética.
La realidad del caos y el colapso.
El evangélico y el pintor
Al mejor estilo de un pastor de Iglesia Evangélica, Kirchner dice tener su corazón abierto e inmediatamente trata de fascistas a todos los opositores.
No los considera ni de centro derecha, ni de centro izquierda. Poco le importan los socialistas y ni que hablar de la extrema izquierda.
Se mofa también, de los peronistas disidentes.
Aquellos que según el Gobernador de San Luís tienen como máxima expresión las figuras de Carlos Menem, Ramón Puerta y claro está, la de él.
El señor romántico pintor y escultor del peronismo reunido en Potrero de Funes le escribe una carta abierta a Kirchner. Como si a éste le interesara o se detuviera en la misma para dejar de hacer todo lo que no debe hacer que es casi todo lo que hace.
Y si dudas cabían acerca del convencimiento que el artista puntano alberga en su imaginario, es la frase con la que termina la epístola “(…) evite tomar decisiones que continúen condicionando negativamente la gestión de quienes nos haremos cargo del país en el próximo período de gobierno.”

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