Sociedad de pasado

Arslanian imagina, Patti revela y el oficialismo busca que huyan. Los casos de Blumberg y Sobisch.
El problema de la inseguridad es un disparador que se ha puesto en boga, dado que sirve para crear enfrentamientos.
Remarcarle al gobierno la nada que lleva adelante en esa esfera y cuestionarse, entre las distintas vertientes de la oposición, la mirada y las propuestas sobre esta problemática.
Sucede que en campaña, la precariedad del gobierno en esta materia y la existencia desbordante de la inseguridad organizada, son funcionales a las retóricas de los oponentes que con justa razón, llevan adelante un reclamo que implica, entre otras cosas, la toma de conciencia de quienes están a cargo del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
Un gobierno signado por extraños manejos que impide avanzar en la resolución de un conflicto caótico y creciente.
Arslanian en su imaginario
La figura de Arslanian se encuentra absolutamente deteriorada.
Su manera de actuar en el ministerio es cuestionada y su visión sobre la desaparición de Jorge Julio López está rodeada de misterio.
Hace un tiempo, en el programa de la señora Mirtha Legrand, Arslanian dijo que había importantes novedades sobre esta desaparición pero que nada podía adelantar, puesto que era un tema que necesitaba reserva. A pesar de la insistencia de la anfitriona, él, prefirió guardar silencio entre miradas y gestos que lo único que hacían era generar un juego perverso entre la vida y la muerte del sujeto en cuestión.
En otras declaraciones dijo que quería terminar su gestión con la resolución del caso López. Declaró querer coronar su mandato encontrándolo con vida.
Pero de seguir su lógica de pensamiento, podríamos considerar que al desaparecido se lo llevaron los pobres, los excluidos sociales. Porque para Arslanian, la inseguridad, está ligada a la pobreza. El crimen organizado, no existe.
Es como si en su imaginario, el paisaje de la provincia de Buenos Aires e incluso, el de la Nación, distara de ser lo que en realidad es.
Arslanian, cuando sale a hablar con los medios o se lo reportea, parece transportarse a un cuento fantástico y de color. El título elegido podría ser, “Alicia en el país de las maravillas.” Porque por lo general, cuando el ministro hace referencia a la inseguridad, se olvida de los últimos hechos delictivos que tienen que ver con la vuelta de los operativos comando.
Se olvida también, de los pobres que le son funcionales para culparlos de la violencia que nos envuelve y alega que la inseguridad es una sensación inflada por la oposición que quiere destruirlo.
Para este señor, la violencia tiene que ver con hechos aislados. La comisión de delitos no es una constante. Al contrario. Es algo que pasa de vez en cuando.
Las víctimas de la inseguridad son para él una molestia. Fundamentalmente, Blumberg.
Su mayor pesadilla. Quien lo saca del cuento imaginado para transportarlo a la realidad que niega jactanciosamente.
Mientras tanto, el Conurbano es un desastre y Arslanian, más allá de su inoperancia, continúa en su cargo.
Como si con un pegamento de contacto se hubiese adherido a la silla que no quiere dejar.
Aduce estar cansado.
Que no quiere renovar su gestión pero deja abierta ciertas frases que lo convierten en un referente más de este gobierno que solo busca perpetuarse en el poder.
La mirada de Patti y los medios de comunicación
Ahora bien, hablar de inseguridad es siempre hablar de Arslanian. Sus palabras son desafortunadas y condenatorias, aunque no lo quiera, de sus propias acciones.
Es por eso que anoche, en el programa del Doctor Mariano Grondona, Luis Patti dijo que el ministro sigue en función, ya que cuenta con el silencio. Esto es, con el silencio de algunos medios que no revelan la verdadera tragedia bonaerense.
Medios que desean tener, vaya uno a saber por qué, una buena convivencia con Arslanian.
Sucede, que además de acomodaticios, muchos medios tienen una tendencia sostenida a la descalificación. Se contagiaron del gobierno oficial resentido que explota los ’70 y los ’90 en sus discursos para convertirnos en una sociedad de pasado y no en una sociedad de futuro.
Entonces, no se lo deja asumir a Patti la banca que ganó democráticamente.
Para el gobierno, Patti, es un represor. Cuando lo verdaderamente cierto, es que para el gobierno de Kirchner, cualquiera que no acuerde con sus posturas, es reaccionario, represor, autoritario o fascista.
A veces me pregunto, que sentirían los verdaderos fascistas si se levantasen de sus tumbas.
A la espera de la caída
El mal uso del lenguaje nos atrasa. Nos vuelve analfabetos y confirma que nuestros funcionarios son absolutamente retardatarios.
Buscan la caída del otro y que en esa caía se produzca la huída.
Sin embargo, en dos casos, no lo lograron.
Blumberg y Sobisch. El primero se hizo cargo de que no era ingeniero.
La muerte lo convirtió en un líder contra la inseguridad.Referente de quienes tuvieron que atravesar por su misma situación y de aquellos que se niegan a continuar por este camino incierto e inseguro.Blumberg, un hombre arrastrado por la desgracia.“Rescatado” por el apoyo de amplios sectores sociales que lo adoptó, otorgándole la voz colectiva.Su equivocación, fue la de no aclarar que no tenía ese título. Su silencio legitimaba, sin maldad, al imaginario ingeniero.Un descuido grave que en condiciones ideales no debiese producirse.No obstante, nuestro país no se caracteriza por vivir en situaciones ideales.
(Nota del 18 de junio de 2007, El silencio legitimante)
Por su parte, el segundo, es cuestionado por poner orden. Algo extraño.
Y lo cierto es, que las rutas deben ser despejadas. Así, lo dispone la ley en todo el territorio nacional. No es una decisión caprichosa.
Ocurre, que como la ley no es algo que los gobernantes la hagan cumplir con rigor y a menudo, la gestión correcta de un Gobernador en el marco de un Gobierno Nacional de supuesto progresismo que homologa el orden con el autoritarismo, genera problemas que trascienden el hecho desgraciado.Todo se descalabra. Porque él da la orden de despejar la ruta, no de matar a Fuentealba.
Lo cual, marca una clara diferencia y revela que la policía a nivel nacional, no es idónea.
Por lo menos, en su mayoría.El gobernador neuquino se quedó. No escapó a su responsabilidad.Enfrentó las acusaciones.
Se hizo cargo. Un hecho para nada menor en una Argentina marcada por la indiferencia y el desentendimiento.
(Nota del 11 de abril de 2007, Selectividad compulsiva en Blog Las Maras)
Frase contundente
Se comprueba pues, que los medios de comunicación ejercen una influencia indiscutida en las formas de actuar, pensar y sentir de la población.
Es decir, en la construcción de su subjetividad.
Y así es como se pierden en el camino las certezas, las obviedades y se tergiversa una situación para ensuciar a una persona de intachable trayectoria.
Sería mejor entonces, que tanto el Gobierno Nacional como Provincial, revisaran, en lugar de insistir con el pasado que nos profundiza en la opacidad, la frase de Patti: “En la Provincia de Buenos Aires es más fácil conseguir cocaína que leche.”

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