El examen de Scioli

Ayer, en la ciudad de Mar del Plata, el candidato acomodaticio lanzó oficialmente su candidatura a Gobernador por la Provincia de Buenos Aires.
Un recorrido por su examen.
El escenario imaginario era el de un colegio o una universidad. Aquel que supo crear el candidato a Gobernador por la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli.
El actual vicepresidente de la Nación.
En Mar del Plata, ante una importante cantidad de personas entre las que estaban el matrimonio Kirchner, el gabinete oficialista, los intendentes de los distintos partidos del Conurbano, su señora esposa e hija y otros, el candidato acomodaticio, más que un discurso, llevo adelante un examen que consistió, básicamente, en apoyar y adular los proyectos de la candidata a presidente, Cristina Fernández.
Desde el escenario y con su mirada casi inamovible hacia el palco, Scioli comenzaba, algunas de sus frases así: “Como dijo Cristina.”
Era un alumno que buscaba, a través de palabreríos que adolecían de ideas, agradarle al matrimonio. Y respiraba profundo cuando ella asentía con la cabeza. El examen iba por buen camino.
Entre agradecimientos al Presidente por la oportunidad que le dio y halagos hacia la candidata, versó la presentación de una de las figuras políticas que supo siempre dónde y cómo acomodarse. Aunque en ese juego, se lo tratase como un “lumpen” político. O en el mejor de los casos, como un “comodín.”
Un sujeto con ganas de permanecer en el poder.
Así es Scioli.
Quien ayer se sumergió, oficialmente, en la encrucijada que representa el Conurbano Bonaerense.
Se lanza para profundizar los cambios. Tal como supo decir la senadora con la que entabló un idilio de cruces de miradas. Él, la apoyará en todo.
Ahora bien, profundizar los cambios, aún no se sabe bien qué significa en el diccionario kirchnerista.
Dejar las banalidades y las vanidades tampoco. Porque el discurso de Mar del Plata, tuvo un carga potente de ambas características.
Fue auto referencial y tuvo como vedettes a dos verbos. Caminar y hacer.
“Yo caminé la provincia como nadie porque me interesa que los bonaerenses recuperen sus espacios.” “Fui a muchas fábricas e iré más. A todas.”
“Es necesario hacer y estimular el trabajo de reindustrialización.”
“Hacer y caminar en todas las áreas.”
También dijo que su gestión continuaría con varios de los lineamientos de la de Felipe Solá y su gabinete. Con lo cual, se legitima la inacción y el fracaso de la acción del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
Basado en acusaciones contra la oposición, el actual gobierno provincial, se enarboló en una tendencia sostenida a la negación. Para ellos, el resto quería sembrar temores en una zona “encantada.”
Como si fuese el cuento en el que parece haber vivido Arslanian en estos años. “Alicia en el país de las maravillas.”
Selectivos en cuanto a la clasificación e importancia de los problemas, y hundidos en la frase que consagró al gobierno: “La inseguridad es una sensación”, hoy el conurbano es un caos.
Sin embargo, se trata de robos y secuestros aislados. De un estado de situación, inflado por la oposición.
Entonces, si Scioli planea seguir por esa línea, el destino bonaerense ya está anunciado si la gente lo legitima. En caso de que los votantes, le den la derecha.
Todos estaban o simulaban estar satisfechos con la oratoria. Incluso, Balestrini, su vicegobernador. Quien tuvo apenas, un discurso más interesante.
El epílogo, estuvo a cargo de la señora Cristina. Y a pesar de confesar públicamente que no quería hablar por considerar que ayer era el día de los candidatos, lo hizo.
Poca fue su resistencia. En realidad, ninguna. Inmediatamente respondió al pedido de Scioli y se acercó al escenario.
En su retórica se reiteraron las contradicciones.
Habló de la suma de voluntades e ideas. Estimó lo positivo que es crear un espacio de diálogo con aquellos que piensan distinto, puesto que discutir con quienes piensan igual es más sencillo.
Lo extraño es, que para este gobierno, todo aquel que piensa distinto es demonizado. Es categorizado de autoritario, fascista, difamador, o ladrón.
Razón por la cual, entablar un mesa de conversación con ellos, no es una tarea sencilla. Es tal vez, una misión imposible.
Concertación para ella son, peronistas más otros argentinos.
Pues habría que indagar cuáles son los requisitos que esos otros deben cumplir y también deberíamos repensar qué es el peronismo para ellos. Aunque a estas alturas, el peronismo ¿A quién le importa?
Si se ha llevado adelante un abuso desmedido del movimiento.
Además, en la actualidad, quienes se autodenominan peronistas, nada tienen de Perón ni de aquella estructura de sentimiento.
Poseen en realidad, una nostalgia que creen les es funcional.
Lo hace el Frente para la Victoria y lo hacen los peronistas disidentes mediante una cantidad de argumentos banales que ponen en evidencia que ellos tampoco, pueden estar a la altura del peronismo que alguna vez fue.

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