Enemigo político

28 de agosto de 2007

El kirchnerismo y la constitución de la oposición como enemigo.
El epicentro Cristina
El estado excepcional por el que atravesamos los argentinos es grave pero negado por el oficialismo. Porque en esta instancia del tiempo, el reconocimiento del estado de situación puede ser un revés para la reproducción de un gobierno cuya retórica tiene más de pasado que de futuro.
Cambiará la figura. Será ella en lugar de él.
La mujer que habla de cambios, de profundizaciones, de alejarse de vanidades y banalidades. Cristina, la senadora que considera que en el continente no hay problemas étnicos y culturales.
La mujer que les toma examen a los candidatos oficialistas. Incluso, a su propio compañero de fórmula. Y ellos, como buenos alumnos la miran para buscar un gesto que les haga saber que van por buen camino. Que están por aprobar el examen kirchnerista. Aquel que se pasa con apoyaturas y reverencias a la candidata.
Un examen en el que no debe faltar jamás "como dice Cristina." Tampoco las palabras, “la vamos a acompañar.” Y por supuesto, los agradecimientos por las oportunidades.
Ella debe sentirse contenida y elevada en el vocabulario de los candidatos que ellos eligieron.
Ella, debe ser el epicentro.
Los negadores de siempre
El gobierno de la Provincia de Buenos Aires es cuestionado. No obstante, sus integrantes no se hacen cargo de los reclamos. Aníbal Fernández dijo que “Carrió es una mitómana.”
Agregó que “López Murphy es intelectualmente sólido y honesto.”
Declaraciones realizadas en el marco de una entrevista hecha por Gerardo Rozín en el canal de noticias de Daniel Hadad C5N.
Allí, uno de los Fernández halagaba al mismo tiempo que desestimaba la capacidad de algunos candidatos a presidenciales. Ponía en duda que estuviesen lo suficientemente capacitados para hacer política.
Para gobernar una Nación.
Según la línea de pensamiento de uno de los compulsivamente negadores del oficialismo, nadie puede superar a Kirchner o Cristina.
Considera que la capacidad de gestión que ambos poseen es inigualable. Asemejó la figura de Kirchner a la de Perón, quitándole mérito a la acción de todos los que llegaron luego de la dictadura de 1976.
Sobreestimó al presidente colocándolo también a la par de Frondizi.
Un Fernández cegado por el poder y por una sostenida tendencia a apoyar a los lumpen o comodines de la política para no quedar fuera de juego.
Lo cual demuestra que estamos ante un gobierno de negadores que descalifica al resto, colocándolos en un lugar que ellos creen marginal. Cuando en realidad, en ese lugar están muchos de los “cortesanos” de ella y de él.
Los enemigos
La necesidad de constituir un enemigo político es necesaria y reveladora de una forma de hacer política que se sustenta más en la confrontación que en la acción basada en las ideas. Por lo menos, eso sucede en la Argentina de hoy.
Se necesita encontrar una definición de lo político que se aleje de criterios morales, estéticos y económicos. Para ello, nada mejor que la figura de Carl Schmitt.
Quien al buscar dicha definición, terminó por encontrar la distinción amigo-enemigo.
Esta distinción permite entonces determinar el concepto de lo político.
Y el enemigo es tal, si su existencia afecta mi forma de vida.
Razón por la cual, bajo esta concepción, el enemigo nunca debe desaparecer, puesto que si eso sucede la vida política también se diluye.
El gobierno que hoy detenta el poder entiende, según su retórica, que nadie es lo suficientemente idóneo como para ser opositor.
La posibilidad de debatir con personas que no piensan como ellos es inexistente. A pesar de expresar que de la alteridad pueden surgir grandes ideas.
A propósito de ello, la candidata que juega con el desconocimiento y la ignorancia voluntaria acerca de ciertos temas es pionera en la campaña de las contradicciones.
Y no cabe duda que lo último que desea una de las integrantes del gobierno de memoria selectiva, es tener opositores.
Entonces, los convierte de inmediato en enemigos. En enemigos políticos.
Sin embargo, ellos no son los únicos.
La oposición se fragmenta y también constituye enemigos.
Potenciales o no. Por conveniencia o por juego de poder.
Tal vez, enemigos de vidriera para la ocasión. Aunque enemigos al fin.
Los peronistas disidentes que se habían unido en Potrero de Funes hoy están separados. El idilio creado en el programa de la señora Legrand entre Rodriguez Saá y Puerta parece haber llegado a su fin.
Macri, en su momento, se desprendió cobardemente de Sobisch. Más tarde y sigilosamente lo hizo de Blumberg.
Jugó con apoyar o no a López Murphy y cuando decidió hacerlo en la Capital, éste comenzó a negociar un acuerdo con Carrió. Por tal motivo, el presidente de Boca inició su camino de vacilaciones en caso de consolidarse dicha alianza.
Mientras tanto, algunos integrantes de la coalición cívica, fundamentalmente los socialistas, manifestaron su descontento frente al posible acuerdo con el líder de RECREAR.
Todos generan enemigos para que la vida política se mantenga. Para que su dinámica persista, más allá de evidentes mediocridades.
La apocalíptica Carrió no escapa a ello, ya que es una gran exponente de la demonización de personas del campo político y referente de la conformación de enemigos públicos.
En síntesis, mientras todo ello transcurre, el gobierno K aprovecha en prolongar el siglo del miedo y alejar el siglo del perdón.

El examen de Scioli

22 de agosto de 2007

Ayer, en la ciudad de Mar del Plata, el candidato acomodaticio lanzó oficialmente su candidatura a Gobernador por la Provincia de Buenos Aires.
Un recorrido por su examen.
El escenario imaginario era el de un colegio o una universidad. Aquel que supo crear el candidato a Gobernador por la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli.
El actual vicepresidente de la Nación.
En Mar del Plata, ante una importante cantidad de personas entre las que estaban el matrimonio Kirchner, el gabinete oficialista, los intendentes de los distintos partidos del Conurbano, su señora esposa e hija y otros, el candidato acomodaticio, más que un discurso, llevo adelante un examen que consistió, básicamente, en apoyar y adular los proyectos de la candidata a presidente, Cristina Fernández.
Desde el escenario y con su mirada casi inamovible hacia el palco, Scioli comenzaba, algunas de sus frases así: “Como dijo Cristina.”
Era un alumno que buscaba, a través de palabreríos que adolecían de ideas, agradarle al matrimonio. Y respiraba profundo cuando ella asentía con la cabeza. El examen iba por buen camino.
Entre agradecimientos al Presidente por la oportunidad que le dio y halagos hacia la candidata, versó la presentación de una de las figuras políticas que supo siempre dónde y cómo acomodarse. Aunque en ese juego, se lo tratase como un “lumpen” político. O en el mejor de los casos, como un “comodín.”
Un sujeto con ganas de permanecer en el poder.
Así es Scioli.
Quien ayer se sumergió, oficialmente, en la encrucijada que representa el Conurbano Bonaerense.
Se lanza para profundizar los cambios. Tal como supo decir la senadora con la que entabló un idilio de cruces de miradas. Él, la apoyará en todo.
Ahora bien, profundizar los cambios, aún no se sabe bien qué significa en el diccionario kirchnerista.
Dejar las banalidades y las vanidades tampoco. Porque el discurso de Mar del Plata, tuvo un carga potente de ambas características.
Fue auto referencial y tuvo como vedettes a dos verbos. Caminar y hacer.
“Yo caminé la provincia como nadie porque me interesa que los bonaerenses recuperen sus espacios.” “Fui a muchas fábricas e iré más. A todas.”
“Es necesario hacer y estimular el trabajo de reindustrialización.”
“Hacer y caminar en todas las áreas.”
También dijo que su gestión continuaría con varios de los lineamientos de la de Felipe Solá y su gabinete. Con lo cual, se legitima la inacción y el fracaso de la acción del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
Basado en acusaciones contra la oposición, el actual gobierno provincial, se enarboló en una tendencia sostenida a la negación. Para ellos, el resto quería sembrar temores en una zona “encantada.”
Como si fuese el cuento en el que parece haber vivido Arslanian en estos años. “Alicia en el país de las maravillas.”
Selectivos en cuanto a la clasificación e importancia de los problemas, y hundidos en la frase que consagró al gobierno: “La inseguridad es una sensación”, hoy el conurbano es un caos.
Sin embargo, se trata de robos y secuestros aislados. De un estado de situación, inflado por la oposición.
Entonces, si Scioli planea seguir por esa línea, el destino bonaerense ya está anunciado si la gente lo legitima. En caso de que los votantes, le den la derecha.
Todos estaban o simulaban estar satisfechos con la oratoria. Incluso, Balestrini, su vicegobernador. Quien tuvo apenas, un discurso más interesante.
El epílogo, estuvo a cargo de la señora Cristina. Y a pesar de confesar públicamente que no quería hablar por considerar que ayer era el día de los candidatos, lo hizo.
Poca fue su resistencia. En realidad, ninguna. Inmediatamente respondió al pedido de Scioli y se acercó al escenario.
En su retórica se reiteraron las contradicciones.
Habló de la suma de voluntades e ideas. Estimó lo positivo que es crear un espacio de diálogo con aquellos que piensan distinto, puesto que discutir con quienes piensan igual es más sencillo.
Lo extraño es, que para este gobierno, todo aquel que piensa distinto es demonizado. Es categorizado de autoritario, fascista, difamador, o ladrón.
Razón por la cual, entablar un mesa de conversación con ellos, no es una tarea sencilla. Es tal vez, una misión imposible.
Concertación para ella son, peronistas más otros argentinos.
Pues habría que indagar cuáles son los requisitos que esos otros deben cumplir y también deberíamos repensar qué es el peronismo para ellos. Aunque a estas alturas, el peronismo ¿A quién le importa?
Si se ha llevado adelante un abuso desmedido del movimiento.
Además, en la actualidad, quienes se autodenominan peronistas, nada tienen de Perón ni de aquella estructura de sentimiento.
Poseen en realidad, una nostalgia que creen les es funcional.
Lo hace el Frente para la Victoria y lo hacen los peronistas disidentes mediante una cantidad de argumentos banales que ponen en evidencia que ellos tampoco, pueden estar a la altura del peronismo que alguna vez fue.

La parcialidad de La Nación

19 de agosto de 2007

Una nota del periodista Jorge Elías pone de manifiesto la precariedad de conocimiento sobre el fenómeno de las maras en el continente.
Resulta interesante y relevante la tendencia sostenida a la precariedad analítica sobre el problema de las Maras en el continente americano.
También es llamativa, la copia vulgar impartida por los medios gráficos y televisivos de la información publicada en los espacios digitales que suelen menospreciar.
Sucede, que se asiste a una devaluación de la información como consecuencia de la banalización de los temas.
Ello es lo que ocurre, por ejemplo, con el fenómeno de las maras.
Aquel que experimentó una clara transformación. La cual, con el paso del tiempo, llegó a evidenciar que la lucha que se había librado en el continente precisaba estudiarse desde otra mirada. Una mirada vinculada al poder que posee el narcoterrorismo y no a la marginalidad o desigualdad como aún sostienen muchos intelectuales.
Es decir, las interpretaciones reduccionistas son aquellas que invitan a la confusión y a la divulgación de críticas que solo llevan a evitar la solución final del problema en algunos casos, mientras que en otros, a concretarlo.
Porque el caudal de desconocimiento y el conocimiento parcial del panorama centroamericano, son dos instancias emblemáticas en nuestro país para que el estado embrionario de maras que ya encontró la primera clica en La Matanza, se materialice definitivamente.
Entonces, si no se abre un espacio de diálogo para el intercambio de conocimiento, los vacíos y los errores se reproducirán constantemente y los ciudadanos contaran con un tipo de información que nada tiene que ver con la gravedad del problema de las américas en materia de seguridad.
No comprender que nuestro continente está atravesado por la corrupción del narcoterrorismo es no saber en qué lugar de la investigación estamos situados.
Insistir hasta la saturación que la inseguridad es un conflicto que emerge de la exclusión social solamente, remite a una característica acomodaticia de los gobernantes y gobernados.
Consiste en mover las piezas del tablero de manera funcional a la permanencia en el poder.
En volcar la barbarie a un sector de la sociedad prácticamente olvidado pero recordado al momento de la culpa.
Por tales motivos, cuando un diario como La Nación publica una nota colmada de lugares comunes que insiste en confundir a los lectores sobre la realidad, el alerta se profundiza.
En el día de hoy, 19 de agosto de 2007, en noticias del exterior y en el diario mencionado, el respetado periodista Jorge Elías escribió “La ley del más fuerte.”
Una crónica sobre los hechos que se han producido en América Latina así como en Centroamérica que entremezcla opiniones redundantes y confusas sobre el fenómeno que pretendía analizar.
Un intento, que no pudo esclarecer que las maras no son las pandillas.
Modos de percibir las construcciones sociales del continente desde un paradigma que ha dejado de tener vigencia. El de la pobreza.
Cantidades de datos estadísticos que reflejan el colapso de la región y que no terminan de consolidar un criterio formado sobre dicho colapso.
Porque la línea de confusión entre las pandillas y las maras es imperceptible en apariencia aunque intensa, una vez que se ingresa en ambos mundos.
El mundo de las primeras difiere del de las segundas.
La diferencia está dada por las redes de contacto y alcance. También por la educación.
Mientras las pandillas se desplazan por el cuidado y la protección del barrio, las maras propiamente dichas, buscan el monopolio de la región. Del territorio. Operan a gran escala.
Con los carteles pesados del narcotráfico.
En cambio, las pandillas, continúan con los rituales de iniciación así como con la modalidad de los tatuajes.
Su relación con los narcos no es constante, ya que los pandilleros son utilizados por ellos en determinadas ocasiones.
Fundamentalmente, para la realización de delitos menores. Aquellos por los que no vale la pena arriesgar a ningún miembro fuerte del cartel.
Ahora bien, otra de las cosas que la nota de Elías expone, es que ingresar al mundo de delito es más sencillo que insertarse en un trabajo de tipo formal. Siempre refiriéndose a los adolescentes.
Esa apreciación es cierta. El error es considerar que quienes integran lo que él a veces llama maras y otras pandillas son provenientes de zonas marginales.
Lo cierto es, que las pandillas, en su mayoría, sí están formadas por jóvenes que han surgido de los estratos sociales más bajos y que han encontrado en ese espacio el poder que individualmente no tenían.
No obstante, algunos de esos adolescentes, con el paso del tiempo, fueron coptados por sujetos verdaderamente sofisticados.
Porque las maras, a diferencia de las pandillas, tienen que ver con la milicia. Así es en México y también, en Guatemala.
País de referencia que toma el autor y que lo lleva, lamentablemente, a caer en un lugar común.
“De Guatemala pasaron a Guatepeor en América Central” al tiempo que se refería al crecimiento cuantitativo de las pandillas o maras como dice.
Lo concreto sobre la problemática, es que crecieron cuánticamente maras y pandillas.
Las que se modificaron en nivel de calidad, fueron las maras.
Primero, por estar conformadas por ex integrantes de ejércitos de elite y luego, por haber llevado a sus filas, mediante un delicado trabajo de inteligencia, a aquellos miembros de las originales pandillas que buscaban trascender a ese grupo con poder colectivo que igualmente, seguía siendo marginal.
Fue así, como a través de un riguroso instructivo físico, táctico y estratégico, los adolescentes más osados, se alinearon con los ex Kaibiles de Guatemala y los ex Zetas de México.
De ellos recibieron el adiestramiento militar correspondiente para convertirse en el verdadero terror de la región y luchar así por el dominio de las fronteras que es sinónimo de guerra de narcos.
Razón por la cual, la nota del Secretario de redacción de La Nación es de aquellas notas en la cual, abunda el conocimiento parcial del tema, puesto que en Guatemala, la envergadura que han tomado las maras dan cuenta que atrás quedó el terror por las pandillas juveniles.
Y eso se debe, a lo expuesto.
A que muchos integrantes sobrepasaron las pandillas para adquirir más poder. Para ello, entablaron alianzas con los carteles de la droga y con ex integrantes del ejército Kaibil. Quienes encontraron en ese mundo, mayor remuneración que en la milicia.
En síntesis, por supuesto que el caso de Jorge Elías no es el único.
Para este fin de semana, su trabajo es la corona de una serie de equivocaciones signadas por la segmentación del conocimiento y la falta de pensamiento crítico, dado que complementa la entrevista que ayer fue publicada por el suplemento cultural de Clarín, Ñ, al sociólogo cubano Alejandro Portes. Quien desde ya, tampoco se privó de banalizar el problema de la inseguridad en todo el hemisferio al considerar la fuerte incidencia de la desigualdad en la violencia latinoamericana.

De atrapados y olvidados

15 de agosto de 2007

El escape del violador Ochoa, el descalabro de la justicia y la sociedad a la que nos condenan.
Una vez, Gandhi dijo, “Ojo por ojo, el mundo, quedará ciego.” Y evidentemente, no se equivocó. Porque el mundo va por ese camino.
Camino de guerras por territorios. Por obtener poder. Por ideologías.
Parece que se diluyó la posibilidad de debate y el pensar distinto devino en una lucha de pensamientos.
El mundo está expuesto. Y Argentina, no es la excepción.
Nuestra sociedad ha colapsado porque las distintas esferas que la componen están en crisis. Con lo cual, el tejido social se ha quebrado y así se agudiza la descomposición a la que asistimos.
Hay fragmentación y venta de utopías.
Estamos expuestos como todos. No obstante, también se nos expone.
La falta de compromiso así como la ausencia de normas de urbanidad, exacerban la cultura de conflicto y prolongan el siglo del miedo. Un miedo convertido en terror.
El desconocimiento o la ignorancia voluntaria cobran protagonismo en la Argentina de Hamlet.
Signados por la tragedia que produce la venta de simulacros y la constante sensación de ser una sociedad de pasado y no de futuro.
Envueltos en una ola de inseguridad de la cual, nadie parece poder sacarnos. Ni siquiera, la justicia con sus fallos y sus acciones.
Hoy, un violador que fue condenado a 16 años de prisión por haber abusado de chicos discapacitados está prófugo. Y lo está, porque en lugar de encerrarlo luego del fallo, se lo dejó, extrañamente, en libertad.
Entonces, la justicia se vuelve parcial. Su credibilidad se pone en jaque y la pregunta que inmediatamente surge es ¿Por qué no iba a escaparse un sujeto condenado a 16 años de prisión efectiva?
El violador es un degenerado. Un sujeto que no se regenera jamás.
Su arrepentimiento, no es por el daño causado a la víctima y mucho menos a su entorno. El malestar, es por las consecuencias que el acto cometido tendrá sobre su persona.
Porque el violador es conciente de lo que hace. Su forma de proceder, no es en defensa personal. No viola o mata por estar bajo emoción violenta o en legítima defensa.
El sujeto viola por un placer degenerado. Y luego asesina, en determinados casos, porque la muerte es la condecoración del hecho cumplido.
Ochoa, es el violador condenado. Y su condena no fue caprichosa, puesto que sus abusos fueron comprobados. Lo que sí fue caprichoso y carente de sentido común, fue dejarlo en libre.
Es incomprensible esa decisión. Ni siquiera puede pensarse una lógica o seguir una línea de pensamiento coherente que de respuestas a dicha decisión.
Ahora bien, cuando el fallo se produjo, los medios informaron y como siempre opinaron. Y el punto de vista de todos fue el descalabro de la justicia y la barbarie cometida.
Se vaticinó la posibilidad de la huida y el vaticinio se cumplió. Lo cual, era obvio. El escape forma parte de las características mentales del violador y son, acordes también, a su biotipología.
Razón por la cual, lo sucedido, ya estaba anunciado.
Se desconoce su paradero.
No se sabe si aún está en el país o bien, salió del mismo.
El error de la justicia, puede haberse exportado o tal vez no.
Lo cierto es, que una esfera tan importante como la legal no puede permitirse estos trágicos equívocos.
El delincuente volverá a delinquir. Violará cuantas veces pueda.
Seguramente, su acción no sea inmediata. Esperará para no ser atrapado. Pero cuando lo considere, cuando ya no pueda manejar su asquerosa racionalidad, otra víctima pasará a formar parte de su lista.
Mientras tanto, el pánico se apoderó de los chicos abusados, de sus familiares y la sociedad debe estar alerta.
Otro violador comprobado está suelto por la falta de idoneidad de un tribunal.
Los padres le piden al Ministro Arslanian que haga algo. Que aquella ayuda que antes ofreció la materialice ahora, poniendo a todos los efectivos a buscar a Ochoa. Antes de que la historia se repita.
Este caso, es otro de los tantos que nos hunde en la opacidad social. Que confirma que vivimos en un país del revés. Que lo más importante es perpetuarse en el poder. Que nuestros funcionarios son, en su mayoría, retardatarios.
Que el orden ya no es sinónimo de salvaguardar el bienestar nacional sino más bien, es sinónimo de autoritarismo.
Esta última, es la concepción más inmediata del progresismo oficialista. Aquella que busca crear un estado de situación confuso bajo discursos que en apariencia parecen contundentes pero su génesis es vacía.
Nada está controlado y todo está desbordado.
Somos un país aislado y ligado a escándalos. Eso se debe, a que cuando nos vinculamos, lo hacemos con la gente equivocada. Con los países equivocados. Tal es el caso de Venezuela.
Vamos a contramano de la globalización. De la modernidad que convirtió lo sólido en líquido.
Somos una sociedad de atrapados y olvidados. En la que los derechos humanos son selectivos.
Se olvidan que son universales. Que a todos nos pertenecen.
Les pertenecen a las comunidades aborígenes, a los pobres que se los culpan de la inseguridad y también a los chicos que fueron abusados por Ochoa.
No es fascismo exigir que las penas sean proporcionales a los delitos. Tampoco lo es, que si el acusado es culpable, cumpla su condena como se debe.
Ayer en su discurso, la candidata Cristina Fernández pidió terminar con las vanidades y las banalidades. ¿Qué esperan para hacerlo?
La sociedad pide a su vez, sentido común.
Coherencia y dejar de lado esa tendencia a chocar con el mundo.

Sociedad de pasado

13 de agosto de 2007

Arslanian imagina, Patti revela y el oficialismo busca que huyan. Los casos de Blumberg y Sobisch.
El problema de la inseguridad es un disparador que se ha puesto en boga, dado que sirve para crear enfrentamientos.
Remarcarle al gobierno la nada que lleva adelante en esa esfera y cuestionarse, entre las distintas vertientes de la oposición, la mirada y las propuestas sobre esta problemática.
Sucede que en campaña, la precariedad del gobierno en esta materia y la existencia desbordante de la inseguridad organizada, son funcionales a las retóricas de los oponentes que con justa razón, llevan adelante un reclamo que implica, entre otras cosas, la toma de conciencia de quienes están a cargo del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
Un gobierno signado por extraños manejos que impide avanzar en la resolución de un conflicto caótico y creciente.
Arslanian en su imaginario
La figura de Arslanian se encuentra absolutamente deteriorada.
Su manera de actuar en el ministerio es cuestionada y su visión sobre la desaparición de Jorge Julio López está rodeada de misterio.
Hace un tiempo, en el programa de la señora Mirtha Legrand, Arslanian dijo que había importantes novedades sobre esta desaparición pero que nada podía adelantar, puesto que era un tema que necesitaba reserva. A pesar de la insistencia de la anfitriona, él, prefirió guardar silencio entre miradas y gestos que lo único que hacían era generar un juego perverso entre la vida y la muerte del sujeto en cuestión.
En otras declaraciones dijo que quería terminar su gestión con la resolución del caso López. Declaró querer coronar su mandato encontrándolo con vida.
Pero de seguir su lógica de pensamiento, podríamos considerar que al desaparecido se lo llevaron los pobres, los excluidos sociales. Porque para Arslanian, la inseguridad, está ligada a la pobreza. El crimen organizado, no existe.
Es como si en su imaginario, el paisaje de la provincia de Buenos Aires e incluso, el de la Nación, distara de ser lo que en realidad es.
Arslanian, cuando sale a hablar con los medios o se lo reportea, parece transportarse a un cuento fantástico y de color. El título elegido podría ser, “Alicia en el país de las maravillas.” Porque por lo general, cuando el ministro hace referencia a la inseguridad, se olvida de los últimos hechos delictivos que tienen que ver con la vuelta de los operativos comando.
Se olvida también, de los pobres que le son funcionales para culparlos de la violencia que nos envuelve y alega que la inseguridad es una sensación inflada por la oposición que quiere destruirlo.
Para este señor, la violencia tiene que ver con hechos aislados. La comisión de delitos no es una constante. Al contrario. Es algo que pasa de vez en cuando.
Las víctimas de la inseguridad son para él una molestia. Fundamentalmente, Blumberg.
Su mayor pesadilla. Quien lo saca del cuento imaginado para transportarlo a la realidad que niega jactanciosamente.
Mientras tanto, el Conurbano es un desastre y Arslanian, más allá de su inoperancia, continúa en su cargo.
Como si con un pegamento de contacto se hubiese adherido a la silla que no quiere dejar.
Aduce estar cansado.
Que no quiere renovar su gestión pero deja abierta ciertas frases que lo convierten en un referente más de este gobierno que solo busca perpetuarse en el poder.
La mirada de Patti y los medios de comunicación
Ahora bien, hablar de inseguridad es siempre hablar de Arslanian. Sus palabras son desafortunadas y condenatorias, aunque no lo quiera, de sus propias acciones.
Es por eso que anoche, en el programa del Doctor Mariano Grondona, Luis Patti dijo que el ministro sigue en función, ya que cuenta con el silencio. Esto es, con el silencio de algunos medios que no revelan la verdadera tragedia bonaerense.
Medios que desean tener, vaya uno a saber por qué, una buena convivencia con Arslanian.
Sucede, que además de acomodaticios, muchos medios tienen una tendencia sostenida a la descalificación. Se contagiaron del gobierno oficial resentido que explota los ’70 y los ’90 en sus discursos para convertirnos en una sociedad de pasado y no en una sociedad de futuro.
Entonces, no se lo deja asumir a Patti la banca que ganó democráticamente.
Para el gobierno, Patti, es un represor. Cuando lo verdaderamente cierto, es que para el gobierno de Kirchner, cualquiera que no acuerde con sus posturas, es reaccionario, represor, autoritario o fascista.
A veces me pregunto, que sentirían los verdaderos fascistas si se levantasen de sus tumbas.
A la espera de la caída
El mal uso del lenguaje nos atrasa. Nos vuelve analfabetos y confirma que nuestros funcionarios son absolutamente retardatarios.
Buscan la caída del otro y que en esa caía se produzca la huída.
Sin embargo, en dos casos, no lo lograron.
Blumberg y Sobisch. El primero se hizo cargo de que no era ingeniero.
La muerte lo convirtió en un líder contra la inseguridad.Referente de quienes tuvieron que atravesar por su misma situación y de aquellos que se niegan a continuar por este camino incierto e inseguro.Blumberg, un hombre arrastrado por la desgracia.“Rescatado” por el apoyo de amplios sectores sociales que lo adoptó, otorgándole la voz colectiva.Su equivocación, fue la de no aclarar que no tenía ese título. Su silencio legitimaba, sin maldad, al imaginario ingeniero.Un descuido grave que en condiciones ideales no debiese producirse.No obstante, nuestro país no se caracteriza por vivir en situaciones ideales.
(Nota del 18 de junio de 2007, El silencio legitimante)
Por su parte, el segundo, es cuestionado por poner orden. Algo extraño.
Y lo cierto es, que las rutas deben ser despejadas. Así, lo dispone la ley en todo el territorio nacional. No es una decisión caprichosa.
Ocurre, que como la ley no es algo que los gobernantes la hagan cumplir con rigor y a menudo, la gestión correcta de un Gobernador en el marco de un Gobierno Nacional de supuesto progresismo que homologa el orden con el autoritarismo, genera problemas que trascienden el hecho desgraciado.Todo se descalabra. Porque él da la orden de despejar la ruta, no de matar a Fuentealba.
Lo cual, marca una clara diferencia y revela que la policía a nivel nacional, no es idónea.
Por lo menos, en su mayoría.El gobernador neuquino se quedó. No escapó a su responsabilidad.Enfrentó las acusaciones.
Se hizo cargo. Un hecho para nada menor en una Argentina marcada por la indiferencia y el desentendimiento.
(Nota del 11 de abril de 2007, Selectividad compulsiva en Blog Las Maras)
Frase contundente
Se comprueba pues, que los medios de comunicación ejercen una influencia indiscutida en las formas de actuar, pensar y sentir de la población.
Es decir, en la construcción de su subjetividad.
Y así es como se pierden en el camino las certezas, las obviedades y se tergiversa una situación para ensuciar a una persona de intachable trayectoria.
Sería mejor entonces, que tanto el Gobierno Nacional como Provincial, revisaran, en lugar de insistir con el pasado que nos profundiza en la opacidad, la frase de Patti: “En la Provincia de Buenos Aires es más fácil conseguir cocaína que leche.”

Venta de utopías

6 de agosto de 2007

A la inseguridad se suma el desconocimiento o la ignorancia voluntaria sobre los temas que ponen en jaque la capacidad del gobierno. Las maras.
Mientras las maras se propagan por el continente americano, en Argentina, la ignorancia sobre el tema es alarmante.
Como si para los funcionarios, el problema de la inseguridad solo existiese en la retórica y no en la práctica. Mencionar el tema para que la población crea que se trabaja exhaustivamente sobre el.
Sin embargo, la realidad demuestra lo contrario.
Porque de investigar los hechos delictivos que se producen en lo cotidiano y que en la mayoría de los casos siempre conllevan una víctima fatal, la reiteración de los mismos no tendría cabida.
No existe un plan de prevención como tampoco una toma de conciencia.
Ni siquiera el hecho mortal de La Matanza decretó un estado de alerta máxima.
Recordemos que en ese partido apareció la primera célula de la Mara Salvatrucha en Argentina. Su líder, apodado “lagrima”, tenía todas las características de un marero ligado al crimen organizado.
Esa clica, fue la autora material e intelectual del homicidio de la joven de 22 años, Eugenia Ledesma.
Uno de los responsables, con antecedentes penales, fue liberado por falta de pruebas y emprendió su huída a algún país en el cual, las maras, son mucho más que un estado embrionario o un comienzo.
Es decir, tanto en Centroamérica como en otros países del hemisferio sur, la problemática del narcoterrorismo es feroz y ya ha devorado generaciones.
Por su parte, en otros lugares, el problema adquirió otros matices y las responsabilidades son atribuidas a la exclusión social.
No obstante, los hechos de la vida cotidiana demuestran, por ejemplo, que en Argentina la gravedad se complejiza e incrementa.
El accionar de grupos comando es una modalidad delictiva que ha vuelto a tomar vigencia en los últimos meses. Razón por la cual, creer que los excluidos, parias o desafiliados pueden ser los causantes del crimen a gran escala, es banalizar la situación.
Es desconocer el problema, o bien, ignorarlo voluntariamente. Como hizo la senadora y candidata a presidente Cristina Fernández con los problemas étnicos y culturales que atraviesan el continente y que han eclosionado en Argentina.
Fundamentalmente, en las afueras de las provincias de Córdoba y Chaco.
Allí, la desnutrición y el pauperismo son protagonistas de un paisaje que revela, por un lado, la desidia de las mentalidades gubernamentales; por otro lado, la falta de educación de varios sectores de la población y por último, los cambios que no llegan, las promesas incumplidas y la falta de lazos de solidaridad que brinden contención a las tantas poblaciones aborígenes que por sus creencias no se insertan en esta sociedad moderna y contemporánea.
Sucede, que relegados y excluidos también forman parte de nuestra realidad. Conforman un círculo que se agranda y del que se vale el oficialismo. Porque le son funcionales.
Son funcionales para decir que por ellos existe la inseguridad y son funcionales para declarar, gloriosamente, que cada vez, hay menos pobres. El razonamiento adolece de sentido.
De haber menos pobres debería entonces, haber menos inseguridad.
Y no es precisamente eso lo que se observa. Al contrario.
El delito aumentó no solo en el Conurbano sino también, en la Capital Federal.
Desde asesinatos hasta tráfico de drogas.
La perversa moda del paco, las zonas liberadas y los niños en riesgo son algunos de los condimentos de una Argentina que según dicen, comenzará un proceso de transformación.
Entonces, mientras el gobierno que solo defiende los derechos humanos de los desaparecidos se toma su tiempo, el riesgo social se agudiza.
Las mafias encuentran un espacio propicio para la comisión de ilícitos y las maras dan sus primeras señales en un país en el que el gobierno de turno tiene una amplia capacidad selectiva en materia de prioridades e indiferencia.
Y al tiempo que el mundo nos pasa por encima, la cultura de conflicto persiste y el choque de costumbres habilita el retorno de las tribus urbanas con más potencia para confundir aún más, la diferencia entre estas últimas, las pandillas y las maras.
Ahora bien, la preocupación por los temas que aquí no preocupan, o bien, movilizan parcialmente, en países tales como Honduras, son ampliamente estudiados y abordados en una concordancia práctico discursiva.
Se busca solucionar el problema y se expone el estado de situación en los medios de comunicación sin vender simulacros.
Tanto es así, que datos recogidos del Diario La Prensa de Honduras, revelan que unos 400 mil menores de 18 años trabajan para sobrevivir.
“Son sometidos a la explotación laboral y las ONG aseguran que unos 150 mil adolescentes han sido reclutados por pandillas.”
También muchos han sido coptados por el crimen organizado para recibir adiestramiento militar de pequeños.
En Guatemala por ejemplo, la envergadura que han tomado las maras en materia de tácticas y estrategias, dan cuenta que atrás quedó el terror por las pandillas juveniles.
Muchos integrantes sobrepasaron las pandillas para adquirir más poder. Para ello, entablaron alianzas con los carteles de la droga y con ex integrantes del ejército Kaibil.
Quienes encontraron en ese mundo, mayor remuneración que en la milicia.
Finalmente, los argentinos somos rehenes de una tendencia sostenida de resentimiento.
Espectadores de los sucesos de barbarie que se producen en el marco de un absurdo “progresismo” que solo existe en el imaginario de quienes compraron un pasaje hacia un extraño concepto de liberación. Y subidos a la caravana de un Chávez demente, el oficialismo se dedica a culpar a la oposición y los medios de todas sus falencias.
Frente a eso, los peligros se apoderan de la población, convirtiéndonos en sujetos sujetados a una venta de utopías cuya génesis, es perpetuarse en el poder.

La candidata y los aborígenes

1 de agosto de 2007

Cristina Fernández, entre el desconocimiento y la ignorancia voluntaria.
A pesar del desafortunado desconocimiento que manifestó la senadora Cristina Fernández en el cierre del Congreso de Filosofía de San Juan, en Argentina, al igual que en el resto del continente, si algo sobran, son los problemas étnicos y culturales.
Los diversos conflictos por los que atraviesan las distintas comunidades aborígenes que encuentran su punto de convergencia en la exclusión y auto exclusión, son característicos de América. Razón por la cual, decir que no hay problemas de esa índole es no saber en qué lugar se vive y por ende, no tener soluciones a problemas que si bien, no son tratados constantemente por los medios, tienen su espacio y forman parte de los problemas de América.
El problema de los aborígenes comienza cuando se dieron a conocer las primeras formas de dominación de los españoles sobre ellos.
Esclavitud, saqueo y apropiación de las riquezas de los mismos fueron algunos de los métodos de dominación y sometimiento.
Frente a la oposición de la Iglesia, la Corona Española determinó establecer la Encomienda como institución socioeconómica. Mediante la misma, un grupo de indígenas se entregaba a un encomendero para trabajar a su servicio, y así, recibir protección. Pero el encomendero era protector de los indígenas solo en teoría, ya que en la práctica, era un explotador.
Los pueblos indígenas debían pagar un tributo, ya sea en especie o bien, en servicio personal.
El problema de la mano de obra también fue otro de los conflictos de difícil solución.
Debido a la escasez de mano de obra, la Corona Española institucionalizó la llamada Mita.
La Mita era un sistema que obligaba a un grupo, clan, o tribu indígena a realizar un trabajo por un tiempo determinado y por una remuneración, o salario.Ahora bien, el problema de los pueblos indígenas encuentra esos antecedentes. No obstante, en la actualidad, el problema persiste.
Su cultura, así como sus creencias han sido motivo de disputas permanentes.
Fuera de lo que es un mundo globalizado, las distintas culturas que atraviesan nuestro continente viven en un tiempo pasado.
Alejadas de los privilegios de la modernidad aunque también, sometidos a los avatares de la misma.
La construcción de su subjetividad, no les permite, a la mayoría, insertarse en una sociedad de consumo moderna y globalizada.
Si bien algunos de ellos, como los Tobas, se relacionan más por fuera de sus creencias, muchas otras comunidades no conocen más allá de su hábitat original.
El tema reside en comprender que los lazos con el otro, no son sinónimo de pérdida de los objetivos. De sus identidades culturales.
Por tales motivos, es ilógico y desinformado decir que en América no tenemos problemas étnicos y culturales.
Es, en el caso de la candidata a presidente, un error a considerar, puesto que tira por la borda todo ese bagaje de conocimiento que cada vez que puede, pretende revelar.
Su desconocimiento, o tal vez, la ignorancia voluntaria de tal problema, evidencian, una vez más, que el progresismo en el cual se ha enarbolado, es una simple palabra.
Una palabra desgastada.
Porque la senadora Fernández, lo mismo que quienes la secundaron y aplaudieron, deberían saber, que los desaparecidos de la última dictadura, no son las únicas víctimas de la violación de derechos humanos.
Sucede, que para el gobierno K, tanto los desaparecidos como los ’90, son funcionales a su retórica basada en el resentimiento del pasado.
En cambio, el problema de los aborígenes, por lo menos en nuestro país, les pertenece por efecto rebote. Porque es un tema que se arrastra.
Ellos, independientemente de los dichos, han experimentado la violación de sus derechos.
Han sido y son violados los siguientes derechos:
-A la vida (Art. 4º del Pacto de S.J de Costa Rica; Art. 3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos).
- A la integridad personal (Art. 5º incisos 1 y 2 del Pacto de S.J de Costa Rica).
- A la libertad personal (Art. 7º incisos 1-2-3-4-5-6 del Pacto de S.J de Costa Rica; Art. 3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos).
- Garantías judiciales (Art. 8º incisos 1-2-3-4-5 del Pacto de S. J de Costa Rica; Art. 11º de la Declaración Universal de Derechos Humanos).
- A la indemnización, protección de la honra y de la dignidad (Art. 11º incisos 1-2-3 del Pacto de S. J de Costa Rica; Art. 5º de la Declaración Universal de Derechos Humanos).
-De protección a la familia, derechos del niño (Art. 19º del Pacto de S. J de Costa Rica).
-A la propiedad privada (Art. 17º inciso 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos).
-De circulación y de residencia (Art. 22º inciso 1 del Pacto de S. J de Costa Rica; Art. 13º de la Declaración Universal de Derechos Humanos),
- Igualdad ante la ley (Art. 24º del Pacto de S. J de Costa Rica; Art. 7º de la Declaración Universal de Derechos Humanos).
-Protección judicial (Art. 25º del Pacto de S. J de Costa Rica; Art. 7º de la Declaración Universal de Derechos Humanos).
Otro tema a considerar y que siendo la señora candidata una mujer que ha vivido parte de su vida en el sur no puede desconocer, es el problema que las comunidades experimentan con la tierra. Su relación con la misma es fundamental y básica en el desarrollo y desenvolvimiento de su cultura. Además de esencial en sus creencias.Por ejemplo, en la cosmovisión maya; el Sol es el padre; la Luna es la abuela; y la Tierra es la madre.
Para la cultura indígena, la tierra ancestral, es fuente de vida y parte esencial de su identidad; es por eso que la tierra, es de propiedad comunitaria. La tierra pertenece al grupo y no a un individuo. No puede ser considerada como una mercancía. Mucho menos, como un bien susceptible de apropiación privada o enajenación a terceros en las condiciones que prevén los sistemas de derecho napoleónicos.
Desconocer esto, es desconocer la Parte II del Convenio 169 de la OIT “los gobiernos deberán respetar la importancia especial que para las culturas y valores espirituales de los pueblos interesados reviste su relación con las tierras o territorios, o con ambos, según los casos, que ocupan o utilizan de alguna otra manera, y en particular los aspectos colectivos de esa relación. Además, deberán respetarse las modalidades de transmisión de los derechos sobre la tierra entre los miembros de los pueblos interesados establecidas por dichos pueblos, consultarse a los pueblos interesados siempre que se considere su capacidad de enajenar sus tierras o de transmitir de otra forma sus derechos sobre estas tierras fuera de su comunidad. Asimismo, deberá impedirse que personas extrañas a esos pueblos puedan aprovecharse de las costumbres de esos pueblos o de su desconocimiento de las leyes por parte de sus miembros para arrogarse la propiedad, la posesión o el uso de las tierras pertenecientes a ellos.”
Si tomamos como ejemplo la constitución de Guatemala para ver extender el problema que dicen que no existe, la misma, al igual que muchas otras de América Latina se inspira en dicho convenio.
La constitución guatemalteca contiene diversas disposiciones programáticas que a la hora actual están en vías de revisión, en consonancia, no sólo con el convenio 169 sino además, con el Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas que forma parte del conjunto de acuerdos que permitieron poner fin a más de treinta años de guerra civil.
Por último, como defensora auto proclamada de los derechos de la mujer, la candidata, debería saber que muchas mujeres aborígenes son víctimas de violencia. Ignorar esa situación, es tener una mirada selectiva sobre la condición de mujer.
Sobre las cuestiones de género.
Todos hechos concretos que debería revisar para que su retórica se enriquezca de coherencia y verdadero saber.
 
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