Observatorio

GH de cabotaje, combinación de la casa de la degradación con la casa onírica.
Observaciones del juego de la nada.
Las entradas
Serán las condiciones climáticas o tal vez, el hastío, lo que lleva a los participantes a estar todo el día en la cama.
Tapados y bajo un sueño evidentemente forzado debido a la necesidad de evadirse del encierro que ellos mismo supieron elegir.
Algunos, para tratar de recuperar la fama que alguna vez tuvieron y que por incapacidades no pudieron sostener.
Al tiempo que otros, entraron a la casa para mostrarles a los televidentes que a pesar de la fama por carácter transitivo, ellos, tenían aptitudes que ofrecer.
Por otro lado, están los famosos que transitan por un camino que tiene que ver con la búsqueda de un reconocimiento y una mediatización que parece no llegar nunca, más allá del trabajo y de los escándalos bochornosos que se generaron en el afuera.
Cultura mediocre
Todos ellos e incluso, los que fueron nominados por sus compañeros y luego eliminados del juego por el voto popular, forman parte de la cultura de la mediocridad.
Que es la cultura del facilismo.
Del no hacer nada en el contexto de un programa televisivo en formato de un juego importado en el cual, no siempre gana el verdadero Gran Hermano.
Porque si pensamos el juego objetivamente, el mismo tiene que ver con la forma de entablar vínculos con personas que no se conocen pero que tendrán que convivir un largo tiempo.
Puede pensarse, como la constitución de una comunidad en la que todos tienen que colaborar a través de la división del trabajo.
Sin embargo, en GH outlet, al igual que en otros, nada de eso sucede.
Al contrario, siempre hay un participante que se encarga de realizar todas las tareas domésticas mientras el resto se dedica a la nada.
Esa nada consumida por miles de espectadores.
Por aquellos que disfruten de esa escena y por los analistas de medios.
La nada se sostiene desmesuradamente. Calculadoramente.
Es el pilar del juego porque la nada, es el todo.
Las formas del juego
El juego para el afuera y el juego para el adentro.
Consideremos que si se cae bien en el afuera, por más de recibir infinidad de nominaciones, la gente le dará la derecha al participante sentenciado.
Mientras tanto, ellos viven al revés.
El descanso transcurre durante el día y la interacción, por lo general, es por la noche.
Se busca ganar más que nunca.
Se busca, la hegemonía dentro de la casa.
El poder del que adolecen afuera, pretenden obtenerlo dentro de la misma.
Quieren ser líderes, comandar al resto de manera implícita.
Sin que se note, aunque eficazmente. Disimular lo que en realidad soy para que el otro “jugador” no descubra mi verdadero desplazamiento. La forma de crear conflictos sin quedar involucrado.
Táctica, estrategia entorno a la psiquis del resto.
Manipulación de las formas de actuar, pensar y sentir.
De la creencia con respecto a la credibilidad del otro.
Es por ello, que GH, no es un juego para cualquiera.
Cualquier persona no puede ingresar a la casa.
Su psicología debe estar preparada para el encierro así como para los conflictos que devienen con la convivencia.
Ya que si a veces no es sencilla la relación con nuestros semejantes, la creación de vínculos con desconocidos, puede ser más complicada aún.
Perversidad adentro
Indiferentes algunos y otros al pendiente de las cámaras, ejercen un juego perverso que tiene que ver con la sexualidad.
Se generan subjuegos dentro del juego que revelan, entre otras cosas, la degradación de la condición humana. Caricias, histeria y la tentación que produce la revelación de la palabra.
Poner a prueba la voluntad y la inteligencia.
Que eso prime antes que el instinto.
Una conducta que revela como, bajo las condiciones del encierro, el "vale todo" cumple un rol fundamental.
Para mostrar, sobre todo, el poder y la revelación dentro de la casa. El manejo de los hilos de la conducción a través de una seducción abrumadora pero como consecuencia de la abulia que genera el paso del tiempo sin hacer nada.
Morbo afuera
Mientras adentro juguetean unos con otros sin llegar a nada, el televidente busca la concreción. Quiere, sin duda alguna, sexo explícito.
De producirse, el rating subirá.
Todos los programas de televisión reproducirán las imágenes.
No obstante, el morbo por mirar como se mantienen relaciones sexuales al interior de un programa televisivo luego se convierte en crítica.
Aparece la indignación y el cuestionamiento al programa.
Y fundamentalmente, a quienes son protagonistas de la escena más deseada a posteriori cuestionada.
Así se maneja el público que otorga legitimidad al producto conforme a la satisfacción de sus demandas.
Porque la crítica, es simplemente, para mostrarse como contestarios de una acción privado que se convirtió en pública.
La sociedad consumo, en cierto punto, no quiere revelan que avala los grotescos que se producen en la Caja de Pandora.
La eliminación
Esta noche, es noche de eliminación. O el Robertino Tarantini, o el “Roña” Castro.
Mientras el primero no aporta prácticamente nada al juego, el segundo tiene gran relevancia dentro de la casa.
El domingo se la paso durmiendo.
Aunque muy seguro de que la gente lo salvará, el fantasma de su salida ronda por su mente al igual que en el imaginario de los otros miembros, puesto que la soberbia de “locomotora” fue tema de debate en todos los programas de TV.
Robertino, en cambio, se muestra tranquilo.
En sus auto nominaciones e incluso, cuando fue nominado por sus propios compañeros por manifestar que quería abandonar la casa, el público, siempre lo dejó dentro.
Lo cual demuestra que Robertino es querido y que su bajo perfil al quedar nominado con uno de los máximos exponentes de la casa, no lo descolocó.
El “Roña” si lo está.
La presencia de Diego, el ex GH arrojado al GH de cabotaje para darle identidad y una revancha por no haber ganada el juego anterior, enfurecen al boxeador que más de una vez buscó poner distancia con comentarios poco afortunados para quien es más conocido por haber estado preso y por la espontánea de la ganadora de GH –Marianela Mirra- que por su personalidad misma.
Continuará

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