Espacio de poder

Rial y Sofovich, el poder por amenaza y el poder por trayectoria.
La relación con Ventura.
Desde que se creó Sociedad y Medios, se sostiene que la televisión argentina, a pesar de sus críticas, es una de las mejores del mundo, puesto que responde a las demandas de la sociedad de consumo en cada una de las etapas.
Siendo cíclica y pensada en términos de poder, la Caja de Pandara se presenta como un medio masivo que apela al juego perverso del me dijo, le dije, le digo.
Todo ello, para crear confusas alianzas y confrontaciones.
Un estado de situación que revela que son muy pocas las relaciones de amores y odios que se sostienen tanto en cámara como fuera de aire.
Es decir, la falsedad y la hipocresía, se presentan en el mundo del espectáculo, como las características más sobresalientes.
Se adolece, en su mayoría, de códigos.
Y esa carencia tiene figuras estelares. Jorge Rial y Luís Ventura.
Ambos, juegan a ser enigmáticos.
A no querer dar nombres bajo argumentos de periodismo ético.
Son una dupla televisiva ejemplar en términos de cálculo y obsesión. Cuando alguien se les cruza y crece transitando un camino que no es el digitado por ellos, comienza la guerra.
Lo mismo sucede cuando alguna figura del medio se les revela o comparte alguna relación con alguien que ellos detestan.
Porque a diferencia de lo que muchos dicen, ni Ventura es Chirolita, ni Rial, es Chasman.
La definición es errónea.
Cada uno tiene un papel claramente delimitado.
Su relación se mantiene en el tiempo.
Ello se debe al amplio conocimiento que tienen del medio y al poder con el que cada uno cuenta.
Los dos pueden acabarse si lo desean. Y ellos, lo saben.
Ninguno es inocente de los alcances del otro. Cualquiera de los dos, al momento de poner en evidencia al otro, en el supuesto caso de una pelea, no dudará en contar sus más bajos instintos.
Saben que Intrusos mide bien.
Que la revista Paparazzi es una de las más compradas.
Y que Primicias ya es una de las páginas Web del espectáculo más leídas. Razón por la cual, son concientes que deben fortalecer su vínculo y jamás demostrar los conflictos que suelen darse al interior de la relación. Incluso, del programa mismo.
Personas cercanas al señor del habano y al desde hace un tiempo, señor de los lentes, confirman que existen rivalidades periodísticas entre ellos que rara vez, saldrán al aire.
La premeditación así como el autocontrol, priman cuando la luz roja de la cámara se enciende. Sin embargo, la carótida les late intensamente.
Entonces, arremeten contra los enemigos que comparten.
O por problemas personales, o bien, por solidaridad. Aquella que los muestra como un frente fuerte pero que no diluye los conflictos que los enfrentan.
En los últimos tiempos, y luego del pase del señor Gerardo Sofovich a canal 9, se lo escuchó decir a Rial que en el medio está todo bien en tanto y en cuanto, no pasas la media.
Esto es, cuando no te convertís en una figura consagrada.
Fundamentalmente, se refiere al caso de Iliana Calabró.
A quien defenestró luego del conflicto que tuvo con Sofovich cuando en su programa, para ese entonces en AMERICA, lo trató de tacaño y que le costó la relación con el productor que la tenía como una de las protagonistas de la obra teatral “Soltero y con dos viudas”
George Rial se puso del lado de Sofovich sin dudarlo. También le dio la derecha en el conflicto que mantuvo con Laura Fidalgo en Bailando por un Sueño.
Hoy, la realidad es otra.
Sus “amores” han cambiado.
Invita a Intrusos a la hermana de Iliana, para defenderla por el supuesto maltrato que Sofovich, independientemente de la reconciliación que se produjo entre ellos, le da.
Ahora también, defiende a Fidalgo.
Incluso, otra vez subestima a la audiencia.
Hace referencia implícita sobre la persona de Viviana Canosa al decir que ella habla mal por los pasillos del 9 de Sofovich.
Y remata: “Por lo menos, tardó menos tiempo que yo.”
Se ríe socarronamente.
Habanito indica que Sofovich es una mala persona.
Se auto impone el papel de Batman y a Sofovich, le otorga, arbitrariamente, el rol del Guasón.
Es tan absurdo que hasta pretende que los televidentes internalicen que Sofovich, se ha creído la tradicional música y sobrenombre del Padrino.
Subestima al público de la misma manera que al productor.
Se suma al juego televisivo en una humorada que solo pueden creerla, los débiles mentales.
Entonces, mientras que el poder de Rial se basa en la descalificación hacia el resto, así como en la siembra de dudas sobre personas que se dedican a trabajar; el poder de Sofovich reside en la generación creativa de obras de teatro y programas de TV.
En cualquiera de sus facetas, inclusive en la de presidente del jurado de Bailando, demuestra talento y conocimiento de los medios.
Su poder es por acumulación de trayectoria.
En cambio, el del intruso, es el poder de la amenaza.
El de contar todo aquello que los famosos, no quieren que se sepa.
Si no te revelas guardo reserva, si movilizas las fichas del tablero mediático de una manera que me perjudica, te “entierro.” Su habilidad es soberbia para ello.
Relaciones de poder que se entablan y acomodan.
Hechos que generan una cantidad importante de juicios de valor. Maneras de actuar que dividen a la colonia más mediática y expuesta en un espacio de construcción de poder de fácil acceso pero de difícil permanencia.

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