Dieléctica de lo masivo

29 de diciembre de 2006

El papel de la televisión en la vida cotidiana.
Segunda parte de Cultura de masas.
De un tiempo a esta parte, los medios de comunicación se han masificado notoriamente.
En algunos casos de manera auto referencial y en otros casos, a través de un sistema de ideas copiado del exterior y adaptados a la sociedad de consumo correspondiente.
El medio que se ha caracterizado en esta escala masiva, ha sido la televisión. Aunque la radio también ha crecido sustancialmente a pesar de ser uno de los primeros medios en circulación.
Debido a esto, se conforma una cultura de masas que dista de ser designada con ese nombre de manera peyorativa.
Porque en contraposición a lo que sucedía en las sociedades tradicionales, la cultura de masas de los tiempos modernos no es superficial y mediocre.
Es, sin más, un tipo de cultura que ha trascendido lo que antes podía considerarse una elección vulgar o simplista.
Una cultura popular que vive bajos los ritmos acelerados de la globalización, subiéndose a la vorágine de la misma para intentar no quedar relegada y buscar, al mismo tiempo, escapar de los conflictos e imponderables de la vida cotidiana frente a un televisor.
A penas por un par de horas y a modo de pasatiempo.
Todo ello, más allá de que en ese escape, se releguen argumentos y calidad.
Razón por la cual, estas cuestiones obligan a los investigadores y observadores sociales, a replantearse la perspectiva crítica de este tipo de cultura.
Entre otras cosas, la revisión debe darse como consecuencia de que actualmente, la televisión en general y los programas de corte banal, son consumidos por todo tipo de personas.
Personas, que forman parte de distintas clases sociales. Entonces, el empobrecimiento del gusto, en materia de medios, ya no es privativo de las denominadas clases bajas o subalternas.
Al contrario, la nivelación hacia abajo debe atribuírsele a toda una nueva cultura híbrida que ha construido un tipo de subjetividad particular y que modificó las formas de actuar y pensar de los productores.
Hasta crear una nueva estructura de sentimiento que versa entre la elección racional de lo popular y el consumo exclusivo y menor, de ciertos productos de alto contenido intelectual.
Por lo tanto, lo que puede apreciarse a causa de los avances en materia de investigación y discurso, es la articulación de lo popular con lo masivo y de lo masivo con lo popular, haciendo a un lado aquella antigua visión de la degradación de las masas.
Es decir, una dialéctica de lo masivo.
Aquella que ha logrado convertir a los televidentes en conocedores de distintas culturas desde sus hogares.
Que ha interceptado identidades a través de viajes televisados.
Que se ha expandido a nivel mundial siendo, en muchos casos, una herramienta más de trabajo.
Y que sin duda alguna, ha servido para el sensacionalismo y la destrucción de muchos conceptos formados.
A veces para bien y a veces, por supuesto, para mal.
Así, se fue formando la televisión que hoy tenemos. Por lo menos, en Argentina.
Aunque también, en muchos otros lugares.
De ahí, que creer en la totalidad de todo lo que se ve y escucha en esta caja mágica imprevisible y previsible, es no haber entendido las reglas impuestas por los medios y las demandas de show realizadas por esta nueva cultura que se fue sumando a la antes despreciada cultura de masas.
Y que tuvo como resultado, la conformación de la cultura híbrida.

Cultura de masas

27 de diciembre de 2006

La televisión: forma suprema de comunicación en las sociedades occidentales.
La televisión argentina, lo mismo que la de otras partes del mundo, se caracteriza por poseer una gran variedad de géneros. Desde programas de entretenimiento hasta ficciones, telenovelas, películas, comedias, periodísticos de investigación, noticieros, magazines y realitys, la televisión ofrece una serie de opciones en distintos formatos que además de buscar puntos de rating, se interesa por satisfacer los gustos y demandas de la sociedad de consumo.
Aquella, que marca las tendencias y que refleja lo que hoy en día es, la cultura de masas. Así, la globalización, la cultura consumista y el postmodernismo, forman parte de un mismo fenómeno que evidencia los avances tecnológicos y los niveles de cambio que se han producido, en el caso argentino, a partir de la medición minuto a minuto.
Productos de alta calidad como “El tiempo no para” y “Montecristo”, al aparecer un fenómeno netamente popular como “Bailando por un sueño” y posteriormente “Cantando por un sueño” son relegados por los televidentes que no buscan calidad sino show.
De esto modo, ambos fenómenos lograron absorber el atributo argumentativo de las ficciones mencionadas, levantando un escenario de luces, conflictos, escándalos, bailes y sueños.
Y se puso de manifiesto que: “la alta cultura se ha convertido en una subcultura más, en una opinión más (…)” (Chambers, 1986)
La televisión es entonces, un medio esencial para la producción y reproducción de una “cultura” basada en políticas, por sobre todas las cosas, marketineras.
Otro dato a tener en cuenta, es que la televisión ha acortado las distancias.
La masividad televisiva, acompañada por los ritmos de la globalización y todo lo que la misma implica, han permitido disminuir los kilómetros entre hemisferios.
Los informativos por cable contribuyeron a mejorar las comunicaciones y con ella, la calidad de las noticias. A lo que debe sumársele, el auge de la informática.
Noticias del mundo entero llegan al instante para informar sobre las problemáticas, novedades y demás que van sucediendo en los lugares más lejanos.
Un conglomerado de imágenes y cables de último momento llegan a las redacciones de los periódicos y otros medios cotidianamente.
No obstante, suele tener la primicia, debido a su permanente continuidad horaria, la televisión y más rápido aún, la radio.
De este modo, asistimos a un mundo que se maneja a través de los hilos de los medios mediante el progreso y el desarrollo proporcionado por la globalización.
Dos instancias positivas como contrapartida de lo que también, ha relegado.
Continuará

Internas

15 de diciembre de 2006

Las contradicciones que se viven en el seno de la sociedad argentina.
Lejos de las utopías, la sociedad argentina se enfrenta a un estado de situación que está más cerca de la tragedia que de la salida del caos en el que se vive.
Una Argentina prácticamente igual a la Dinamarca de Hamlet.
En dónde la gente se debate entre el ser y el deber ser.
Una Nación en la que el poder se ha convertido para muchos, en la única herramienta de supervivencia. Y sin importar los medios, se busca aquel poder que continúa presentándose injusto para quienes no lo tienen.
Sociedad que parece alejarse del campo de la educación fomentando, aún más, el ingreso de la barbarie.
Aquella que hoy, pudo trascender al propio Sarmiento. Escenas de la vida cotidiana demuestran la fragmentación social y las contradicciones.
Debates caducos sobre problemáticas que necesitan urgentes resoluciones.
Víctimas de la inseguridad enfrentadas en el discurso.
Piqueteros contra piqueteros. Piqueteros contra el gobierno.
El Gobierno Nacional en conflicto con el Provincial. Y ambos gobiernos se encuentran en la retórica contradictoria del reclamo.
El martes pasado quedó liberado el joven secuestrado en la localidad Bonaerense de José C. Paz, Cristián Ianone.
Tras el pago de un rescate que ronda la suma de los 300.000 pesos. Mientras esto sucedía, el Ingeniero Juan Carlos Blumberg declaró que la policía bonaerense pretendía robarle a la familia 47.000 pesos.
Por su parte, la madre del joven desmintió dicha versión agregando que lo único que hizo el Ingeniero fue entorpecer la investigación
Hace varias horas, la Fundación Axel, emitió un comunicado de prensa que aclara la situación, desmintiendo que Blumberg haya entorpecido la investigación y que su acercamiento a la familia Ianone fue por el llamado que la misma hizo a la fundación.
Desde la Fundación se sostiene el tema de los 47.000 pesos, ya que la información, según el Ingeniero, le fue brindada por una persona cercana a la familia.
Lo cierto es, que todo es una profunda contradicción que pone de manifiesto las internas existentes dentro de sectores que padecen o han padecido el mismo horror.
En otro plano, se encuentra el caso de Raúl Castells.
Quien repudiaba a D’ Elía mientras ocupaba el cargo de Subsecretario de Tierra y Viviendas, lo repudiaba. Es decir, hasta las declaraciones desafortunadas a favor de Irán, D’ Elía, mantenía una cordial relación con el gobierno Nacional.
Tanto es así, que junto al publicista Braga Menéndez, el piquetero devenido en funcionario era algo así como un vocero presidencial.
Pero luego de las declaraciones, más un hartazgo casi evidente, Luís D’ Elía dejó de ser práctico al Kirchnerismo y todo concluyó en un: Chau, chau, adiós.
Extrañamente, el piquetero del merendero más top de Argentina -aquel en el que trabajarán durante Noche Buena Huberto Roviralta junto a la mal hablada “futura marquesa” Nazarena Vélez- apoyó a D’ Elía frente a la actitud que se tomo para con él.
Ahora bien, otras versiones encontradas y que también tienen como protagonista a Castells, ocurrieron días pasados en un predio ferial cito en Lomas de Zamora.
Allí, para evitar el desalojo estipulado por el Gobierno Provincial, el piquetero se enfrentó con la policía y terminó todo quemado.
Él, dice que lo atacaron con un lanzallamas mientras la bonaerense aduce bombas molotov.
A medida que esto sucede, los medios, ávidos de primicias y sensacionalismo, se dedican a exhibir, como si fuese una excelsa noticia, la imagen si barba de Castells.
Por otro lado, la familia de Jorge Julio López, luego de meses de una “calma enrarecida” solicita, mediante carta abierta, que López no sea el primer desaparecido de la democracia.
Frente a esto, los encargados en la investigación no han realizado aportes concretos.
Al menos, no públicamente.
Todo es muy extraño en nuestra sociedad.
Algunas situaciones son lamentablemente comunes y previsibles.
La concordancia, se presenta como un verdadero concepto límite. Aunque lo que sí es lineal, es el patrón de conducta de una sociedad que hoy te legitima y mañana te demoniza.
Individuos que no entienden que no existen varias verdades sino una sola verdad.
Y que la construcción de “verdades” son simulacros que nos hacen involucionar.
Pero las internas y las contradicciones prosiguen.
Los dimes y diretes versan entre acusaciones y frustradas alianzas.
El me dijo, le dije, le digo se hace eco expandiéndose por todas las esferas de la vida hasta generar una profunda confusión.
Una confusión, que cuando parece disiparse, vuelve a enturbiarse con declaraciones violentas de algunos funcionarios y/o víctimas y con la triste realidad de que para muchos candidatos, el tema de la inseguridad, le es funcional, ya que forma el epicentro de sus candidaturas aunque de modo banal.
Candidaturas, que en su mayoría, han dejado de lado la problemática colectiva de nuestro país para “avocarse” en una de las debilidades de hoy.
 
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