Los incorregibles

La desfachatez de Solá y Arslanian contra Blumberg.
El retorno de los secuestros es acompañado por la falta de criterio y responsabilidad de las declaraciones del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y de su Ministro de seguridad.
Improperios que se hacen presentes siempre que las autoridades se encuentran acorraladas en el no saber qué hacer.
Y en ese no saber, se pierden en dichos absolutamente desafortunados. Como por ejemplo decir: Que la no aparición de Jorge Julio López es un fracaso del pueblo.
Ahora bien, el último secuestro que se ha dado a conocer públicamente es el de Hernán Ianone. Un chico de 22 años cuya residencia era en localidad bonaerense de José C. Paz.
Estudiante de la Facultad de El Salvador, fue secuestrado días pasados y exigen por su rescate 500.000 dólares. Sucede, que de un tiempo a esta parte, los secuestradores reclaman los pagos en dólares. Un secuestro que no trascendió y que se produjo en la zona de San Isidro es una prueba de ello.
Los familiares de la víctima debieron pagar 50.000 dólares de rescate.
El caso Ianone, si bien ha trascendido, es hermético.
Y ello se debe al modus operandi de los secuestradores. Aquellos que llaman una vez para dar cuenta del secuestro y luego tardan un par de días en volver a comunicarse con los familiares.
Juan Carlos Blumberg difundió el hecho y reclamó la renuncia del gobernador Felipe Solá y de su Ministro de Seguridad, León Arslanian por llevar a la Provincia de Buenos Aires por un camino de total anarquía en lo que a la seguridad respecta.
Ambos personajes, lo mismo que especialistas en secuestros, criticaron a Blumberg por difundir el caso.
Es más, sugirieron que de pasarle algo al secuestrado, la culpa, sería del Ingeniero.
Un absoluto disparate, ya que la familia Ianone fue la que se contactó con la Fundación para ver los pasos a seguir.
Es decir, cuando sucedió el secuestro de Axel, Blumberg no le avisó a nadie y perdió igualmente a su hijo. Razón por la cual, la seguridad sobre la vida de la víctima es difícil de ser garantizada. Casi en su totalidad, depende de los niveles de violencia que manejen los secuestradores.
Como vemos, la sociedad argentina vuelve a enfrentarse a ese miedo que devino en terror.
Un terror, que en realidad, nunca desapareció porque muchos hechos delictivos no han sido debidamente denunciados. Ello se debe por un lado, a que los individuos que conforman esta sociedad temen por la intervención de la policía como cuerpo de seguridad, dado que muchas veces, sus accionares entorpecieron negociaciones hasta llegar a la muerte de la víctima.
Por otro lado, se evita a la policía para seguir rigurosamente con todas las pautas que imponen los secuestradores.
La intervención de grupos de investigación especializados debe ser necesaria y el Gobierno Nacional, también debe hacerse cargo.
El tema de la seguridad no es privativo de la Provincia. Es un mal que afecta a todo el país.
Hay una descomposición social a la que se le suma la debacle y las pésimas referencias que se tienen de la policía bonaerense. Policía que carece de códigos y debida preparación.
Aunque por supuesto, hay excepciones.
Difundir en los medios el secuestro no está mal.
Bien utilizados, los medios de comunicación son una herramienta fundamental que opera como informativo y como fuente de complemento. Principalmente, si los incorregibles aceptan sus limitaciones y empiezan a trabajar conjuntamente y a conciencia. Y de entender que no están capacitados, retirarse, antes de que la barbarie se profundice aún más, en la Provincia de Buenos Aires.
Porque de continuar por esta vía, el problema de la inseguridad no tendrá fin y de incorregibles y inoperantes se seguirán llenando los cargos públicos.

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