Un recuerdo libertario


Artigas, la construcción de la subjetividad y la conformación de las tradiciones populares.
Pequeño ensayo teórico.
La figura de Artigas
Entre los libertadores de América Latina la historia puede colocarnos frente a la figura de José Gervasio Artigas (1764-1850).
Considerado por algunos como el brillo más vivo del federalismo en el Río de la Plata en el siglo XIX, y visto por otros como un ser controvertido y cuestionado por su viraje ocupacional.
Porque la ocupación de Artigas fue tomando distintos matices hasta que se convirtiese en el más amado y respetado líder de la Banda Oriental.
Primero fue estanciero, luego contrabandista de ganado hábil en burlar y desafiar a las autoridades españolas. Más tarde se convirtió en capitán de Blandengues y finalmente, tras la ruptura de Buenos Aires con España, se constituyó en el gran líder.
Artigas era partidario del gobierno republicano basado en el respeto a la autonomía de las provincias.
Bajo sus ideas se logró elaborar una concepción de la democracia americanista de rasgos propios.
Se reelaboraron las doctrinas del contractualismo en su vertiente roussouniana, a la cual se le colocó un contenido novedoso proveniente de la cultura de la campaña y sus sectores populares.
La organización nacional, proyectada por Artigas, obedecía a una construcción progresiva de individuo, comunidad y federación. Así, la idea del contractualismo fue redefinida sobre las bases comunitaristas demoradicales.
Al igual que el libertador Simón Bolívar y el pensador Mariano Moreno, Artigas, planteó la necesidad de un nuevo contrato.
Un contrato que nada tenía que ver con el libre goce de la propiedad privada individual. El contrato pensado, era un contrato entre comunidades, provincias o regiones para salvaguardar la independencia.
Los contratantes no serían individuos sino pueblos y provincias. Con lo cual, la concepción integracionista era más que apreciable.
El Pacto Fundacional Federativo de Artigas, aquel que Monteagudo proyectaría a nivel de un Congreso Continental, está en la raíz histórico-política de la emancipación americana.
La socióloga argentina Alcira Argumedo dice que Artigas tomó las ideas de Rousseau para sistematizar aspiraciones y experiencias populares como las formas de democracia directa.
Por otra parte, “El código agrario de 1815 -tierra libre, hombres libres- fue la más gloriosa y avanzada constitución que llegaron a conocer los uruguayos.
Las ideas de Campomanes y Jovellanos en el ciclo reformista de Carlos III influyeron sin duda en el reglamento de Artigas, aunque éste surgió como una respuesta revolucionaria a la necesidad nacional recuperación económica y de justicia social.”
(Galeano; 1971: 154-155)
Las tierras se repartían conforme a la premisa: “los más infelices serán los más privilegiados” El lema signaba a los indios a tener el principal derecho. De ahí, que el sentido fundamental de la Reforma Agraria haya estado vinculado con el hecho de asentar sobre la tierra a los pobres del campo.
“Las tradiciones guaraníticas, charrúas y gauchas arrastraban modos de participación por consenso en las grandes decisiones comunitarias, en la elección de los liderazgos y jefaturas, en el tratamiento de la “propiedad” de la tierra, en los esquemas solidarios y colectivos de producción y distribución económicos, que dieron sustento al ideario de Artigas.” (Argumedo; 2002)
Las tradiciones populares
Dentro del abanico de las tradiciones populares latinoamericanas existen distintas vertientes que marcan diferencias y similitudes entre los pensadores y libertadores latinoamericanos. Sin embargo, frente a las desigualdades y al lugar paupérrimo que muchos pensadores le han dado a los americanos, podemos encontrar puntos en común entre Moreno; Rodríguez; Bolívar y Artigas, como ser: la necesidad de encontrar caminos autónomos de interpretación de los procesos históricos y sociales, así como de recuperar una visión propia del mundo para dar respuestas a condiciones semejantes.
“Artigas y los sistemas flexibles de producción o las redes teleinformáticas; Simón Rodríguez y la formación de mentes creativas y libres a través de la educación; Bolívar y San Martín en la construcción de una unidad federativa y autónoma de todo el continente. (Argumedo; 1999)
La idea consistía en ingresar con dignidad y ser protagonistas de nuestro propio destino en el siglo XXI.
Así, las vertientes latinoamericanas pueden interpretarse como proyectos contra-hegemónicos e innovadores.
Proyectos que buscaron plantear un nuevo sistema, recuperando las categorías europeas para luego apropiarlas y reinterpretarlas a la realidad de las sociedades latinoamericanas.
Todos ellos, han tratado de construir nuevas formas de pensamiento con respecto a la cuestión nacional, divergentes algunas al interior de las mismas pero constructivas al fin, para que podamos pensar y repensar los términos en los cuales queremos comenzar a construir, nuestra propia subjetividad.
Sin más "La conclusión podría ser que el problema político, ético, social y filosófico de nuestros días no es tratar de liberar al individuo del Estado y de las instituciones del Estado sino liberarnos de ambas, del Estado y del tipo de individualización que está ligada a éste. Debemos promover nuevas formas de subjetividad a través del rechazo de este tipo de individualidad que nos ha sido impuesta durante siglos." Foucault
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