Lamentablemente, es lo que hay.


Gran parte de las chicas que ocupan un espacio en algún espectáculo teatral de la calle corrientes o en los medios, se ven vinculadas en escándalos.
Ahora, es el escandalete prostibulario.
Panorama general
Muchas de ellas, salidas de un reality show y otras con bastantes años en el medio por haber comenzado tempranamente, las chicas siempre tienen algo que decir. Ya sea porque una se peleó con la otra; por romper con alguna relación amorosa; sólo por ser adictamente mediáticas; o bien por estar involucradas en casos de prostitución.
Si bien todas no son iguales físicamente, poseen el común denominador de la sensualidad. Con lo cual, su presencia resulta muy atractiva en una obra de teatro. Sea comedia, revista o music hall.
Tampoco son iguales en su retórica y en la forma de adaptación al medio del espectáculo.
Algunas parecen vivir en un submundo dentro del mundo, ya que se encuentran ajenas a la realidad social, política y económica del país. Bellas “vedettes” de la nueva generación, no solamente carecen de un capital cultural básico, sino también, de un nivel informativo cotidiano.
Su léxico deja bastante que desear y no precisamente porque sean groseras. Bajo la excusa de pertenecer a alguna provincia, la letra S se ha escapado de las palabras que las chicas suelen utilizar para argumentar los escándalos que las cobijan o para decir cualquier otra cosa. Son los casos de la rosarina Silvina Luna y de la santiagueña Pamela David. Ambas salidas de realitys. Mientras la primera vivió la parasitaria experiencia de “Gran Hermano”, la segunda participó de “El Bar.”
Otras, no pronuncian la consonante por la patética razón de no saber hablar. Son los casos de Maria Eugenia Rito; Ximena Capristo; y la vulgar Fernanda Vives (esposa de Tota Santillán)
En otro espacio, se encuentran Nazarena Vélez y Sabrina Rojas. La primera, tremendamente mediática, con un pasado amoroso escandaloso, casada y separada del cantante Daniel Agostini y muy vinculada con el otrora diez (Diego Armando Maradona) Nazarena pronuncia las eses marcadamente y es una de las que mejor se expresa dentro del medio.
La segunda, Sabrina, es una chica de muy bajo perfil. De novia con un muchacho buen mozo y estudiante universitario. De bajo perfil como Silvina Luna, Sabrina, comparte teatro con Moria y con la modelo Nicole Neuman.
La diferencia, es que la ex “Gran Hermano” siempre se ve envuelta en algún lío.
Aparte, se encuentra Celina Rucci. De cuerpo escultural, profesional y muy bien hablada. Es raro que ella entre en conflictos voluntariamente, aunque si la buscan, su lengua es una de las más filosas del ambiente.
Sacando, por supuesto, a la señora Moria Casan.
A ella nadie le gana a la hora de confrontar. Legendaria en su trabajo, completa y cerebral, Moria camina las tablas como nadie y cataloga de casting a las chicas que quieren "colgarse de sus lolas" o auto-definirse como vedettes por ponerse un par de plumas y un conchero.
Su labor y presencia escénica se acompañan de un carisma único. Y su trascendencia y vigencia se debe a que toda la voluptuosidad y sensualidad que posee tienen el sello del talento innato y las neuronas en buen funcionamiento.
Florencia de la V es un caso paradójico.
Mujer para algunos, hombre para otros. Florencia es ciertamente un travesti extrovertido que tiene más glamour, por ejemplo, que Ritó o Cirio pero que no las pasa a la hora de bailar.
Vulgar en su vocabulario, también desconoce las eses y bromea desagradablemente con su condición sexual elegida.
El caso de la ex esposa del futbolista Martín Palermo, no tiene retorno.
No sabe hacer ni decir nada pero se encuentra en los medios. Seguramente, gracias a una pelea que tuvo con Nazarena Vélez. A quien en su momento, se la vinculó con él.
Wanda Nara representa la degradación de la mujer. Mejor dicho la auto- degradación y la prestación de una condición íntima para tener un minuto de cámara.
Con tan sólo 18 años, durante el verano se la vio y relacionó con Maradona. Trabaja en un intento de teatro de revista pero trascendió por su forma estúpida y desagradable de hablar.
Deficitaria en su pensamiento, supo declarar que era virgen y que para revertir esa situación un hombre debía dormir a su lado durante cinco meses.
Todos se mofaron de sus declaraciones. Nadie le creyó pero tuvo su momento de “gloria” cuando fue invitada al programa “Intrusos.”
Todas ellas son trabajadoras teatrales. Salvo excepciones.
Algunas gozan de tener algún papel en un programa de televisión. Exhiben sus cuerpos porque de ellos viven y no está mal. Para eso los cuidan.
Sin embargo, fundamentalmente la señora Nazarena, muchas veces a dicho que dentro del mundillo de la nueva camada, la prostitución es algo frecuente. Cotizaciones de todo tipo, ya sea para trabajar menos, para lograr subir más rápido, o simplemente, porque está en la condición de la chica vender su cuerpo.
El tema es muy delicado y Nazarena asegura saber los nombres y las tarifas que manejan las chicas que a ello se dedican. Incluso, lo saben productores y claro está, los periodistas catalogados como amarillos.
Como siempre, las involucradas van a negarlo.
Ocurre que en el medio, negar es más sabroso que aceptar.
Si se acepta y habla, las cámaras dejarán de perseguirlas para ir en busca de nuevas noticias, de nuevos escándalos. Y eso, ellas, no pueden permitirlo. Porque la adicción a las luces y a las cámaras puede más que cualquier otra cosa. Nacieron por escándalos; resurgieron por la misma vía; y otras, buscaron la fama mostrándose las veinticuatro horas del día en un programa de televisión, aprovechando a la patológica sociedad voyer.
Quieren parecerse a Moria y se desgastan más en ello que en progresar.
Ninguna quiere ir al choque con la diva, puesto que cuando Rito lo hizo, simplemente, la señora Casan la trató de manchita de tuco. En otras palabras, de grasa.
¿Prostitutas ellas?
El programa “Intrusos” dio a conocer la noticia que varias de las chicas antes nombradas se encuentran involucradas en una red de prostitución a raíz de los servicios que se ofrecían en un matutino gráfico de México.
Sus imágenes aparecen en un diario de la ciudad de Navarit, México.
Una empresa mexicana utiliza varias imágenes de éstas chicas para promocionar servicios sexuales. Acompañamiento, masajes y otro tipo de agregados sexuales son el menú que la empresa ofrece.
Se promocionan los servicios con las fotos de Nazarena Vélez, Ximena Capristo, Silvina Luna, Pamela David y Sabrina Rojas. Las chicas se enteraron y se viene una demanda judicial. Los precios que se manejan son: Los servicios para “adultos” oscilan entre los 500 pesos mexicanos, equivalente a 40 dólares o 120 pesos argentinos. Además, se ofrece hospedaje.
A demandar
Las chicas, junto a sus respectivos abogados, tomarán las medidas legales correspondientes luego de realizar las averiguaciones pertinentes.
El tema no es menor y atenta contra la moral de las mismas. Y si se envían cartas documento por cualquier pavada, como no hacerlo en este caso.
Aunque ésta, no es la primera ver que ocurre.
Por internet se promociona a las chicas como verdaderas prostitutas. Se extraen las fotos más sexys que realizaron para una producción fotográfica y se las publica poniéndoles un precio.
¿Por qué sucede?
Sin duda, los escándalos que se producen en la farándula son redituables y funcionales, no sólo a los programas de chimentos, sino también, a las revistas del corazón.
El papel que éstas mujeres desempeñan en los medios no es aleatorio. Aquí existe un juego y como tal, tiene sus propias reglas.
Los periodistas suelen crear personajes mediáticos y cuando no, tienden a fomentar los creados por otros o emergentes de algún lugar en particular.
Simplemente, porque ese es su rol y es legítimo.
Además de informar sobre nacimientos, romances, casamientos, separaciones, estrenos y bajas, los periodistas del espectáculo - a veces titulados como chimenteros- deben poner al aire los escándalos y las bambalinas.
Dimes y diretes y peleas vulgares venden más que otro tipo de información referida a la farándula.
Hay una sociedad de consumo que demanda tales situaciones. Que gozan de ellas pero que por supuesto, luego, niegan conocerlas.
Que enciende el televisor a la hora señalada para tener dos horas de eso y que espera el día de la semana en que salga la revista para ponerse al tanto de todo aquello que por televisión, aún, no se ha dicho o que directamente, no se dirá.
Entonces, tomarse en serio, horrorizarse y escandalizarse cuando la pantalla se enciende y los improperios comienzan, es una pérdida de tiempo, puesto que mucho de lo que se ve está armado. En su defecto, exagerado. Y a veces es absolutamente real.
Y mediado por la habilidad de conductores y panelistas que saben cuándo intervenir para que el escandalete tome más color y el rating suba.
Por lo tanto, si del hurto de una tanga las chicas armaron casi dos semanas de programa, el tema de la prostitución puede dar para un mes o más.
Tanto es así, que quejarse, no tiene sentido. Puede optarse por cambiar de canal o tomar el tema como lo que es. Delicado en el caso de las que no están involucrados y revelador si es que algunas lo están.
Los medios son un arma de doble filo.
Si se quiere pertenecer, hay que ser conciente de los costos y beneficios. Principalmente cuando tanto se juega y especula con la imagen, dado que nunca falta el oportunista que busca hacer su propio negocio.
Lamentablemente, es lo que hay. Algunas, ni de trabajo pueden hablar.
Pero sin duda, algo tendrán…

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