Eternamente Borges


"Dicen que soy un gran escritor. Agradezco esa curiosa opinión, pero no la comparto. El día de mañana, algunos lúcidos la refutarán fácilmente y me tildarán de impostor o chapucero o de ambas cosas a la vez." (Borges)
Literatura
Como proceso social, la literatura, implica algo más que contenidos o personajes; conlleva figuras y tropos que no sólo componen o arman el texto. Vinculan la estructura de la obra con sus posibles lectores e inscriben al sujeto que dice.
Tanto es así, que la preocupación por las relaciones entre relato y público son tan antiguas como la transmisión oral misma.
El escritor
Al igual que las palabras fundadas en el lenguaje, la literatura y los escritores, tienden a perpetuar en la memoria de sus lectores. Incluso, de sus no lectores que por una u otra razón, escucharon hablar del autor de una obra magistral.
La transmisión de un libro, así como sus diversas interpretaciones sorprenden al lector. Porque con el paso del tiempo, los libros se reinterpretan y van adquiriendo otro sentido. El sentido que cada uno le otorga, conforme al tiempo vivido.
La generosidad y la nobleza del escritor se vuelven cautivantes. La magia de producir una pintura en la mente del que lee, a través del uso específico del lenguaje, es una vivencia única que sólo un buen escritor puede ofrecer.
Voltaire, supo decir: “La escritura es la pintura de la voz”
Borges en la obra
Jorge Luís Borges (1899-1986) Escritor y pensador argentino. Controvertido y cuestionado por su ideología política, así como también, por sus interpretaciones hacia ciertos clásicos de la literatura Argentina que ocupan un lugar central en la tradición de nuestro país.
Sus posturas políticas evolucionaron desde el izquierdismo juvenil al nacionalismo, y después a un liberalismo escéptico desde el que se opuso al fascismo y al peronismo. A lo largo de toda su producción de cuentos, Borges, creó un mundo fantástico, metafísico y ciertamente subjetivo.No sólo experimentó rechazo hacia la Academia Española sino también hacia la lengua orillera. Tanto es así, que en “EI idioma de los argentinos” (1928) estableció que al problema verbal no puede dársele ninguna solución general porque: “el lenguaje es como la luna y tiene su hemisferio de sombra.”
La metamorfosis que se fue produciendo en la personalidad de Borges con el paso del tiempo fue sumamente notoria. Si bien nunca se caracterizó por ser un hombre accesible y simple, la progresiva pérdida de su visión lo fue convirtiendo en un hombre cada vez más adusto, pesimista, netamente conservador y por sobre todas las cosas, sumamente crítico.
Su opiniones acerca la gauchesca; el Martín Fierro; el tango; los refranes populares; la oralidad criolla y sus inflexiones; la novela popular rioplatense en el siglo XIX, poseen gran originalidad argumentativa.
Sus intervenciones sobre la gauchesca en la década del ‘20 hacen un corte netamente polémico respecto del discurso intelectual nacionalista y esencialista (Sarlo)
Esta posición, Borges va a subrayarla en las décadas que siguen, desconfiando irónicamente de un discurso ’mayor’ sobre la fundación gauchesca de la cultura Argentina.
Eternamente Borges
Veinte años sin la presencia física del escritor.
Veinte años de maravillosa continuidad y reedición de su obra inquietante, en la que prevalece su espíritu controvertido.
Un Borges que vive en las bibliotecas; en el alma y en el saber de quienes bebimos de la fuente del relato borgiano.
Porque podía gustar o no, pero negar su originalidad y debido uso de la palabra, es un acto de ignorancia imperdonable.
Borges, al igual que otros tantos escritores, ayudaron a que muchas personas hoy, puedan decir: “Yo soy lo que he leído.”
Entonces, el escritor argentino vivirá eternamente en cada ser.
Porque Borges, tal como alguna vez dijo Sartre al referirse a los escritores: fue escritor, no por haber elegido decir ciertas cosas, sino por la forma en que las dijo.

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