Crimen y Castigo


Cuestiones teóricas y reflexivas a cerca de la reforma del Código Penal en la República Argentina
Lo básico ante la reforma
En una sociedad como la nuestra, llevar adelante cierto proyecto de legalización, puede ser contraproducente.
Porque cuando el tejido social está fracturado; las construcciones de sentido se tornaron banales; la falta de educación de apoderó de muchos; la libertad se confundió con libertinaje; y la rebeldía de los más jóvenes se volvió jactanciosa; concretar un aumento de las libertades individuales es riesgoso.
Y esto no significa estar en contra de tales libertades, al contrario.
No hay nada más sano que el hombre libre.
Pero la libertad tiene que tener un control y ese control debe imponerlo el Estado.
También el hombre, claro está. Como ser responsable debe auto imponerse dicho control, de lo contrario, el descontrol se apodera de lo individual, afectando, inexorablemente, lo colectivo.
La legalización del consumo de drogas, así como la legalización del aborto son cuestiones complejas.
Para poder llevarlas adelante, es necesario educar. O sea, ir de lo simple a lo complejo, evitando, en la medida de lo posible, correr riesgos innecesarios.
Instruir a la sociedad a través de métodos preventivos para evitar embarazos no deseados; y difundir los efectos que ciertas drogas poseen en el cuerpo y de qué manera afectan el sistema inmunológico.
Por otro lado, es preciso tener en cuenta que las drogas, no siempre ocasionan los mismos efectos en los individuos. Tanto es así, que el tema de la legalización del consumo es mucho más complejo de lo que en realidad se cree.
Cierto es, que en países del primer mundo el consumo de marihuana, por ejemplo, es legal. Pero estas argumentaciones invitan a decir que nosotros no formamos parte de ese primer mundo.
De lo cual se infiere, que los usos y costumbres son completamente distintos, lo mismo que el tipo de educación brindada.
Así, la socialización primaria y secundaria cambia notoriamente entre países desarrollados y subdesarrollados. Lo que no cambian, son los efectos de las drogas y las consecuencias de los abortos inconcientes.
Y no es lo mismo recetar el consumo de marihuana como paliativo o curativo del cáncer, que el uso indiscriminado de pasta base en los colegios o barrios precarios.
Como tampoco es lo mismo el consumo personal de marihuana, que el consumo que además, busca su venta sin importar edades.
Todo es perjudicial, lo que cambia es la extensión del daño.
Por lo tanto, la reforma debe contemplar muchas variantes. Debido a ello, se requiere de especial idoneidad.
Sistema educativo
La educación es fundamental para el desarrollo y el crecimiento de las sociedades.
Pensamos la educación como centro de la organización social.
En el plano micro el objeto de la misma se circunscribe en ver las sociedades en las cuales se lleva adelante el proceso educativo. Se habla de agentes. Como la familia; el grupo de pares; la comunidad o vecindad local. Aunque la escuela desempeña un papel primordial, ya que dicha institución nace con las grandes civilizaciones y los medios de comunicación de masas.
Desde lo macro, la educación enfocará su interés en los sistemas educativos. Profesores y su relación con los otros subsistemas sociales. Léase, cultura, política, economía y estructura social.Entonces, para ampliar las libertades individuales se requiere mejorar el sistema educativo.
Un sistema educativo que se encuentra en crisis en la República Argentina.
Y si no se toma conciencia de esa crisis desde arriba, la ampliación no tiene sentido alguno, ya que la anomia que se emana desde la cúpula, genera la anomia de los de abajo.
Porque si ya existen mujeres que no toman precauciones para evitar embarazos estando el aborto prohibido -con la excepción de la violación o la puesta en riesgo de la madre- legalizándolo, sin educar acerca de la infinidad de métodos anticonceptivos existentes, se protegerán menos aún.
Además, la falta de protección, no tiene como peor consecuencia un embarazo.
Parece que las legislaciones y los individuos se olvidan del Sida.
La protección, cuando de parejas ocasionales o prematuras se trata, es indispensable.
Pero si no hay educación, la legalización puede producir un defasaje, haciendo abuso, en lugar de uso de la ampliación de las libertades otorgadas.
Por lo tanto, mejorar el sistema educativo implica que la educación no se encuentre sujeta a cuestiones económicas.
Que los estratos sociales carentes de recursos económicos tengan acceso a la educación mediante programas especiales para que puedan tomar conciencia de lo que realmente significa ampliar las libertades individuales.
Explicar que es la libertad y cuáles son los alcances de la misma, según el uso que cada uno haga de ella.
La quita de barreras económicas en materia educativa, permite universalizar la educación primaria para luego aumentar la igualdad de oportunidades. De éste modo, se fomentará de modo más palpable la igualdad y la movilidad social que define el conflicto de clases.
Libertad
Ya sea como principio moral o derecho natural, la libertad constituye uno de los objetos esenciales de la política y de la vida humana.
Históricamente, su significado fue evolucionando.
Para los griegos, la libertad significó la posibilidad de decidir la propia vida, además de la responsabilidad de ser gobernado y gobernar por turno.
En Roma, en cambio, la libertad era equivalente a poseer ciertos derechos políticos: votar, nombrar y censurar a los magistrados.
La libertad antigua puede calificarse como una libertad colectiva.
Ni la democracia ateniense, ni la república romana se fundamentaron en las libertades individuales tan reclamadas como en los tiempos modernas.
Libertades usadas y abusadas -en algunos casos- merecedoras de interesantes debates en el seno de una sociedad insegura hasta de uno mismo.
Pero las libertades individuales encuentran su raíz y su debate inicial allá por el año 1789.
Con la Revolución Francesa, aunque también en la Americana de 1776.
A partir de entonces, la libertad se entendió como un conjunto de libertades; como los derechos de los ciudadanos y de las minorías, garantizados por una constitución.
Sin embargo, el desarrollo de la sociedades de masa, así como el aumento de los poderes económicos y burocráticos del Estado y el auge de los totalitarismos, pusieron nuevamente en el centro del debate intelectual de mediados del siglo XX, la cuestión de la libertad.
“Satanás”
En el Congreso y los medios de comunicación se discute el tema de la reforma.
Y en la intensidad del debate, una jueza falla con 37 años y 6 meses de prisión contra un violador que cometió siete violaciones. Cinco mujeres y dos hombres. Estos últimos estando en prisión.
Conocido como “Satanás”, el despreciable ser violó a muchas más personas.
Ocurre, que por temor a las represalias, así como por el miedo y las secuelas que una violación deja, sólo siete personas tomaron coraje para realizar la denuncia.
La condena es la más alta de las otorgadas en delitos de éste tipo. Igualmente, es una condena mínima en comparación al daño realizado.
Está comprobado científicamente que los violadores jamás se recuperan.
Es más, muchos de ellos se jactan de sus actos.
Lo mismo sucede con el hombre golpeador. Son patologías incurables.
Es decir, pueden pasar un tiempo en calma, pero luego, arremeten con más fuerza.
La cárcel no es la solución.
Las condiciones del servicio penitenciario son paupérrimas y de extrema violencia. Pues se suma la violencia de aquel que ingresa a la violencia de los que ya están adentro.
La problemática es muy profunda y controversial. Tanto es así, que al tiempo que se da una pena histórica, el congreso cuestiona si debe tomarse como violación el sexo oral.
Una barbaridad antológica que revela que las personas que están debatiendo la reforma no son las más adecuadas.
Obligar a una persona a practicar sexo oral, por supuesto que debe contemplarse como una violación, puesto que es una variable dentro de la violación tradicional.
El sexo oral puede dejar secuelas gravísimas y distintas a la de la típica violación.
Crimen y Castigo
Como en su momento planteó el filósofo Michel Foucoult: Vigilar y Castigar, hoy, además de eso, debe considerarse el Crimen y Castigo.
Así debe ser. El castigo debe ser proporcional al crimen cometido y al daño causado a la sociedad. Un castigo debidamente repartido que no le deje al criminal deseos de volver a cometer el acto delictivo. Castigo proporcional al daño, aunque continuo, regular, eficaz y cuyo costo político y económico sea el menor posible.
Porque sucede, que muchas veces el éxito de la pena no está en la cantidad sino en la lógica y en la jurisprudencia que se asienta y que debe cumplirse.
Ahora bien, bajar la edad de imputabilidad es esencial y educar es primordial para poner en marcha las reformas que se estudian. Si no, no hay reforma que conduzca a mejorar el orden social establecido.
El respeto hacia el consumo de drogas es vital al igual que la discriminación entre ellas. La conciencia de lo que significa traer hijos al mundo, también lo es.
No se trata de reformas de tipo primarias.
Son reformas de fondo que modificarán las formas de vivir dentro de la sociedad y que afectarán la subjetividad de los individuos mediante un replanteo de los modos de actuar, pensar y sentir.
Y saber si es para bien o para mal, es un riesgo que deberá correrse y cuyas consecuencias delimitarán el futuro de las generaciones venideras. Por ende, los castigos deben mirar el porvenir, teniendo como principal función el prevenir.
Finalmente, la reforma debe plantearse desde adentro del aparato judicial.
Homologando criterios y delineando principios que sean acordes al tipo de sociedad en la cual nos hayamos insertos.
Especial para Opiniones de Vanguardia: www.scavarelli.com

Entradas populares