Samid, Majul y medio kilo de cuadrada.


Una vez que el entrevistador entrevistado quiso entrevistar, el entrevistado se levantó del sillón y se fue.
Eso fue lo ocurrido el domingo último en el programa “La Cornisa” conducido por el señor Luís Miguel Majul. Quien tenía como entrevistado central al “Patrón de la Carne” , el señor Alberto Samid.
Samid, un hombre un tanto ofuscado en sus respuestas y que padece el eterno karma de los golpes. Porque si hay alguien que ha recibido bifes, sin duda, es Samid.
Este señor que fue asesor de la carne durante el gobierno del Presidente Carlos Saúl Menem y que hoy dice que se asiste al mejor gobierno de la historia Argentina, intentó dar una clase para que el televidente comprendiese las diferencias entre el granjero y el ganadero. También pretendió explicar que para que haya mayor producción hay que poner en práctica el sistema de riego artificial.
Pero Samid nunca dijo en que consistía ese riego. Lo que hizo, y en vista de ahorrar palabras, fue llevar una foto color en donde podía vérselo a él rodeado por girasoles esplendorosos. Parecía, como bien dijo Luís Miguel, una foto al mejor estilo de aquellas figuritas para niñas de Sarah Kay.
Ahora bien, por una extraña razón, Albert se resistía a explicar el proceso del riego artificial. Explicación que puede resumirse en breves palabras y al alcance de todos.
Pues se entiende que este tipo de riego es una práctica agronómica mediante la cual se suministra agua al suelo para compensar el déficit hídrico creado en el mismo por la evapotranspiración de los cultivos.
Poco a poco y notoriamente, la brevísima “conversación” fue perdiendo su eje. A punto tal de transformarse en un griterío al mejor estilo de un conventillo entre dos de sus habitantes, por ejemplo; la Tota y la Porota.
Así fue, como “El patrón de la carne” acusó a Majul de no dejarlo hablar. Le dijo que cuando el señor Jorge Asís o el señor Mauricio Macri concurrían a su programa, los miraba con cara de nada y sólo asentía con la cabeza. En cambio a él, lo interrumpía.
En este sentido, el lamentable Samid tuvo razón.
Aunque en realidad, Majul, nunca entrevista a nadie. Sólo se dedica a interrumpir.
Sin embargo, ante figuras de la talla de Asís, por ejemplo, ni eso puede hacer y se queda anonadado, pasando a ser como una especie de fan deslumbrado ante la presencia de su ídolo.
Con Macri sucede algo similar, pero no tan al extremo. Es que Majul, muchas veces, no interrumpe, no porque no quiere sino porque no puede.
El caso de Samid fue la excepción a la regla, dado que Majul se sentía seguro de conocer el conflicto de la carne o por lo menos quería indagar sobre el mismo. Entonces se lanzó, casi por primera vez, a realizar una entrevista. Y justo se topó con la demencia del empresario de la carne; quien entre otras cosas supo decir que mientras él sumaba al país, Majul restaba.
El “carnicero” Samid también dijo que mientras a muchos otros -reiterando el nombre de Asís y Macri- los dejaba hablar mal de gobierno, a él, que venía a decir cosas buenas del presidente, lo interrumpía y chicaneaba.
Aseguró que un pequeño sector de la oligarquía ganadera pretende desestabilizar al gobierno. A partir de ahí, arremetió contra el señor piquetero Raúl Castells, quien en términos de Samid, vendría a ser la infantería de ese grupo.
Castells, el piquetero del eterno lamento boricano, de la huelga de hambre artificial y de la provocación continúa hacia todos los sectores sociales.
Sin embargo, todo no quedó en Castells, ya que Alberto “Cuadrada“ Samid volvió al ataque contra Asís. A quien acusó, junto a la señora Elisa Carrió de ser parte integrante de la oligarquía que está dentro de la Sociedad Rural.
¿Aún hay oligarquía vacuna como Samid la plantea?
Lo cierto es, que el triste episodio protagonizado por Luismi y Samid demostró una vez más las tristes construcciones de sentido de los seres humanos. No obstante, también evidenció que no todo el mundo, por el hecho de ser público, está capacitado para ir a programas de televisión. Porque lo sucedido, fue un verdadero papelón.
Y como nobleza obliga, más allá de las grandes diferencias y críticas, ayer, Luís Miguel demostró ser un verdadero profesional, por lo menos, en el arte de disimular.
Porque ante la abrupta y agresiva ida de “Cuadrada” Samid del programa, Majul continuó con la función.
Siguió con su siempre intento de programa, mostrando entereza y abordando el tema de la muerte de Matías Bragagnolo.
Es decir, las acusaciones de Majul sobre los juicios que posee Samid, tanto de particulares como de colectivos, fueron el golpe que terminó de sobresaltar a este último. Un Samid literalmente vulgar que le solicitaba al primero y a los gritos, una retractación pública. Retractación que no se produjo y que concluyó con la ida antes mencionada.
Sin más y en esta oportunidad, el entrevistador entrevistado parece no haber tenido miedo, y su pregunta de ciclos atrás, hoy merece ser recordada, puesto que Samid ¿habrá tenido miedo?



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