Aulas vacías


Mientras la política y los intereses individuales copan todos los espacios de una sociedad en crisis, las aulas se vacían y el sentimiento de pertenencia se desvanece.
Historia de la Protesta Social (Cordobazo)
Las formas específicas que fue adquiriendo la protesta social con el correr de los años poco y nada tienen que ver con la protesta de los años '60 y ‘70. En ese entonces, los objetivos de lucha eran concretos y las ideas se presentaban con mayor claridad.
Y si bien la política siempre fue el eje de las grandes disputas y fragmentaciones, la memoria colectiva retoma aquellos años, apostando al no vaciamiento de las aulas.
La aparición del clasismo y de los sindicatos de liberación, como expresiones de la Nueva Izquierda, dieron lugar al llamado Cordobazo. Considerado éste el punto de partida para acciones de violencia sin precedentes y como el opositor que dio vuelta los planes de la Revolución Argentina, en tanto fórmula para superar la crisis de la sociedad.
El Cordobazo fue la insurrección popular de una amplia gama de luchas protagonizadas por estudiantes, trabajadores y empleados. Las luchas populares fueron acompañadas por la actividad de las organizaciones guerrilleras que hasta entonces se habían mantenido al margen. Según la socióloga María Cristina Torti, en su texto llamado “Protesta social y Nueva Izquierda en la Argentina del Gran Acuerdo Nacional“ “El cordobazo puede ser visto como parte de la “rebelión contra el sistema” que se dio en casi todo el mundo. (...), en nuestro país a diferencia de otros, la protesto evoluciono rápidamente hacia una acción política de carácter masivo al articularse con la oposición que despertara la dictadura militar”
El Cordobazo, fue uno de los grandes movimientos de la historia argentina. Recordemos que a mediados de la década del ’70, la sociedad misma buscaba la libertad, la vuelta a la democracia y se luchaba contra un régimen.
Pero atrás quedaron ese tipo de protestas y esas vinculaciones de tipo solidario.
La protesta ecléctica
Hoy por hoy, principalmente los sectores que quedaron despojados y excluidos del sistema, así como los nuevos pobres y demás, se enfrentan con el gobierno pero también se enfrentan con otras fracciones de la sociedad: los piqueteros.
Todos lo movimientos que en algún momento fueron homogéneos, en nuestros días, se encuentran fracturados. Porque los objetivos de lucha no son los mismos y tampoco lo son los móviles.
El problema reside en que tanto unos como otros experimentan la misma lógica, la del despojo pero la encaran de maneras diferentes dejando ver que al interior del movimiento piquetero como del movimiento estudiantil, no todos buscan lo mismo.
Los tiempos modernos se caracterizan por una fuerte desvinculación pero también, por una intensa mezcla de ideas que terminan opacando todos los intentos de lucha.
Los lazos de solidaridad que piqueteros y estudiantes creen entablar, son absolutamente inexistentes. Mejor dicho, no tienen lógica alguna. Y se desvanecen en la misma unión que plantean, convirtiendo a la protesta, en ecléctica.
La Universidad de Buenos Aires y los estudiantes
Desde hace tiempo la Universidad de Buenos Aires vislumbra problemas de todo tipo.
Problemas que van desde lo simple a lo complejo.
Burocracia extrema, conflictos edilicios y estructurales y también, un movimiento estudiantil heterogéneo más vinculado a la izquierda que a la derecha.
Sin embargo, algunos grupos tienen matices que los ubican en medio de ambos extremos. Aunque no cabe duda que el movimiento estudiantil perteneciente a la Universidad de Buenos Aires e incluso a la Universidad de La Plata, se presenta como mucho más contestario y contrario al orden social establecido que aquellos grupos de estudiantes que circulan por las universidades privadas.
Sucede que éstas universidades poseen una infraestructura completamente distinta. Los planes de estudio no son los mismos y la conducta como estudiante es impuesta y no auto impuesta. Porque en su mayoría, las universidades pagas son una especie de prolongación de aquel colegio secundario.
Como si las etapas no se cerrasen.
Ahora bien, sin duda, la organización privada es mucho más cómoda y equilibrada que la organización pública de esta universidad en crisis.
Dado que la UBA, se encuentra en un círculo vicioso de crisis.
Las elección de decanos en las distintas facultades siempre es un problema, lo mismo que la elección del centro de estudiantes.
Muchos militantes a la hora de votar, suelen frenar a los estudiantes para otorgarles sus plataformas intentando inducir el voto de la persona a sufragar.
También, cuando se les dice que no se los va a votar persiguen a la persona de manera demencial preguntándole los por que y a quien irá destinado el voto. Los dirigentes del PTS son fieles representantes de esta conducta intimidatoria, por lo menos, en la Facultad de Ciencias Sociales perteneciente a la UBA.
Entonces, la izquierda que predomina en los claustros universitarios, por momentos, se torna mucho más autoritaria que la derecha que ellos mismos, catalogan de liberal o fascista.
La elección del rector
Entre acusaciones y más acusaciones es que debe producirse la elección del rector de la UBA.
Mientras el actual rector -Jaim Etcheverry- siempre fue demonizado, ahora pasa a ser “santificado.” Y con violencia, se cuestiona la postulación del Doctor Atilio Alterini.
Su posible designación, como rector de la UBA, enfurece al movimiento estudiantil que por estas horas se encuentra más fracturado que nunca.
Después de los lamentables episodios de violencia ocurridos en las escalinatas de la Facultad de Medicina se puso en evidencia que la democracia de la cual tanto se habla no existe, puesto que si Alterini es elegido rector, debe cumplir con ese designio, dado que a ese cargo, en caso de llegar, llega por elección de una mayoría competente, léase, el Consejo Superior.
No se cuestiona el repudio hacia un hombre que se lo vincula con la dictadura militar, de oscuro pasado; lo que se cuestiona, pero que es propio de esta sociedad quebrada en su tejido, son los mecanismos.
Porque mediante la violencia, lo único que se producirá, es más violencia, no reivindicación de derechos.
Alterini y Patti
Dos casos diferentes pero que tienden a tocarse en el país del “por las dudas, protesto.”
En el país de las contradicciones vivientes; en un país donde todos votan pero después se niegan las consecuencias.
Una sociedad caracterizada por el me dijo, le dije, le digo.
Y por esas típicas costumbres argentinas, a Patti, que fue votado por la sociedad en supuesto pleno uso de sus facultades mentales, no se lo deja asumir como diputado. Ocurre algo similar con Alterini, quien aún no siendo elegido y sí, teniendo amplias posibilidades de serlo, se lo cuestiona. No se espera su modo de proceder, se lo condena y al mismo tiempo que se lo condena, muchos de los estudiantes que lo boicotean se desvivieron por ocupar un lugar en su cátedra en la Facultad de Derecho.
Aulas vacías
Y mientras las demencias y vulgaridades de la sociedad argentina siguen su curso, las aulas se van quedando vacías.
Porque lamentablemente, la mayoría de los estudiantes en “lucha”, son eternos alumnos de las universidades.
Las facultades se han transformado en una casa de la que nunca piensan salir, ya que es el velo mejor visto para continuar “trabajando” por los derechos humanos; por una política clara; por un edificio único; por un espacio digno de estudio; etc.
Los estudiantes reclaman todas esas cosas, las cuales, desde ya, se necesitan para construir nuevos y mejores vínculos; para elaborar construcciones de sentido comprometidas y no banales.
El detalle, es que gran parte de los miembros del movimiento estudiantil no estudia y utilizan las sillas simplemente para subirse y pegar en las paredes empapeladas de las facultades sus carteles de protesta.
La lucha no es ni con palos, ni con cadenas.
Tampoco es bajo los efectos del alcohol y la marihuana.
La lucha debe ser desde los ideales bien entendidos, mediante una línea de pensamiento coherente que no se encuentre ligada al triste vaciamiento de las aulas. Porque sin educación, no hay presente y mucho menos futuro.

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