Solo policías, es no tener plan de seguridad

11 de junio de 2018




El único derribo ministerial fue la Secretaría de Fronteras convertida, irresponsablemente, en Subsecretaría.


La instalación de temas fue, y es la constante. Primero el derribo de aviones, luego la radarización, posteriormente la hidrovía y ahora las FFAA. También preocupa la imperiosa necesidad de patear la mugre. O de generar comparaciones. O de etiquetar a un país, como un Narcoestado, por un informe policial local (Holanda).

Es que la falta de trabajo de campo fue habilitando, sostenidamente, errores teóricos que habilitaron errores prácticos. Tanto es así, que la ausencia de un plan de seguridad y otro de lucha contra el narcotráfico que confluya parece ser un concepto límite.

El único "plan", en Argentina, son las fuerzas de seguridad. Asentar todo sobre ellas sin tácticas y estrategias. Movilizarlas, sin siquiera, la inteligencia de piezas de ajedrez.

La administración Bullrich le da, a las fuerzas de seguridad, en especial a Gendarmería, un amplio sostén como debe ser. No obstante, también les otorga una especie de poder de gobierno que con el tiempo se tornará peligroso, ya que se puede conurbanizar el país. Ocurre, que el poder que le dan a las fuerzas federales está siendo el mismo que se le dio a la bonaerense durante décadas y que terminó, sin más, por arrasar con la seguridad provincial.

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Los recursos humanos asisten al manoseo de su profesión. De su preparación.  De su operatividad para trabajar en los lugares para los que se formaron. Están distribuidos a modo de parches en zonas calientes del interior del país sin conocer la dinámica territorial. Mientras tanto, las fronteras, las zonas fluviales, las rutas y otros espacios quedan vacíos frente a la política de conglomerado que no entendió que más policías representan más inseguridad cuando detrás no hay una diagramación basada en la investigación y la inteligencia criminal.

Son, las FFAA, el último recurso que le queda a la gestión Bullrich para mostrar que no es solo la improvisación el motor de su gestión. Porque ya no habrá más herencia que valga. Las impericias generadas en su ministerio son también parte del caos que nos envuelve.

Utilizan el nombre de las Fuerzas pero no se atreven aún a plantear que quieren configurar la Seguridad Integral o Ampliada. Amagan, para tantear. 

Algo que no estaría mal, si se hiciese sobre las bases de un trabajo inteligente, por etapas, y comenzando en fronteras. No desde el armado de una fuerza, con recursos humanos militares, para seguir emparchando el país.

No se trata de darle a las FFAA solo un lugar en la Argentina. Se trata, de darles un lugar claro. De hecho, el Jefe del Estado Mayor, fue mucho más prudente y sensato al momento de pronunciarse al respecto.

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Ahora bien, cuantitavimente crece la lucha contra el Narcotráfico a nivel nacional con un superávit en el secuestro de marihuana con respecto a otras sustancias como la cocaína y las drogas de síntesis. Dos mercados que crecieron exponencialmente en los últimos 6 años. En una primera instancia por abulia, negación y reducción al tránsito y luego, por la ausencia de inteligencia criminal reemplazada por los clichés que suelen desprenderse de los slogans de vacío.

Asistimos, en Argentina, a la contradicción slogan/acción. Uno de los ejemplos contundentes en es el siguiente: #FronterasSeguras. Un slogan que circula en las redes sociales y los obsecuentes ministros y subsecretarios repiten. Las acciones para la “concreción” paulatina del slogan han sido:

  • Desplazamiento de fuerzas federales al interior del país.
  • Reducción de la Secretaría de Fronteras a Subsecretaría.
  • Ausencia sostenida de inteligencia criminal.
  • Y una compra de 4 lanchas israelíes para ir contra el narcotráfico en la hidrovía en lugar de 40 (por el mismo precio) de patrullaje que era lo que en realidad se necesitaba.

Frente al estado de la frontera del slogan se impone, inexorablemente, la lucha contra el Narcomenudeo. La expresión del Narcotráfico a la que aún no todas las provincias se atreven a combatir porque ponen, a la Provincia de Buenos Aires, como referente de un fracaso. No entendieron, o es más cómodo no entender, que la desfederalización del 2005 solo quedó en una ley que no tuvo ninguna instrumentación concreta más que la brutal y continua administración del territorio por parte de la Mala Bonaerense. Una administración agravada al crearse las insustanciales y mantenidas policías locales, no configuradas desde la prevención entendida como seguridad, sino como un brazo armado de segunda que sirvió y sirve, como la tercera vía de la recaudación.

Córdoba, Entre Ríos, Salta, Jujuy, Formosa y Chaco trascendieron el estigma maldito del llamado fracaso de PBA. Comprendieron que una ley sin una acción es meramente un marco legal a una decisión política que, si no se ejecuta a través de un organismo concreto o un diseño preciso, no alcanza para comenzar con la recomposición de los barrios desconfigurados a partir de la instalación de la droga.  

Casi todas las provincias mencionadas trabajaron con astucia. Con tácticas y estrategias. Sabían que debían salvaguardar sus territorios de la droga debido a que las medidas nacionales eran insuficientes y solo cuantitativas. De hecho, son provincias que lograron asimilar que el Narcotráfico se consagró en la Argentina con la instalación del Narcomenudeo en los barrios y que ubicación geográfica, la seguridad en Argentina, comienza en la frontera.

Excepto Chaco y Entre Ríos que aún no logran visualizar un eje, el resto de las provincias articulan una lucha efectiva con proyecciones positivas.

También lo hace Río Negro a pesar de no haber desfederalizado y encara Santa Fe un proceso de debate necesario, aunque peleado, por luchar contra el narcomenudeo.

Al cierre de éste breve artículo, el tratamiento del narcotráfico como un laboratorio prueba/error continúa su curso. Mientras tanto, la matriz subterránea del mismo permanece intacta. Y la seguridad, que en nuestro país comienza más que en otros en la frontera, depende del desborde la criminalidad. 

Somos un país en donde los narcotraficantes se matan y se reproducen entre ellos.

Las balas federales no les entran, llamativamente, ni en fronteras. O se escapan hacia el monte, o dejan "enfriar" la droga, o se la entregan como señoritas de ballet.  

Por eso mismo, con menos slogans y con más gestión por conocimiento del terreno, muchas provincias tomaron sus propias medidas para protegerse. Buscan configurar un anillo de acero. Sin el desborde del detalle por figurar en redes y con la claridad de que una banda, red y organización no son lo mismo y que se desbaratan cuando están todos presos, y no solo 3 de sus miembros.

Las provincias son hoy, aunque moleste y pese, las que sostienen la seguridad del país con trabajos de calidad en donde la cantidad es un desprendimiento natural de la lucha.

El Gobierno Nacional, por su parte, insiste con "Argentina sin Narcotráfico". Un slogan devenido en plan que incorporará, como corresponde y se necesitan, más jueces en las distintas regiones del país. Una decisión racional.

Sin embargo, el trabajo sobre la demanda sigue siendo de escaso a nulo. Y la oferta de droga se acreciente porque la demanda no disminuye. Porque el adicto es, lamentablemente, la base que necesita la oferta. 

Y aunque la Ministro y sus secretarios (excepto Burzaco) digan que no, Argentina sigue siendo un país permeable para el Narcotráfico.




La línea del paco (Informe)

4 de junio de 2018



El Ministerio de Seguridad de PBA va contra una de las líneas que tiene la matriz subterránea del Narcotráfico creada y dominada por la mala bonaerense. El Paco.

Clima nacional

Cuantitavimente crece la lucha contra el Narcotráfico a nivel nacional con un superávit en el secuestro de marihuana con respecto a otras sustancias como la cocaína y las drogas de síntesis. Dos mercados que crecieron exponencialmente en los últimos 6 años. En una primera instancia por abulia, negación y reducción al tránsito y luego, por la ausencia de inteligencia criminal reemplazada por los clichés que suelen desprenderse de los slogans de vacío.

Asistimos, en Argentina, a la contradicción slogan/acción. Uno de los ejemplos contundentes en es el siguiente: #FronterasSeguras. Un slogan que circula en las redes sociales y los obsecuentes ministros y subsecretarios repiten. Las acciones para la “concreción” paulatina del slogan han sido:

  • Desplazamiento de fuerzas federales al interior del país.
  • Reducción de la Secretaría de Fronteras a Subsecretaría.
  • Ausencia sostenida de inteligencia criminal.
  • Y una compra de 4 lanchas israelíes para ir contra el narcotráfico en la hidrovía en lugar de 40 (por el mismo precio) de patrullaje que era lo que en realidad se necesitaba.

Frente al estado de la frontera del slogan se impone, inexorablemente, la lucha contra el Narcomenudeo. La expresión del Narcotráfico a la que aún no todas las provincias se atreven a combatir porque ponen, a la Provincia de Buenos Aires, como referente de un fracaso. No entendieron, o es más cómodo no entender, que la desfederalización del 2005 solo quedó en una ley que no tuvo ninguna instrumentación concreta más que la brutal y continua administración del territorio por parte de la Mala Bonaerense. Una administración agravada al crearse las insustanciales y mantenidas policías locales, no configuradas desde la prevención entendida como seguridad, sino como un brazo armado de segunda que sirvió y sirve, como la tercera vía de la recaudación.

Córdoba, Entre Ríos, Salta, Jujuy, Formosa y Chaco trascendieron el estigma maldito del llamado fracaso de PBA. Comprendieron que una ley sin una acción es meramente un marco legal a una decisión política que, si no se ejecuta a través de un organismo concreto o un diseño preciso, no alcanza para comenzar con la recomposición de los barrios desconfigurados a partir de la instalación de la droga.  
Casi todas las provincias mencionadas trabajaron con astucia. Con tácticas y estrategias. Sabían que debían salvaguardar sus territorios de la droga debido a que las medidas nacionales eran insuficientes y solo cuantitativas. De hecho, son provincias que lograron asimilar que el Narcotráfico se consagró en la Argentina con la instalación del Narcomenudeo en los barrios y que ubicación geográfica, la seguridad en Argentina, comienza en la frontera.

Excepto Chaco y Entre Ríos que aún no logran visualizar un eje, el resto de las provincias articulan una lucha efectiva con proyecciones positivas.

También lo hace Río Negro a pesar de no haber desfederalizado y encara Santa Fe un proceso de debate necesario, aunque peleado, por luchar contra el narcomenudeo.


Provincia de Buenos Aires

La gobernadora Vidal y el ministro Ritondo reconocieron el grave estado de situación en materia de inseguridad y narcotráfico. Cuestionados ambos por no haber purgado a la bonaerense desde el comienzo y mantener segmentos duros y oscuros de la gestión anterior, siguieron con una línea discursiva común en donde las fisuras internas, si las había, no trascendieron.

Dinamitar desde el comienzo a la Mafia Bonaerense significaba una cosecha de cadáveres sin freno. Una desaparición, entre comillas, de la provincia. Claro está que podrían haber evitado figuras en altos cargos que fueron responsables de primera y segunda de haber elevado el caos territorial. Designaciones que, con el tiempo, también tuvieron sus costos. Pero las impericias también fueron parte del reconocimiento del entramado policial.

La Triple Fuga fue la bienvenida que le dieron a Cambiemos para mostrar públicamente que arribaron a la provincia sin planeamiento estratégico y que la policía no era de ellos y que costará amenazas, fuego y sangre, que alguna vez lo sea. Sin embargo, esa sentencia no los detiene.

Recolección de delincuentes

La lucha contra las mafias en la Provincia de Buenos Aires es la premisa que evocan sostenidamente. Los resultados se ven por etapas y en ocasiones no tienen, por el desborde de la provincia misma, la visibilidad social representativa. Ocurre que el número por sí solo no es lo suficientemente contundente para marcar un trabajo de calidad. El número representa, para bien o para mal, algo más que la frialdad. Representa una destrucción o bien, una lenta recomposición del tejido social que es lo que se busca en esta oportunidad.

Increpado por haber dicho que prefería a los delincuentes en las comisarías antes que en las calles, Ritondo bancó su gestión más allá de la superpoblación en dichos establecimientos. Lo cierto es, que por tener las comisarías vacías o a medias, PBA pobló sus calles de delito vinculado y no vinculado a la droga. Forjó al Conurbano Bonaerense en un enclave, y con estoicismo se convirtió en la cabeza del PBI de la narco inseguridad a nivel nacional, y regional centro.

Desde el año 2006 hasta diciembre del año 2015 los internos que pasaron por diversas dependencias fueron 11.975, de acuerdo a los datos recogidos. Desde diciembre de 2015 a la fecha, pasaron más 6.667 internos. Todos por infracción a la ley 23.737. No es que antes había menos delincuentes y ahora hay más. El tema radica en que antes había anomia más allá de la ley y la lucha era retórica. Ahora, en cambio, hay ley y lucha. Con todos los cuestionamientos que se le puedan hacer, existe y se presenta prolongada.

La bonaerense y el paco

La interna en la bonaerense continúa pero bajo investigación. Con la salida de Bressi algunas cosas se acomodaron. Hubo un recorte de la gestión pasada con protuberancia en Ezeiza. Sin embargo, la salida “decorosa y armoniosa” de Bressi no fue gratuita, ya que dejó un campo minado y se expandió un lícito rencor hacia los intendentes acomodaticios que nunca más le atendieron el teléfono.

La Bonaerense sigue siendo mal vista a pesar de todo. Las décadas de poder de gobierno que le regalaron no se sueltan tan fácilmente. Ese poder, tan peligroso, que hoy Nación le da a Gendarmería. Un dato que merece, por supuesto, un material aparte.

La Mala Policía no se resigna a una Gobernadora. Tampoco se resigna a que la cosmovisión que existía y existe sobre el ministro Ritondo no sea lineal o más bien, tan literal. El más astuto y menos sensible a las críticas de los ministros de seguridad de Cambiemos entre Bullrich y Ocampo.

Estar bajo el panóptico Vidal no es que sea un problema, pero sí un desafío a las vulnerabilidades que siempre corrieron y corren en el territorio de granadas, espías y operadores.

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Uno de los datos más representativos de la actual gestión tiene que ver con el mercado del paco. Construido por la bonaerense inclinada al delito, el mercado nunca fue tomado como lo que realmente era. Una voraz despensa de muerte sostenida por la pobreza, la marginalidad y la adicción con estructura económica alta que iba por sus potentes efectos. La demanda nunca fue tratada.

Tocar el mercado del paco era tocar una de las líneas de la matriz subterránea del Narcotráfico. Era ir por partidos en los cuales, dicha sustancia, era parte del PBI de la recaudación final.

El paco, especialmente en el enclave Conurbano, terminó siendo un bastión de custodia recelosa. Servía y sirve para recaudar y al mimos tiempo para “seducir” a los menores perdidos en la droga. 

En una época, la criminalidad organizada, seleccionaba menores y les regalaba la primera dosis de paco. Luego, la estrategia mutó, y se vendían dosis al dos por uno. Era un método de estimulación de las mafias sobre una generación que ya, tristemente, se sabía perdida. Bajo ese método perverso, niños y adolescentes se fueron alineando a la cadena narcocriminal para convertirse en asesinos al boleo, mulas y vendedores descartables.


Incautación de paco y puntos de venta/La Matanza, el Casal Ventoso

En PBA se lograron secuestrar, desde que comenzó la nueva administración, más de 1.450 kilos de cocaína y 446.837 unidades de paco. Así es que, por primera vez en años, empieza a sufrir quiebres en su estructura una de las vertientes más depredadoras del negocio narco local. Cuidada a extorsión y bala por esa bonaerense que estuvo siempre más ligada a la inseguridad que a la seguridad. Una bonaerense con la que la buena policía aún batalla.

Esas unidades quitadas del circuito narcótico representan menos violencia, menos muerte, menos droga, menos descomposición social, menos niños en riesgo. Menos poder de las mafias que encuentran, desde abajo, cuando la lucha contra el Narcomenudeo realmente se activó en la provincia, un recorte paulatino de sus alcances.

Esas incautaciones son el manifiesto de menos bocas de expendio cuando van acompañadas del derribo de los puntos de venta de droga que en PBA, pueden derribarse, porque están construidos especialmente para la venta. Hasta el momento, los puntos de venta destruidos son 66. El proceso es acompañado por las madres del paco en una lucha que ya no es solitaria.

Ahora bien, dentro de lo que es el enclave Bonaerense, los partidos de La Matanza, Lomas de Zamora, San Martín, José C Paz, Quilmes, Lanús y Moreno tienen altos niveles de producción de paco que nunca fueron investigados. 

También Morón, Merlo, Escobar y Pilar. De hecho, la pérdida de casi tres generaciones por la droga encuentra una de sus brutales explicaciones en el consumo exclusivo de dicha sustancia residuo y en la abulia de las últimas gestiones.

La Matanza continúa siendo la cabeza de la narco inseguridad a nivel Conurbano. 

Fuentes de la investigación revelan: “La Matanza, en el Conurbano, es el epicentro del paco que oficia de molinete hacia otros partidos”.

La Matanza representa lo que fue, en su momento, Casal Ventoso en Lisboa, Portugal. "El almacén de la droga". "El almacén del paco". La diferencia está en que Casal Ventoso era un barrio y Matanza es un enclave dentro de otro enclave.

Fue en La Matanza, como lo escribí y dije en varias oportunidades, el lugar que eligió para formarse e instalarse la primera célula de la Mara Salvatrucha (MS 13) en el año 2006. Más precisamente en Rafael Castillo. Una célula que se conformó a partir de una base delictiva local acuñada por aquellos exonerados que seguían sembrando terror.

La existencia de la MS 13 fue siempre negada. No por investigación sino por simple descalificación a la información. Es cierto que reconocer dicha existencia implicaba reconocer no solo la importación criminal, sino también el fracaso de una divulgada contención.

Sin embargo, a fines del año 2016, el actual Ministro de Seguridad de PBA reconoció la existencia de Maras en la provincia luego de un operativo, justamente y causalmente, en La Matanza. Una marero de la MS 13 fusionado con una célula del Cartel de Oropeza y narcos argentinos era uno de los detenidos en el marco de uno de los operativos más rigurosos de los últimos tiempos. Con lo cual, empezó la seguidilla de procedimientos en donde los detenidos reflejaban algo que también se negaba, que el Narco en Argentina se dio bajo fusión local/internacional.

Cierre parcial del informe

La inflación, en el mundo del narcotráfico, también golpea. Aumentan los precios de las sustancias y la inclinación hacia al rebaje crece. De ahí la importancia de hacer foco, sin subestimar a los otros mercados, en el Paco. 

Sobre todo, porque muchas secretarías de seguridad de los municipios antes mencionados son el ejemplo de un exponencial decorado. Consideran, en el relajo de la inacción, que la seguridad solo debe partir del ejecutivo. Lo cual es una falacia que se contradice, incluso, con el poder de policía que reclaman cuando quieren que las locales pasen a ser dependientes de ellos.

Lo cierto es que la Provincia de Buenos Aires comenzó a luchar contra el narcomenudeo y el narcotráfico hace dos años. Y se suma a las provincias que tienen más detenidos en sus procedimientos que los detenidos a nivel nacional. Porque hoy, aunque moleste, la seguridad en el país está sostenida por las provincias más que por Nación.

Las provincias encararon una lucha cualitativa e integral. Con menos slogans y con más gestión en inteligencia. Sin el desborde del detalle para figurar y con la claridad de que una banda, red y organización no son lo mismo y que se desbaratan cuando están todos presos y no solo 3 de sus miembros.

Hacer clic en la imagen para ampliarla.
Aporte desinteresado y constructivo al Ministerio de Seguridad Nacional.










Río de Janeiro: La seriedad la pone la sangre

28 de marzo de 2018




Nadie con trabajo de campo puede sorprenderse por lo que ocurre hoy en Brasil con el Narcotráfico, las bandas y el territorio. La masacre no es más que una consecuencia lógica y natural de lo que fue una lucha escenográfica asentada, fundamentalmente, en las favelas.

Un despliegue espectacular en donde las operaciones "eran entregadas" como relata una fuente de seguridad de dicho país.

Brasil asiste al estupor colectivo de quienes desconocían que la lucha contra el narco fluctuaba entre la puesta en escena, la liberación de operaciones y acuerdos subterráneos para frenar la cosecha de cadáveres que se imponía como tendencia.

Desde la cárcel, la masa crítica encerrada sin contenciones y con tiempo sagrado para el mal, digita con estoicismo la barbarie del afuera.

Lo vinculado a la seguridad en Brasil transcurrió en un simulacro de implosiones y explosiones que desataron, a partir del pulso cotidiano de las fuerzas de seguridad tomadas por una ostentosa corrupción estructural, el poco respeto de la delincuencia por una autoridad diluida entre la cocaína, el oxi y los pactos.

Algunos internos dicen: “entre nosotros y la Policía la única diferencia es el uniforme”.


La llegada de los militares a las favelas de Río de Janeiro y puntos neurálgicos acrecienta la violencia por falta de estrategia. La militarización responde al efecto paradojal de haber incursionado sin entender, que la marginalidad cultivada tomaría, en muchos casos, el canal delictivo.

Los Narcos no respetan el uniforme porque en muchos casos los uniformes fueron la parte de legal de ellos.

Asiste, el país, a uno de los peores estadios en materia de derramamiento de sangre por narcotráfico, ya que se acumularon las generaciones. Se acumuló el lumpenaje. Los parias que no vieron otra cosa más que “plomo y droga”


Una vez más, los hijos de la droga. Tan cerca de nosotros, los jactanciosos argentinos del tránsito o de la lucha sin piedad. Ambas frases tan falaces y funcionales a que los procesos, en nuestro país, siempre se desarrollasen con funcionalidad al mal.

Un país en donde el Narco tiene la particularidad de haber crecido y desarrollado bajo fusión. Por eso no es descabellado sentir, cada vez más cerca, el espectro de las células de carteles brasileños. Espectros que están desde hace años y que hoy ya se expresan dando indicios que responden a que Argentina -a pesar del equivocado mensaje de la Señora Ministro Bullrich que le hace repetir al Señor Presidente Macri- sí sigue siendo negocio para la Narcocriminalidad.

Fusionado, con una base local sólida, los narcotraficantes monitorean.


La DEA no amedrenta a los carteles. Saben que lejos está de ser la panacea y que su creación fue una forma de darle un marco de seriedad a la cantidad de desaciertos y fracasos que tuvo la lucha contra las drogas librada por Estados Unidos. País que junto a Brasil son deliberadamente funcionales a la economía blanca porque son los mayores consumidores de cocaína del continente.

Lo cierto es que Brasil envía soldados a las favelas como Argentina envía gendarmes a las villas sin planes. Acumular recursos humanos para justificar slogans: "Barrios Seguros". 

Sin embargo, hay una diferencia sustancial. La diferencia es que en Brasil, la seriedad, la pone la sangre. Porque no existe guerra o lucha contra las mafias del crimen organizado sin sangre derramada. Sin choque de fuerzas, aunque sea, para disimular.

"Marihuana sí, cocaína no" relata un informante que constata que la rentabilidad de la segunda sustancia, en estado puro o diluida, se custodia casi religiosamente. 

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En Lins de Vasconcelos, más allá de la unidad policial apostada desde el año 2013 y que logró la expulsión de varios narcos, la situación sigue siendo compleja porque la salida de unos, con el tiempo, permitió el ingreso de otros. Por eso las irrupciones siempre tienen resultados positivos de detenidos y secuestro de sustancias. Un secuestro inversamente proporcional a los niveles de consumo.

Ocurre que el caos de afuera comienza adentro. En las cárceles bárbaras donde los enfrentamientos no tienen límites. Para los narcotraficantes "el cartel es la vida". Así es como se destrozan con ensañamiento y posterior alevosía miembros del Primeiro Comando da Capital con Comando Vermelho. 

Es la historia a partir de la cárcel. A partir del fracaso del servicio penitenciario que se reproduce como epidemia por América Latina sin ser, Argentina, la excepción. En donde la regla es el abuso. Y el sentimiento de pertenencia se acomoda sobre un capital cultural violento que toma forma en la conformación de la banda. 

Donde todos buscan sobrevivir como en la dialéctica hegeliana del "amo y el esclavo". Y para sobrevivir no encuentran más que vivir en ese estado de todos contra todos, ya que solo la desconfianza les puede garantizar, mínimamente, un estado de poder sostenido.

Sobrevivir adentro para manejar, en el oximoron de la ilegalidad legal, el principal proyecto de poder que hay en el mundo: El Narcotráfico. El cual, a su vez, financia el segundo proyecto de poder mundial: El Terrorismo.

Ambos proyectos, no entendidos como tales, son los que hoy movilizan a miembros de generaciones que forman parte, entre otras cosas, de otro fracaso, el de la integración social. 





Crimen Organizado

Para avanzar sobre la matriz subterránea -aún intacta- del crimen organizado hay un ABC de base que todavía no se tiene claro. Por eso no se lleva adelante un trabajo cualitativo sino una reducción cuantitativa. Con urgencia se debe dar lugar a la ausente inteligencia criminal.
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Entrevista DEF: "Narcomenudeo, un negocio que se expande"

Los invito a ingresar al link: https://www.infobae.com/def/defensa-y-seguridad/2018/02/22/narcomenudeo-un-negocio-en-peligrosa-expansion/ 

"La máxima pureza"

Una de las rutas de la máxima pureza (cocaína) relatada por un investigador. Cuáles son los puntos agudos al salir de Buenos Aires y alcanzar Pekín con un precio altísimo. (La máxima pureza es, mayoritariamente, colombiana)
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Solo bala es no tener plan de seguridad

11 de febrero de 2018


En búsqueda de administradores del caos. DEA, FBI.

Las batallas que a veces empiezan a dar resultados positivos en el terreno se desperdician, o empiezan a perder, en las redes sociales. 
La compulsiva necesidad de dar detalles de cada operativo evidencia la atroz falta de conocimiento de la movida Narco en Argentina, sus alcances, sus triangulaciones y mutaciones.

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Estremece la escenografía de la lucha contra el Narcotráfico y la Inseguridad.

Se impone el voluntarismo en las insólitas comunicaciones celebradas por un sector social sano y confiado, así como por el sector malicioso y despiadado de las distintas ramas del crimen organizado. Una masa crítica que lejos de alejarse, se consolida. Se acomoda en la ignorancia ministerial celebrada que trafica tanta información como ellos droga.

El Narco ya dejó, desde el arribo de Cambiemos, la etapa de la intuición para pasar a la etapa de la constatación. La constatación de que no hay una lucha contra ellos que pueda desestabilizarlos en calidad. Saben, que ni las redes sociales, ni el tendido de relaciones internacionales son lo suficientemente poderosas para tocar su matriz subterránea. La que se diseñó meticulosamente en las décadas de abulia y omisión. Ambas, conniventes.

Ni siquiera en la cantidad, el Narcotráfico, se ve doblegado. “Por cuatro cargamentos que secuestran, entran seis”, dice una fuente apostada en la frontera de múltiples circulaciones en donde hay más anuncios que concreciones.

Porque así como las vertientes del crimen organizado supieron que durante más de 20 años hubo un vale todo, ahora también saben que desde lo Nacional, el Ministerio, está compuesto por el pico que supo enfrentar a los gremios y los fracasos atroces en otras administraciones.

“No tiene escrúpulos. Por eso la pusieron ahí. Pero para combatir al narco no necesitas de inescrupulosos sino de inteligentes. Al delito no lo desarticulas con bala sola sino con estrategia”, constata un informante clave que asiste a los dimes y diretes de un espacio de peleados y calculadores entre sí.

Un ministerio de seguridad sin cuadros. Con buenas intenciones, desde ya. Insuficientes, por supuesto, para darle batalla a un proyecto de poder que financia, entre otras actividades, al terrorismo.

Cada incautación vale una suelta de globos y una catarata de Twits, RT y Citas de Twits. Apoyos de los mismos integrantes del ministerio que le “temen”. No quieren correr la suerte de Eugenio. El secretario que tuvo un paso poco feliz por la administración de CABA (Policía Metropolitana) y que es, aunque pese, el más articulado de la improvisación.

Burzaco, es el recurso humano -amigo del Señor Presidente Mauricio Macri- sobre el que todos conspiran como conspiraban las bailarinas del Moulin Rouge contra la más linda.

Las conspiraciones trascienden los reductos de las diferentes secretarías. Mensajes por redes, llamados telefónicos, e-mails y operaciones berretas circulan contra el secretario para sacarlo de la cancha por ser, simplemente, el hermano del “arrepentido”. Incluso, hasta Guillermo Montenegro, cuentan algunos cercanos, se espanta frente a la pompa de la nada.

Administración del delito

Como un viaje de egresados de pocos, viajaron a los Estados Unidos para pedir apoyo. El primer mundo constituido -frente a sus sucesivos fracasos en la guerra contras las drogas- como la panacea.

Le pidieron a la DEA y al FBI ayuda para combatir los delitos complejos sin siquiera tener, localmente, configurada la urgente pata de la inteligencia criminal.

La Ministro, que quiere cambiar la doctrina de seguridad sin plan, buscó que más recursos humanos del país que junto con Brasil, es el mayor consumidor de cocaína del continente, se sumen a luchar contra las mafias.

Estados Unidos atraviesa, conforme a los informes internacionales, una epidemia por el consumo de opiáceos. Fundamentalmente, se trata del consumo de la heroína ilegal que deja miles de muertos sin tocarse, en el protocolo de lucha selectiva, el negocio de laboratorios y farmacias. (Empresariado)

Un país, como la mayoría, que jamás se preocupó por la demanda. Cuando la demanda es la base primaria de la oferta.

Lo cierto es que la Señora Ministro Bullrich junto al Señor Secretario Milman y compañía, viajaron también para solicitar herramientas vinculadas al análisis de datos, olvidando que la DEA y el FBI saben con quiénes están tratando. Conocen que la Argentina no tiene un diagnóstico claro porque el barro en las botas es solo para la foto.

Saben de sus limitaciones pero también de sus ganas de pasar a la historia en la concreción de lo que en el desarrollo fracasó. Un país sin Narcotráfico.

Fueron, con slogans, justamente a tratar con los grandes conocedores de un negocio sin competencia.

Es que en la soberbia, el Gobierno Nacional olvida también que la DEA les conoce, a muchos, el pasado voluntariamente olvidado ligado a un aparato cuestionado. Un pasado tergiversado en monótonas explicaciones.

Fueron a buscar administradores del desorden. El cual versa entre el heredado y el gestionado con impericias que se vieron, penosamente y desde el comienzo, en la Triple Fuga orquestada como bienvenida a la Gobernadora María Eugenia Vidal. El único cuadro sensato y con sentido de la realidad de Cambiemos en lo que hace a la lucha contra el narco.

Rosario: El mismo Conurbano pero con muertos

Compraron las lanchas porque el problema, según ellos, era Rosario. La hidrovía era el mal. Pero las lanchas no llegaron y por la hidrovía incautan de poco, a nada. 

Lo que si regresaron, a Rosario, son los tiros y con los tiros, los muertos.

Ocurre que terminó la etapa de contención que logró el Gobernador Lifschitz junto al Ministro Pullaro. Fueron dos años de disminución de homicidios al salir, la banda de Los Monos, del epicentro delictivo. Se trata, la banda de Los Monos, de la primera banda de narcotraficantes con perfil de cartel que no llegó a cartel. 

“Los Monos supieron acopiar los métodos del narco internacional y habrían recibido las “enseñanzas delictivas” de un cartel mexicano hoy decadencia” confirma un investigador apostado en la ciudad.

Uno de los factores que explica la no transformación de banda a narco a cartel, fue el absurdo asesinato del “Pájaro” Cantero en el descuido por la jactancia del poder.

Ahora bien, durante dos años el nuevo gobierno de continuidad socialista pero con otra decisión, afrontó el problema. Hizo purgas, el ministro se metió en el barro y los barrios y junto con la presencia de Gendarmes y Prefectos lograron una reducción del caos. A todo esto, la intendente Fein, se mantuvo en una inquietante quietud.

Fueron años de medición de fuerzas en donde tanto Provincia como Nación se confiaron en que Los Monos habían terminado. Cuando en realidad, la banda, no solo había dejado un legado, también había dejado recursos humanos de comando y sicarios. Muchos de ellos operando hoy para las bandas que se disputan el territorio a sangre y fuego.

Sin embargo Rosario y el Conurbano no difieren en demasía como se busca instalar en la conciencia colectiva. La única diferencia está en la cosecha de cadáveres. Es decir, en el Conurbano, la Mala Bonaerense aún administra el territorio y las bandas responden al campo de acción asignado. El respeto por el territorio es lo que evita la masacre. En cambio, en Rosario, nadie regula nada. Con lo cual queda al descubierto, en términos del filósofo Pierre Sansot, que “el marginal simboliza la figura del delincuente”.

Es, la marginalidad “urbanizada", la que creció en la contradicción de la  riqueza narco. Sin códigos, sin educación, ni instrucción. Son, sin más, los hijos de la droga.  

Chocobar y las fuerzas de seguridad


Al momento de cerrar esta nota el caso del policía local de Avellaneda Chocabar -que de civil y fuera de servicio mató a un delincuente en CABA- sigue siendo motivo de debate. 

Chocobar encarna el error de la creación de las policías locales. Aquellas que no fueron configuradas desde la prevención entendida como seguridad, sino como un brazo armado de segunda de la mala policía de la Provincia de Buenos Aires.

El error de crearlas y el error de mantenerlas.

Policías sin preparación cuya conducción es pedida por muchos intendentes para despojar, al Ministro Ritondo, de su capacidad de mando y así detentar ellos un poder de policía que simplificaría, según confirma una fuente, “los pasos de la recaudación”.

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Así como la lucha contra el Narcotráfico se está dando en la frontera, extraña y sintomáticamente, sin derramamiento de sangre, en los centros urbanos es al revés. Es que el Ministerio de Seguridad de la Nación se “inmola” por las fuerzas de seguridad. Las mismas que fueron divisadas durante años como conniventes de la penetración narco en el país.

Hoy, no solo se les da el debido apoyo y la necesaria confianza, sino que además, son el plan de seguridad frente a la falta de un plan real en esa cartera de Gobierno. Por eso mismo, el problema va más allá de Chocobar y esos protocolos a la bartola que dicen haber elaborado sin tener la menor idea de cómo se encuentra el tejido social delictivo para su abordaje.

La policía no puede ni debe sentirse Gobierno. Debe sentirse sí, una fuerza respaldada para salvaguardar a la población pero sin superpoderes. Porque cuando la Policía comience a sentirse Gobierno, la Argentina terminará por conurbanizarse. Y el cambio de doctrina de seguridad proclamado -sin plan de seguridad- asentado en meter bala a la delincuencia, lejos de mejorar el problema de la inseguridad, lo incrementará. 

Se reproducirá el odio y la venganza de la masa crítica sin continentes. Con ley de calle, y no de tribunal.




ANEXO

Aportes para Bullrich, Ritondo y Ocampo ante sus alarmantes vacíos de conocimiento básico.

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Narcomenudeo y Narcotráfico: Las provincias que se destacan en la lucha

22 de diciembre de 2017

De norte a sur: Jujuy, Formosa, Córdoba y Río Negro son las provincias de sus respectivas regiones que se destacaron durante el año 2017 en la lucha contra el Narcomenudeo y el Narcotráfico conforme al relevamiento realizado en el campo de la investigación.

A partir de la recolección de variables estratégicamente seleccionados a los fines propuestos y la puesta en marcha de una metodología cualitativa con el empleo de los métodos de la observación directa, entrevistas semi abiertas, entrevistas cerradas y observación participante se logra obtener un informe acabado de las situaciones provinciales y regionales sobre la temática tratada.

Las tres primeras provincias mencionadas al comienzo han tenido la decisión política de la desfederalizaron, mientras que la cuarta no y va directamente contra el delito federal con resultados destacados.

Luchar contra el Narcomenudeo significa comprender los estragos que la droga hace en los barrios. Lo desconfigura al instalar violencia bajo un proyecto de muerte. Así es como el tejido social se perfora y para comenzar a reconstruirlo se lo debe hacer desde abajo. Desde la base primaria del Narcotráfico como proyecto de Poder que es su expresión micro, Menudeo.

Que las provincias trabajen sobre tales problemáticas marca no solamente la decisión política de la lucha sino también la conciencia de la vulnerabilidad y peligrosidad que los estupefacientes producen.

Formosa, Río Negro, Córdoba y Jujuy crearon acciones concretas frente a un tema concreto a partir de un diagnóstico que imponía urgentes medidas.

Cuando las provincias comienzan a organizar lo desorganizado por el Narcotráfico que representa a su vez la organización del mismo (oximoron) las mafias comienzan a triangular. Se desplazan y gestan nuevas alianzas. Por eso la mirada cualitativa de lucha que tienen éstas provincias las lleva a realizar lo que no se realiza a nivel nacional, inteligencia criminal y planeamiento estratégico.

De las cinco regiones que componen a nuestro país, la única región que no tiene provincias a destacar en dichas luchas es la de Cuyo. Pero sí hay proyecciones positivas y desafíos que de concretarse podrían dar muy buenos resultados.

Los invito a recorrer la galería de imágenes con sus respectivas explicaciones por región. 

Jujuy: Hacer clic en la imagen para ampliar.
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